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Brillantez imparable: tiene al mundo bajo control
img img Brillantez imparable: tiene al mundo bajo control img Capítulo 1 Expulsada
1 Capítulo
Capítulo 8 Sus dos hermanos img
Capítulo 9 La mejor oferta se lleva la mercancía img
Capítulo 10 Una buena pelea img
Capítulo 11 Doble moral descarada img
Capítulo 12 Prueba de nivel img
Capítulo 13 Su nueva clase img
Capítulo 14 Eclipsando a Gianna img
Capítulo 15 Difundiendo rumores img
Capítulo 16 La urgente convocatoria de Ethel img
Capítulo 17 Encuentro inesperado img
Capítulo 18 Ni de lejos es suficiente img
Capítulo 19 Doscientos mil por la tintorería img
Capítulo 20 Una invitada especial img
Capítulo 21 Jugar al doctor img
Capítulo 22 Tras la pista de ella img
Capítulo 23 Una píldora milagrosa img
Capítulo 24 Ella es tu amuleto de la suerte img
Capítulo 25 Vestidos nuevos img
Capítulo 26 Alteraciones en el vestido img
Capítulo 27 Las habilidades creativas de Grace img
Capítulo 28 Acusada de robar img
Capítulo 29 Un plan infalible img
Capítulo 30 Demostrando su inocencia img
Capítulo 31 Volver a cruzarse img
Capítulo 32 Vívida imaginación img
Capítulo 33 Una damisela en apuros img
Capítulo 34 Tensión en el aire img
Capítulo 35 Exámenes img
Capítulo 36 ¿Qué nombre encabezará la lista img
Capítulo 37 Calificaciones perfectas img
Capítulo 38 Regalos de cumpleaños img
Capítulo 39 El regalo de Grace img
Capítulo 40 Cáncer de estómago avanzado img
Capítulo 41 La Doctora Q era Grace Mila img
Capítulo 42 Desintoxicación img
Capítulo 43 Comprobando si los cerdos vuelan img
Capítulo 44 Calumniando a Grace por hacer trampa img
Capítulo 45 Admiración por Grace img
Capítulo 46 Darle lo mejor img
Capítulo 47 Un descuento img
Capítulo 48 Haciendo el ridículo img
Capítulo 49 Pronto estará completamente curado img
Capítulo 50 ¿Llevas una imitación barata img
Capítulo 51 Dominando el juego img
Capítulo 52 Una apuesta img
Capítulo 53 Cortando piedras img
Capítulo 54 Cumpliendo la apuesta img
Capítulo 55 La forma en que la miraba img
Capítulo 56 Fiesta del café img
Capítulo 57 Decidida a eclipsar a Grace img
Capítulo 58 Una sorpresa img
Capítulo 59 El diagnóstico de Eliana img
Capítulo 60 ¿Presumiendo img
Capítulo 61 Una cena juntos img
Capítulo 62 Dudas sobre las habilidades médicas de Grace img
Capítulo 63 Una cirugía exitosa img
Capítulo 64 Cambiar la historia img
Capítulo 65 Apunta a la Píldora Rejuvenecedora img
Capítulo 66 Fueron superados en la oferta img
Capítulo 67 ¿Era el destino img
Capítulo 68 La otra identidad de Damián img
Capítulo 69 Dos facciones img
Capítulo 70 Socavando a Grace de nuevo img
Capítulo 71 Un cambio de perspectiva img
Capítulo 72 El Diablo img
Capítulo 73 Destrozando sus sueños img
Capítulo 74 Misión de captación de talentos img
Capítulo 75 ¿De verdad podía ser tan extraordinaria img
Capítulo 76 Imposible pasar desapercibida img
Capítulo 77 Rechazando a Terry una y otra vez img
Capítulo 78 La reputación de Gianna se desmoronó img
Capítulo 79 Revolviendo el avispero img
Capítulo 80 Perdida ante la misma persona img
Capítulo 81 ¿Enemigo de quién img
Capítulo 82 No estamos saliendo img
Capítulo 83 Una orden de la que se arrepentiría img
Capítulo 84 No es cuidado fraternal img
Capítulo 85 El resplandor de Adriánna img
Capítulo 86 Volviéndose popular img
Capítulo 87 Lo que importa es quién eres img
Capítulo 88 El romance tendría que esperar img
Capítulo 89 Aléjate de Johnny img
Capítulo 90 Dándole una razón de verdad para llorar img
Capítulo 91 El enemigo de mi enemigo es mi amigo img
Capítulo 92 Julia tenía favoritos img
Capítulo 93 Hablando con Johnny img
Capítulo 94 El plan de Grace img
Capítulo 95 Visitando a Ethel img
Capítulo 96 Librando sus propias batallas img
Capítulo 97 Usando el propio truco de Beatriz en su contra img
Capítulo 98 Ethel se desmayó img
Capítulo 99 Sembrando discordia img
Capítulo 100 Encontrarse con Damián img
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Brillantez imparable: tiene al mundo bajo control

Autor: Nikos Boudin
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Capítulo 1 Expulsada

"Grace, ahora que mis padres por fin me han traído a casa, ¿de verdad crees que aún queda sitio para ti? Seamos sinceras, en esta familia ya no pintas nada". La boca de Dalia se curvó en una sonrisa ladina mientras se inclinaba junto a la piscina y le susurraba con un tono bajo y amenazador.

En cuanto terminó de hablar, se arrojó de espaldas al agua cristalina, levantando una nube de salpicaduras.

Se desató el caos. Dalia agitaba los brazos y pataleaba frenéticamente, como si de verdad se estuviera ahogando.

"¡Que alguien me ayude! ¡No puedo salir!". Sus gritos, llenos de pánico, resonaron en el jardín.

Al otro lado de la piscina, Grace permanecía inmóvil, con una expresión tan fría como la piedra. No había ni un atisbo de calidez o preocupación en sus ojos mientras observaba la lucha desesperada de Dalia.

Ese día se celebraba la gran fiesta de bienvenida que Lucas e Iris Molina habían organizado para Dalia, su hija perdida.

Habían pasado dieciocho años desde que Dalia desapareció justo al nacer. A pesar de una búsqueda incesante, la pareja no había encontrado ni rastro. Años más tarde, adoptaron a Grace.

Nadie podría haber imaginado que Dalia reaparecería ya adulta, haciendo que el lugar de Grace en la familia se volviera prescindible.

"¡Dalia!", gritó Iris desde el interior de la casa. Salió corriendo con Lucas pisándole los talones, ambos con el pánico grabado en el rostro.

Con una mirada afilada y acusadora, Iris alternó la vista entre su hija, que se debatía en el agua, y Grace, que seguía inmóvil en el borde. "¡Grace! ¡¿Cómo has podido hacer algo así?! ¡¿Por qué has empujado a Dalia a la piscina?!".

Lucas no lo dudó ni un segundo. Saltó a la piscina, mientras Iris seguía señalando a Grace con el dedo. "¡Lárgate de esta casa! ¡Tú no perteneces a este lugar!".

"No le he puesto un dedo encima", respondió Grace con una calma indiferente, su voz firme y casi desapegada. "Dalia ha saltado por su propia voluntad".

"¡Mentira!", la voz de Iris temblaba de ira. "¿Por qué iba a saltar ella sola? Te abrimos las puertas de nuestra casa, ¿y así es como nos pagas nuestra amabilidad?".

Para entonces, Lucas ya había logrado sacar a Dalia de la piscina.

Empapada y temblando en los brazos de su padre, Dalia contuvo las lágrimas con un parpadeo y murmuró: "Por favor, no culpen a Grace. Ha sido culpa mía. Quizá no debería haber vuelto a casa".

Parecía un pajarillo frágil atrapado en una tormenta, estremeciéndose ligeramente.

Iris abrazó a Dalia y le susurró con profundo afecto: "Ay, Dalia, qué buena eres. Siempre logras conmoverme".

Su tono se endureció al volverse hacia Grace. "Ve a hacer las maletas y vete de esta casa de inmediato".

Una silenciosa incertidumbre se reflejó en el rostro de Lucas. Bajó la voz e intentó razonar: "Cuando acogimos a Grace, le prometimos a la directora del orfanato que la trataríamos bien. Quizá haya habido un malentendido..."."

¿Qué malentendido puede haber?", lo interrumpió Iris bruscamente. "¡Nuestra propia hija casi se ahoga y no había nadie más alrededor! ¿De verdad vas a decir que Grace no ha tenido nada que ver?".

Sin argumentos, Lucas dejó escapar un suspiro de derrota. Asintió y cedió: "De acuerdo, organizaremos la marcha de Grace".

Un momento después, marcó el número de Ella Ferrer, la mujer que dirigía el orfanato.

La decisión de adoptar a Grace había llegado en el momento en que más lo necesitaban. Gracias a la adopción, recibieron una ayuda económica de 300.000 dólares que los salvó de la ruina justo a tiempo.

Con la reaparición de Dalia, Grace ya no tenía cabida en los planes de la familia. Quizá lo mejor para todos era que se marchara.

Grace observaba la escena desde la distancia, con una expresión fría e indescifrable.

Alta y elegante, se mantenía al margen, con un rostro impresionante pero distante. Sin embargo, no había ni un destello de dolor o resentimiento en su mirada, solo una extraña e inquebrantable paz.

Tras colgar, Lucas se acercó a ella con torpeza. "Grace, la señora Ferrer no tardará en llegar. Llévate todo lo que te compramos, y aquí tienes mil dólares".

"No los quiero", lo interrumpió ella con firmeza.

Acurrucada en los brazos de Iris, los ojos de Dalia brillaron de satisfacción. Con un tono cargado de inocencia, intervino: "Grace, ¿todavía estás resentida porque he vuelto a casa? Yo solo quiero estar cerca de mis padres y ser la hija que se merecen...".

"Pobrecita, es Grace quien te debe una disculpa. Ella fue quien ocupó tu lugar todos estos años", dijo Iris, con la voz rebosante de compasión.

Grace lanzó una mirada firme e indescifrable tanto a Iris como a Lucas. "Ustedes saben la verdad. Nunca le puse la mano encima".

Sus rostros se tensaron ante la acusación, pero los lazos de sangre siempre pesaban más. Estaba claro qué bando iban a elegir.

"No hay nada más que discutir. Lo hecho, hecho está", respondió Lucas, frunciendo el ceño.

Iris estaba a punto de estallar, pero unas voces procedentes de la entrada de la casa la interrumpieron.

Apareció una mujer de mediana edad que habló con sumo respeto. "Señor Molina, he venido a llevarme a Grace".

La afirmación sorprendió a Lucas por un segundo, pero consiguió asentir. "Adelante, Grace. La señora Ferrer se ocupará de ti".

Al acercarse a Grace, los ojos de Ella rebosaban calidez. "Ven, cariño. Nada de esto es culpa tuya, y haré todo lo que pueda para ayudarte a encontrar un verdadero hogar".

Con un suave gesto de ánimo, tomó la mano de Grace. "¿Recuerdas a Julia Serrano de tu última visita al orfanato? Te tiene mucho cariño. Después de enterarse de lo ocurrido, quiere que te vayas a vivir con su familia".

Un pequeño destello de emoción cruzó los ojos de Grace. ¿No era Julia aquella mujer que siempre llevaba una sonrisa amable?

La amabilidad irradiaba de Ella mientras continuaba: "La familia de Julia ya está en camino. Si quieres, puedes empezar de nuevo con ellos".

Hizo una pausa y añadió con silenciosa esperanza: "Creo que allí encajarás mucho mejor".

A Ella solo le quedaban cuatro oportunidades más para ayudar a Grace a encontrar un lugar al que sentir que pertenecía. Era la última esperanza que podía ofrecerle. Si esto tampoco funcionaba...

Grace permaneció en silencio durante un instante. Luego, asintió y respondió: "De acuerdo".

El alivio se dibujó en el rostro de Ella con una sonrisa suave y sincera.

            
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