Capítulo 2 UN AÑO DESPUES

Mi madre de bebé me acostumbró a escuchar música desde Mozzart, infantiles hasta electrónica y Rock, teníamos vecinos que eran escandalosos y según mi madre, para que yo durmiera tranquilo y no me asustara, me acostumbro a todo y al parecer si le resultó porque dice que dormía tranquilamente así alguien gritara no me asustaba.

Nuestra casita era bien pequeña, pero mis padres se las ingeniaban para estar cómodos en ese espacio, encontraron una cuna pequeña para que yo también tuviera mi espacio, al parecer comencé a dar pasos a mis siete meses pero me caí, me asuste y comencé a caminar exactamente el día de mi cumpleaños, mi primer año y el día que de igual manera me bautizaron, dice mi madre que ese día hubo un aguacero fuertísimo, parecía que el cielo se iba a caer de tanta agua, jajajaja, esas expresiones aunque las entiendo me dan algo de risa la exageración con la que a veces suenan.

Bueno, la cosa es que me habían hecho unos dulceros con unas figuras de pebel's y bam bam de los Picapiedra y mi madrina que por cierto era la maestra que llegó a visitarme el día que nací, me hizo un traje como el de bam bam de un lado bien primaveral pero el día no fue apto para usarlo y aun así me lo pusieron en un momentito que calmo el viento y la lluvia, solo para la foto. ¡Deberás! ¡nos hacen como títeres cuando somos niños! Pero al menos lo disfruté eso me cuentan y se mira en las fotos.

Llego diciembre, mi hermano y yo contentos por nuestros regalos de santa, quemamos chispitas y luces de bengalas, me encantaba estar con mi hermano, nos llevábamos muy bien, era muy cariñoso conmigo. Podíamos jugar con nuestros primos, pero aún así éramos inseparables.

Mi papá era super conmigo y con mi hermano, y nos íbamos todos los domingos a casa de mis abuelitos paternos ya que los padres de mi mamá no viven ya; ahí jugábamos con los primos y nos la pasábamos entretenidos, en ocasiones ellos llegaban con mis tíos a mi casa.

¡Como Extraño esos días! – suspiro –

Había otros días en que nos íbamos a casa de una de las tías o a casa de mi bisabuelo, me gustaba ir mucho allí, se preguntarán ¿se acuerda?, pues curiosamente sí, quizás porque podía correr libremente en mucho espacio, y jugábamos con el lodo hacer figuras mi hermano y yo, el me enseñaba como hacerlo, madre no nos prohibía jugar así en la casa de mi bisabuelo.

Al contrario, nos llevaba pelotas, carritos de los que llevan tierra o aran la tierra que eran de plásticos, no le importaba que tan sucios quedábamos.

Mi hermano todo el tiempo me cuidaba el era casi 6 años mayor que yo, pero era mi mejor amigo, a su lado me sentía seguro.

Luego los primos eran bien traviesos y hacían travesuras y nos castigaban a todos parejos; jajaja la verdad que risa y tristeza recordar esos momentos.

Como el niño pequeño de casa, la verdad fui mimado, en casa de mi padre se orgullecían de que era otro hombre que seguiría haciendo crecer el apellido de la familia y por parte de mi madre el orgullo de ser el cuarto hombre y el más pequeño después de mi hermano, ya que en la familia de mi madre predominan las mujeres, así que ¿cómo no íbamos a ser consentidos mi hermano y yo?

En inicio mi padre solo trabajaba en ese entonces, algunos domingos nos llevaban al parque a jugar, o íbamos al centro comercial, en caso de que no asistiéramos a la casa de mi abuelita, o incluso a veces la invitaban mis padres y ella se iba con nosotros, algunas ocasiones cuentan mis padres que mi abuelito se molestaba un poco, porque según tardábamos mucho.

A mí no me gustaba mucho hablar decía mi mamá; que porque no sentía la necesidad, ya que mi padre y mi hermano todo el tiempo me preguntaban de manera que comprendiera las cosas que me ofrecían y yo solo me limitaba a mover la cabeza con un sí o un no.

Mi hermano me cuenta que mi madre discutía con mi papá por esas cosas y otras que él no comprendía muy bien en ese entonces, y que hasta a él, lo terminaba regañando mi mamá, por obedecer lo que le decía mi papá cuando ella no estaba, porque al parecer un tiempo después mi papá se salió de trabajar y solo se dedicaba a vender algunas cosas de moda en ese entonces y tenía tiempo más para nosotros.

Y llegábamos más seguido a casa de mis abuelitos, ¡Que hermoso pasar tiempo en su casa! ¡Era genial!

Como ya tenía tiempo mi papá para estar con nosotros y entre semana íbamos seguido a casa de mis abuelitos, algunos fines de semana en los que obvio que mi hermano no tenía clases nos llevaban al rancho, a casa de mi bisabuelo y allá nos juntábamos a jugar con otros primos, unos de la edad de mi hermano y otros de mi edad; en inicio me daba pena acercarme a ellos, porque no les conocía, pero a diferencia de la familia de la ciudad ellos eran diferentes, se acercaban a nosotros y nos incluían en sus juegos como si ya nos conociéramos o hubiéramos jugado antes con ellos.

Entre mis primos también había primas, en realidad somos parientes ya lejanos, porque la mamá de mis primas en realidad era prima de mi bisabuela, lo que en realidad a su vez vendría siendo sus hijas sobrinas de mi bisabuela y primas de mi mamá, y mi hermano y yo seriamos los sobrinos de ellos, pero como somos de iguales edades nos dijeron primos jaja que cosas con el árbol genealógico familiar jaja.

Pues como teníamos dos primas de la edad de mi hermano y mía mi abuelito nos hacia bromas con ellas, de que llegábamos porque nos gustaban, en realidad era a mi hermano, pero me decían creo para que el no se sintiera avergonzado, yo ni sabia que era novios apenas cumpliría tres años, pero nos daba risa a todos cuando nos lo decían.

            
            

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