-¿En serio estás diciendo que nunca has visto las películas de Toy Story?¿Qué diablos pasa contigo?
-Vi la primera.
-Pero tienes que verlas todas, son películas icónicas en la cultura popular, definitivamente eres una pobre alma en desgracia.- Digo riendo y negando con la cabeza.
-Ya déjalo Cam, no tiene salvación.- Dice Alex riendo por mi reacción.
-Nooo, es que es muy difícil conocer a una persona que no se haya visto películas como Toy Story, La princesa y El sapo, La Sirenita, Shrek 2 y 3.
-¿Nunca encontraste a alguien que quisiera ponerte a verlas?, Algo así como con cinta adhesiva en los ojos y cuerdas en manos y pies que te amarren a una silla.
-Si, muchos de mis amigos querían hacerlo pero no lo intentaron, yo la verdad siempre estoy dispuesto a ver cosas nuevas, y si es algo que me dices que debo ver pues lo veo, pero verlo solo no me sirve porque después no las sigo viendo, así que si tiene secuela queda en el olvido.
-¿Y cómo es que si te gustó tanto una primera película no ves la segunda?, ¿No se supone que la verías con más emoción por seguir la historia?
-No siempre las secuelas son buenas.
-Claro, pero por miedo a que sea mala no puedes evitar verla, hay muchas películas cuyas secuelas son increíbles. Como Kun Fu Panda, Shrek, Cómo entrenar a tu dragón. No sé por qué solo se me ocurren animadas.
-Bueno a mi también me gustan mucho las películas animadas, las disfruto igual que cualquiera.
-Déjame decirte que acabas de conocer a la magnífica guía turística de películas y series buenas que debes, quieres y verás. Guardare unas películas para verlas aquí todos en la laptop, ya que no tienen internet. Veremos animadas, live-action, de comedia, de fantasía, todas las joyas de la cultura popular que te hayas perdido o no hayas sabido apreciar, eso es lo que pasa cuando ves películas con un muggle.
-Hecho.
-Ahora, tengo hambre, ¿Qué comeremos?- Dice Alex de repente. Mi prima llevaba ya dos semanas trabajando para los chicos y hasta ahora todos se llevaban bien, ella dormía aquí durante la semana y tiene libre los fines de semana.
-Casi nunca cenan de la comida que pudiera preparar Aury y compran comida por ahí, es algo así como que las otras comidas del día son saludables y buenas y la cena es chatarra grasosa.- Digo mientras rio.
-Perfectamente equilibrado.- Dice Alex, claramente referencia a Thanos.
-Creo que podríamos ir al restaurante del frente del edificio a comer unas hamburguesas.
-Ohh, me gusta la idea, hay una de queso azul que no he probado y tengo muchas ganas de ver qué tal.- Dice Alex.
-¿Vendrá la pequeña con nosotros?- Dice Marco para molestarme, sabe que no me gusta que me diga pequeña.
-Obvio que iré, y te veré fijamente mientras comes para que se te caiga todo.- Le digo riendo inocentemente.
Salimos todos del edificio y nos encaminamos al restaurante. Me siento justo al lado de Alex y Marco.
Es un lugar muy bonito, ni tan grande ni tan pequeño, sirven cervezas artesanales y hay una ambientación de estilo suizo, también tiene lindos bombillos de colores en unas esquinas y el resto de bombillos que son amarillos cae en forma de guirnalda.
Por un momento me perdí de la conversación porque estaban sonando muy buenas canciones de ambiente, y me quedé cantando y moviéndome al compás. Cuando me percaté Jason tampoco estaba prestando atención y estaba cantando a todo pulmón un rock que empezó a sonar, los demás no le prestaban atención y yo solo me reía de lo gracioso que se veía.
-¿Qué vas a querer bebé?-Me saca Alex de mi trance.
-Ehm, no tengo ganas de comer hamburguesa, ¿Puedo comer otra cosa?
-Si, claro, ¿Te pido una pizza?- Dice, a lo que me emociono.- Okay no necesitas decir que si, ya tu cara lo dice todo, se te iluminó de repente.
-Sabes que soy una loca por la pizza.
-Lo sé, te enseñé bien.- Me giña un ojo.
-Tienes que venir a romper la armonía del grupo, estábamos todos iguales con hamburguesas, pero no, ella quiso ser la diferente.- Dice Marco.
-¿Tienes ganas de que te patee?, Porque puedo hacerlo.
-No creo que alguien tan pequeña y delicada pueda hacer esos actos de violencia.- Dice Jason al otro lado de la mesa riendo.
-Eso es porque no la has visto pelear por un pedazo de pizza. Son recuerdos de Vietnam.
-Alex no seas dramático, no te ataque.
-Saltaste sobre la mesa y me quitaste el pedazo de la mano, además casi me muerdes.
-Es que me gusta la pizza.- Digo bajando la cara y con tono de voz de niñita, poniendo los ojos como el gato con botas. Todos rieron.
-¿Pediremos cervezas artesanales?
-Claro, por allá tienen una lista, deberíamos probarlas todas.
-Son como catorce cervezas.- Digo riendo, ellos nunca pierden excusa para beber cerveza.
-Yo quiero.
-Yo también me atrevo a probarlas todas.
-Hagámoslo.
-¿Tú querrás?- Pregunta Jason que estaba diciéndole al mesero lo que queríamos.
-No, yo quiero mejor un jugo.
-La bebé quiere juguito.
-La bebé tiene zapatos con suelas pesadas, ¿quisieras averiguar qué tan fuerte pega uno contra tu cabeza?
-Que linda eres cuando amenazas.
-Si, es bonita.- Dice Alex cruzando los brazos con cara seria.
-Relájate, le van a salir arrugas a esa hermosa carita, terroncito de azúcar.- Le dice John a Alex.
Trajeron la primera ronda de cervezas.
-Sabe a cartón.- Dice John segundos después de probarla.
-Yo creo que intentaron que el sabor fuera un poco agridulce pero les salió mal.
-A mí me gusta.- Dice Marco.
-Si, porque tú te la pasas tomando cosas locas, no confío en tus gustos.- Dice Alex.
-Hubo una vez que mis amigos y yo pasamos una noche bebiendo cervezas artesanales, algunas eran tan fuertes que al final de la noche alguien en medio de la borrachera rompió el lavamanos del baño.
-¿Cómo lo rompió?- Digo sorprendida.
-Espero que no digas que con la cabeza, porque me sentiría cómplice de homicidio involuntario por culpa de la cerveza que justo estoy tomando esta noche.
-No sabemos cómo se rompió ni quién lo hizo, todos nos levantamos al otro día sin recordar nada. Lo que sabemos es que será una historia para recordar siempre, tuvimos que pagar uno nuevo entre todos, además las tuberías estaban tapadas de vómito.
-Escoges este preciso minuto para hablar de vómito justo cuando están trayendo las hamburguesas, eres un ejemplar de caballerosidad.- Dice John.
-Lo soy.- Dice Jason sonriendo y arreglando una corbata invisible en su cuello.
-¿Ustedes juntos han tenido alguna historia así de loca?-Pregunto.
-Bastantes, no hemos roto nada al menos, exceptuando unos cuantos corazones.
-En mi caso hubo una vez que en una reunión con amigos, una de mis amigas se emborrachó a tal punto de que empezó a decir locuras. En ese tiempo estaba empezando el Mundial de Futbol, así que cuando ya todos íbamos a dormir ella quiso organizarnos, por lo que a mi me puso a dormir en una esquina de la cama porque yo era Portugal, en la parte de la pared iba Rusia, en un mueble al lado era España y en el piso sería Brasil. Nadie estaba conforme con esa organización así que ella empezó a gritar porque Brasil no podía dormir al lado de España y no podíamos cambiarnos porque entonces no haríamos el mundial.
-Diablos, ¿Qué se fumaron ese día?
-Yo quiero de eso.-Dice John.
-Ese día tomamos mucho Tequila, siempre vamos a recordar el asunto del mundial.
-Ese tipo de recuerdos son los que valen la pena.
-Como cuando matas a una pobre señora, eso nunca lo olvidas.-Todos reímos.
Después de un rato trajeron mi preciada pizza y no podía pensar en nada más que en comerla.
-Cam, creo que es ilegal que veas así a un plato de comida.
-A veces tardo masticando la comida solo para saborearla luego me pongo triste cuando se acaba.
-Al menos sabes que la disfrutaste.- Dice Jason.
-Pero pude haberla disfrutado más.
-Entonces cómprate otra, duh.-Dice Marco, hoy está más borde de lo normal, así que solo lo ignoro. Ya llevan cinco rondas de cervezas artesanales y se están poniendo graciositos.
Cuando ya por fin les trajeron la cerveza número catorce después de una hora en el restaurante, ellos ya estaban un poco bajo los efectos, yo le digo estar "sabrosito".
-Jason necesito pedirte algo.- Dice Alex muy serio.
-Dime.
-¿Me prestarías un dólar?
-Eh, okay, ¿Ahorita?
-Si, verás te explico, este dólar en cuestión no es un dólar físico, sino uno hipotético.
-¿Por qué quieres que te preste un dólar hipotético?
-Hipotéticamente podría hacer muchas cosas con el, como invertirlo, usarlo para pagar algo, reunirlo en mi mente junto con otros dólares hipotéticos.
Yo solo podía reírme del tipo de discusión tan seria que estaban teniendo esos dos sobre una tontería.
-Pero si te lo presto, entonces no tendría un dólar hipotético, tal vez también lo necesite. ¿Cuándo me lo devolverlas?
-Depende, ¿Qué es el tiempo en si?, ¿Si el tiempo es relativo, no crees que ya te lo devolví?
Jason se quedó pensando un momento hasta que habló.- Es posible, pero si te lo presto tendrías que darme intereses hipotéticos, así tal vez pueda ganar más y prestarte más para cuando lo necesites.
-Pero no puedes canjear nada con eso.- Dice Marco, que al parecer no estaba entendido la situación y los miraba con cara confundida.
-Ese es el asunto, no puedes hacer nada con él, ¿Pero y si sí pudieras hacerlo pero en tu mente?- Dice Alex con voz misteriosa. Dios mío, me estoy riendo demasiado de estos ebrios filosóficos.
-Entonces yo entro, te prestaré uno también y me devolverás tres.
-Son muy malos haciendo negocios.- Dice John, que estaba como en un trance, recostado sobre sus brazos encima de la mesa y riendo como tonto.
-Creo que ya es tiempo de irnos.- Digo viendo la hora y también viéndolos a ellos en su estado. Los convenzo para salir y nos despedimos para irnos en la entrada del restaurante, ellos hacia la izquierda y nosotros a la derecha. Alex desde que se mudaron está durmiendo en mi apartamento porque es más cómodo que en los muebles del suyo, además pasamos las madrugadas viendo películas.
-Hasta luego pequeña.-Me dice Marco y me desordena el cabello, yo le doy un golpe.
-Chao, nos vemos mañana Alex, llega temprano, después te metes en el baño una hora a hacer tus necesidades y todos tenemos que esperar para bañarnos.-Dice John después de despedirse de mi con la mano y reírse de su propio comentario hacia Alex.
-Hasta mañana Cam.- Me dice Jason dándome un beso rápido en la mejilla y luego acercó si boca a mi oído para hablarme sin que los demás escucharan.-Por cierto me gusta hablar contigo, eres graciosa.-Le respondí a eso con una sonrisa.
-Hasta mañana tonto.
-Nos vemos.