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La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa
img img La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa img Capítulo 3 No está a tu altura
3 Capítulo
Capítulo 6 No me rechaces img
Capítulo 7 ¿Qué planeaba img
Capítulo 8 Dijo la verdad img
Capítulo 9 Deberíamos trabajar juntos para impedirlo img
Capítulo 10 De verdad eres bondadosa img
Capítulo 11 Solo una mujer así era digna de Isaac img
Capítulo 12 Muéstrale respeto img
Capítulo 13 Joven modelo a seguir img
Capítulo 14 Mantente abrigado img
Capítulo 15 Plan fallido img
Capítulo 16 Deja de molestarme img
Capítulo 17 Hermosa pero intocable img
Capítulo 18 Cuñada ideal contra médica tradicional img
Capítulo 19 Familiaridad img
Capítulo 20 ¿Por qué confías tanto en ella img
Capítulo 21 Vengo a recoger a la señorita Verena Willis img
Capítulo 22 Ahórrate el numerito img
Capítulo 23 Isaac es mi prometido img
Capítulo 24 Yo seré quien lo termine img
Capítulo 25 El amor de ellos debía ser solo suyo img
Capítulo 26 Quiero conocer a Verena img
Capítulo 27 Grabación de vigilancia img
Capítulo 28 Tiene suerte de casarse conmigo img
Capítulo 29 Mentiroso img
Capítulo 30 Mi prometido se avergüenza con demasiada facilidad img
Capítulo 31 Verena lo besó img
Capítulo 32 ¿Por casualidad conoces a la doctora Willis img
Capítulo 33 ¿Debería competir contigo img
Capítulo 34 Roberto se enfrenta a Verena img
Capítulo 35 ¿Por qué no le das una oportunidad img
Capítulo 36 ¿Desde cuándo te importo img
Capítulo 37 Un esposo informando a su esposa img
Capítulo 38 No llores img
Capítulo 39 Parece que lo estás disfrutando img
Capítulo 40 ¿Con quién estás img
Capítulo 41 Eres la única que elijo img
Capítulo 42 ¿Me has estado siguiendo img
Capítulo 43 Rompiendo lazos img
Capítulo 44 No tardará en volver arrastrándose img
Capítulo 45 Te extraño img
Capítulo 46 Duerme conmigo esta noche img
Capítulo 47 Ven cuando quieras img
Capítulo 48 Profundamente conmovido img
Capítulo 49 Su supuesta infidelidad img
Capítulo 50 Amenaza escalofriante img
Capítulo 51 Solo hay una solución img
Capítulo 52 Pídele perdón a Verena img
Capítulo 53 Vaya si cambia las cosas una noche juntos img
Capítulo 54 Tocar tu manzana de Adán a través de la pantalla img
Capítulo 55 Intentando visitar a Barrie img
Capítulo 56 Devolviendo el favor al doctor Willis img
Capítulo 57 No me digas que de verdad estás celoso img
Capítulo 58 Te pertenece solo a ti img
Capítulo 59 Danica pidió reunirse con Verena img
Capítulo 60 ¿Qué te dijo mi madre img
Capítulo 61 Ir a ver a la doctora Willis img
Capítulo 62 Algo que les importaba a ambos img
Capítulo 63 ¿La doctora Willis es hija de Álex img
Capítulo 64 Un malentendido img
Capítulo 65 Ver a Isaac img
Capítulo 66 Me comprometí contigo img
Capítulo 67 ¿De verdad tienes el valor de herirme img
Capítulo 68 Grilletes img
Capítulo 69 Perfil familiar img
Capítulo 70 Algo extraordinario img
Capítulo 71 Funciona img
Capítulo 72 ¿Qué eres para él img
Capítulo 73 La doctora Willis está soltera img
Capítulo 74 Celos img
Capítulo 75 No muerdas img
Capítulo 76 Advertencia img
Capítulo 77 No quiero volver a oír su nombre img
Capítulo 78 Tienes más de una hija img
Capítulo 79 Hechos increíbles img
Capítulo 80 Le debemos a Verena img
Capítulo 81 Un encuentro entre Roberto y Verena img
Capítulo 82 ¿Era Isaac el paciente img
Capítulo 83 ¿A dónde fuiste img
Capítulo 84 Registremos nuestro matrimonio mañana img
Capítulo 85 Declaración pública img
Capítulo 86 No me creo esa historia img
Capítulo 87 Entra y báñate img
Capítulo 88 Bésame si quieres img
Capítulo 89 Vamos a dormir img
Capítulo 90 ¿Cuántas relaciones has tenido img
Capítulo 91 Primer amor img
Capítulo 92 Quiero esconderte img
Capítulo 93 ¿Y qué me cuentan de su esposa img
Capítulo 94 ¿Así funcionaban realmente los matrimonios arreglados img
Capítulo 95 Su amor era inconstante y efímero img
Capítulo 96 Solo tú y yo img
Capítulo 97 Tatuaje img
Capítulo 98 Como si la victoria ya fuera suya img
Capítulo 99 La vida amorosa de Verena img
Capítulo 100 ¿Isaac y tú me ocultan algo img
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Capítulo 3 No está a tu altura

Mientras Verena permanecía en silencio, Kaia añadió: "La familia Bennett puede tener un buen nombre, pero Isaac ya está discapacitado. Se dice que cuando las piernas de un hombre están paralizadas, su función sexual también suele verse afectada. Sinceramente, no quiero que te cases con él".

Aunque sus palabras sonaban preocupadas, la verdadera esperanza de Kaia era que Verena no entrara en la familia Bennett. Incluso con los problemas de salud de Isaac, seguía siendo alguien por quien Kaia había sentido algo en el pasado. Y si Verena se casaba con él, su vida sin duda sería mejor que la de ella.

Verena comprendió a la perfección lo que su hermana intentaba hacer, así que habló con franqueza. "Si no te caigo bien, no pasa nada. No tienes por qué fingir que estás preocupada porque...".

Verena se detuvo a mitad de la frase al captar el destello de sorpresa en los ojos de su hermana, y luego continuó como si nada: "Es mutuo. Tú tampoco me caes bien".

Esa cruda verdad dejó a Kaia momentáneamente sin habla. No imaginaba que su hermana desenmascararía su falsa preocupación de forma tan directa.

Solo cuando Verena salió de la habitación, Kaia volvió a encontrar su voz. Dio un pisotón de rabia y espetó: "¿Quién te crees que eres? ¡Qué arrogante! No eres más que una pueblerina de un lugar atrasado".

Verena apenas había llegado a la puerta. Al oír el insulto, se detuvo en el umbral y se volvió para enfrentarse a su hermana. "Nuestros padres son de ese mismo lugar atrasado. ¿Debería hacerles saber que crees que todos los de allí son unos pueblerinos?".

Las palabras dejaron a Kaia helada. La mirada aguda e inflexible de Verena la hizo sentir como si todos sus pensamientos ocultos hubieran quedado al descubierto.

La antipatía que sentía por su hermana se acentuó. Esta vez, sin embargo, no le contestó y se marchó indignada.

Kaia acababa de bajar la escalera cuando Laura se presentó ante Verena.

El rostro de Laura se ensombreció.

Verena adivinó la razón al instante. Su hermana menor debió de correr a buscarla, quejándose de que su hermana mayor la había intimidado.

"¿Qué le has dicho a tu hermana?", preguntó Laura, con un tono cortante y acusador, como si ya se hubiera puesto del lado de Kaia. Estaba claro que no había considerado que pudiera haber otra versión de la historia.

A Verena le resultaba difícil tolerar un juicio tan ciego.

Con una leve sonrisa burlona, preguntó: "¿Y qué te ha dicho ella a ti?".

"¡Soy yo quien te está preguntando!", replicó Laura.

Su temperamento se disparó ante la pregunta, segura de que crecer en un pueblo le había impedido a su hija mayor adquirir buenos modales.

"Me ha llamado pueblerina, así que le he recordado que, si eso fuera cierto, entonces tú y papá también lo seríais, porque ambos crecisteis en el mismo lugar".

"¡Qué ridículo! Kaia nunca diría algo tan irrespetuoso". La furia de Laura se acentuó. "No bastaba con que enojaras a tu hermana, ¡sino que ahora además inventas mentiras! ¡Qué descaro, Verena!".

A Verena todo aquello le pareció absurdo. Laura la presionaba para que respondiera, pero se negaba a creerla cuando lo hacía. ¿Acaso solo le interesaba oír lo que coincidía con su propia opinión?

Verena no era de las que se echaban atrás y sabía cómo provocar aún más a la gente. La negativa de su madre a creerla la impulsó a replicar: "Si ya has decidido que miento, entonces que así sea. Le crees a Kaia pase lo que pase, pero de mí no vas a conseguir una disculpa. Si soy un problema tan grande, me volveré al campo y dejaré que ella se case con Isaac".

Sabía muy bien lo que su madre pretendía y lo utilizó para dejarla sin argumentos.

"¡Tú...!". Laura estaba realmente furiosa, pero contuvo su ira, recordándose a sí misma la verdadera razón por la que había traído a su hija a Shoildon.

No entendía lo diferentes que habían resultado ser sus hijas. Kaia era talentosa y zalamera, siempre sabía cómo ganársela. Verena, en cambio, le parecía anodina, terca y deshonesta. Los años de separación habían hecho que la sintiera como una extraña.

"Recoge tus cosas. Vienes conmigo a la reunión. Y cámbiate de ropa. Haré que una de las sirvientas te traiga un vestido".

La decisión de Verena de venir a Shoildon no tenía nada que ver con sus padres, tan injustos y parciales. En cuanto vio la noticia, reconoció a aquel hombre.

No le importaba en absoluto arreglarse para verlo. Así que cuando bajó las escaleras, llevaba exactamente la misma ropa que antes.

Su madre, que la esperaba al pie de la escalera, la miró con evidente descontento. "¿Por qué no te has cambiado?".

"No tengo ganas", dijo Verena sin prisas.

"Tú...". Laura solo pudo fulminarla con la mirada; su paciencia se estaba agotando.

Cayó en la cuenta de que Verena no era tan sumisa ni tan fácil de controlar como había supuesto.

Aun así, su prioridad en ese momento era asegurar el matrimonio con Isaac.

"Está bien. Si no te cambias, vámonos ya...".

***

En el grupo de chat de los jóvenes ricos, Roberto no dejaba de hacerle preguntas a Kaia.

"Kaia, ¿en qué trabaja tu hermana?".

Aunque compartían el mismo grupo, Kaia solía tener pocos motivos para hablar con Roberto.

El pulso se le aceleró en cuanto vio que él se dirigía a ella.

Como no quería que Roberto se sintiera ignorado, respondió con rapidez: "Mi madre me dijo que trabaja como doctora en un pueblo pequeño".

Roberto frunció ligeramente el ceño. ¿Doctora? Si eso era cierto, al menos podría cuidar de su hermano. Con eso en mente, aceptó a regañadientes la idea de que la chica no fuera atractiva.

Kaia sabía que su madre había planeado difundir la afirmación de que su hermana era licenciada en Medicina por la Facultad de Medicina Acorith.

Kaia había dedicado años de esfuerzo a entrar en la Facultad de Medicina Acorith y ganarse la admiración de la gente, así que la idea de que su hermana cosechara tal reconocimiento sin esfuerzo la irritaba.

Con una pizca de malicia, adoptó un aire despreocupado y añadió: "Pero nunca fue a la universidad. Probablemente solo aprendió un poco de los médicos de allí".

"¿Qué? ¿Ni siquiera fue a la universidad?". La sorpresa de Roberto era evidente.

El título de "doctora" le resultaba ahora sospechoso.

La irritación creció en su interior. Isaac se había graduado en una de las universidades más prestigiosas del mundo. Ya era bastante malo casarse con alguien poco atractiva, pero que además fuera una mujer sin estudios...

Incapaz de contenerse por más tiempo, Roberto le envió un mensaje a su hermano. "Por favor, no te cases con esa chica. No está a tu altura. Su hermana dijo que ni siquiera fue a la universidad. Dejando de lado su apariencia, tampoco tiene estudios".

Isaac ya esperaba, sentado en un reservado del Restaurante Sazón.

El lugar era elegante y relajante.

Sin embargo, ni él ni Danica tenían ganas de disfrutar de la vista más allá de la ventana.

Para Danica, esta reunión era un mero acuerdo comercial.

Para Isaac, no era más que un recordatorio de sus propias carencias.

Cuando sonó su celular, echó un vistazo al mensaje de Roberto. Sus llamativas facciones permanecieron impasibles.

Danica también vio el mensaje.

Cerró los ojos un instante antes de decir: "Hijo, por favor, no me guardes rencor. No tengo otra opción".

En su opinión, la única forma de detener los rumores perjudiciales sobre Isaac era que se casara y adoptara en silencio a un niño, haciéndolo pasar por suyo.

Los labios de Isaac se curvaron en una leve y amarga sonrisa. El resentimiento era un lujo que no podía permitirse. A su parecer, él era la razón por la que su madre había perdido a su esposo.

Aun así, envió una respuesta a Roberto. "Cuida tu tono".

Roberto se enojó al leerlo. En un momento como este, su hermano seguía pidiéndole que fuera educado. ¿Acaso no entendía la gravedad del problema?

En ese momento, Verena y su madre llegaron al Restaurante Sazón.

Verena, alta y con zapatos planos, caminaba a un paso que su madre, tambaleándose sobre sus tacones, apenas podía seguir.

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