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Nuestro Placer #Libro 2
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Capítulo 2 Recuerdos y promesas

No me creo lo que ha llegado a mis manos. Jordan me mira igual de sorpresivo y es que ¡JODER! Uno de los hombres que están más buenos en todo el país salió siendo gay, hoy la población femenina llora. Hablo de eso en base a los mensajes anónimos que nos han llegado al programa. La directora le encanta el escándalo, pero secretamente creo que todo esto es una falsa.

Claro que si quiero seguir empleando en este lugar calladita me veo más bonita, porque yo solo sigo mi trabajo, aunque muchas veces tenga que morderme la lengua.

Así que estoy leyendo como loca lo que voy a decir mientras mi estilista me maquilla con rapidez. Cierro los ojos memorizando cada palabra y sonrío cuando camino a posicionarme en mi lugar y las cámaras y luces me enfocan.

-Tres, dos uno... ¡estamos en vico!-gritan y le sonrío a la cámara amando este momento. Porque realmente amo hacer mi trabajo y mientras informo quiero reírme, pero debo ser seria, algo que mi compañero olvida porque me lanza comentarios que respondo con diversión, pero sin perder mi toque. Cuando termino el programa y sonrío victoriosa. Me levanto y todos me aplauden un poco.

-Ada-me doy vuelta y llega la directora-mañana tienes que ir a la empresa Russell, al parecer el señor nos quiere demandar por las acusaciones-me encojo de hombros-además de que lo tienes que entrevistar y esta es una buena oportunidad-asiento de acuerdo.

-Está bien, allí nos vemos-le sonrío un poco y me largo. Nada como salir del lugar de trabajo.

-¿Me dejas invitarte a tomar algo Ada?-pregunta Jordan y me muerdo el labio.

-Lo siento, tengo que prepararme para la entrevista de mañana-él no dice nada, solo asiente.

Al llegar a casa corro a mi habitación para darme una relajada ducha ya que trabajar tanto agota. Con un suspiro me coloco el piyama y me siento en la cama esparciendo todos los documentos sobre ella. Tomo lo referente a la entrevista de mañana y leo un poco de la vida de Oto Russell.

Es un joven que hace poco quedó al mando de una importante empresa, detallo todo lo referente a su carrera, a lo que ha hecho, a los avances que ha obtenido mientras formulo las preguntas que debo hacerle.

Aun no me creo el que le gusten los hombres, él es guapo y se ve que se le levanta con las mujeres no con los hombres. No soy homofóbica, pero sería un desperdicio para la población femenina si este batea del otro bando.

-Ada-la voz de Alexa me saca de mis pensamientos y la veo entrar con una sonrisa radiante, lo cual me da a entender que su novio la hace feliz. Pienso que ellos van muy rápido y todavía no me da confianza el fulano ese. Sé que Alexa ya es una mujer, sin embrago también sé que es muy inocente. Ella no tiene maldad y tampoco sabe mirar la maldad ajena-no sabía que habías regresado-comenta.

Alexa es una bonita chica que es llamada también mi mejor amiga, nos conocimos en la universidad y la personalidad dulce e inocente de ella congenió demasiado bien con mi perversa mente. Alexa es de cabello negro que le cae hasta los hombros, ojos verdosos en los cuales más de uno puede caer y tez tostada. Una chica preciosa.

-Acabo de llegar-murmuro recogiendo todo-¿Pasa algo que te incomode?-pregunto al verla un poco desanimada.

-Es mi novio-susurra sentándose en la cama-él... ya sabes, quiere que lleguemos a otra etapa-sus mejillas se tornan rojas-quiere que tengamos relaciones sexuales-termina de decir apenada.

-¿No te sientes segura todavía?-le pregunto con una sonrisa suave para que haya más confianza.

-No-dice sincera-todavía creo que es muy pronto para llegar a esa fase-ella mira a otro lugar-además, mis sentimientos son tan confusos con él, siento en algunos momentos que solo se quiere aprovechar de mí y eso me aterra-la abrazo como si fuera una niña pequeña.

-Lleva todo a tu ritmo-le susurro con tranquilidad-si él de verdad te quiere se tiene que adaptar-la miro a los ojos-eres una gran chica, si te pierde se pierde algo con mucho valor y que jamás volverá-ella asiente.

-Gracias Ada, no sé qué haría sin ti-le doy una sonrisa.

-Serias infeliz porque soy la máxima felicidad que tienes-ella me mira de manera tierna.

-¿Cómo te fue en el trabajo?-suspiro y le paso los documentos.

-Cada vez más pesado-confieso-ahora con el escándalo de Oto Russell todo está patas para arriba, nadie se esperaba este bombazo-ella asiente.

-Me tomó por absoluta sorpresa-se levanta de la cama-ahora descansa, se ve que estas agotada-besa mi frente-dejé bocadillos por si tienes hambre-la miro con ojos soñadores.

-Por eso te amo-corro fuera de la cama para comerlos y cuando termino vuelvo a ella. Me acuesto y una mirada penetrante llega a mi mente. Un ojo increíblemente avellano con esa sonrisa alborota hormonas. Abro lo ojos deseado verlo nuevamente.

Cierro los ojos dejando que los brazos de Morfeo me abracen.

***

-Ada, ¿te hace falta algo?-la voz de Alexa me hace saltar y me miro en el espejo. Un vestido verde pegado al cuerpo junto a una chaqueta blanca es lo que llevo. Mi cabello en una coleta y maquillaje suave.

-No, ya tengo todo listo-le respondo caminado fuera de mi habitación.

-Si necesitas algo me avisas-asiento de manera distraída-y recuerda pedirle el vídeo a Oto Russell diciendo que me ama-pone ojos soñadores y ruedo los míos.

-Sabes que estoy en plan profesional, no puedo hacer eso-ella se encoje de hombros.

-Anda, nadie sabe si queda flechado por ti-niego divertida.

-Me tengo que ir-beso su mejilla saliendo de la casa y dirigiéndome a la empresa Russell.

Pongo una música suave que me relaje antes de entrar a la empresa. Cuando tengo toda mi seguridad entro como si de una modelo se tratara recibiendo miradas curiosas.

-Buenos días, tengo una cita programada con el señor Russell-le digo a la chica de recepción que me mira mal.

-Disfrute su visita-me pasa el carnet de visitante y lo tomo-último piso-asiento y me dirijo al ascensor.

Camino y al mismo instante entra Oto al ascensor. Sus ojos me analizan.

-Buenos días señor Russell-le paso mi mano-mi nombre es Ada Scott-él me la estrecha de mala manera.

-Ya sabe quién soy-una de mis cejas se eleva.

-Claro-la puerta se abre y ambos salimos.

-Buenos días señor Russell-una chica de ojos verdes y cabello castaño saluda de manera cordial, o bueno, creo que es solo por aparentar ya que en su mirada se puede ver claramente el desagrado.

Oto no le devuelve el saludo lo cual hace que mis ojos naveguen de ella a él de manera silenciosa.

-¿Espera una invitación para que se ponga a trabajar y venga a ver lo que necesito?-reprimo una sonrisa.

Ambas caminamos hacia lo que supongo es la oficina de Oto, pero al entrar ya él está enfocado en una llamada telefónica.

-Hola, soy Ada Scott-le paso la mano-periodista-digo despacio.

-Soy Ariadna Monroe, secretaria del señor Russell-le dedico una sonrisa amable.

-¡ME IMPORTA UNA MIERDA TE QUIERO AQUÍ!-el grito de Oto nos hace saltar a ambas.

-Creo que le cayó mal salir del closet-murmura bajo para que solo yo escuche. Pongo una de mis manos en mi boca para ocultar una carcajada.

-Por favor señorita Monroe, no digas esas cosas-murmuro mirándola divertida-debo de ser una profesional-ella esboza una tranquila sonrisa.

-De nada vale ser profesional, él siempre anda gritando-me dice tranquila.

-Y también ando quitando empleo a los que solo critican mi persona y no hacen su trabajo-dice Oto.

-Joder, casi me mata del susto-lo acusa Ariadna tocándose el pecho. Oto cruza los brazos mientras enarca una ceja y la mira furioso-discúlpeme señor Russell-murmura avergonzada.

-Sea más profesional, quiero que me contacte con las personas del periódico local y amenazarlos para que quiten mi nombre de su estúpida noticia-ella apunta-¿espera un té para que siga criticando mi persona o hará su trabajo?-ella lo mira.

-Con su permiso-sale volando de la oficina.

-Que bien se lleva con su secretaria-comento distraída avanzando para sentarme en una de las sillas.

-Eso no tiene por qué importarle ¿no cree?-muerdo mis labios. Este tipo esta de muy mal humor.

-Creo que usted es muy bordes, ¿no se lo han dicho?-pregunto con la voz más calmada que tengo.

-No, y tampoco me importa-prácticamente gruñe.

-¿Sabe que amenazar el canal para el que trabajo no hará que los demás canales paren de hablar de usted?-pregunto despacio tanteando terreno.

-Eso será una clara advertencia para todos-responde.

La puerta se abre por lo que ambos volteamos a ver, mis ojos se abren llenos de sorpresa. Con su pelo rubio en una pequeña y sus ojos como avellanas que hoy se inclinan más a gris mirando a Oto. Esto debe ser una puta broma.

-Qué bueno que llegaste Cristian-Cristian, ese nombre se graba en mi mente como si fuera el nombre más conocido.

Saboreo varias veces ese nombre en mi mente.

-Acabo de escuchar todo el escandalo hermanito, no sabía que te gustaba los huecos masculinos-dice con esa sonrisa que me hace apretar las piernas.

-No estoy de humor Cristian, además, tenemos acompañante-sus ojos por fin caen en mi persona y se abren con sorpresa. Una sonrisa se forma en sus labios mientras me recorre lentamente el cuerpo.

-Cristian Russell-me pasa la mano de manera cordial, pero su mirada envía miles de mensajes que comprendo enseguida.

Él me recuerda. Y por la determinación en sus ojos, me recuerda perfectamente.

-Ada Scott-sus labios besan la piel de mis nudillos y mi cuerpo completo reacciona a su toque.

Nos quedamos mirando tan detenidamente que me olvido que estoy en una entrevista. Me olvido de que posiblemente Oto este mirándonos, me concentro solo en esa mirada que mantiene una promesa muy sucia y perversa que yo encantada que complete.

-Bueno-Oto tose de manera falsa, pero que logra que Cristian y yo salgamos de esa pequeña burbuja de recuerdos y promesas-puede iniciar con la entrevista-trago seco y asiento.

Con dificultad inicio la entrevista, tener a Cristian cerca de mí me confunde y pongo todo mi empeño en tratar de hacer lo mejor que puedo. Grabo todo y apunto algunas cosas que creo convenientes.

-Espere en momento-paro y respiro con alivio-en mi oficina, ahora-cuelga el teléfono y por un momento lo veo como un tirano, pobre chica, la puerta se abre y ella entra--¿te encargaste del periódico local?-todos nosotros la miramos.

-Quieren hablar directamente con usted-responde nerviosa.

-¡Ni para eso sirves!-grita y ella se asusta, ella entra en un pequeño trance porque Oto habla y ella no dice nada-Monroe, Monroe-al parecer reacciona ante la voz de él.

-¿Si señor Russell?-pregunta.

-Necesito...

Dejo de prestar atención y me muerdo mi labio mirando a Cristian quien lame sus labios y me guiña un ojo.

-Ariadna te acompañará-Cristian asiente y deja de mirarme-podemos seguir con la entrevista-continuo donde la deje hasta dar con finalizado todo.

-Muchas gracias por todo-él asiente.

-Cristian la escoltará-Cristian no objeta solo me sigue fuera. Salimos y entramos solos al ascensor. La puerta se cierra y mi respiración queda atorada en mi garganta. Cristian le da a un botón y el ascensor se detiene.

-Creo que antes que te vayas tengo algo que hacer-dice y sin esperarlo su boca esta sobre la mía de manera salvaje. Mi cuerpo entero queda paralizado ante su posesión sobre mí. Su mano va a mi cintura y la abraza. Tiene un aroma muy exquisito y reacciono besándolo con desenfreno. Mis manos alborotan su cabello mientras lo acerca a mí, lo detengo para mirarlo respirando agitadamente.

-¿Tienes novia?-pregunto y él me sonríe.

-No, y soy sincero, nada de compromisos tengo-me lanzo y lo beso moviendo mis labios y sintiendo mi cuerpo arder. Él mordisquea mi labio inferior y me alejo.

-Creo que debemos parar-él lame sus labios y me mira.

-¿Quieres salir esta noche?-el ascensor vuelve a moverse.

-Tengo cosas que hacer-el ascensor se detiene y abre sus puertas.

-Así que me la pondrás difícil para poder verte-le guiño un ojo.

-Creo que si-él sonríe y me mira.

-Soy persistente, espero y lo tengas en cuenta para la próxima vez no te sorprenda-paso la lengua por mis labios.

-Adiós Cristian-no espero respuesta y me alejo moviendo mis caderas, siento su mirada en mi trasero y eso causa que me ría. Creo que todo esto será muy divertido.

Cuando giro veo como las puertas del elevador se cierra y él sube, supongo que devuelta al piso.

Cristian Russell.

¿Por qué siento que ese es el nombre de la persona que me volverá loca?

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