Capítulo 2 2

Capítulo 2:

Momentos antes, Skandar se encontraba en la habitación privada del bar, un lugar que reservaba para sus encuentros más discretos. Era el dueño del establecimiento, y a menudo buscaba compañía para pasar la noche, pero esta vez, su atención estaba lejos de las insinuaciones de Janette, una buena amiga, que intentaba acercarse a él mientras se acomodaba en uno de los reposabrazos del sofá.

Skandar apenas prestaba atención a sus palabras, su mente en otro lugar. Con el ceño fruncido, observaba el bullicio del bar a través de la puerta entreabierta, sintiendo que algo llamaba su atención. Fue entonces cuando notó a una chica que se coló en la parte privada, dirigiéndose al baño sin pensarlo.

-¿Vas a ignorarme toda la noche? -preguntó Janette, su voz llena de molestia mientras él acariciaba sus hombros ausente de interés.

-Déjalo, Janette. Solo un momento -La respuesta de Skandar fue fría.

Peter, el jefe de sus guardaespaldas, se acercó en ese instante, interrumpiendo la atmósfera cargada.

-Señor, debería llamar a mis hombres para que saquen a esa chica del baño. No debería estar aquí -dijo Peter con seriedad. Sin embargo, Skandar desvió la mirada hacia la puerta del baño, intrigado.

-No, yo me encargaré -dijo Skandar con decisión, apartando a Janette de él mientras se ponía de pie-. Acompaña a la señorita Janette a la salida.

La decepción en la mirada de Janette fue palpable, pero no dijo nada mientras Skandar se alejaba. Ella lo vio salir con frustración, dándose cuenta de que su interés no estaba en ella esta noche.

Sin perder tiempo, Skandar avanzó hacia la puerta del baño, su corazón latiendo con anticipación. No sabía quién era la chica que había entrado, pero había algo en su aura que despertaba su curiosidad. Se detuvo frente a la puerta del baño unos momentos, decidiendo si debería entrar directamente o esperar a que ella saliera.

Finalmente, dio un paso adelante y empujó la puerta, encontrándo una escena inesperada. La chica, estaba allí lavándose el rostro, y cuando dirigió su mirada hacia él, la sorpresa se entremezcla con la curiosidad en sus ojos.

-Hola -dijo Skandar con una sonrisa despreocupada-. No debería estar aquí, ¿verdad?

-¿Quién eres tú? -pregunto Jaiden, aún recuperándose de su sorpresa, se enderezó y lo miró fijamente.

-Skandar, el dueño de este lugar -respondió, dando un paso más cerca-. Y parece que has encontrado la parte VIP del bar sin invitación.

El interés brilló en su mirada, y Jaiden sintió una mezcla de emociones al enfrentarse a él. Era un hombre con confianza, y de alguna manera, su presencia comenzaba a distraerla de su dolor por Freddie.

-Lo siento -dijo Jaiden avergonzada- Ya me iba

Jaiden quizo caminar hacia la puerta del baño, pero Skandar la detuvo tomándola del brazo, para devolverla hacia donde estaba antes sin dejar de mirarla fijamente a los ojos.

-¿Estás interesado en mi o algo? -pregunto Jaiden con curiosidad

-Si, has llamado mi atención -dijo Skandar, con voz neutra haciendo estremecer a Jaiden

-En ese caso -dijo Jaiden, tratando de mantener su mirada en Skandar- ¿Puedes ayudarme a olvidar a alguien que me lastimó? -pregunto

-Mientras puedas aguantarlo -dijo Skandar, aún más interesado en la chica frente a él

-No hay problema, puedes hacer lo que sea -dijo Jaiden con firmeza, provocando que Skandar soltara una leve risa

-Estás ebria, ¿no? -hablo Skandar

-No estoy ebria -afirmó Jaiden- Se lo que estoy haciendo

-Si algo pasa -hablo Skandar caminando hacia ella haciéndola retroceder provocando que chocara con el borde del lavabo, quedando cara a cara con él- ¿Estás segura de que no lo lamentarás despues?

-Estoy segura -respondio Jaiden con firmeza

-Entonces considera a esa persona que te lastimo olvidada cariño -dijo Skandar para acercarse a ella y dejar un corto beso en sus labios

Después de ese corto beso, Skandar tomó a Jaiden del brazo y la guió hacia la salida del baño. La sorpresa todavía estaba presente en el rostro de Jaiden, pero una chispa de emoción iluminaba su mirada mientras avanzaban juntos.

Al salir, se encontraron con Peter y los tres guardaespaldas que siempre estaban al lado de Skandar. El ambiente tenso del bar era palpable, pero Skandar, con su habitual calma, se dirigió a Peter.

-¿Janette ya se ha ido? -preguntó Skandar, asegurándose de que no hubiera espectadores problemáticos.

-Sí, jefe, ya se ha ido -respondió Peter con un leve asentimiento, comprendiendo que la joven no era un tema de preocupación en ese momento.

Sintiéndose satisfecho, Skandar se volvió hacia Jaiden.

-Voy a llevarte a un lugar más tranquilo. ¿Te gustaría acompañarme? -pregunto Skandar

La mirada de Jaiden fluyó entre el entusiasmo y una dosis de incertidumbre, pero la idea de escapar del bullicio del bar le resultaba tentadora. Sin embargo, era consciente del camino que eso implicaba. Antes de responder, echó un vistazo a los hombres alrededor de Skandar, sintiéndose un poco nerviosa bajo su atención. Skandar, notando su duda, le ofreció una sonrisa tranquilizadora.

-No tienes de qué preocuparte. Solo será un momento para relajarnos -dijo Skandar tratando de transmitirle seguridad a lo que Jaiden asintio- Vamos al hotel -dijo viendo a Peter

Peter y los guardaespaldas, sabiendo perfectamente cuál era el protocolo cuando Skandar decidía llevar a una chica a su hotel, comenzaron a prepararse para la salida. Se movieron de manera eficiente, asegurándose de que todo fuera discreto mientras rodeaban a la pareja.

Mientras avanzaban hacia la salida del bar, Jaiden sintió la tensión del momento, pero también una excitación en el aire. La noche había tomado un giro inesperado, y la compañía de Skandar le daba la oportunidad de olvidarse de su pasado reciente con Freddie, aunque en el fondo sabía que no podía escapar de sus sentimientos.

Al llegar a la entrada, el grupo salió al exterior. Las luces brillantes de la ciudad iluminaban el camino mientras se acercaban a un vehículo negro que esperaba con el motor encendido. Skandar abrió la puerta del auto para que Jaiden entrara, un gesto que la tomó por sorpresa.

-¿Ahora eres un caballero? -bromeó ella, sintiendo la tensión disiparse un poco mientras se acomodaba en el asiento.

-Solo cuando la ocasión lo requiere -respondió Skandar con una sonrisa traviesa mientras se unía a ella en el vehículo-. Además, me gusta tratar bien a mis invitados.

El auto se puso en marcha, y mientras avanzaban por las calles iluminadas, Jaiden no pudo evitar preguntarse qué le depararía esta noche.

Al llegar al hotel, Skandar y Jaiden bajaron del vehículo con una mezcla de emoción y nerviosismo. Peter y los guardaespaldas se quedaron afuera, de pie en la entrada, observando con atención mientras su jefe conducía a la invitada especial hacia el interior del elegante establecimiento.

Pasando por un vestíbulo decorado con luces suaves y un acogedor aroma a madera, Skandar la guió a través de un pasillo que conducía a una habitación amplia y lujosa, iluminada por luces tenues que creaban un ambiente íntimo. La puerta se cerró detrás de ellos, y una vez dentro, Jaiden sintió una oleada de asombro al ver el decorado exuberante y el mobiliario elegante.

Sin embargo, su atención fue rápidamente atraída hacia unos objetos que reposaban en una mesa cercana a la cama. Sobre la superficie relucían unas esposas y una serie de látigos, y su curiosidad la llevó a acercarse y observarlos de cerca. En ese momento Jaiden comprendio porque Skandar le habia dicho en el baño "Mientras puedas aguantarlo" ahora tenía muy clara las verdaderas intenciones del hombre con el que estaba en ese momento.

Skandar, al percatarse de que Jaiden habia ido directo a la mesa donde tenía sus juguetes, se acercó sigilosamente, posicionándose justo detrás de ella. Con una voz suave y cargada de intriga, le preguntó:

-¿Tienes miedo de mí ahora que conoces mis verdaderas intenciones? -pregunto y Jaiden se dio la vuelta para mirarlo, su expresión era serena y pensativa.

-No me das miedo, en realidad... me causa curiosidad -respondió Jaiden con sinceridad, dejando a Skandar momentáneamente sorprendido.

La mayoría de las mujeres que pasaban por allí, al enterarse de lo que realmente implicaba la noche, solían huir espantadas, pero aquí estaba ella, mostrando interés.

-Esa no es la respuesta que suelo recibir -añadió Skandar, con un toque de asombro en su voz- La mayoría se asustan y se van.

-Quizás tengo una perspectiva diferente -dijo Jaiden, su mirada firme-. He estado lidiando con mis propios demonios, y esto... Esto me parece más interesante que aterrador.

Skandar se quedó contemplándola, impresionado por su valentía y audacia. Había algo en su actitud que le atraía, un desafío que no había encontrado en muchas mujeres que había conocido.

-Entonces, ¿estás dispuesta a descubrir más sobre lo que realmente soy? -preguntó Skandar, su tono entre seriedad y diversión.

-Quizás sí. Pero antes, ¿podrías contarme más sobre ti? ¿Por qué tienes estos objetos aquí? -dijo Jaiden, sintiendo que su corazón latía con fuerza, asintió.

Al escuchar la pregunta de Jaiden, Skandar sonrió levemente, una expresión que denotaba tanto diversión como intrigante satisfacción. Con un gesto suave, la alejó de la mesa y la guió hacia un gran sofá que adornaba la habitación.

Skandar procedió a servir unas copas de vino, la rica fragancia del tinto llenando el aire mientras el sonar del cristal generaba una melodía suave. Se sentó junto a ella, pasando una de las copas con un gesto que, aunque casual, tenía una insinuación de complicidad.

-¿Listo para escuchar un secreto? -preguntó Skandar, arqueando una ceja mientras miraba a Jaiden a los ojos.

Jaiden asintió, ansiosa por conocer más de este hombre que parecía combinar misterio y atracción. La curiosidad había tomado el control, llevándola a un lugar donde las dudas y el miedo se vertían en un océano de interés genuino.

-Los látigos y las esposas -comenzó Skandar, tomando un sorbo de su vino antes de continuar- Representan una parte importante de mi vida. Me gusta explorar la intimidad desde un ángulo más... intenso, digamos.

Sin inhibiciones, comenzó a hablar de sus gustos en la cama, revelando su inclinación hacia el BDSM.

-Para mí, el placer y el dolor pueden ser dos caras de la misma moneda. Es un mundo que va más allá de lo físico, es una conexión que se establece con la pareja, donde la confianza juega el papel más vital. -hablo Skandar. Jaiden lo escuchaba con atención, sintiéndose intrigada y tal vez un poco nerviosa.

-¿Y eso significa que me estás invitando a unirme a ti en ese mundo? -preguntó Jaiden, su voz un susurro lleno de tentación.

-No precisamente así -respondió Skandar con sinceridad, consciente de su influencia- La elección siempre es tuya. Lo más importante es la comunicación y el consentimiento. Estoy aquí para explorar, no para forzar nada.

La honestidad y la apertura de Skandar sorprendieron a Jaiden, y mientras absorbía sus palabras, sintió que la barrera entre ellos se desvanecía. Había algo electrizante en la idea de adentrarse hacia lo desconocido, pero con alguien que parecía considerar sus límites y deseos.

-Tú, sin embargo, pareces tener una curiosidad innata -continuó Skandar, buscando su mirada- La mayoría se asustan al ver estos objetos, pero tú no.

-Quizás porque ya he enfrentado cosas difíciles en mi vida -respondió Jaiden, tomando un sorbo de la copa de vino- Y ahora, todo esto se siente refrescante.

Continuará...

            
            

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