Llevo mi dedo índice a mis labios, indicándole que guarde silencio. Él asiente y repite mi acción, es un gran niño.
Entonces mi corazón se paraliza cuando escucho la risa macabra y desquiciada de una mujer. Me hiela la piel y la eriza, Iker tiembla a mi lado y el pequeño bulto que está en un
a canasta se remueve, ruego al cielo con una imperiosa plegaria que Aurora no llore ahora. Y parece que Dios me escucha y ella deja de mover su pequeño cuerpo.
-¡YO, MATE A LA ZORRA! -grita a todo pulmón, eufórica- ¡ESTA MALDITAMENTE ¡MUERTA! ¡MUERTA!
El corazón me late desmedido, mientras mi mente asume todo lo que sale de la boca de esa loca mujer. Ha matado a mi hermana.
-Se lo merecía por zorra y robarme a mi marido, mi dinero, a mi hijo. -Sisea con rabia-. ¿Encontraron a mi hijo y a la bastarda?
-No, señora. Seguramente están con algún familiar de la mujer.
-Seguramente esa perra los deja con alguien, vámonos. Tenemos a una bastarda que buscar y matar.
Mis ojos se van a los de la pequeña bebé que mira con todo con inocencia, me fundo en sus ojos azules pálidos. Debo protegerla.
~ﻬ~
Londres, 1995.
-Mamá no llores, mami -suplico, tomando su rostro con mis manos-. Yo voy a cuidarte.
Sonríe con tristeza mientras sorbe por su nariz sonrojada, mami está triste porque papá está en el cielo.
-Yo lo sé, bebé -llora con fuerza-. Eres lo que tu padre y yo más amamos en el mundo, Alex, no lo olvides nunca.
Besa mi frente y me abraza con fuerza. El cementerio no me gusta y no quiero ver como papá se duerme en esa caja de madera, no me gusta. Papá prometió que estaría conmigo y mamá para mi cumpleaños seis.
-Mami, ¿cuándo va a salir mi papá de ahí?
Su pequeña sonrisa se borra y creo que he dicho algo muy malo, porque sus ojos se vuelven a llenar de lágrimas mientras llora con fuerza, no quiero que mi mami llore.
-Vendrá del cielo pronto, ¿verdad?
Ella niega y mis ojos comienzan a picar, quiero ver a mi papá. Debíamos ir a trabajar juntos, él lo prometió.
Mamá deja la rosa blanca en mi mano y se pone sobre sus rodillas a mi lado, toma mi rostro con suavidad mientras me acaricia las mejillas, lloro con fuerza mientras besa mi frente.
-Papá está en el cielo, Alex, desde ahí va a cuidarnos y vernos siempre -niego con fuerza, mientras lloro-. No va o volver, amor, tu papi está en el cielo. Murió y cuando los hombres buenos mueren, se van al cielo para ser ángeles y cuidar su familia, como tu papi lo hace ahora con nosotros.
-¡No! -lloriqueo.
Siento como mi pecho duele, no es como cuando me enfermo por mojarme cuando llueve, no es como cuando mucho chocolate. Duele de verdad, como cuando como sopa muy caliente.
-Ahora, tú eres el hombre de la casa, Alex. Será tan bueno como tu padre, mi amor