Género Ranking
Instalar APP HOT
Demasiado Tarde Para Arrepentirse, Señor CEO
img img Demasiado Tarde Para Arrepentirse, Señor CEO img Capítulo 2 La melliza perfecta
2 Capítulo
Capítulo 6 Cuida a byron img
Capítulo 7 ¿No es tu especialidad img
Capítulo 8 Yo puedo sola img
Capítulo 9 No eres digna de el img
Capítulo 10 No te arrepentirás img
Capítulo 11 ¿Debería creerte img
Capítulo 12 Nunca vamos a estar juntos img
Capítulo 13 Nunca te perdonaré img
Capítulo 14 No vuelvas a gritarme img
Capítulo 15 Será mi inseguridad img
Capítulo 16 Perder sus pinturas img
Capítulo 17 ¿Injustamente img
Capítulo 18 No voy a regresar img
Capítulo 19 Lo siento img
Capítulo 20 Corazón renacido img
Capítulo 21 ¿Novia img
Capítulo 22 Gracias por tus servicios img
Capítulo 23 ¿Yo donde duermo img
Capítulo 24 Te vez muy bonita img
Capítulo 25 Mil gracias img
Capítulo 26 ¿A quien le hago caso img
Capítulo 27 ¿Me estás retando img
Capítulo 28 No somos amigos img
Capítulo 29 Un sicópata diría eso img
Capítulo 30 Sueña conmigo img
Capítulo 31 Estoy loco por ti img
Capítulo 32 No te daré contexto img
Capítulo 33 Odio mostrar debilidad img
Capítulo 34 La que los daño img
Capítulo 35 Un par de dias img
Capítulo 36 Es un desgraciado img
Capítulo 37 Me enamore de reto img
Capítulo 38 Expedienté primero img
Capítulo 39 No endulces tus acciones img
Capítulo 40 Fui una estupida img
Capítulo 41 ¿Esta chica es tu novia img
Capítulo 42 Mejor deja de soñar img
Capítulo 43 La primera chica que amo img
Capítulo 44 No me rendire img
Capítulo 45 No son mis únicas opciones img
Capítulo 46 Yo tengo un hermano img
Capítulo 47 No acepto img
Capítulo 48 Se llama karma img
Capítulo 49 De amor nadie se muere img
Capítulo 50 Mi nombre es emmett img
img
  /  1
img

Capítulo 2 La melliza perfecta

Lidia.

Maldita sea. ¿Por qué estoy llorando? Verlo fue más fuerte de lo que imaginé. Me fuí de mi ciudad natal para no volver a verlo nunca, sin embargo siguió apareciendo, sigue apareciendo. Sus ojos todavía me ven con esa desaprobación que siempre tuvieron para mí.

¿Pero quién en toda mi vida me ha visto diferente? Mis padres siempre prefieren a Layla, la dulce Layla que no rompe un plato. La estudiante más destacada, la políglota entusiasta, la popular, la buena en los deportes. La princesa del perfeccionismo.

¿Y yo que era junto a ella?

La melliza imperfecta.

La que no sabe más de dos idiomas, la que tenía notas pésimas, la que se pasaba los días acosando a un hombre, con él que jamás debió fantasear.

- Nunca serás nada.

- Tus cuadros nunca costará más de dos pesos.

Eso era lo que mis padres solían decírme. Lloró al recordar lo crueles que fueron conmigo.

Me acusaron injustamente de querer matar al bebé de mi hermana. En venganza quemaron años de trabajo, quemaron mis sueños. Quemaron mi esfuerzo. Quemaron mi yo bondadoso.

Flashback.

Los empleados sacaron todas mis pinturas y las pusieron en el jardín. Dos mucamas sostuvieron mis brazos mientras mis pinturas se reducían a cenizas.

No recuerdo haber llorado tanto en toda mi vida. Ni siquiera cuándo murió mi nana. La única persona que si me amaba.

¿Se saben la frase, "el dolor te hace más fuerte."?

Después de la muerte de mi Nana no fue así. Me desmorone. Había perdido al único humano decente que conocía. Estuve sola en su funeral, ella no tenía familia, a mis padres no les importó que ella hubiera trabajado más de veinte años en su casa, ni siquiera mi hermana fue, nadie estuvo conmigo en ese día tan triste. En mi corazón tenía la esperanza de ver a Luke, quizás yo era una molestia para el, pero mi nana siempre lo trato bien. ¿Por qué no se molestó si quiera en enviar un ramo de flores? Lo encontré en casa al volver, ingenuamente pensé que había ido a darme el pésame.

- Luke. - Abrace al hombre más frío que un iceberg. El no se compadeció de mi dolor. Me echo a un lado.

- No me toques. Eres una verdadera molestia.

- No seas duró conmigo. - Mis ojos seguían derramando lágrimas. - Hoy no podré soportar tu desprecio. Sólo por hoy se gentil, mi Nana...

- No quieras darme lastima. Me fastidian las chicas como tú. Siempre tratando de llamar la atención. Supéralo y sigue adelante. A mí déjame en paz. - Fuí ingenua al pensar que vino a darme el pésame, a apoyarme, a consolarme. Vino por otras razones, ¿pero cuáles eran esas razones? Me enteré unos días más tarde, el y mi hermana estaban en una relación.

Mi hermana estaba de novia con el hombre que yo había amado desde los siete años. ¿Cómo? ¿Cuándo empezó eso? ¿Se gustaban desde siempre y nunca me dí cuenta? No lo sabía.

Ella se disculpó conmigo. ¿Pero por qué lo haría? ¿Qué derecho tenía yo de recibir una disculpa?

Luke la eligió a ella. Todo el mundo la elegía a ella. ¿Por qué me sorprendería? No sé. Quizás era por qué ella nunca hizo nada para ganarse su afecto. Quizás por qué era mi bendita hermana y tenía que ayudarme en lugar de seducir al hombre que yo amaba.

- Tienes a todos los chicos de la escuela enamorados de ti. ¿Por qué tenías que aceptarlo a él? - Todo en mi se estaba rompiendo. No podía lidiar con esto también.

- Luke me gusta.

- ¡Luke le gusta a toda la puta escuela! - Grite frustrada. - Pensé que el no te gustaba, todo el tiempo estuviste fingiendo. Fingiste que me apoyarme cuando en realidad lo querías para ti. Lo que hiciste no tiene justificación.

Me encerré en mi estudio, los pinceles en mis manos no se movían. El cuadro frente a mi estuvo vacío por semanas. No podía pintar, el dolor me estaba matando más lento que un veneno.

Dormía en mi estudio, me bañaba, comía y cenaba en el. Ese era mi lugar seguro. Un día decidí salir. La falta de luz solar me estaba haciendo daño. Lo veía en mi espejo.

Hubiera deseado no cruzar la puerta, hubiera deseado que mi yo del futuro me detuviera, todo había estado tranquilo en la casa, nadie me molestaba, creó que habían olvidado que yo existía.

Sólo quería tomar el sol y un poco de limonada.

- Al fin sales de tu cueva. - Dijo Layla al verme. La Ignore y tome mi vaso. - ¿Me das un poco?

- Sirve tu misma. - Ella me arrebato mi vaso. En cuestión de minutos se empezó a sentir mal. Mi madre llamo una ambulancia y se la llevaron al hospital. Quizás era una traidora, pero seguía siendo mi hermana, estaba preocupada por ella. Espere a que mamá volviera.

- ¿Qué pasó? ¿Cómo está Layla? - Recibí una fuerte bofetada. - ¿Qué te pasa? - Nunca me había pegado, regañado y gritado si, pero golpeado jamas, no importa lo enojados que estaba, nunca recibí un golpe de mis padres.

- ¿Cómo pudiste? ¿Estás tan celosa de ella?

- No entiendo de que hablas. - Luke se unió, sus ojos tenían fuego, parecía que quería matar a alguien, era a mi, no tenía que ser muy inteligente para deducirlo. - ¿Qué pasa? ¿Por qué me ven así? - La situación era confusa.

- Si algo le pasa a Layla, o a mi hijo, vas a pasar el resto de tus días en la cárcel.

- ¿Layla está embarazada? - Un golpe más a mi pequeño corazón. Así de seria se había vuelto su relación. ¿Ya habían tenido sexo? Era obvio que si, ella no quedó embarazada del espíritu santo. Imaginé a ellos dos en la cama y me dieron ganas de vomitar, mi hermana y el hombre que ame por años tuvieron intimidad, apuesto que el fue el primero, por qué ella no había tenido novio.

- No finjas que no lo sabes. - Luke me agarró de los hombros. Puso tanta presión en ellos que casi me los rompe.

- Me estás lastimando. Suéltame.

- Te lo advierto Lydia. Mi bebé no será el único en morir.

No podía entender nada. ¿Por qué me estaban culpando a mi? ¿Qué se supone que le hice a la princesa de la perfección?

... Me encontraba en mi estudio pidiéndole a Dios una señal.

- ¿Acaso mis padres nunca me amará? Dime. ¿Por qué aman a mi hermana y a mi no? ¿Por qué si somos mellizas? Dios por favor salva a su bebé. No quiero ir a la cárcel. - Conocía muy bien a Luke, si el se lo proponía yo podía pasar el resto de mi vida en ese sitio, su familia era la más poderosa del país, un chasquido de sus dedos y mi vida estaría arruinada para siempre. - Dios salva a su bebé. Por favor. Y déjame ser feliz. Déjame encontrar mi propósito de vida. - Estando de rodillas, rezando, escuché cómo la puerta de mi estudio se rompía. Mi padre entró y dió una orden clara.

- Saquen todo.

- Papá, ¿qué estás?

- Tu ya no tienes padre. Me equivoqué al tenerte.

- Papá. - Su mano fue a dar a mi mejilla. Esa había dolido más que la de mi madre. El solía ser frío conmigo, pero de vez en cuando notaba cierta calidez en sus ojos. A diferencia de mi madre que sólo me miraba con desaprobación.

- Desde hoy, no eres más mi hija. No más privilegios para ti señorita. - El dolor no me importo. Al ver que se llevaba mi pintura favorita, sólo quería saber una cosa.

- ¿A dónde llevan mis cuadros?

- A dónde pertenecen. - No entendí. Perseguí a los hombres para darme cuenta del infierno que había en el jardín. Mi primer cuadro, el que pinte a los tres años, y el último de hace un año se volvieron cenizas. Sólo quedaba el de mi Nana conmigo, era el más importante, mi favorito, el más valioso, todavía recordaba el día que lo hice, ella estaba viéndome y felicitándome por lo bonito que yo pintaba.

- Por favor no quemen ese. Papá por favor. - Las lágrimas no dejaban de caer. Mis ojos parecían nubes en precipitación. - Déjame conservarlo. Sólo ese papá. Te lo ruego. - Vi a Luke en una esquina. - Luke por favor. Dile que no lo haga. - Suplique. El me vió como si estuviera disfrutando mi dolor. Mi papá hizo un gesto con la mano, uno de esos hombres lo tiró al fuego vivo. - ¡NO! - Grite llena de dolor mientras veía arder el último recuerdo de la persona que amaba, y que me amaba de regreso.

- Tú dolor no se compara a lo que está sufriendo Layla. - Escuchar su nombre movió algo en mi interior. Algo que había estado creciendo con el pasar de los años. Envidia, resentimiento, rabia, dolor, odio. Hasta ese día supe que tenía todas esa emociones atoradas en mi pecho, las reprimi por años, pensando que un día todos me amarían cómo la amaban a ella, pero ver mi trabajo arder fue la gota que derramó el vaso.

- Ella es la única que te importa. - Estando de rodillas levanté la cabeza, lo vi con tanto odio qué por un momento sentí que logré intimidarlo. Me puse de pie, hice que las sirvientas me soltaran. Seque mis lágrimas, acomode mi ropa y aclaré mi voz. - Acabo de perder años de trabajo, años de esfuerzo, pero planeó recuperarlos. Haré cuadros más bonitos que se venderán en millones. - Lo mire con una determinación que no sabía existía en mi. - No quemaste mis sueños. Me quemaste a mi. Acabas de perder a tu hija. Y grábate bien esto. - Aparte mis malditas lágrimas. - Nunca me vas a recuperar. - Sonreí. - Tu no renuncias a mi. Yo renunció a ti. A mi madre. Y toda esta maldita familia. - Su mano de nuevo se levantó para golpearme. No se de dónde saqué la fuerza, pero logré sostenerle el brazo. - No. - Lo empuje. - Nunca en tu vida me volverás a poner una mano encima. - Dirigí mi mirada a Luke. - Te di un amor que jamás nadie te dara. Lo despreciaste por una larga década. Así que nunca esperes nada de mi. Nunca te cruces en mi camino. Ustedes ya no son nada en mi vida, no significan nada. Los odio a todos. - Le di la espalda y corrí, corrí con todas las fuerzas que me quedaban.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022