Género Ranking
Instalar APP HOT
Demasiado Tarde Para Arrepentirse, Señor CEO
img img Demasiado Tarde Para Arrepentirse, Señor CEO img Capítulo 4 Pues te reto
4 Capítulo
Capítulo 6 Cuida a byron img
Capítulo 7 ¿No es tu especialidad img
Capítulo 8 Yo puedo sola img
Capítulo 9 No eres digna de el img
Capítulo 10 No te arrepentirás img
Capítulo 11 ¿Debería creerte img
Capítulo 12 Nunca vamos a estar juntos img
Capítulo 13 Nunca te perdonaré img
Capítulo 14 No vuelvas a gritarme img
Capítulo 15 Será mi inseguridad img
Capítulo 16 Perder sus pinturas img
Capítulo 17 ¿Injustamente img
Capítulo 18 No voy a regresar img
Capítulo 19 Lo siento img
Capítulo 20 Corazón renacido img
Capítulo 21 ¿Novia img
Capítulo 22 Gracias por tus servicios img
Capítulo 23 ¿Yo donde duermo img
Capítulo 24 Te vez muy bonita img
Capítulo 25 Mil gracias img
Capítulo 26 ¿A quien le hago caso img
Capítulo 27 ¿Me estás retando img
Capítulo 28 No somos amigos img
Capítulo 29 Un sicópata diría eso img
Capítulo 30 Sueña conmigo img
Capítulo 31 Estoy loco por ti img
Capítulo 32 No te daré contexto img
Capítulo 33 Odio mostrar debilidad img
Capítulo 34 La que los daño img
Capítulo 35 Un par de dias img
Capítulo 36 Es un desgraciado img
Capítulo 37 Me enamore de reto img
Capítulo 38 Expedienté primero img
Capítulo 39 No endulces tus acciones img
Capítulo 40 Fui una estupida img
Capítulo 41 ¿Esta chica es tu novia img
Capítulo 42 Mejor deja de soñar img
Capítulo 43 La primera chica que amo img
Capítulo 44 No me rendire img
Capítulo 45 No son mis únicas opciones img
Capítulo 46 Yo tengo un hermano img
Capítulo 47 No acepto img
Capítulo 48 Se llama karma img
Capítulo 49 De amor nadie se muere img
Capítulo 50 Mi nombre es emmett img
img
  /  1
img

Capítulo 4 Pues te reto

... Luke.

No sé que hacer con Byron, lleva días llorando, desde que Lidia lo rechazó no ha hecho otra cosa que sufrir por ella.

- ¿Por qué mamá no me quiere? - Verlo en ese estado me mataba. Tengo todo el dinero del mundo, pero no puedo hacer que mi hijo sea feliz. ¿De que me sirve entonces? Tenía que hacer algo. No me importa si debo obligar a esa mujer, ella tiene que ser la madre de mi hijo.

- Mamá te ama.

- No es cierto. Ella dice que no es mi mami. Ella no me ve con amor.

- No llores. Mamá está estresada. Verás que muy pronto te amara igual que siempre.

- ¿Me lo prometes?

- Te lo juro.

Lydia.

Fui a la fiesta de facultad. No tenía ganas, Sierra insistió y terminé por convencerme. No era la fiesta llena de alcohol y música a todo volumen, esté era un evento tranquilo, habían tragos, pero de forma responsable, los profesores también estaban aquí. Esa era la razón principal de la contención.

- Te ves preocupada. ¿Qué está pasando? - Me encontraba debatiendo entre lo correcto y mi rencor. Hacer lo correcto era decirle de manera gentil al pequeño que yo no era su mamá, pero si lo deseaba podía ser esa tía que te cuida cómo a un verdadero hijo. La otra opción era mantenerlo tan alejado cómo fuera posible. Huir de la ciudad de ser necesario.

- Yo... - Sierra estaba en bobada, supuse que Joseph había llegado, siempre se pone loca con el, igual que todas las chicas, yo no sería inmune a sus encantos si mi corazón no estuviera tan roto. Sería una más de las que lo admira y desea, mis piernas se debilitarían al verlo pasar, mi razón dejaría de funcionar, por desgracia, no puedo sentir nada, ¿Cómo puedes sentir algo cuándo estás destruida?

- Lydia. - Esa voz de nuevo.

- ¿Lo conoces? - Sierra pregunto. Negué con la cabeza.

- No lo conozco.

- Necesito hablar contigo. - Bebi un poco del agua en mi vaso, me arrepentí de no elegir una cerveza, necesitaba alcohol en mis venas.

- Resulta que no tengo nada para hablar con un extraño. Esté es un evento de la universidad. Usted no debería estar aquí.

- ¿De verdad me harás las cosas difíciles? - El tono de amenaza no me gustó.

- Yo sólo quiero que salga. Y si se queda no me moleste. - Todas, en serio, todas las miradas estaban en Luke, ¿por qué me sorprende? Sigue siendo el modelo hermoso de siempre.

- No saldré a menos que salgas conmigo.

- Sus amenazas me tienen sin cuidado. - El me jaló.

- ¿Qué diablos? - Quise apartar mi mano de la suya.

- Escucha, tengo tanto poder que podria arruinar tu vida con el chasquido de mis dedos. ¿Quieres eso? - Me reí de su amenaza. Tendría miedo si mi vida no estuviera arruinada ya. - Conmigo no se juega Lydia. O sales por esa puerta. O hago que todos salgan.

- Suéltame. ¡Qué me sueltes!

- Déjala. - Joseph lo empujó. Ahora todos van a tener una idea equivocada, es el espectáculo perfectos para imaginar que dos hombres se están peleando por mi. - Ella no quiere ir contigo. No la molestes.

- ¿Quién eres?

- Alguien que detesta a los tipos cómo tú. Termina de salir, esté es un evento privado de la universidad, y tú no eres universitario.

- Soy Luke Collins. - Todos parecieron temblar al oír su nombre. - Si valoran sus trabajos y futuros salgan de aquí. - El salón quedo vacío en cuestión de segundos. Hasta mi amiga Sierra me abandono. ¿Por qué Joseph no hizo lo mismo? - ¿No valoras tu futuro?

- No la dejaré sola con un sicópata. - No entiendo por qué está actuando así. ¿Desde cuándo somos cercanos?

- Vete. - Le pedí. El no tiene por qué arruinar su vida. - Yo puedo lidiar con el.

- Pero...

- No somos amigos. - Casi grite. - Vete ahora. - Ignore su mirada. El salió sin decir nada. - ¿Qué? - Mis ojos llenos de odio apuntaron a Luke. El acomodó su traje, respiró profundamente y se calmo.

- Byron piensa que eres su madre. Él lleva días sin comer bien, está muy triste y me preocupa su salud.

- Llévalo al médico. - Respondí fríamente.

- Una visita al médico no serviría de nada. El te necesita. Se que entre tú y yo las cosas no terminaron bien. Pero el tu sobrino.

- Estás equivocado. La familia de tu esposa me desconoció. Ellos dejaron de ser mi familia hace cuatro años. Byron y esa gente no son nada mío.

- Sabes que las súplicas no son lo mío. Haré que seas su madre por las malas si es necesario. - ¿Cómo puede amar a éste hombre por tantos años? Sólo una idiota amaría a un hombre tan despreciable.

- No veo la forma en que puedas obligarme.

- Por mi hijo soy capaz de todo. No me retes. - Sus ojos clavados en los míos me hicieron darme cuenta de dos cosas. Siente dolor, la muerte de Layla lo destruyó, y dos, a pesar de eso, todavía sigue siendo determinado e inhumano.

- Pues te reto. - El me vió vacilante. - No me importa lo que hagas. No seré la madre de un niño que no es mío. - Tomé mi bolso y me fuí. El tenía determinación, pues yo tenía más. Desde hace mucho deje de ser la débil que de derretia con sólo escuchar su voz.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022