Kendra, se termina de duchar, se cambia, hoy lleva puesta una camisa ceñida al cuerpo y un jean negro, baja apresurada la escalera.
- Mi amor, ¿estás bien? - su madre se acerca y apoya sus labios en su frente - Estás muy pálida, ojerosa, seguro te encuentras bien; tal vez deberías ir a ver a la doctora, no estarás anémica de nuevo, comes muy poco Kendra.
- Mamá, ahora estoy con mis exámenes en cuanto terminan, ya me repongo, comeré más lo prometo - ella saluda a su madre con un beso, le da el último sorbo al café, toma un panecillo y sale de su casa apresurada, se sube al auto, enciende su música y se va porque ya está llegando tarde a la Universidad.
Estaciona el auto y corre por el pasillo para llegar puntual a la clase.
Su profesor viene detrás de ella, no hizo más que acomodarse en su banco y él entra al aula.
-Buenos días alumnos - saluda observando a todos -Y buenas tardes a los que recién llegan - dice mirando a Kendra.
Any que esta junto a ella, se contiene para no reír y Kendra se enfurece por la mirada de burla de su profesor. El comienza la clase, mientras escribe en el pizarrón.
-Te lo dije, le gustas, siempre dice algo en la clase para poder mirarte fijamente - dice sonriendo al notar que al profesor le gusta su amiga Kendra.
-Deja que se entere Eliot y verás cómo queda el pobre, hecho un rompecabezas de mil piezas -Ellas sonríen mientras él se gira y comienza con su clase, que es casi una lección personal para Kendra.
Toca el timbre y se van a almorzar; ellas comparten sus viandas mientras conversan, sentadas al pie de uno de los árboles.
- Any sabes que otra vez soñé con ese joven tan atractivo y sexy que me lleva al cielo y al infierno a la vez, me hace sentir cosas maravillosas que nunca antes sentí. - mientras le relata, se ve en sus ojos una expresión de amor, se le ilumina el rostro. - Ay amiga, creo que me estoy enamorando - comenta feliz, alegre.
- Qué suerte, ¡Kendra! a ti te sobran amores, tienes a Eliot, al profesor Stuart y ahora al joven de tus sueños, y yo amo a.... - Any se sorprende; se da cuenta de que hablo de más.
- ¿Estas enamorada y no me lo habías dicho? - Kendra se acerca a su rostro - ¿Desde cuándo tienes secretos conmigo? - la mira entrecerrando los ojos, con desconfianza, porque antes nunca entre ellas había secretos.
- Es que no sé si me gusta o no, solo lo vi una vez y me pareció lindo, nada más. -Any hace silencio y levanta los hombros, no puede confesarle a su mejor amiga que se enamoró de Eliot, sabiendo que es su novio.
- ¿Quién es?, muéstramelo, quiero conocerlo. - Kendra comienza a ponerse ansiosa por descubrir al amor de Any; qué dirá cuando descubra quién es en realidad.
-Bueno luego cuando lo veo te lo señalo, porque no sé ni su nombre, pero dejemos de hablar de mí y cuéntame de tu amor nocturno. -ellas sonríen cómplices.
-Es lo de siempre, él llega y me despierta a besos, siempre en lugares diferentes, me acaricia y sus manos son tan suaves, sus besos son tan dulces que logra que me moje por él, me hace sentir amada, deseada y lujuriosa, muy lujuriosa, ¿sabes?, tengo los mejores orgasmos con él y pensando en él -le susurra Kendra.
- ¿Te acostaste con él? - dice Any sin notar que Eliot está llegando donde están ellas.
- Hola chicas, buenos días - ellas se giran sorprendidas; no se esperaban a Eliot en ese momento junto a ellas. Él sonríe con esa sonrisa que enloquece a las chicas y hace que Any se incomode.
- ¿De qué hablan, que me miran como si vieran a un fantasma? - Eliot sonriendo se burla de ellas.
-De ropa -dice Any rápidamente, para ocultar su comentario.
-De la clase - responde Kendra.
Eliot levanta una ceja sorprendido y las mira a ambas. - ¿Me están ocultando algo?
- Yo me voy, mejor los dejo solos. - Any nerviosa, toma sus cosas y sale huyendo del lugar para no ocasionar más problemas.
Eliot se sienta junto a Kendra, le toma la mano y le da un suave beso. - ¿Que sucede, mi amor? - dice mientras analiza la respuesta de ella y su expresión -¿Acaso hablaban de chicos? -y mira fijo.
-Eso no puedo responderlo, porque si mi amiga me cuenta que le gusta un chico, yo no te lo puedo contar -Kendra no puede traicionar a su amiga si le confiesa algo y se lo hace saber.
- ¿A Any le gusta un chico? Qué raro, es tan tímida, que creí que ni los miraba. - Eliot sonríe, no puede creerlo, si supiera que Any lo ama en silencio.
A lo lejos, Rowan observa a Kendra, cómo se recuesta en el pecho de Eliot, y siente ganas de correr a arrancarla de sus brazos, pero aún no puede.
- Rowan, ¿cuándo piensas enfrentarla y contarle toda la verdad?
- Velkran, amigo, aún no puedo, no es fácil toda la situación, no sé cómo manejarlo todavía, solo sé que la amo con toda mi alma y que ella es la indicada y es mi pareja.
- ¿Sabes que si él la marca, la pierdes para siempre?
- Si ya lo sé, pero esto es muy complicado.
En el reino Merkeland, el rey Lucien está furioso.
-Te puedes calmar, amor, no te hace bien estar en este estado -dice la Reina tratando de calmarlo.
-Katrina, ¿cómo me puedo calmar, si tu hijo, teniendo tantas jóvenes bellas, hermosas en el reino, se tuvo que enamorar de una loba? No lo entiendo -está desesperado, no quiere aceptar que su hijo se haya enamorado de Kendra.
-Maldigo el día en que se conocieron, quisiera volver el tiempo atrás y no enviarlo a ese campamento. -caminaba en el estudio como un león furioso, acorralado.
-Si no hubiera sido ese día, sería otro; cuando el destino los une, como lo ha hecho con Rowan y Kendra, sabes que esa unión no se puede separar.
-A no ser que ella lo rechace, y espero que cuando se entere quién es Rowan, no lo acepte.
- ¡Lucien! -grita Katrina molesta -Está hablando de la felicidad de tu hijo, no puedes desear eso, ¿acaso no recuerdas cuánto peleaste tú para que yo te aceptara o ya lo olvidaste?
-Eso era distinto -decía mientras recordaba su lucha por conquistar a Katrina.
- ¿Qué era lo diferente?
-Eres del Reino, eso hace la diferencia.
- ¡Lucien! En el amor no gobierna la mente, gobierna el corazón -dice mientras le sonríe con la dulzura, porque sabe que lo domina y que lo hace rendirse a sus pies.