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Encontré un par de fotos, en la primera aparecía Ken y una chica muy linda. En la segunda, estaba la misma chica con un hombre muy apuesto, por detrás decía 'ya lo tengo', la verdad no me interesaba que era eso, por lo que lo dejé donde estaba. De repente, escuché como abrían la puerta despacio y salté nuevamente sobre la cama, me coloqué en posición de ataque y entró Ken sonriendo junto a un hombre mayor, de porte elegante y mirada tierna.
Lo presentó como el doctor y se sentó en una silla. El hombre se acercó a mí, mientras decía que solo quería saber si estaba bien, di dos pasos hacia atrás, pero no porque le tuviera miedo al médico, sino porque quiero alejarme lo más que pueda de Ferrara. Ese hombre me hace sentir terror.
Al parecer, el médico se dio cuenta, por lo que se volteó hacia Ken y dijo que le parecía mejor revisarme a solas, seguro me sentiría más cómoda.
Ken inmediatamente dejo de sonreír.
-No me importa, no pienso salir -yo solo lo miré con odio, seguía sin saber nada. Corrí hasta el baño y me encerré.
-¡Si seguís acá no me dejo revisar y no saldré del baño! -no sé de qué habrán hablado, solo escuché un par de murmullos, unos segundos después, escuché al doctor llamarme por mi nombre y avisarme que, estábamos solos, el señor Ferrara había salido.
En un principio pensé que era mentira, por lo que abrí la puerta un poco, aunque si Ken estuviera en el cuarto simplemente abría pateado la puerta y yo no habría podido hacer nada.
Asomé la cabeza y me di cuenta que estaba solo el médico, salí y el hombre se presentó como Gabriel Olmos, me indicó que me recostara en la cama, empezó a preguntarme como me sentía y si algo me dolía, yo negué.
Le pregunte si sabía que me había pasado, me miró extrañado y entre susurros me contó, qué, hacía una semana, el señor Ferrara lo envió a buscar, diciendo que su novia se sentía mal y se había desmayado, cuando llegó, yo estaba en estado de inconciencia en la habitación.
Abrí los ojos como platos, mientras que con la cabeza, negaba, sin embargo, no dije nada.
-Mira, no sé qué está pasando, pero es importante que le sigas el juego y no lo hagas enojar. El señor Ferrara es una persona con la que sí tienes problemas, casualmente desapareces.
Gabriel me dejó muy claro que, si en un futuro lo necesitaba, no dudara en buscarlo en el hospital italiano.
Ken, entró al poco tiempo y prácticamente saco a empujones al médico después de que este le dijera que yo estaba bien y que solo tenía que reposar.
En ese momento entró una señora, la cual Ken me presentó como Chávela, traía una bandeja con comida y me informó que, ella estaría disponible para todo lo que necesitara, me sonrió, dejó la bandeja sobre la cama y salió.
Miré a Ken, quién, estaba de pie junto a la puerta, me armé de valor, le dije que me dejara ir, mientras mostraba la mejor de mis sonrisas. Ken solo se dio la vuelta, mientras me ordenaba que comiera todo y se fue, dejándome nuevamente encerrada.