Carmen nunca volvió a aparecer – se fue con Rafael hacia el Norte, buscando un nuevo territorio donde empezar de cero. Algunos decían que se habían vuelto humildes, que ahora ayudaban a otros lobos marginados como yo solía ser. No sé si es cierto, pero espero que sí – espero que hayan aprendido su lección.
Hoy estoy sentada en la entrada de nuestra manada, viendo cómo los nuevos miembros construyen sus casas con manos seguras y sonrisas en los rostros. Kai – el niño que tiene conexión con los animales – viene corriendo hacia mí, con un conejo pequeño en los brazos.
– ¡Nyx! ¡Mira lo que encontré! – dice, entregándome el pequeño animal que tiembla un poco pero no intenta escapar. – Se había metido en una trampa vieja, ya lo solté y está bien. Quería mostrarte que ya sé cómo ayudar a los animales cuando están en peligro.
Lo abrazo suavemente, acariciando el pelaje suave del conejo.
– Lo haces muy bien, Kai – le digo, sonriendo. – Tu don es especial, mucho más de lo que imaginas.
Mientras hablamos, veo cómo Ethan se acerca con una carta en la mano – traída por un mensajero del Bosque de Otoño.
– Es de Marcus – dice, sentándose a mi lado. – Quieren que ayudemos a formar a sus nuevos miembros, enseñarles tu forma de moverse entre las sombras, tus conocimientos sobre hierbas. Quieren aprender de nosotros.
Sonrío, mirando hacia el horizonte donde la luna comienza a asomarse entre los árboles. Ya no es la luna de nadie en particular – es la luna que ilumina todos nuestros caminos.
– Claro que ayudaremos – digo, cogiendo la carta y leyéndola con calma. – Porque eso es lo que hacemos: ayudamos a quienes lo necesitan, porque alguna vez alguien nos ayudó a nosotros.
Kai se queda a mi lado, con el conejo ahora acurrucado en su regazo. Los otros miembros de la manada se acercan, trayendo comida caliente y historias que contar. La noche se va haciendo más oscura, pero nuestras sombras brillan con luz propia, iluminando el camino para todos aquellos que buscan un hogar.
Sé que habrá más desafíos, más caminos por recorrer. Pero ahora sé que nunca estaré sola – tengo una manada que me ama, un propósito que me llena el corazón, y la certeza de que incluso en las tinieblas más profundas, siempre habrá una luz que nos guíe.
El viento lleva el olor a flores silvestres y tierra mojada – el olor de un nuevo día por venir. Y aunque la cicatriz en mi mejilla todavía me recuerda al pasado, ahora me recuerda también todo lo que he logrado, todo lo que soy.
Soy Nyx Silverwood, Guardiana de las Sombras. Y aunque nunca fui la luna que todos esperaban, ahora sé que mi luz brilla con fuerza suficiente para iluminar el camino de muchos.
Fin de esta parte – pero la historia continúa, como siempre lo hace en el bosque, donde cada atardecer da paso a un nuevo amanecer.