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Nalia, cegada por la ira, descarga toda su furia eléctrica sobre Alina. Pero su cuñada resiste, su cuerpo absorbe los poderosos rayos como si fuera un imán. Asombrada, Nalia redobla sus esfuerzos, decidida a acabar con ella de una vez por todas.
-Nalia -la voz de Alina resuena débilmente entre los chisporroteos de energía- Espero tú y mi hermano me perdonen algún día. Y respecto al huevo... haz lo que quieras con él. Críalo, deshazte de él o regálalo. Solo quiero que sepas que lo traje para aligerar un poco tu dolor.
Nalia se burla -¿Aligerar un poco dices?
-Lo sé. Sé que tu hija nunca podrá ser reemplazada, pero al menos quise remediarlo entregándote al mío.
Con estas palabras, Alina desaparece dejando a Nalia sola en la habitación, rodeada de una energía residual que zumba en el aire. Se derrumba sobre sus rodillas, la mente inundada por una mezcla de ira, dolor y confusión. ¿A dónde ha ido Alina? ¿Y qué significa ese misterioso huevo?
Se levanta y observa el huevo con creciente preocupación. Ahora tiene grietas causadas por la descarga eléctrica. Se siente culpable por hacerle daño al pequeño ser que yace en su interior. Pero una duda le surge: Si Alina lo tuvo hace poco, ¡no puede haber bebé!. Entonces cae en cuenta: el huevo no puede ser de Alina, las leonas no ponemos huevos; entonces, ¿de dónde lo sacó?
Examina el cascarón con su mirada. Es una obra de arte: rojo oscuro y negro metalizados se entrelazan en todo el cascarón, desde la parte inferior hasta la parte superior hay una gran franja dorada adornada con piedras preciosas rojas.
Definitivamente es un objeto de belleza, pero también de gran misterio. ¿A quién le pertenece?
Justo cuando sus dedos rozan la cáscara, el huevo se termina de romper revelando la criatura que la deja sin aliento: un pequeño y tierno dragón con escamas que irisdiscen en tonos rojos y dorados; sus grandes ojos aún están velados por una fina capa blanca.
Nalia, ahora se encuentra entre asombrada y espantada, aunque ya había visto dragones, jamás había visto uno recién nacido -Eres un ser demasiado hermoso -dice contemplándolo, sabiendo los peligros que implica tener un dragón en su planeta, un nudo se forma en su garganta. ¿Qué haré?
El pequeño dragón levanta su cabeza como si la hubiera escuchado y después se enrolla sobre sí mismo para dormir. En el interior del corazón de Nalia nace un sentimiento de añoranza, pero sabe que no es posible que ella y su esposo críen un dragón, así que hace caso omiso a sus sentimientos. Ahora se cuestiona: ¿Y si lo regreso?: eso implicaría ir en una de las naves, ya que los portales hacia el planeta Drogferatum no se han usado desde hace siglos, y si preguntan: ¿por qué tengo un huevo de ellos?, en ese caso diría la verdad, o al menos parte de ella: solo diría que el huevo apareció en mi cuna, pero es obvio que harán investigaciones, y la sola existencia de un ser indefenso en un planeta al que no pertenece causaría serios problemas, pero ¿y si saben que Alina les robó un huevo?
Su preocupación empieza a crecer.
¿Y si lo mato? ¡No! si ellos se dan cuenta que Alina lo trajo, lo más obvio es que vengan a buscarlo, así que debe estar en buen estado.
¡No puedo creer que Alina me haya involucrado en esto! ¿tendrá solución esa leona?
Vuelve a mirar al dragón y se da cuenta que la observa, el velo en sus ojos se le ha caído, ahora puede ver; el color de sus ojos es de un gris nebuloso y penetrante.
Nalia retrocede perpleja hasta que su espalda se golpea con el estante de ropa. Aquellos ojos... los había visto antes. Un torrente de recuerdos de su época en Vacum inunda su mente: Imágenes de dragones desfilaron ante ella. Entre ellos, el tío del rey del planeta Drogferatum, se destacaba por los símbolos de su alto rango: sus ojos grises, y cabello blanco que solo obtienen al completar las fases de sus poderes.
El shock la paraliza por un instante, pero pronto se acerca con cautela a la criatura, extendiendo los brazos para trasladarla a una de las habitaciones de invitados hasta decidir qué hacer con él. Sin embargo, al tocarlo es arrastrada a un vórtice de fuego. El planeta Charniamun está siendo consumida por las llamas, y Alina está sobre él, regocijándose de su maldad. Ella es la culpable de aquella catástrofe.
Nalia se sobresalta, despertando de su trance. Su corazón palpita con fuerza. Con cuidado, envuelve al dragón en una manta gruesa, evitando cualquier contacto. Lo cambia de habitación, y rápidamente se comunica con su amiga Asteria, Reina de Charniamun.
Diez minutos después, Asteria emerge del portal, su rostro iluminado por la alegría de reunirse con Nalia, aunque sabe que según las estrictas reglas de Feratumniamun, esta es su segunda y última visita del año. Sin embargo, al ver el estado de su amiga, su sonrisa se desvanece; y tomando las manos de Nalia es sumergida en un torbellino de emociones, sabiendo todo lo que había enfrentado desde su última visita. Aunque La pérdida de su hija ha dejado una profunda herida en su alma, y su ira hacia Alina es palpable. Asteria, comprendiendo el dolor de su amiga, la envuelve en un abrazo consolador, preocupada por el grave problema que ahora la aqueja.
-Lamento tu pérdida, amiga.
-Lo sé. Pero justo ahora estoy preocupada por el dragón -dice invitándola a sentarse.
-Te soy sincera Nalia: sé muy poco sobre los dragones, ellos no tratan a otros seres diferentes a ellos, además solicitaron expresamente a los antiguos lideres eliminar toda información sobre ellos -aclara la Reina de Charniamun.
-Dime lo que sabes.
-Los dragones de ojos grises y cabello blanco son la realeza de su especie, los más poderosos y venerados. Se dice que cuanto más blanco es su pelo en forma humana, más antiguo es su poder. El año pasado, el único hijo del Rey de Drogferatum se graduó en Vacum, y según lo que se rumereó: él se está preparando para ser el sucesor de su padre. Aparte, está lo que mencionan muchos, ya sabes, que no se les puede hablar a los dragones porque reaccionan mal, incluso pueden llegar a atacar. A mí la verdad no me consta esto último, pero recuerdo que cuando estudié en Vacum, la mayoría debían mantenerse alejados de ellos, al menos un metro porque se les dificultaba respirar e incluso se paralizaban.
-Sí. Lo recuerdo -dice triste al darse cuenta de que no hay mucha información que pueda obtener.
-Déjame ver al dragón -pide- Quizás no sepa gran cosa sobre ellos, pero puedo usar mis poderes para averiguar sobre él.
-Sí. Eso sería excelente. Pero, y ¿qué dices de la visión de Charniamun?
Niega -Lo que vi a través de ti fue muy real, pero antes de aterrarme más por eso, quiero verlo.
Nalia la lleva hacia la habitación. Asteria se maravilla al ver lo hermoso que es el pequeño dragón, sin embargo, se lleva sus manos al pecho al darse cuenta de algo.
-¿Qué sucede? -pregunta Nalia.
-¡Ese olor!
-¿Olor?
-El olor que viene del dragón.
-Ah, ese olor no es del dragón sino del huevo.
Asteria la mira confundida.
-Te lo mostraría, pero lo incineré. ¿hice mal?
-Oh! ¡por supuesto que no! lo importante es la criatura -sonríe tratando de disimular, ya que en efecto reconoce ese olor.
Asteria se acerca, lo toca pronunciando palabras para ver de dónde viene, pero el dragón se enoja y se defiende intentando morderla.
-Ah, pero ¡qué curioso! Un pequeño dragón mordiéndome, afortunadamente no te han salido los colmillos y aún no tienes la fuerza suficiente, si no, de seguro ya hubieras acabado conmigo -dice riendo.
-No le agradas -aclara Nalia.
-Quizás tú si puedes calmarlo -dice dejando tranquila a la criatura.
-¿Qué dices?
-¡Tócalo!
Nalia se resiste unos segundos, pero termina acercando su mano -Deja que mi amiga te conozca, se llama Asteria, confía -dice susurrando.
El dragón se enrolla en su mano, acto que les da mucha ternura.
Asteria toca el hombro de Nalia, y de pronto se encuentra suspendida del techo de la sala de su residencia. Allí, encadenada y sin fuerzas, contempla con horror la escena: su esposo y sus hijos yacen inmóviles en el suelo. El pánico la invade, pero sus gritos desesperados se pierden en el vacío. En ese instante, aparece Alina burlándose de su sufrimiento. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, la figura de Alina se desvanece, dejando en su lugar a una niña con rasgos parecidos a Alina por su color de piel clara y su cabello pelirojo, pero se diferencia en sus hermosos ojos grises y en su dulzura. La niña la observa con extraña ternura, pero de ella se desprende una sombra oscura que infunde en Asteria un miedo profundo. A pesar de ello, la niña se acerca a los cuerpos sin vida y, comienza a sanarlos. Luego, se rompen las cadenas, y la baja con cuidado.
-Asteria, Reina de Charniamun -dice la niña con voz suave- bruja, maga y hechicera: Se avecinan tiempos difíciles para los tuyos, primeramente. Yo aún no puedo ayudarlos, primero tengo un camino por recorrer, pero necesito tu ayuda, mi padre no puede saber de mi existencia aún, y mi madre no puede saber de mi poder, se dejaría llevar aún más por su ambición. Por eso dame tiempo, permíteme descubrir por mí misma los misterios de este universo, lo bueno, lo malo, lo perverso y lo maravilloso también.
Pero todo a su tiempo, por eso ayúdame a protegerme de mi misma, ayúdame porque puedo ser el caos en medio del todo y de la nada. A cambio, en el futuro, repararé todo el daño que mi madre te haya causado. Todo será restituido y obtendrás la compensación y justicia que mereces.
De pronto Asteria ve que todo a su alrededor se vuelve nubes y cuando vuelve a ver a la niña, ya no está, y a cambio está el libro ancestral.
Asteria vuelve en sí.
-¿Estás bien? -pregunta Nalia, mientras la ayuda a levartarse del suelo.
-Sí -responde susurrando, mirando al dragón que está otra vez sobre la cama.
-Viste algo ¿verdad?
Asteria suspira profundo -Por favor dame unos minutos con la dragona, y si tienes una habitación grande y vacía. Te lo agradecería.
Nalia se asombra al enterarse que la criatura es una hembra realmente...-eh, sí. por supuesto. Sígueme -la dirige hacia un lugar sin preguntar qué va a hacer con ella.
Y antes de dejarlas a solas, Asteria le dice:
-Nalia, es necesario hablar con Lucio sobre este tema.
-Por supuesto.
Nalia baja a la sala principal; tiempo después llega su esposo, él le menciona que no encontraron nada sobre el estruendo en el cielo.
Y cuando ella está a punto de contarle lo sucedido con Alina, Asteria aparece en la sala con sus ojos brillando con una mezcla de esperanza. En sus brazos, arrulla suavemente una bebé de piel clara, cabello rojizo, y ojos aún cerrados que irradia una calma sorprendente.
-Ella es huérfana -anuncia Asteria, su voz cargada de emoción- Ustedes serían excelentes padres para ella.
Nalia y Lucio se quedan atónitos observando la delicada belleza de la pequeña criatura, Lucio aún sin estar al tanto, siente una oleada de afecto hacia la bebé. Ella les recuerda a sus hijos cuando estaban recién nacidos.
-Es preciosa -murmura Nalia, acercándose cautelosamente.
Asteria deposita a la bebé en los brazos de Nalia. Mientras la pequeña se acomoda, Asteria observa la escena con una gran sonrisa. Ella sabe que ellos tienen la capacidad de proteger a la criatura, y de desentrañar los misterios que la rodean.
El dilema ahora es hacer que Lucio la acepte como su hija.