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Café Amargo: Aroma de Mujer
img img Café Amargo: Aroma de Mujer img Capítulo 5 Siembra del Engaño: El Aroma de la Mentira
5 Capítulo
Capítulo 6 Las Sombras del Pacto y el Peso de la Traición img
Capítulo 7 El Eco de los Espejos y el Precio del Cielo img
Capítulo 8 El Laberinto de Espejos y el Precio de la Sangre img
Capítulo 9 El Rastro de la Sombra y el Refugio de las Mentiras img
Capítulo 10 El Veneno de la Sospecha y el Colapso del Poder img
Capítulo 11 Sin Filtro: El Corazón tras la Máscara img
Capítulo 12 Escondido Entre Engaños: Atrapado en Mentiras img
Capítulo 13 Pacto con el Enemigo img
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Capítulo 5 Siembra del Engaño: El Aroma de la Mentira

El trayecto fue silencioso desde el primer kilómetro. Valentina no veía nada. La capucha le apretaba la cara, las manos y los pies estaban atados con cuerdas duras que le quemaban la piel. El vehículo avanzaba sin detenerse, sin conversaciones. Solo el ruido del motor y la respiración ajena.

Intentó moverse, pero le fue imposible. -¿Dónde está Santiago? -preguntó con voz firme, convencida de que todo era una maniobra de su amante-. ¡Ya basta! Exijo hablar con él ahora mismo. Me están lastimando. ¡Suéltenme!

Nadie respondió de inmediato. Uno de los hombres, sentado a su lado, soltó una carcajada llena de burla y desconocimiento. -No sé de qué Santiago hablas -dijo-. Deja de gritar y creer que esto es una actuación. No es un juego. ¡Estás secuestrada! Tu padre y tu esposo tienen una deuda con nosotros. ¿Si quieren volver a verte con vida! Van a pagar y no será barato.

Valentina se quedó inmóvil. -¿Secuestrada de verdad? -preguntó, con la voz quebrándose por primera vez-. Pero... ¿Por qué?

Nadie respondió. El silencio fue la confirmación. El aire se le fue del cuerpo. El miedo llegó sin permiso. Empezó a llorar, primero en silencio, luego sin poder controlarse. Nadie intentó consolarla. El vehículo siguió su rumbo desconocido.

En la finca, Camila caminaba de un lado a otro. No podía quedarse quieta. Confrontó a Mynor nuevamente entre llantos que no resolvían nada y una culpa que se colaba en sus huesos por lo ocurrido con Emiliano. -Llévame con Kael -exigió-. ¡Ahora! No me importa nada más.

Mynor lo negó con la cabeza. -No puedes aparecer en la casa de los Jaramillo -respondió-. Sería un desastre. Te pondrías en peligro y Kael estaría en una condición peor.

Camila apretó los dientes, furiosa. Emiliano intervino. -Averigua todo -le dijo a Mynor-. Cada movimiento. Cada llamada. No te pierdas nada y mantenme informado.

Luego se volvió hacia Camila. -No te preocupes -dijo entre murmuraciones e intentando calmarla-. Me encargaré de Kael. No le va a pasar nada. Te lo juro con mi vida.

Camila no aguantó más. Se echó a llorar y se alejó hacia la habitación principal de la finca. Emiliano se quedó observándola mientras se alejaba, escuchando el llanto apagado.

Mynor no le dio importancia a Camila y sujetó a Emiliano del brazo con firmeza. -¿Tienes algo que ver con esto? -preguntó-. ¿Sabías que esto iba a ocurrir hoy?

Emiliano se sentó sobre un montón de paja, preocupado. -Antes de comprar esta finca me amenazaron -dijo-. Un grupo sin identificación. Dijeron que desistiera de comprar la finca o que la familia Jaramillo pagaría las consecuencias. No les creí.

Mynor apretó la mandíbula. -¡Debiste decírmelo! -dijo-. ¿Y ahora qué hacemos con Valentina?

-Esperar -respondió Emiliano-. Hasta que se comuniquen y digan qué quieren. No puedo hacer más.

-¡Deberias! -reclamó Mynor-. Después de todo fue tu prometida y oficialmente es tu esposa.

Emiliano levanto la mirada y le respondió arrancándose esa responsabilidad. -¿Mi esposa? Legalmente se caso con Emiliano Quintero, pero ya no soy ese. Ahora soy Kael García ¿Lo olvidaste?

Mynor no soportó el comportamiento de Emiliano. -¿Qué sucede contigo Emiliano? -lo cuestionó con rabia-. ¿Es por ella? ¡Por Camila! ¿Cierto?

-¿Y si lo fuera, que? -reaccionó Emiliano con soberbia-. Ella me devolvió la esperanza de amar y ser amado. Ella se merece mas de lo que Kael le puede ofrecer. ¡Estoy enamorado de Camila! Ella quiero que sea mi esposa.

Mynor se ofusco con la declaración de Emiliano y le grito en voz baja. -¡Es absurdo Emiliano! Jamás debiste comprar esta finca. Te dije que existían otras formas de averiguar quien asesino a tu padre.

-¿Cómo cuáles? -lo cuestionó Emiliano-. ¿Amarrarme a la vida de Valentina? No lo amo y lo sabes.

Mynor se quedó callado y tras unos segundos respondió. -Valentina no merecía este trato de tu parte.

En la ciudad, el caos seguía. Kael fue llevado a un hospital privado de la familia Jaramillo. Las heridas no eran mortales, pero sí profundas. Valentina no estaba. Nadie sabía dónde estaba.

El padre de Valentina se acercó a Kael apenas pudo hablar con él. -Te hago responsable de lo que le pase a mi hija -dijo sin rodeos.

Kael lo miró, confundido y furioso. -¿Por qué tendría que pagar yo? -respondió-. Yo también fui atacado.

-Tu padre... -dijo su suegro-, estaba metido en malos negocios. Ahora se están cobrando con mi hija.

Kael no entendía nada, pero le aseguró aun sin tener la convicción. -Voy a averiguar todo -dijo-. Y la voy a traer de vuelta. ¡Conmigo!

Veinticuatro horas después, el teléfono del padre de Valentina sonó. La voz al otro lado fue clara. Pidieron una suma absurda. Exigieron además que Kael desistiera de cualquier vínculo con la finca cafetalera.

-¡Libérenla hoy! -dijo-. Personalmente me encargaré de que mi yerno abandone esa finca.

El padre de Valentina colgó sin esperar respuesta. El verdadero beneficiado era él. Emiliano tendría que pagar la liberación. Perdería la finca. Perdería todo. -Todo se me ha facilitado para ver destruido a la familia Quintero, para siempre.

Horas más tarde el padre de Valentina le notificó a Mynor y fue quien llevó la información a la finca. Emiliano escuchó en silencio. -Quieren dinero y no es poco, también que abandones la finca -dijo Mynor-. ¡Si no lo haces! No la liberaran

Emiliano respiró hondo, tomó una decisión sin consultar. -Llévame al hospital -ordenó rápidamente-. Cambiaré mi lugar con Kael, después de todo soy responsable por su vida y la de Valentina.

-¡Hasta que comprendiste! -balbuceo Mynor.

Emiliano se acercó a la recamara donde se encontraba Camila y desde la puerta le hablo. -Ábreme la puerta Camila, por favor. Tengo algo que decirte.

Camila desde la cama le grito furiosa. -¡Vete! No quiero saber nada.

Emiliano hablo con mas fuerza. -Te devolveré a Kael, tomare su lugar y te dejaré en paz. Fue un error lo que hice.

Camila se levantó corriendo y abrió la puerta. Preguntando. -¿Qué has dicho?

-Te llevaré con Kael, hoy regresaras a tu vida con Kael, pero en otra finca. Lejos de este caos.

Camila sintió un golpe fuerte en su pecho, no respondió y se limitó a recoger una maleta. Ambos se condujeron hacia el hospital acompañados de Mynor, quien ingresó a Emiliano hasta la habitación donde se encontraba Kael.

En el hospital, Emiliano y Kael se miraron en silencio. No había tiempo para explicaciones, todo estaba cubierto. -Te sacaran juntamente con Camila de este lugar. ¡Me haré cargo!

Kael le preguntó. -¿Valentina se encuentra bien?

Emiliano observó una mirada diferente en Kael, los ojos le brillaron en cuanto nombró a Valentina, pero guardo silencio y respondió. -Aún no lo se. No es tu problema. ¡Nunca lo fue!

Cambiaron lugares. Cambiaron papeles otra vez. Nadie debía notar la diferencia.

Camila se acercó a Emiliano antes de abandonar el hospital en compañía de Kael y los guardias que los cuidarían. -¿Vas a estar bien? -preguntó.

-Me encargo de todo desde ahora -respondió él-. Lo de nosotros fue un momento que no olvidare y que fue maravilloso. ¡No debió pasar! Voy a protegerte a ti y a Kael. Espero que eso sirva para redimirme contigo.

Camila volvió a sentir ese duro golpe en su pecho. -Yo tampoco te voy a olvidar -susurró-. Aunque... te amé.

Emiliano la miró fijo. -¿Si me amaras? -la cuestionó- no habrías dudado de nosotros en el establo.

Camila bajó la mirada. Lo besó con calma y rozo su rostro con sus manos, para luego marcharse.

Mynor observó la escena y murmuró en cuanto ella desapareció. -Estás jugando con fuego -le dijo-. Y puedes quemarte dos veces.

Horas después, el teléfono de Emiliano sonó. Él contestó. -Yo pagaré la liberación -dijo-. Pero la finca no se toca. Es lo único que tengo.

La risa al otro lado fue lenta. -Sabemos que juegas a una doble vida -dijeron-. ¿Si de verdad quieres la venganza que buscas por la muerte de tu padre? Vas a hacer exactamente lo que te digamos.

Emiliano se quedó en silencio. -¿Cómo saben todo eso?

-Estamos más cerca de lo que crees -respondieron-. Así como también sabemos del romance con Camila, la novia de Kael. El capataz, ese se comparte la identidad contigo.

El pulso de Emiliano se disparó. -¡A ella no se les ocurra tocarla! -dijo con furia.

-Depende de ti -respondieron-. ¿Si no cooperas? Ella también estará bajo nuestro poder.

Emiliano cerró los ojos. -¿Qué quieren? -preguntó-. ¿Dinero? Puedo pagar lo que sea.

-No es solo dinero -dijeron-. Te ofrecemos un trato. La venganza que buscas. El nombre del hombre que asesinó a tu padre. Entonces Camila estará a salvo. A cambio queremos obediencia total.

Emiliano miró a Mynor. No necesitó decir nada más. -¡Acepto! -respondió.

La llamada terminó.

Horas más tarde...

Valentina dejó de llorar al escuchar pasos aproximándose. Alguien se detuvo frente a ella. Entonces una voz masculina rompió el silencio. -Eres demasiado hermosa. ¿Si me hubieras aceptado cuando te elegí? Nada de esto habría sido necesario.

El sujetó su rostro cubierto con su mano, obligándola a alzar la cabeza. Valentina tembló, el miedo recorriéndole el cuerpo al comprender que ya no estaba sola y que el verdadero peligro acababa de mostrarse.

Emiliano se encontraba solo en esa clínica, esperando las ordenes de los secuestradores, cuando una sombra se hizo presente en la habitación. -¿Qué haces aquí? -preguntó Emiliano en cuanto observó a la persona frente a el entre la penumbra de la habitación.

-Lo he pensado mejor. Me necesitas tanto como puedo necesitarte. ¡Regresé para quedarme a tu lado! -respondió Camila con una sonrisa en su rostro.

-¿Qué paso con Kael? ¿Qué piensa de todo esto? -le preguntó Emiliano con incertidumbre.

-No sucede nada -dijo ella mientras se acercaba a la cama de la habitación-. El dudó de lo nuestro y yo no pienso cometer ese error dos veces.

Camila se acercó y lo besó con ese aroma a mujer, con ese aroma a café. Mientras Kael en un lugar apartado en la finca pensaba: -Valentina... ¿Por qué me enamore de ti? ¡Si todo esto solo se trataba de un trabajo!

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