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Amor del CEO mafioso
img img Amor del CEO mafioso img Capítulo 6 ¡Cásate conmigo!
6 Capítulo
Capítulo 7 Matrimonio img
Capítulo 8 La esposa del jefe img
Capítulo 9 Propuestas ocultas... img
Capítulo 10 ¿Quién es Brad Smith img
Capítulo 11 ¿Enamorado img
Capítulo 12 El jefe img
Capítulo 13 ¡Yo no quiero tu agradecimiento...! img
Capítulo 14 Permiso provisional img
Capítulo 15 Los hermanos de Brad img
Capítulo 16 La exmujer de Brad img
Capítulo 17 ¿Me enamoré de mi hada madrina img
Capítulo 18 El primer compromiso social... img
Capítulo 19 ¡Se ve hermoso! img
Capítulo 20 ¡Soy un capricho para él! img
Capítulo 21 ¡Eres muy valiosa para mí! img
Capítulo 22 La ira de Brad... img
Capítulo 23 ¿Celosa img
Capítulo 24 Cena en altamar img
Capítulo 25 ¡Esta mujer es única...! img
Capítulo 26 ¡Me ama! img
Capítulo 27 Pasión y declaración img
Capítulo 28 Despedida img
Capítulo 29 Secuestro exprés img
Capítulo 30 El rescate de Brad img
Capítulo 31 Insaciables img
Capítulo 32 Secuestro de Jennifer img
Capítulo 33 ¡La hija de Robert! img
Capítulo 34 Odisea para Jenny img
Capítulo 35 Dudas... img
Capítulo 36 Soy Jennifer de Smith img
Capítulo 37 Tú fuiste la victima... img
Capítulo 38 Falta de sinceridad img
Capítulo 39 Fría despedida... img
Capítulo 40 Estupefacto... img
Capítulo 41 Reconciliación img
Capítulo 42 Viaje de luna de miel img
Capítulo 43 Maltrato img
Capítulo 44 Del amor al odio... img
Capítulo 45 Agresivo y violento img
Capítulo 46 ¡Estás embarazada! img
Capítulo 47 La huida de Jennifer img
Capítulo 48 Brad y John, mis hijos img
Capítulo 49 Remembranzas... img
Capítulo 50 Genes de su padre img
Capítulo 51 Mi diario img
Capítulo 52 Encuentros y desencuentros img
Capítulo 53 Torbellinos de emociones img
Capítulo 54 Deseo realizado img
Capítulo 55 Sensibilidad img
Capítulo 56 ¡Perdón! img
Capítulo 57 Enfrentamiento img
Capítulo 58 Tifú img
Capítulo 59 ¡Emma! img
Capítulo 60 8 minutos img
Capítulo 61 Decisión familiar img
Capítulo 62 Enorme tristeza img
Capítulo 63 La llegada de Brad img
Capítulo 64 ¡Encontré a Jenny! img
Capítulo 65 Encuentro familiar img
Capítulo 66 Alojamiento... img
Capítulo 67 El mensaje de Robert img
Capítulo 68 Intuición img
Capítulo 69 ¡Emma está embarazada! img
Capítulo 70 Brad me escribió img
Capítulo 71 ¡Esto es un milagro, mi amor! img
Capítulo 72 ¿Quién está viejito img
Capítulo 73 ¡Papi y mami están enamorados! img
Capítulo 74 Dudas de Brad img
Capítulo 75 Emboscada img
Capítulo 76 La pasión entre Brad y Jennifer img
Capítulo 77 Emma y Charlie img
Capítulo 78 Nacimiento de Mía img
Capítulo 79 A destronar a mami... img
Capítulo 80 El esperado final... img
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Capítulo 6 ¡Cásate conmigo!

Jennifer:

Cuando escuché esta propuesta, quedé desconcertada, sorprendida, sin habla. No sabía qué decir, ante esta oferta.

«Seguro hay un montón de mujeres locas por casarse con él. ¿Por qué me propone esto a mí?», me cuestioné en silencio, cerrando mis ojos. Suelo hacer esto, cuando medito para tomar una decisión.

«Mujeres deben ser las que le sobran. Aunque en estos tres días que estuve con él en la clínica, ninguna lo visitó; solo Charlie y sus escoltas, le hicieron compañía, todo el tiempo. Este, estaba muy bien custodiado», reflexioné recordando sus palabras: ¡Cásate conmigo!

-¿Qué dices? -Me preguntó, sacándome de mis pensamientos, trayéndome de nuevo a la realidad.

»¿Te casas conmigo? -Insistió, aclarando- Solo durará dos años nuestro matrimonio. Tiempo que exige la ley para darte la nacionalidad como mi esposa y además, me permitirá estar libre del acoso de las mujeres, que codician mi fortuna.

-¡No sé! Nunca imaginé que alguien me hiciera una propuesta así y menos en este país -respondí, procesando esta información en mi cerebro y mirando fijamente a este, se veía tan guapo y había algo en él que me atraía.

-Si no arriesgas, no ganas ni pierdes -mencionó él, sonriendo-. Además, hay negocios que no requieren de ser sopesado, mucho. Te decides y ya -añadió.

-¡No sé! No pareces el tipo de hombre que requiere de alguna excusa para conquistar a una mujer, aunque no creo que sea ese tu objetivo -agregué distanciándome de él, para pensar con objetividad, porque siendo sincera, me perturba cuando lo tengo cerca.

-¡Solo te estoy agradeciendo lo que hiciste por mí, al cuidarme y salvar mi vida! -Refutó calmado, sin dar mucha importancia a esto.

-Suponiendo que acepte tu oferta y en vista que se trata de un negocio, ¿habrá que fijar ciertas condiciones? -inquirí, siendo interrumpida rápidamente por él.

-¡Las que quieras! -aceptó él, impaciente.

-No tendremos vida en común -manifesté, asombrada de mí misma, al ver, como en vez de decir que "no" a la oferta, estaba iniciando una discusión por condiciones matrimoniales.

-¡Te espero mañana en mi casa para que discutamos las condiciones! -Fue su respuesta- Quiero que los dos salgamos beneficiados. Charlie, te buscará mañana temprano, antes de las nueve -ordenó, despidiéndose de mí.

Brad:

«No la puedo dejar ir. Esa mujer me gusta demasiado, no sé qué será esto que estoy sintiendo por ella», pensé mirando de reojo a Jennifer, es una morena demasiado hermosa, sensual, tiene algo que me atrae, me excita, daría lo que tengo y más por tener a esta, conmigo.

«Ha sido un ángel caído del cielo, quien además salvó mi vida. Aunado, a que hay algo en ella que me hace recordar a mi madre, tal vez sea su ternura, lo cariñosa y amable que es, a pesar de la situación que compartimos. Por esto y más deseo que este conmigo».

«Con solo tropezar su mirada, enciende en mí, la chispa del deseo. No sé, si esto es amor, pero desde que desperté en ese cuartucho de mala muerte y la vi dormida a mi lado, cuidándome, sentí esta necesidad, de no separarme de ella»

«¡Estoy dispuesto a hacer lo que sea, para que se quede a mi lado!», decidí, mirando como Charlie la llevaba en la camioneta hacia su refugio.

Al día siguiente, en la mansión Smith

Brad:

Me siento como un adolescente, en espera de ver a su novia, a escondidas. Estoy impaciente, ni siquiera un coñac, creo que logré tranquilizar mis nervios. Sonreí, al ver llegar a Jennifer, caminando a un lado de Charlie, quien parece disgustado.

Él no está de acuerdo con mi decisión, es la primera vez que me lleva la contraria. Ella, se ve hermosa, vestida con un sencillo vestido, que cae en su cuerpo hasta las rodillas y delinea perfectamente su figura.

En su rostro, ni una gota de maquillaje, ni siquiera labial. Sus labios son sensuales y se están convirtiendo en mi mayor tormento, puesto que deseo saborearlos desde esa noche que me desperté y la contemplé dormida, a pesar de mi estado febril.

Jennifer:

«¡¡¡Dios mio!!! Envíame una señal, para saber que estoy haciendo lo correcto», supliqué en silencio, camino a mi encuentro con Brad. Desde que me tropecé con este hombre, mi vida ha sido trastornada completamente.

«Jennifer, en este país, es normal este tipo de matrimonio, los inmigrantes pagan por un contrato matrimonial para obtener la nacionalidad», recordé las palabras de Rocío, la amiga de mi prima, cuando les comenté la propuesta que Brad me hizo.

«¡Te sacaste la lotería! Agregó ella, con un brillo en su mirada, al despedirse de mí».

«Tengo miedo, que me obligue a convivir con él», pensé, acercándome a este.

-¡Bienvenida a mi casa! -saludó Brad, dándome la bienvenida. Era una verdadera mansión, rodeada de mucho lujo. Todo parecía sacado de las películas de Hollywood.

-¡Gracias! -respondí, caminando detrás de este, por un pasillo largo; al llegar al final del mismo, me hizo entrar a un despacho. Luego, me ayudó a sentarme en torno a una mesa dispuesta con toda una serie de libretas, hojas y documentos.

-¡Vamos a ser breves y precisos! -Indicó el serio, asumiendo su rol de negociador.

»Estos días, sin ocuparme de mis negocios, han sido problemáticos y sin los resultados deseados -afirmó, sentándose en la silla, de frente a mí.

»Hice un borrador, el cual ordenaré pasar en limpio, para que lo firmemos en presencia de un funcionario. Charlie será mi testigo, necesito uno de tu parte -solicitó este.

-¿Cómo así? -pregunté, inocentemente.

-Como bien sabes, soy un hombre de fortuna; por lo tanto, voy a excluir mis bienes, de esta negociación -afirmó-. Al divorciarte de mí, no te irás con las manos vacías; recibirás una buena cantidad de dinero -expresó.

-¡En ningún momento, mencionamos la palabra dinero! -le reproché con dignidad, pues sentía que me estaba comprando.

»¡Ayer, me propusiste un intercambio! Tú me das el certificado matrimonial para obtener la nacionalidad y yo a cambio te acompañaré en tus eventos sociales -aclaré, valiente y orgullosa.

-Precisamente por eso, estoy elaborando mis capitulaciones matrimoniales, es decir, excluyendo los bienes que no entraran a esta comunidad conyugal

¿Entiendes esto? -preguntó él, con una sonrisa tanto en sus labios como en sus ojos.

-¡Sí! Ahora sí. Al respecto, no tengo ningún problema. Excluye todo. Mi única condición es que no cohabitaremos como pareja -expuse, haciendo énfasis en las dos últimas palabras.

-¡Salvo... que los dos estemos de acuerdo! -Pronunció este- ¿Te parece? Y eso no lo podemos expresar en un contrato notariado. Ese será un documento privado entre tú y yo, o un acuerdo aquí de palabra -cuestionó él, mirándome profundamente.

-Solo me casaré contigo, para obtener mi estabilidad en tu país y me comprometo únicamente a ser tu compañera en los eventos sociales que tú desees, nada más -confirmé, categóricamente.

»Te informo, que el alquiler de los trajes para esos eventos sociales, correrán por tu cuenta. Debido a que no cuento con recursos económicos para ello -resalté, sintiéndome incómoda al discutir estos términos con él, pero quería una negociación clara y diáfana.

-Al casarte conmigo, obtendrás un estatus muy diferente al que has tenido hasta ahora. Deberás compartir la misma casa, más no la misma habitación, salvo, repito, que decidamos lo contrario -aseguró, ante mi inquietud.

»Además, requerirás escolta. No te puedo exponer a un secuestro por ser mi esposa, por ejemplo -afirmó el pensativo.

-¿Por qué los demás se deben enterar de que estamos casados? Será, solo entre tú y yo -objeté, moviéndome en la silla que me encontraba y poniéndome nerviosa, al dudar de su verdadera intención.

-¿Y cómo crees que espantaré a las mujeres de mi entorno, si no les menciono que estoy casado? -preguntó él, cruzándose de brazos y apoyando su espalda hacia atrás, en la silla.

-¡De acuerdo! ¡Tienes razón! -Acepté. Y así fuimos estableciendo las condiciones prematrimoniales, para celebrar el acto.

De mutuo acuerdo, decidimos llevar a cabo esta celebración, la semana siguiente. Se realizará en la oficina de registro civil, sin fiesta ni parranda alguna y ese mismo día, firmaremos previamente, las capitulaciones matrimoniales...

El Narrador:

Entretanto, Charlie había comenzado las averiguaciones para identificar quien había herido a Brad y cuál era su intención. En este sentido, apenas dejó a Jennifer en la mansión con él, salió a reunirse con el máximo jefe de la Policía Científica y de Investigaciones de la Ciudad.

-¡Comisario, mis saludos! ¿Qué noticias me tiene sobre el caso de Brad? -interrogó Charlie.

-No tengo aun noticias definitivas, pero se evidencia de las investigaciones, que justo a esa hora una comisión de la guardia fronteriza perseguía a unos inmigrantes, ilegales en el país -aseguró este.

»Dudo, que hayan disparados contra estos, pues no se justifica la acción, es como desmedida y desproporcionar -afirmó el Comisario.

-Eso coincide con la declaración que me dio la chica que rescató y auxilió a Brad -confirmó Charlie.

-Y a quien tú no me has dejado interrogar, ni siquiera me quieres facilitar su identificación -reprochó el Comisario.

-Ya te explique, que se ha convertido en la protegida de Brad y no permitirá que nadie, la intimide o amedrante. Para él, ella es intocable, su hada madrina ¡ja, ja, ja! -sonrió Charlie, sin soltar información al Comisario.

»La chica, ni siquiera reconoce a Brad, ella solo ayudó a alguien que estaba herido -añadió este.

-¡Bueno! Antes que se me olvide, a esa misma hora, unos hombres del capo Robert, fueron vistos por la zona, como buscando algo o a alguien -informó este- Así que no podemos descartar, el atentado.

-¿Para cuándo me tienes noticias puntuales? Con nombre, apellido, tipo de arma y cartuchos de balas -solicitó quisquilloso Charlie.

-No te puedo dar con exactitud hora y día, porque eso depende de los informantes que tengo en las calles dispuestas a hablar -explicó el Comisario, quien sabía que de esta manera conseguiría dádivas de estos.

-¡Revisa tus cuentas! Y encontraras ahí el estímulo para que hablen -argumentó Charlie, saliendo del despacho de este aprisa e insatisfecho.

«Ya el Comisario Braulio García, se vicio, igual que el Teniente Belloso, me hizo venir, para escuchar estupideces, sin contar con expertos en el área, ya sabía todo esto», pensó el disgustado...

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