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El precio del Amor
img img El precio del Amor img Capítulo 5 Un Encuentro Inesperado
5 Capítulo
Capítulo 6 El Dilema del Poder img
Capítulo 7 Un Peligro Latente img
Capítulo 8 Un Desafío Empresarial img
Capítulo 9 La Amenaza Externa img
Capítulo 10 Atracción Peligrosa img
Capítulo 11 El Precio del Amor img
Capítulo 12 Confesiones a Medias img
Capítulo 13 La Lucha Interna de Álex img
Capítulo 14 Primer Beso img
Capítulo 15 La Revelación img
Capítulo 16 La Confrontación img
Capítulo 17 La conexión img
Capítulo 18 Nuevas amenazas img
Capítulo 19 Compromiso Inesperado img
Capítulo 20 El amor y el negocio img
Capítulo 21 El riesgo de la lealtad img
Capítulo 22 El regreso de Raúl img
Capítulo 23 Un pacto peligroso img
Capítulo 24 El precio del poder img
Capítulo 25 Divisiones internas img
Capítulo 26 La caída del imperio img
Capítulo 27 La verdad oculta img
Capítulo 28 Un nuevo comienzo img
Capítulo 29 La última jugada img
Capítulo 30 El futuro incierto img
Capítulo 31 Redefiniendo el amor y el poder img
Capítulo 32 Un nuevo enemigo img
Capítulo 33 La línea delgada img
Capítulo 34 La traición dentro img
Capítulo 35 Jugando con fuego img
Capítulo 36 El precio de la venganza img
Capítulo 37 La verdad en la oscuridad img
Capítulo 38 Confiar en el enemigo img
Capítulo 39 La presión del poder img
Capítulo 40 La lealtad rota img
Capítulo 41 Enemigos en casa img
Capítulo 42 Un precio demasiado alto img
Capítulo 43 El golpe final img
Capítulo 44 La caída img
Capítulo 45 Redefiniendo el futuro img
Capítulo 46 Un nuevo comienzo img
Capítulo 47 La apuesta final img
Capítulo 48 La última verdad img
Capítulo 49 Decisiones de amor img
Capítulo 50 El precio de todo img
Capítulo 51 La oportunidad perdida img
Capítulo 52 El enemigo oculto img
Capítulo 53 La doble amenaza img
Capítulo 54 La redención de los caídos img
Capítulo 55 Un futuro incierto, pero juntos img
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Capítulo 5 Un Encuentro Inesperado

La lluvia caía a cántaros cuando Álex salió del edificio de la empresa. Había terminado una reunión maratónica con varios de los ejecutivos, pero aún sentía el peso de los desafíos pendientes. Los números no cerraban, los competidores estaban al acecho y la expansión en Asia parecía más complicada de lo que se había anticipado. Su mente seguía procesando, analizando, buscando soluciones. Pero esa noche, algo diferente iba a ocurrir.

Se subió al coche, dejando que el conductor tomara la dirección habitual hacia su penthouse. Apenas había pasado una cuadra cuando su teléfono vibró. Era un mensaje de Clara.

Clara: "Elisa está afuera. Dice que es urgente. No la dejes esperando."

Álex miró el mensaje y, por un momento, dudó. Elisa rara vez lo interrumpía fuera del trabajo, y mucho menos en un momento como este. Miró hacia la lluvia que azotaba las ventanas del coche. Decidió responder.

Álex: "Que pase."

Unos minutos más tarde, Elisa apareció en la entrada del penthouse, empapada, con el cabello mojado pegado a su rostro. Sus ojos reflejaban una mezcla de ansiedad y determinación. Álex frunció el ceño al verla en ese estado, algo fuera de lo común.

-¿Elisa? ¿Qué haces aquí? -preguntó Álex, sorprendido, mientras cerraba la puerta del coche.

-Necesito hablar contigo. Es importante, y... lo siento por presentarme así. -dijo, con una ligera sonrisa, mientras trataba de alisar su ropa mojada.

Álex la observó, notando algo diferente en su expresión. Era la primera vez que la veía tan vulnerable. La gente como él y como ella no solía mostrar debilidad, pero esa noche, Elisa parecía tener algo más que decir.

-Vamos dentro, no quiero que te resfríes. -dijo Álex, y en lugar de llevarla al salón principal, la condujo a la sala de estar, un espacio amplio con vista panorámica de la ciudad. La atmósfera era mucho más relajada que en su oficina.

Elisa se quitó el abrigo y se sentó en uno de los sofás de terciopelo gris, mirando a Álex mientras él se acercaba con una copa de vino.

-¿Qué pasó? -preguntó él, sin apartar la mirada de ella.

-Es sobre... -Elisa vaciló por un momento, mirando la copa de vino que Álex le ofrecía, pero no la aceptó. Estaba demasiado agitada para pensar en bebida ahora. Finalmente, comenzó a hablar-: Es sobre mi hermano.

Álex levantó una ceja, sorprendido por la mención de un hermano. Elisa nunca había hablado de su familia, y este era el primer indicio de algo personal que él no conocía.

-¿Tu hermano? -preguntó, notando que la atmósfera en la sala se volvía más pesada.

-Sí. Se llama Sebastián. -continuó ella, bajando la mirada-. Hace tiempo que no tenemos contacto, pero hoy me llamó. Me dijo que tiene información que podría destruir todo lo que he logrado aquí. Algo relacionado con Javier Méndez.

El nombre de Javier Méndez resonó como un eco en la sala, y Álex apretó los labios, su mente trabajando rápidamente.

-¿Y qué quiere Sebastián a cambio? -preguntó con frialdad, sin mostrar ninguna emoción.

Elisa lo miró directamente a los ojos, y por primera vez, él pudo ver una grieta en su fachada.

-No lo sé. Pero me pidió que fuera a verlo. Y no puedo... -ella hizo una pausa, luchando con sus palabras-. No puedo poner en riesgo lo que he construido. Ni a ti. Ni a la empresa.

Álex la observó por un largo minuto. No sabía si debía sentirse preocupado o molesto. Algo no cuadraba, algo en la manera en que Elisa lo decía lo hacía sentir incómodo. No solo estaba luchando con su propio juicio hacia ella, sino también con una creciente curiosidad que no podía ignorar.

-Tienes que decidir, Elisa. No puedo protegerte de tu pasado si no me dices toda la verdad. -dijo, su tono firme.

Elisa asintió, pero no dijo nada más. La tensión en la habitación aumentaba con cada segundo. Álex dejó la copa de vino sobre la mesa y se acercó a la ventana. La lluvia seguía cayendo, y las luces de la ciudad se reflejaban en las gotas de agua que corrían por el cristal.

-No es tan simple, Álex. -Elisa finalmente habló, y su voz sonaba cansada-. El hombre con el que estuve involucrada, Javier... tiene conexiones con la competencia. Mi hermano está atrapado en algo mucho más grande de lo que imaginas. Y yo... yo fui parte de ello. Lo sé, no debería haberte involucrado en esto. No quiero que te arriesgues.

Álex la miró con una intensidad que hizo que ella se sintiera más vulnerable aún. Él siempre había manejado el control, pero esa noche, la situación estaba fuera de su alcance.

-Lo que estás diciendo es grave. -Álex dijo finalmente, mientras caminaba hacia ella con paso decidido. Se detuvo justo frente a Elisa, su mirada fija en la suya-. No voy a dejar que nadie, ni tú ni tu hermano, ponga en peligro mi empresa. Y menos por algo que ocurrió en el pasado.

Elisa tragó saliva, mirando los ojos de Álex, sabiendo que había cruzado una línea que tal vez no podría deshacer. Un suspiro escapó de sus labios, y por un momento, el aire entre ellos se volvió más denso.

-Álex, yo... no sé qué más hacer. No quiero perderlo todo. -dijo ella, con la voz quebrada.

Álex la miró, sintiendo cómo algo dentro de él comenzaba a cambiar. Algo que no quería admitir, algo que nunca había sentido antes. Sin embargo, se mantuvo firme.

-No lo perderás, Elisa. Si haces lo que te digo, te protegeré. Pero todo esto tiene que terminar. Ya basta de secretos.

Elisa lo miró, con la incertidumbre reflejada en sus ojos. No sabía si podía confiar completamente en él, pero en ese momento, no había otra opción.

-Haré lo que sea necesario. -dijo finalmente, con una determinación renovada.

En ese instante, el teléfono de Álex vibró. Un mensaje. Lo miró rápidamente. Era un correo del departamento de seguridad.

Correo: "Álex, hay algo que deberías saber. Javier Méndez ha estado intentando infiltrarse en nuestras redes. Nos acaban de avisar que podría haber un intento de hackeo esta noche."

La expresión de Álex cambió inmediatamente, y sin pensarlo, se acercó a la puerta.

-Vamos, necesitamos salir de aquí ahora mismo. -dijo, con una urgencia que sorprendió a Elisa.

-¿Qué pasa? -preguntó ella, sin entender.

-El pasado está alcanzándonos más rápido de lo que pensábamos. Y ahora, no solo tu hermano está involucrado. Javier ha estado mucho más cerca de lo que crees. -dijo Álex, mientras tomaba su abrigo y se dirigía hacia la salida.

El aire que había antes de la tormenta ya no estaba tan claro. El peligro era real, y todo lo que Álex había construido estaba en juego. Elisa lo seguía, sin hacer preguntas, porque al final, ambos sabían que este encuentro inesperado cambiaría el rumbo de todo lo que conocían.

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