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La heredera del Silencio
img img La heredera del Silencio img Capítulo 1 Entre encajes Y Profecías
1 Capítulo
Capítulo 6 Las piezas del tablero img
Capítulo 7 La caída de un Espejismo img
Capítulo 8 Pacto de Medianoche img
Capítulo 9 La invitada de Honor img
Capítulo 10 El Vals de las Sombras img
Capítulo 11 Brindis por una Mentira img
Capítulo 12 Raíces del Veneno img
Capítulo 13 El silencio de las cuerdas img
Capítulo 14 El nido de la Víbora img
Capítulo 15 La Lealtad de las Sombras img
Capítulo 16 El espejismo de la perfección img
Capítulo 17 El beso de la traición img
Capítulo 18 Seda y Océano img
Capítulo 19 Las piezas del tablero img
Capítulo 20 Vuelo hacia el abismo img
Capítulo 21 Veneno en el paraíso img
Capítulo 22 El santuario de la tormenta img
Capítulo 23 Donde el cielo se rompe img
Capítulo 24 El regreso del Pecado img
Capítulo 25 Maestro de mentiras img
Capítulo 26 El peso del silencio img
Capítulo 27 El reino del Narcisista img
Capítulo 28 Hogar vs Abismo img
Capítulo 29 La sentencia del patriarca img
Capítulo 30 Rayo de esperanza img
Capítulo 31 El último eslabón img
Capítulo 32 Quitando la Telaraña img
Capítulo 33 Cenizas y Fuego img
Capítulo 34 El peso de la posesión img
Capítulo 35 El retorno de la Sangre img
Capítulo 36 Criaturas del Circo img
Capítulo 37 El oasis antes de la tormenta img
Capítulo 38 El acorde prohibido img
Capítulo 39 El santuario profanado img
Capítulo 40 El descorre del Velo img
Capítulo 41 El rito de la desesperación img
Capítulo 42 Cenizas sobre el Mármol img
Capítulo 43 Colapso del Heredero img
Capítulo 44 El despertar de la Disonancia img
Capítulo 45 Entre el negocio y el Deseo img
Capítulo 46 El motín de las reinas img
Capítulo 47 El lado oscuro de la Luna img
Capítulo 48 El pulso de lo prohibido. img
Capítulo 49 La pantera del millonario img
Capítulo 50 Ultimo asalto antes del Sí img
Capítulo 51 El santuario de cristal img
Capítulo 52 La arquitectura del engaño. img
Capítulo 53 El oasis de las palmas azules img
Capítulo 54 El juego de la vida img
Capítulo 55 Redención del Diablo img
Capítulo 56 La sombra de la Matriarca img
Capítulo 57 El eco del abismo img
Capítulo 58 Trono de Cenizas img
Capítulo 59 El ultimo escudo img
Capítulo 60 El precio de la Sangre img
Capítulo 61 Donde Muere el Rencor img
Capítulo 62 El despertar de los girasoles img
Capítulo 63 Las leyes de Hanssen img
Capítulo 64 Diseñando el paraiso img
Capítulo 65 EL LINAJE DEL MAÑANA img
Capítulo 66 El eclipse de las Sombras img
Capítulo 67 El imperio del Corazón img
Capítulo 68 El latido del destino img
Capítulo 69 El eco de la Paz img
Capítulo 70 Epilogo I El jardin de la Victoria img
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La heredera del Silencio

Autor: Smileysve
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Capítulo 1 Entre encajes Y Profecías

Bato mi melena castaña en todas direcciones intentando que se comporte, mientras calzo mis pies en unos stilettos color nude y me aplico brillo labial. No hay forma de domarlo, así que lo ato en una coleta alta, dejando algunos mechones sueltos para restarle formalidad. Voy tarde. Tarde para sustituir a mi madre en una reunión con una clienta que, en un descuido impropio de ella, agendó a dos personas al mismo tiempo. No puedo decirle que no a Emilia; en el fondo, ella es el motor de todo esto.

Bajo al salón y encuentro la imagen de siempre: mi abuela, Eloísa, bordando con precisión quirúrgica un encaje de pedrería, y mi madre, Emilia, organizando un caos de revistas y tarjetas. Somos las mujeres Palacios, las dueñas de Daydream Weddings. Mi abuela viste a la novia; mi madre planea el sueño. Y yo, recién graduada en diseño de modas, estoy aquí para demostrarles que podemos ser más que bodas. Esta reunión es mi oportunidad para transformar Daydream Weddings en Daydream Events.

-Valentina, ¿tienes la dirección? -pregunta mi madre sin levantar la vista-. No digas que no a nada. Si piden un imposible, ofréceles la alternativa más lujosa. Si te bloqueas, llámame.

-Todo bajo control, mamá. Lo he repasado mil veces. Siento que la que se va a casar soy yo.

Esa es mi realidad. He crecido entre altares ajenos y banquetes de ensueño, probándome vestidos de novia solo para ayudar a mi abuela con los alfileres. He alimentado el deseo de mi propio "final feliz", pero soy realista: mi radar de candidatos está desierto. Mi última relación fue en el instituto y terminó porque me negué a dar la "prueba de amor". Mi "flor" -como dice mi abuela- sigue esperando al indicado.

-Ya verás que así será, hija -dice mi madre con optimismo-. Llegará un hombre inteligente, de buena familia...

-Y también se le aparecerá el indeseable -interrumpe mi abuela desde su rincón-. Ninguna Palacios escapa al maleficio.

-Por Dios, mamá... -Emilia suspira-. Deja la leyenda. Valentina no va a pasar por eso. Uno atrae lo que piensa, mi niña está destinada a grandes cosas, una buena vida....

-Lo mismo decía yo de ti y no tengo que decirte como terminó.

Emilia se irguió y dedicó a la abuela la mirada más letal de su repertorio, la que siempre salía cuando estaba verdaderamente furiosa, sin embargo sus palabras aunque firmes salieron con total naturalidad, como un discurso aprendido de memoria.

- No es lo mismo Mamá, el padre de Tina falleció en un accidente y no hubo ningún otro. Yo rompí el maleficio.

Escucho un murmullo burlesco salir de la voz de mi abuela más no hago caso, no intervengo. He escuchado esa disputa un millón de veces. Para mí, las brujas y los maleficios pertenecen a los libros, no a la vida real.

Un portazo corta la tensión. Es Camila, mi mejor amiga y la administradora del negocio. Entra como un torbellino.

-Llegas tarde -la regaño, tendiéndole un té.

-Lo siento, Tini, pero es que no saben... -chilla y planta su mano frente a mi cara.

El brillo de la piedra me deja sin aire. Camila está comprometida. De repente, el salón se siente más pequeño. Soy la única soltera, la única sin un plan. Por un segundo, las palabras de mi abuela resuenan en mi cabeza: ¿Y si el maleficio es que yo ni siquiera conoceré a nadie?

-¡Felicidades, Mila! -logro decir, uniéndome al abrazo grupal.

-Tú eres la siguiente, Titi, ya lo verás-dice ella con un guiño-. Te conseguiremos un novio para mi boda. Esta noche salimos de copas para celebrar.

-¿Y tu prometido no se enojará?

-Él será nuestro chófer. ¿Quién crees que nos recogerá cuando el tequila nos impida caminar?

Esa es Mila. Siempre apoyando, siempre sumando.

Pero antes de salir, mi abuela me sujeta la mano. Su mirada es inusualmente seria.

-Cuídate, niña. Lo siento en el pecho. Hoy es la noche: los vas a conocer a los dos. Recuerda: el que parezca el mejor partido, es el equivocado. Las apariencias siempre engañan.

-Tranquila, abuela. Tendré cuidado.

El auto de Mila decidió morir en el peor momento. Estábamos a mitad de la vía, el sol pegaba con fuerza y mi reloj me gritaba que la oportunidad de mi vida se estaba esfumando.

-Debes irte, Valentina -dijo Cami, frustrada y un poco histérica -. No puedo dejar el coche aquí. Busca un Uber. -Dio un manotazo al volante y tomo su celular.

-¡No hay ninguno cerca! -chillé, viendo el mapa vacío en mi teléfono. -Desde que el auto murió estuve pensando en esa opción pero todo parecía jugar en mi contra. - No podemos perder esta cita.

-¡Mira ese! -señaló una camioneta negra imponente con un distintivo en el ventanal.

No lo pensé. El pánico a fallarle a mi madre y a perder mi ascenso pudo más que la lógica. Corrí, abrí la puerta trasera y me desplomé sobre el asiento de cuero, que olía a maderas y cítricos.

-¡Siento la tardanza! Mi madre no me avisó que ya estaba aquí -solté, fingiendo una seguridad que no tenía.

El hombre al volante se giró despacio. Por un segundo, el ruido de la ciudad desapareció. Tenía unos ojos color aguamarina, tan irreales que parecían retocados digitalmente. Su barba de tres días y la forma en que su mandíbula se tensó me dejaron sin aliento.

-Señorita... no estoy en servicio -dijo con una voz grave, peligrosamente sensual-. Se ha confundido de conductor.

Me quedé helada, pero el orgullo (y la desesperación) me obligaron a mantener mi mejor cara de póker.

-¿Cómo dice? -fingí revisar mi celular-. No puede hacerme esto, voy a una reunión de vida o muerte. Por favor -añadí, suavizando el tono.

Él suspiró, mirándome con una mezcla de irritación y una curiosidad que no pudo ocultar. Finalmente, encendió el motor.

-Dígame a dónde va. Si me queda de paso, la llevo. Pero a cambio, tendrá que decirme su nombre.

La negociación terminó en una sonrisa coqueta por su parte y un trato: si llegábamos en diez minutos, le daría mi Instagram.

Mientras sorteaba el tráfico como todo un experto, su mirada conecto con la mía una vez más por el retrovisor, se estaba divirtiendo con mi nervisosismo, se notaba y lo comprobé cuando escuché sus palabras.

-¿Cuál es la prisa, señorita? -preguntó mientras esquivaba el tráfico con una destreza envidiable-. ¿Tan importante es esa reunión como para asaltar el coche de un extraño? - la sonrisa cargada de diversión que mostró envío una descarga eléctrica a mi vientre bajo, no se cómo podía afectarme tanto un desconocido.

-Es mi oportunidad -confesé, y por alguna razón, su mirada por el retrovisor me hizo ser honesta-. Mi familia cree que solo sirvo para seguir sus pasos, pero hoy tengo que demostrar que puedo liderar mi propia división. Si no llego a ver a Christina Andrews, seguiré siendo solo "la hija de la jefa" para siempre. Es mi valía la que está en juego.

Él guardó silencio un momento, y noté cómo su expresión se suavizaba.

-Entiendo lo que es tener que demostrarle algo a una familia que no espera nada de ti -murmuró, casi para sí mismo-. Bien, Valentina. Te llevaré. Pero a cambio, tendrás que aceptarme un café algún día.

No pude evitar reírme, era ingenioso no le quitaba eso. -Ese no era el trato - solo eso dije aunque moría por aceptar su invitación.

-Bueno, tampoco sabía la importancia de la misión-

-Veamos primero que tan temprano llegamos -

Cumplió su promesa. Me dejó frente al hotel más lujoso de la ciudad con una precisión casi militar.

-Me llamo Valentina-le dije, bajando del auto con una elegancia que esperaba que estuviera notando-. Búscame como Tiny Daydream.

Caminé hacia la entrada sintiendo su mirada en mi espalda, pero no tuve tiempo de regodearme. Al entrar al lobby, el destino decidió que un encuentro no era suficiente. Iba tan distraída que choqué de frente contra un muro de tela fina y músculos firmes. Unos brazos fuertes me sostuvieron antes de que mis stilettos me traicionaran.

-Lo siento mucho -balbuceé, roja de vergüenza.

Me encontré de frente con unos ojos azules profundos y un traje que gritaba "millonario". El tipo parecía esculpido por un artista.

-No pasa nada, yo también venía en las nubes -respondió con una sonrisa perfecta-. ¿Estás bien?

-Sí, gracias a usted.

-¿Tan anciano me veo para que me hables de "usted"? -rio-. Me llamo Matt. ¿Qué tal un café para compensar el susto?

-Lo siento, voy tarde.

-Lastima, para luego será.

Ambos seguimos nuestros caminos, sin embargo mientras entraba al elevador fue inevitable pensar qué en menos de veinte minutos, dos hombres espectaculares habían invadido mi espacio.

Una punzada de inquietud me recorrió la espalda al recordar a mi abuela: "Hoy es la noch

e, los vas a conocer a los dos".

¿Sería posible? ¿O simplemente era el azar burlándose de las mujeres Palacios?

            
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