Género Ranking
Instalar APP HOT
Demasiado Tarde Para Arrepentirse, Señor CEO
img img Demasiado Tarde Para Arrepentirse, Señor CEO img Capítulo 3 Eligió a mhermana
3 Capítulo
Capítulo 6 Cuida a byron img
Capítulo 7 ¿No es tu especialidad img
Capítulo 8 Yo puedo sola img
Capítulo 9 No eres digna de el img
Capítulo 10 No te arrepentirás img
Capítulo 11 ¿Debería creerte img
Capítulo 12 Nunca vamos a estar juntos img
Capítulo 13 Nunca te perdonaré img
Capítulo 14 No vuelvas a gritarme img
Capítulo 15 Será mi inseguridad img
Capítulo 16 Perder sus pinturas img
Capítulo 17 ¿Injustamente img
Capítulo 18 No voy a regresar img
Capítulo 19 Lo siento img
Capítulo 20 Corazón renacido img
Capítulo 21 ¿Novia img
Capítulo 22 Gracias por tus servicios img
Capítulo 23 ¿Yo donde duermo img
Capítulo 24 Te vez muy bonita img
Capítulo 25 Mil gracias img
Capítulo 26 ¿A quien le hago caso img
Capítulo 27 ¿Me estás retando img
Capítulo 28 No somos amigos img
Capítulo 29 Un sicópata diría eso img
Capítulo 30 Sueña conmigo img
Capítulo 31 Estoy loco por ti img
Capítulo 32 No te daré contexto img
Capítulo 33 Odio mostrar debilidad img
Capítulo 34 La que los daño img
Capítulo 35 Un par de dias img
Capítulo 36 Es un desgraciado img
Capítulo 37 Me enamore de reto img
Capítulo 38 Expedienté primero img
Capítulo 39 No endulces tus acciones img
Capítulo 40 Fui una estupida img
Capítulo 41 ¿Esta chica es tu novia img
Capítulo 42 Mejor deja de soñar img
Capítulo 43 La primera chica que amo img
Capítulo 44 No me rendire img
Capítulo 45 No son mis únicas opciones img
Capítulo 46 Yo tengo un hermano img
Capítulo 47 No acepto img
Capítulo 48 Se llama karma img
Capítulo 49 De amor nadie se muere img
Capítulo 50 Mi nombre es emmett img
img
  /  1
img

Capítulo 3 Eligió a mhermana

El clima pareció alinearse a mi estado de ánimo. La lluvia fría empapó mi cuerpo. Mire al cielo, estaba completamente gris. En ese momento recordé una frase que leí, "puedes llorar en la tormenta, o bailar bajo la lluvia." No tuvo significado hasta este instante.

Me tomé la frase muy literal, comencé a bailar, a danzar cómo una sicópata, bailar me recordó a mi Nana, ella solía ser mi pareja en la cocina, ya que nadie quería bailar conmigo en las fiestas. Mi mente se aferró a los buenos recuerdos, brinque, reí y baile hasta quedarme sin energía.

... Desperté en el hospital, había estado ahí un par de días, no sabía cómo llegué. Lo último que recordaba era llorar, bailar y desmayarme.

- ¿Quién me trajo?

- Dijo que era su novio. - Imposible, no tenía eso. No tenía ni siquiera un galán. Todos los hombres estaban hipnotizados por Layla. No creía que alguien supiera mi nombre.

- ¿Les dijo su nombre?

- No. - Me hubiera gustado agradecerle por lo que hizo. Sin embargo no me dió la oportunidad.

No llevaba dinero en mis bolsillos, me pregunte cómo pagaría el hospital, por suerte el extraño había dejado todo pagado.

Salí de ese lugar sintiéndome renacida, y con dos objetivos. Uno, matar el amor que seguía sintiendo por Luke, y dos. Cumplir mi más grande sueño, triunfar cómo artista.

Desde ese día pasaron cuatro años. Las cosas no fueron fáciles para mí, estaba acostumbrada a tener todas las comodidades del mundo. Ahora no tenía nada. Sólo la ropa que traía conmigo. En el momento que lo necesite, apareció un milagro. Me llamaron del banco, mi nana no tenía familia, pero me consideraba la suya, me dejó todo lo que tenía, no pensé que fuera demasiado, pero sus cuarenta años trabajando habían logrado grandes frutos.

Fin del flashback.

- A ti te lo debo todo. - Le dije al cuadro que pinte de ella hace cuatro años. Fue el primero que quise restaurar. Suspiré sintiendo un peso desaparecer.

... La mañana había llegado sin darme cuenta. Sentí que no dormí bien, aún así me levanté y fui a bañarme. Después abrí mi armario y me sentí deprimida. Antes tenía hermosos colores en el, desde blanco hasta el rojo más intenso. Ahora todo lo que hay es ropa negra y gris, así se siente mi vida, así se siente mi carácter, y sobre todo, asi se siente mi mundo. No soporto vestir con ropa colorida, me recuerda a mi yo de hace cuatro años. Me recuerda todo el daño que le hicieron a esa joven, que, sólo anhelaba un poco de amor.

Tuve que alejar mis pensamientos y elegí una blusa negra con una cruz en el medio, pantalón negro, botines negros, calcetines negros y una chaqueta gris. Afuera está un poco frío.

Salí de mi departamento al ver llegar mi Uber. Me fuí a la universidad y hablé con mi amiga Sierra, no sabía si debía darle una oportunidad a esta chica, es decir, mi propia hermana me traicionó, ¿qué detenía a una extraña de hacer lo mismo? No sé porque, pero ella insistió más de dos años. Llevamos menos de un año siendo amigas, todo va bien hasta ahora. Deseó de todo corazón que así siga.

- Hola Lidia. No te vi en la exposición de ayer. - Teníamos planeado admirar el trabajo juntas. Todo se me olvidó con la presencia de ese imbécil.

- Me fui temprano.

- ¿Por qué?

- Tenía asuntos.

- Yo tomé fotos por ti. Te perdiste un gran espectáculo.

- ¿Qué sucedió?

- Pues verás. Joseph estaba saliendo con... - La detuve el escuchar ese nombre.

- No me interesa lo que haga ese tal Joseph.- escucho tanto su nombre que lo veo hasta en la sopa. Me cansa pasar por cualquier parte del campus y escuchar Joseph hizo esto, Joseph hizo aquello. Cómo si el fuera el centro del universo.

- ¿Qué problema tienes con el?

- Ninguno. - En realidad apenas lo he visto.

- ¿Y por qué actúas como si lo odiaras?

- No lo hago. Simplemente me da igual lo que hace. - Joseph me recuerda a Luke, el es cuatro años mayor a mi, pero en mi prepa todo el mundo hablaba de él, Luke ésto, Luke aquello, en ese tiempo me gustaba escuchar todos los rumores, ahora me irritan los hombres que son el centro de atención. Ya aprendí que estar alejada de ellos es la mejor opción.- Me voy a clase. Quiero terminar lo que empecé. - El salón estaba a unos dos minutos, llegué, acomodé mis materiales y empecé a pintar, ésto es lo único que tiene color en mi vida, mis cuadros. Pero incluso ellos se ven opacos. Una vez escuché a alguien decir que la pintora era una mujer llena de dolor, que sentía nostalgia al ver mis cuadros, quise acercarme, no entendi esa necesidad inexplicable por hablar con un extraño, a unos pasos de su espalda una mujer llegó y lo abrazó, fue entonces que recupere la cordura y me alejé, nunca supe quien era el, me quedé con la curiosidad, indudablemente tenía razón. Soy una mujer llena de dolor.

- Es lindo. - Una voz desconocida me obligó a girar. Mis ojos subieron por la camisa azul hasta llegar al rostro. Rasgos perfectos, ojos azules, cabello negro rojizo, cejas pobladas y sonrisa sexi. Todo en el me gritaba peligro, mujeriego, decepción, las alarmas en mi cabeza sonaban. Alarmas que apague al darme cuenta de que no soy su tipo, la clase de mujer que le gustaría a el sería Layla. No Lydia. - He visto varios de tus cuadros, pintas muy bien.

- Gracias. - Me di la vuelta y continúe con lo mío.

- ¿Crees que puedas aceptar un aprendiz?

- No. - Escuché una risita.

- No lo pensaste mucho.

- No hay nada que pensar. - Mis respuestas tranquilas me mantenían concentrada en mi cuadro. Quería que fuera perfecto, tan perfecto como todos los que he elaborado.

- Amor, ¿qué haces aquí? - Una joven esbelta de ojos azules y cabello rubio vino por su pertenencia. Imagino que así es cómo lo ve.

- Admirando el trabajo de una artista. ¿No es hermoso esté cuadro?

- No entiendo mucho de arte. - Dijo ella, sentí el desdén en su mirada. ¿Me importa? En lo absoluto. Estoy acostumbrada a que todo el mundo me odié, una más en la lista no hará daño. - Vamos. La clase está por empezar. - Los dos salieron, a través del espejo puede ver los ojos del chico, ambos nos vimos una fracción de segundo, antes de que yo apartará la mirada para seguir mi trabajo.

- Mamá. - Iba saliendo del campus cuándo ese niño me atrapó, se aferró a mi tan fuerte que pensé me rompería las caderas. - Mami ven a casa con nosotros.

- Yo no soy tu mamá. - Lo aparte con brusquedad. Me molestaba que me viera cómo reemplazo. Si su madre estubiera el ni siquiera preguntaría por mi.

- Mami, ¿ya no me quieres?

- ¡No soy tu madre! - ¿Cómo diablos se lo hacía entender? Su llanto llamo la atención de mis compañeros, todos me vieron con desaprobación. Cómo si yo fuera la villana de esté cuento.- Oye, cálmate. - ¿Ahora cómo lo callaba?

- Te extrañe mucho. Pero tú no me extrañaste. No me quieres. - Lloro más fuerte. Me recordó a su madre, siempre llorando para llamar la atención. Quise irme para no ver más esos ojos parecido a los míos. El de nuevo se aferró a mi cintura. - Seré un buen niño, ya no haré travesuras. Lo prometo. Sólo quiéreme. - Una lágrima se me escapó. Maldita sea, me recordó a mi, siempre necesitada de amor, nunca lo recibí, ni de mis padres, ni del hombre que amaba.

- Byron. - Estaba por ceder. Juro que estaba a dos segundos de ceder, pero escuchar su voz me recordó todo mi maldito sufrimiento. No quería pasar por eso de nuevo, seré egoísta, mi corazón está primero, el no resistiría más dolor.

- Aléjate de mi. - Empuje al pequeño. - No soy tu madre. - Vi con odio a Luke. - Te quiero a ti y a tu hijo lejos de mi. - Las lágrimas otra vez se apoderan de mis ojos. Fui fuerte y las contuve. No puedo dejar que un niño me manipule. El pudo ser mi hijo, pero Luke eligió a mi hermana. Igual que todo el mundo lo hacía.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022