Kendra y Eliot están con sus amigos, luego que terminaron su partido de futbol, todos se fueron a la hamburguesería para celebrar la victoria.
-Eliot, ¿cuándo le propondrás casamiento a Kendra? No me pediste el otro día que te acompañarte a comprar el anillo. -Marcus lo mira esperando su respuesta. - ¿Qué te sucede, ahora dudas? -él lo mira sorprendido al no obtener respuesta, abre grandes sus ojos del asombro y se lleva la mano a la boca por la impresión.
Eliot le da un golpe en el estómago. -No, tonto, me quedé pensando de qué forma le voy a pedir matrimonio, jamás me arrepentiría de elegirla, ella es la mujer de mi vida y mi Luna -responde orgulloso, se siente feliz de tenerla junto a él.
-Bueno, acá con ella dando vueltas, no podemos hablar tranquilamente, pero mañana yo te ayudo, lo organizamos y será la mejor propuesta de matrimonio -Marcus estaba tan emocionado que no noto que Kendra estaba junto a ellos.
- ¡Marcus! ¿Estás de novio? -Kendra, por suerte malinterpretó lo que escuchó.
-No, no solo que me gusta una joven, pero no me animo a proponerle que sea mi novia -trata de desviar la atención y que Kendra crea que es Marcus el de la propuesta.
Ella, emocionada comienza a darle consejos y el pobre la escucha con mucha atención, mientras Eliot detrás de Kendra se burla de su amigo.
Al finalizar la noche, se van a sus hogares, Eliot acompaña a Kendra hasta su casa.
Rowan estaciona el auto, cruza la calle, salta la reja, se trepa al árbol y salta al balcón, como todas las noches, entra en la habitación de Kendra y para su sorpresa, es tarde y ella aún no está durmiendo. Abre la puerta, se asoma y están solo sus padres conversando de la fiesta de cumpleaños de Kendra y a ella no la ve. Se enfurece, sale y se va a su auto, está por ir a buscarla, pero decide calmarse y esperar, seguro está con sus amigos.
Se recuesta en el asiento del auto y respira hondo para calmarse, enciende un cigarrillo, cada inhalación es profunda y exhala el humo despacio, lentamente, disfrutando el sabor a la nicotina en su boca. Toma de la guantera una petaca de whisky para relajar sus nervios y la bebe de un trago.
Cuando ya terminó sus cigarrillos y la bebida, está por poner el auto en marcha para salir a buscarla, no quería imaginar lo peor, pero su mente lo traiciona, teme que Eliot la convenza y ella lo acepte y se entregue a él, furioso le da arranca y el auto no responde, era como si su vehículo la viera llegar.
Él golpea el volante con impotencia, con dolor, y cuando levanta la vista observa una pareja llegando; la silueta de la mujer le resulta familiar, la sigue con la mirada y ve cómo Eliot la lleva de la cintura, eso le molesta, sus celos lo traicionan.
Espera que la acompañe y luego se retire, pero para su desdichada noche, Eliot ingresa con ella a su hogar.
Rowan respira exaltado y sus ojos se encienden al observar la luz en su cuarto. Sale del auto molesto, dispuesto a golpear a Eliot, y en un segundo está en el balcón observando qué hacen.
-Puedo quedarme y pasamos la noche juntos. -Eliot la sujeta de la cintura y la pega a su cuerpo, Rowan está observando toda la escena y trata de oír qué responde Kendra.
-No, Eliot, ya te dije, necesito tiempo, aún no estoy lista para ese momento, ni yo, ni mi loba -lo mira esperando comprensión de parte de él y solo ve frustración y eso la incómoda.
En cambio, Rowan está feliz, sonríe como si fuera su propia victoria.
-No te pido eso, solo dormir juntos, pegados, abrazados toda la noche. -en sus ojos hay deseo, una súplica entre líneas.
Rowan al notar que ella está por ceder, envía un pensamiento rápido a su mente.
-No, mi padre se puede molestar, sabes cómo piensan los adultos. -de pronto siente cómo Eliot la sujeta de la cintura y la pega a su cuerpo, la toma del cuello y la besa apasionadamente, mientras sus manos recorren todo su cuerpo.
Los celos lo están enloqueciendo; Rowan actúa rápidamente, levanta un viento fuerte y envía otro pensamiento rápido a su mente.
-Eliot, deberías irte antes que comience a llover. -ella espera que él se convenza y se retira antes que sea tarde.
-Está bien, me voy, pero no era mi intención irme, quería pasar la noche junto a ti. -molesto se despide y baja la escalera.
Kendra entra, se pone su pijama y se recuesta, toma su libro y comienza a leer.
Rowan le envía con un soplido, una ráfaga que la duerme profundamente y la lleva a una hipnosis -Kendra, mi amor aquí estoy - acaricia su mejilla suavemente y besa su frente con dulzura.
Se incorpora, cierra con llave el cuarto y comienza a desvestirse; se introduce junto a ella bajo las sábanas, le tiembla el cuerpo, pero está feliz de tenerla junto a él.
-Mi amor, mírame, acá estoy -ella le sonríe tiernamente, con esa sonrisa que lo derrite. -Te esperaba, mi amor -le susurra en su oído y eso fue el combustible para que Rowan se encendiera y comenzara a besarla, acariciarla y quitar sus prendas con desesperación para poseerla nuevamente.
-Te amo, Kendra, no puedo vivir sin ti -le susurra mientras la besa, la acaricia y estimula su centro, ella explota en un orgasmo que la hace convulsionar en sus manos -Ahora te quiero dentro de mí, mi amor -con una voz melosa, que le provocó ternura.
-Dime, Rowan, que me encanta mi nombre en tus labios y más cuando te corres para mí. -tiene un segundo orgasmo y en minutos Rowan estalla en su interior.
-Te amo, Rowan -decía mientras ambos se abrazaban y besaban apasionadamente, luego él baja hasta su centro y con besos la lleva a otro apasionante orgasmo.
-Delicioso, mi amor, amo todo lo que siento con vos, nunca había sentido este placer en mi vida. -en su rostro se ve la satisfacción y el placer que Rowan le hace sentir. -Te quiero dentro de mí amor, y que te muevas como lo haces, que me vuelve loca.
Rowan sonríe satisfecho, ama sentirla y escucharlo de su boca, lo transporta a otra dimensión de placer y lujuria que tanto siente por ella.
-Kendra, cariño, ¿te casarías conmigo y serías mi reina para toda la eternidad?