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El aeropuerto estaba abarrotado de gente que iba y venía con prisa envueltos en el bullicio de los anuncios de los avisos de los próximos vuelos en marcha y el sonido de las maletas rodando sobre el suelo pulido por doquier cada quién atendiendo sus asuntos.
Yo avanzaba entre la multitud pasando desapercibida llevando a aquel vestido de color blanco de tirantes entallado en la parte superior, largo hasta las rodillas de falda amplia con caída recta que, aunque resaltaba mi figura delgada lo eh de admitir lo odiaba con creces y con toda mi alma, mi pelo negro como la noche caía contra mi espalda baja al mismo tiempo liso y perfectamente peinado y todo combinaba a la perfección con mis zapatos de tacón corto junto a aquella maleta que llevaba a rastras.
Sí, ante cualquier persona que ahora sea capaz de observarme pudiera llegar a pasar desapercibida o incluso llegarían a pensar cualquier cosa, pero, menos algo conciso porque estoy cien por ciento segura de que nadie podría adivinar la labor que realizo llevando esta ropa tan femenina ahora.
Aun así a sabiendas de que ningún lugar es seguro siempre procuro mantener la mirada atenta, siempre alerta, siempre pendiente a lo que a mí alrededor ocurre, siempre a la defensiva analizando mi entorno con el instinto afilado que he desarrollado a lo largo de los años.
Mientras avanzaba por aquel lugar evitando a las demás personas concentrada y enfocada en lo que tenía próximamente que hacer la verdad no se qué fue lo que me ocurrió que por un momento perdí la atención y terminé impactando contra algo bastante sólido que me desconcertó de inmediato.
Aquel choque me hizo tambalear y que levemente retrocediera, estaba segura de que tocaría el suelo en cualquier momento pero no fue así, el toque rápido y certero de una mano que rodeo hábilmente mi cintura sujetándome justo en el momento correcto me hizo espabilar y así notar de que alguien me había salvado de recibir a aquel fuerte golpe.
Ante mi un hombre alto y de porte sumamente imponente regio e indomable era el que permanecía conteniéndome aprisionándome contra su fornido pecho enmarcado en aquella camisa de seda negra como si yo me tratase de a alguna perla preciosa que solo él podía admirar sujetándome firmemente y sin dudar.
Sus ojos son de un dorado profundo e hipnotizante con una apariencia feroz como si en ellos se encerrara un mar de tormentas y secretos imposibles de revelar con los que me observo por un momento escudriñándome y analizando en silencio toda mi existencia.
Su mirada me atrapo al instante despertando en mi por primera vez una sensación extraña en mi pecho, algo en mi que creía muerto por primera vez vibro.
No, no era miedo, no era incomodidad, ni me encontraba alerta sin dudas era algo más, algo que me desconcertaba y que medianamente había apagado por un momento mis sentidos.
Era algo más profundo, como si mi cuerpo hubiera reconocido algo que mi mente no lograba procesar y aun así no me permití pensarlo demasiado.
- Disculpa - murmure con frialdad apartando inmediatamente la mirada alejándome de sus brazos al instante con rapidez intentando centrarme y evitar esta no muy bien recibida distracción.
La verdad no le di tiempo a responder cuando tras rodearlo ya me encontraba de nuevo avanzando en línea recta en busca del camino que debía de seguir.
Por un momento intente no darle importancia a tal hecho, pero, a medida que me alejaba un sutil cosquilleo contra mí nunca me inquieto como si algo en el olvido ahora se encontrara intentando alcanzarme.
Esa sensación no era nueva para mí, bien dije que mi memoria estaba llena de lagunas, de recuerdos fragmentados que parecían piezas de un rompecabezas incompleto el cual nunca parecía encajar y solo estaba allí inerte y sin sentido.
Sí, había aprendido a ignorarlos, a enfocarme en el presente y en mis misiones, pero era inevitable pues son imposibles de mantener completamente a raya por lo que hay momentos en los cuales simplemente deciden aparecer justo como ahora robándome la calma, como si lo hubiera visto antes en un sueño olvidado.
Sin embargo, a pesar de la sensación no me detuve simplemente lo ignore y avance pues ningún rostro familiar real o imaginado, ningún fantasma del pasado nunca de nuevo me haría dudar y menos ahora que tenía que trabajar y una misión la cual cumplir.
Rápidamente me dirigí a la zona de embarque con la precisión de quien ha hecho esto cientos de veces ya, la pequeña cartera que yacía acomodada camuflajeada sobre mi maleta donde mantenía oculto y en secreto el pasaporte falso que portaba se encontraba allí el cual paso sin problemas en aquel primer control y pronto ya me encontraba acomodada sin ningún contra tiempo en mi asiento junto a la ventana observando las luces de la ciudad apagarse mientras el avión avanzaba una vez el mismo despegó, marcando así el punto final para la esta nueva víctima, un tache para esta nueva misión y una nueva sombra más escrita sobre mi historia.
El vuelo transcurrió en silencio bastante calmado, yo no era de las que dormían en espacios públicos así que simplemente me limite a mirar por la ventana dejando que mis pensamientos divagaran.
Fragmentos de recuerdos, imágenes inconexas que no parecían tener sentido me bombardeaban de la nada, voces sin rostros, un aroma familiar que nunca lograba identificar y la sensación de una mano grande y cálida que sostenía mi cabeza cuando era niña de la nada me inquietaba.
Cuando el avión aterrizó en Budapest la capital de lujo de Hungría en aquella tarde de marzo el teléfono guardado con cuidado en a aquella pequeña cartera no dudo en sonar, sabía y temía quien podía ser el responsable de a aquella acción en este momento así que saliendo del aeropuerto sin levantar sospechas manteniendo el paso firme y los sentidos alerta cuando finalmente encontré un lugar seguro, saqué el teléfono y atendi la llamada.
- ¡Umbra! - la voz grave al otro lado de la línea era inconfundible.
- ¡Cuervo! - respondí con la misma frialdad.
Randall, mi única conexión real con algo parecido a una familia se encontraba allí del otro lado de a aquel aparato con algo importante que decir aparentemente.
- Cambio de planes, hay una nueva misión para ti - anunció rápidamente.
No pude evitarlo fruncí el ceño de inmediato, siempre había un cambio de planes que cortaba con la diversión muy rápido y eso me molestaba bastante.
- Pensé que este encargo era prioridad.
- Lo era bien lo dijiste, ahora hay algo más grande.
- ¡Algo más grande! - dude, pero sabiendo cómo era él sin dudas tenía que otorgarle el beneficio de la duda de nuevo - quiero detalles.
Un breve silencio se instaló por un instante luego Randall habló con un tono más bajo, más serio.
- Está relacionado con lobos, un alfa
Mi corazón dio un vuelco inexplicable, los trabajos más fuertes y arduos sin dudas tienen que ver con lobos.
Tiempo de preguntar no tuve, a sabiendas de los tantos alfas existentes no quise tampoco entrar en detalles pensé que sería un trabajo común y corriente más.
- Envíame la información - dije sin tardar.
- Ya la tienes en el servidor, muévete rápido Umbra y te lo advierto, esta vez no es solo una misión más.
A sabiendas de lo que esto significaba teniendo tantos asuntos pendientes en lista alcance a cuestionar.
- ¿Qué hago con el objetivo aquí?
Randall no lo pensó mucho y sin dudar comentó - tienes solo esta noche para eliminarlo y paulatinamente regresar.