Capítulo 1: La Deuda
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Capítulo 1: La Deuda
La noche era fría cuando Chloe bajó del taxi frente a su casa. El viento revolvía sus largos cabellos rubios y su abrigo apenas protegía su cuerpo curvilíneo. Algo en su pecho se sentía extraño. Una inquietud que no sabía de dónde venía.
Empujó la puerta de entrada y se encontró con una escena que la hizo detenerse en seco.
Su padre estaba sentado en el sofá, con la cabeza gacha y las manos temblorosas. Frente a él, de pie con una postura dominante, había un hombre alto, vestido de negro.
Sus ojos verdes esmeralda se posaron en ella con una intensidad gélida. Era el hombre más peligroso que jamás había visto.
Dante Moretti.
Un escalofrío le recorrió la espalda. Había oído su nombre en susurros en los barrios bajos de la ciudad. Un capo de la mafia. Un hombre sin piedad.
-Papá... ¿qué está pasando? -preguntó Chloe con voz temblorosa.
Su padre no respondió. Fue Dante quien habló.
-Tu padre me debe mucho dinero, princesa. Y no puede pagarme.**
Su voz era profunda, oscura, con un ligero acento italiano que hacía que su piel se erizara.
-Voy a pagarlo. Solo necesito tiempo. -La voz de su padre era apenas un susurro.
Dante sonrió con burla, pero en sus ojos no había rastro de humor.
-El tiempo se acabó. Pero... tengo una forma de saldar la deuda.
Chloe sintió su corazón latir con violencia cuando los ojos verdes de Dante se posaron en ella como un depredador fijándose en su presa.
-Desde ahora, ella me pertenece.
La respiración de Chloe se detuvo.
-¿Qué? -susurró, sintiendo un nudo en la garganta.
Dante dio un paso hacia ella. Era imponente, peligroso, su aroma a madera y especias la envolvió como una trampa mortal.
-Tu padre no tiene dinero, pero tú... -sus dedos rozaron su mentón y ella sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo-. Tú vales mucho más.
Chloe se apartó bruscamente, con los ojos azules brillando de pánico.
-No puedes hacer esto. No soy una mercancía.
Dante inclinó el rostro, observándola con una intensidad que la hizo estremecer.
-Lo que quiero, lo tomo. Y ahora, muñeca, eres mía.**
El miedo se mezcló con algo más. Un calor desconocido en su vientre. Una atracción oscura y prohibida.
Dante chasqueó los dedos. Dos de sus hombres se acercaron y tomaron a Chloe suavemente de los brazos.
-¡No! ¡Papá!
Su padre sollozó sin poder hacer nada mientras ella era llevada fuera de la casa, directo hacia un auto negro con vidrios polarizados.
Cuando la puerta se cerró, Chloe sintió el peso de la presencia de Dante junto a ella. Su mirada ardía sobre su piel, como si ya la poseyera sin haberla tocado.
Y lo peor de todo... era que una parte de ella no podía apartar los ojos de él.
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