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Brillantez imparable: tiene al mundo bajo control
img img Brillantez imparable: tiene al mundo bajo control img Capítulo 5 La tarjeta negra sin límite
5 Capítulo
Capítulo 8 Sus dos hermanos img
Capítulo 9 La mejor oferta se lleva la mercancía img
Capítulo 10 Una buena pelea img
Capítulo 11 Doble moral descarada img
Capítulo 12 Prueba de nivel img
Capítulo 13 Su nueva clase img
Capítulo 14 Eclipsando a Gianna img
Capítulo 15 Difundiendo rumores img
Capítulo 16 La urgente convocatoria de Ethel img
Capítulo 17 Encuentro inesperado img
Capítulo 18 Ni de lejos es suficiente img
Capítulo 19 Doscientos mil por la tintorería img
Capítulo 20 Una invitada especial img
Capítulo 21 Jugar al doctor img
Capítulo 22 Tras la pista de ella img
Capítulo 23 Una píldora milagrosa img
Capítulo 24 Ella es tu amuleto de la suerte img
Capítulo 25 Vestidos nuevos img
Capítulo 26 Alteraciones en el vestido img
Capítulo 27 Las habilidades creativas de Grace img
Capítulo 28 Acusada de robar img
Capítulo 29 Un plan infalible img
Capítulo 30 Demostrando su inocencia img
Capítulo 31 Volver a cruzarse img
Capítulo 32 Vívida imaginación img
Capítulo 33 Una damisela en apuros img
Capítulo 34 Tensión en el aire img
Capítulo 35 Exámenes img
Capítulo 36 ¿Qué nombre encabezará la lista img
Capítulo 37 Calificaciones perfectas img
Capítulo 38 Regalos de cumpleaños img
Capítulo 39 El regalo de Grace img
Capítulo 40 Cáncer de estómago avanzado img
Capítulo 41 La Doctora Q era Grace Mila img
Capítulo 42 Desintoxicación img
Capítulo 43 Comprobando si los cerdos vuelan img
Capítulo 44 Calumniando a Grace por hacer trampa img
Capítulo 45 Admiración por Grace img
Capítulo 46 Darle lo mejor img
Capítulo 47 Un descuento img
Capítulo 48 Haciendo el ridículo img
Capítulo 49 Pronto estará completamente curado img
Capítulo 50 ¿Llevas una imitación barata img
Capítulo 51 Dominando el juego img
Capítulo 52 Una apuesta img
Capítulo 53 Cortando piedras img
Capítulo 54 Cumpliendo la apuesta img
Capítulo 55 La forma en que la miraba img
Capítulo 56 Fiesta del café img
Capítulo 57 Decidida a eclipsar a Grace img
Capítulo 58 Una sorpresa img
Capítulo 59 El diagnóstico de Eliana img
Capítulo 60 ¿Presumiendo img
Capítulo 61 Una cena juntos img
Capítulo 62 Dudas sobre las habilidades médicas de Grace img
Capítulo 63 Una cirugía exitosa img
Capítulo 64 Cambiar la historia img
Capítulo 65 Apunta a la Píldora Rejuvenecedora img
Capítulo 66 Fueron superados en la oferta img
Capítulo 67 ¿Era el destino img
Capítulo 68 La otra identidad de Damián img
Capítulo 69 Dos facciones img
Capítulo 70 Socavando a Grace de nuevo img
Capítulo 71 Un cambio de perspectiva img
Capítulo 72 El Diablo img
Capítulo 73 Destrozando sus sueños img
Capítulo 74 Misión de captación de talentos img
Capítulo 75 ¿De verdad podía ser tan extraordinaria img
Capítulo 76 Imposible pasar desapercibida img
Capítulo 77 Rechazando a Terry una y otra vez img
Capítulo 78 La reputación de Gianna se desmoronó img
Capítulo 79 Revolviendo el avispero img
Capítulo 80 Perdida ante la misma persona img
Capítulo 81 ¿Enemigo de quién img
Capítulo 82 No estamos saliendo img
Capítulo 83 Una orden de la que se arrepentiría img
Capítulo 84 No es cuidado fraternal img
Capítulo 85 El resplandor de Adriánna img
Capítulo 86 Volviéndose popular img
Capítulo 87 Lo que importa es quién eres img
Capítulo 88 El romance tendría que esperar img
Capítulo 89 Aléjate de Johnny img
Capítulo 90 Dándole una razón de verdad para llorar img
Capítulo 91 El enemigo de mi enemigo es mi amigo img
Capítulo 92 Julia tenía favoritos img
Capítulo 93 Hablando con Johnny img
Capítulo 94 El plan de Grace img
Capítulo 95 Visitando a Ethel img
Capítulo 96 Librando sus propias batallas img
Capítulo 97 Usando el propio truco de Beatriz en su contra img
Capítulo 98 Ethel se desmayó img
Capítulo 99 Sembrando discordia img
Capítulo 100 Encontrarse con Damián img
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Capítulo 5 La tarjeta negra sin límite

El Colegio Brisavalle representaba la cúspide de la educación local y era famoso por tener los requisitos de ingreso más estrictos de la metrópoli.

A lo largo de su larga y distinguida historia, la institución nunca había aceptado a un estudiante transferido, y mucho menos a alguien que hubiera abandonado los estudios.

Gianna se había ganado su plaza en Brisavalle con un esfuerzo implacable, respaldada por la influencia de su familia y su excelente expediente académico.

Lanzando una mirada de reojo a Grace, Gianna se mofó para sus adentros mientras observaba a la muchacha saborear la sopa en silencio. ¿Acaso esa huérfana creía que podía entrar así como si nada en un lugar como el Colegio Brisavalle?

Solo los estudiantes más brillantes y ambiciosos llenaban aquellos pasillos, y casi todos sus graduados accedían a una universidad de primer nivel.

¿Admitir a alguien que había abandonado los estudios? Eso sería un escándalo absoluto.

Sin duda, la institución no arriesgaría su prestigio.

"Tía Julia...", dijo Gianna, fingiendo preocupación. "He oído que Grace no tenía las mejores notas en su ciudad natal...".

Dejó la frase en el aire, con los ojos brillantes de una burla apenas disimulada.

Julia, sin prisas, le sirvió a Grace otro plato de sopa con una sonrisa cálida y tranquilizadora. "No hay de qué preocuparse. Rogerio ha donado un edificio entero al colegio. El director cree que cada estudiante merece una oportunidad, así que Grace es bienvenida".

Aunque Gianna forzó una expresión de inquietud, apretó la mandíbula con fuerza. "Solo me preocupo por Grace. Una vez tuvimos otro alumno que consiguió entrar pagando, pero no pudo seguir el ritmo y acabó pasándolo fatal. La presión lo llevó a la depresión".

La sola idea de que en el colegio pudieran relacionarla con Grace hizo que a Gianna se le erizara la piel de pura vergüenza. Jamás permitiría que Grace asistiera al mismo colegio que ella.

Por una fracción de segundo, el rostro de Rogerio se tornó pensativo y un atisbo de preocupación asomó en su mirada.

No había considerado del todo los retos a los que Grace podría enfrentarse.

Cuando la miró, los grandes e inocentes ojos de la chica estaban fijos en él. Esa dulce mirada le conmovió el corazón.

"Grace", dijo en un tono más suave de lo habitual. "Si en algún momento te sientes abrumada, podemos buscar otros colegios. He hecho donaciones a muchos de ellos...".

Dejando la cuchara con un suave tintineo sobre el plato, Grace lo miró a los ojos. "No tiene de qué preocuparse", respondió en voz baja. "Si cree que el Colegio Brisavalle es el lugar adecuado, entonces iré. Y quiero que sepa que no soy un caso perdido como todos creen".

Una cálida oleada le inundó el pecho. ¿Cómo era posible que tuviera una hija tan sensata?

Le importaba poco que fuera brillante o no: la fortuna de la familia podía asegurarle una vida cómoda para siempre.

Lo único que quería era protegerla de las decepciones y darle todas las oportunidades para que fuera feliz.

Rogerio miró a Grace con una dulzura inusual en él. "Todo lo que tu madre y yo deseamos es que encuentres la felicidad y te sientas realizada en la vida".

Era una faceta que reservaba únicamente para su esposa y, ahora, para su hija.

Al otro lado de la mesa, Gianna apretó el tenedor con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.

A su parecer, Rogerio y Julia eran demasiado impulsivos e ingenuos.

¿Acaso el Colegio Brisavalle era su cortijo particular, donde dejaban entrar a quien les daba la gana? Semejante estupidez era difícil de digerir.

Tarde o temprano, pensó Gianna, Grace se daría de bruces con la realidad en cuanto pusiera un pie en el colegio.

Los planes para amargarle la vida ya bullían en su mente.

"Creo que podré con ello", respondió Grace, con un atisbo de calma en el rostro.

Los ojos de Rogerio se suavizaron aún más mientras sacaba de su bolsillo una delgada tarjeta negra. "Toma, Grace. Esta tarjeta no tiene límite. Cómprate lo que necesites".

El tiempo pareció detenerse en la habitación, y el aire se cargó de conmoción.

Todas las miradas se posaron en Rogerio y Grace.

Esa no era una simple tarjeta de crédito; era una tarjeta negra, un símbolo de privilegio tan exclusivo que solo existían unas pocas en todo el mundo. En la ciudad, quizá solo dos o tres personas poseían una.

¿De verdad Rogerio estaba pensando con claridad? Gianna casi partió el tenedor, incrédula, mientras la ira hervía bajo su piel.

Entregar semejante símbolo de estatus a una chica recién adoptada le parecía incomprensible.

Bajando la vista, Grace pestañeó levemente mientras estudiaba la tarjeta.

La reconoció de inmediato. Una casi idéntica descansaba en su bolso.

Sin embargo, algo en la expresión de Rogerio la hizo aceptarla sin vacilar, y sus delgados dedos se cerraron en torno a ella.

"Gracias, papá". Su voz fue un susurro mientras acariciaba el borde de la tarjeta con delicadeza.

Gianna observaba con la mandíbula apretada, convencida de que Grace estaba montando un espectáculo.

Rogerio, con el rostro ahora suavizado por una calidez inusual, añadió en voz baja: "Avísame si necesitas algo más".

Al cabo de un momento, agregó: "Mañana, ¿por qué no sales a comprarte ropa nueva?".

Con una pequeña inclinación de cabeza, Grace guardó la tarjeta en su bolso.

Al otro lado de la mesa, Gianna miró con furia aquella sencilla bolsa, y los celos ardieron en su interior con tal intensidad que apenas podía quedarse quieta.

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