Género Ranking
Instalar APP HOT
Psicópata suicida
img img Psicópata suicida img Capítulo 4 La promesa prohibida y el regreso del depredador
4 Capítulo
Capítulo 6 El altar de barro y la luna de hiel img
Capítulo 7 El eco de las sombras y el hilo de Cantalicia img
Capítulo 8 El banquete del verdugo img
Capítulo 9 Humo, fantasmas, y el código del verduy img
Capítulo 10 Oro, Sangre y humo img
img
  /  1
img

Capítulo 4 La promesa prohibida y el regreso del depredador

Impulsada por la adrenalina de la vigilancia de Elías y los consejos atrevidos de Laura, Kristtyn decidió enfrentar su miedo con la vida. Su relación con Darren había avanzado a un punto de confianza, y la noche en que Laura le dio los "consejitos" se sintió el momento perfecto para quemar las naves.

Se encontraron en su pequeña casa. Habían terminado de cenar. El ambiente estaba cargado de una electricidad nerviosa.

-Laura dijo que tenía que... ser valiente -murmuró Kristtyn, sus mejillas encendidas.

Darren sonrió, un hombre habitualmente reservado, pero cuya ternura se sentía real.

-No tienes que ser valiente, Kristtyn. Solo tienes que ser tú misma. Y si no quieres, lo entiendo.

-No, sí quiero. Pero... sé torpe.

Darren se acercó y le tomó la cara entre sus manos ásperas.

-A mí no me importa la torpeza. Me importa que estés aquí.

El beso fue largo, intenso. Kristtyn, sintiéndose a salvo con Darren, se permitió soltarse.

> Darren la levantó en brazos y la llevó a la habitación. La besaba con una urgencia que era nueva para ella.

> Kristtyn: (Riendo nerviosamente) ¡Espera! ¡El cinturón! ¡Tienes más hebillas que un vaquero en rodeo!

> Darren se detuvo, riendo él también.

> Darren: (Con voz ronca) Lo siento, es la emoción. Y la impaciencia. ¿Cómo se supone que me quite este cinturón sin hacer ruido?

> Kristtyn: (Tomando el control) Déjame a mí. (Se acercó y desabrochó el cinturón, su respiración agitada). Esto se sintió como desactivar una bomba. ¡Qué horror!

> Darren: (Mirándola con admiración) Eres increíble.

> Kristtyn: (Con un tono de conspiración) Ya sabes, Laura me dijo que si un hombre te gusta de verdad, tienes que tomar las riendas y... (Ella se detuvo, mordiéndose el labio).

> Darren: (Acercándose a su oído) ¿Y...? ¿Qué más dijo Laura?

> Kristtyn: (Con una mezcla de atrevimiento y risa) Que, a veces, un buen rodeo necesita una vaquera que sepa cuándo apretar las riendas, si sabes a lo que me refiero.

> La tensión se rompió con el humor. El resto de la noche fue una exploración mutua, marcada por la inexperiencia, el deseo genuino y risas ocasionales. Fue la primera vez que Kristtyn se sintió verdaderamente libre y deseada, no como una posesión, sino como una mujer amada. El sexo entre ellos fue, para Kristtyn, el antídoto contra el recuerdo silencioso y borroso que tenía de Elías.

>

Dos años pasaron. Kristtyn y Darren estaban estables. Ella avanzaba en la universidad, y él progresaba en su trabajo. Oblivar era un recuerdo cada vez más lejano, aunque la sombra de Elías seguía siendo un fantasma que a veces la hacía mirar por encima del hombro.

Una noche, cuando Kristtyn estaba en su casa, estudiando, un ruido rompió el silencio de su calle. Una música cursi, desafinada, seguida de una voz que era dolorosamente familiar.

-¡Kristtyn, mi amor, mi luz! ¡Sal!

La serenata. Pero no era romántica; era macabra y completamente fuera de lugar.

Kristtyn se asomó a la ventana. Allí estaba Elías. Dos años lo habían cambiado. Estaba más delgado, sus ojos hundidos y su rostro marcado, pero su postura era la misma: esa calma peligrosa. Detrás de él, dos hombres con guitarras que parecían estar ahí por obligación.

Elías cantó una canción cursi sobre el "destino" y el "amor eterno". Cuando terminó, se arrodilló sobre el asfalto sucio de Oblivar.

-¡Kristtyn Kross! He vuelto para reclamar lo que es mío. ¡Cásate conmigo!

Kristtyn sintió náuseas. No solo por el shock, sino por el miedo. El cazador había regresado.

-¡No! ¡Nunca! -murmuró, retrocediendo.

Pero su madre, que había estado observando desde la cocina, con la desesperación de una mujer que quiere ver a su hija "establecida", entró.

-¡Kristtyn, sal de ahí ahora mismo! ¡Es Elías! ¡Un buen partido! ¡No avergüences a tu familia!

-¡Mamá, no lo entiendes! ¡Él está loco!

-¡Es un hombre, ha vuelto por ti! ¡Vas a salir y aceptar!

Bajo la presión de su madre, Kristtyn se vio obligada a salir. Elías se levantó, su rostro inmutable.

-Sabía que dirías que sí -dijo, poniéndole un anillo tosco en el dedo.

No había amor, solo posesión. Kristtyn solo pudo asentir, el terror congelado en su garganta.

A la mañana siguiente, Kristtyn llamó a Laura. Estaba llorando sin control.

-Laura, regresó. Regresó y tengo que casarme con él. Mi madre me obligó. No puedo hacerlo. ¡No puedo!

Laura, que había regresado al pueblo como prometió, sintió el pánico de su amiga a través del teléfono.

-¡Cálmate! ¡Respira! ¿De qué estás hablando? ¿Elías?

-Sí. La serenata, el anillo... No tengo escapatoria. Prefiero... prefiero no vivir si tengo que estar con él.

Kristtyn estaba al borde de la desesperación, su voz temblaba al mencionar la idea de quitarse la vida. El peso de la obligación, el recuerdo del horror y la certeza de que Elías era la oscuridad personificada, era demasiado.

-¡No te atrevas a decir eso, Kristtyn! -gritó Laura, su voz severa, logrando atravesar la niebla del pánico de Kristtyn-. ¡No te va a ganar! Él es el puto problema, no tú. Voy para allá ahora mismo. No hagas nada. Te salvo de esta, te lo prometo.

Laura llegó en minutos, abrazó a su amiga y, con firmeza, la ayudó a calmarse.

-Mira, tienes que fingir. Acepta el compromiso. Mantente cerca de mí. Pero no vas a casarte con él, ¿me oyes?

La Cena Prohibida

Esa misma noche, Kristtyn necesitaba ver a Darren. Necesitaba su ancla. Laura, con su astucia, organizó una cena en un restaurante de la ciudad vecina, lejos de los ojos de Oblivar.

Kristtyn, Laura y Darren se reunieron en una esquina oscura del restaurante. La conversación comenzó con el peso de la noticia.

-Estoy comprometida -dijo Kristtyn, mostrando el anillo con una mueca.

Darren no reaccionó con ira, sino con una tristeza profunda y una comprensión silenciosa.

-Kristtyn, si tu madre te obliga, lo entiendo -dijo Darren, su mano apretando la suya bajo la mesa.

La Conversación de la Promesa Prohibida

> Laura: (Tomando su copa de vino con decisión) ¡Qué se joda la madre y el psicópata de Elías! Escúchenme bien, ustedes dos. Esto no es una tragedia griega, es una farsa. Kristtyn, tú vas a fingir. Vas a ser la novia perfecta, la que espera por su hombre... pero solo de puertas para afuera.

> Kristtyn: (Con los ojos llenos de lágrimas) Pero... ¿y tú, Darren? ¿Me vas a dejar?

> Darren: (Su mirada es una mezcla de dolor y devoción) Nunca. Te amo, Kristtyn. Y sé que este infeliz te está obligando. Pero te lo prometo: no nos vamos a separar. Seré tu sombra, tu escape. Seré el hombre con el que te cases en tu cabeza. Elías es el contrato; yo soy el corazón.

> Laura: (Dando un golpe seco a la mesa) ¡Así se habla, macho! Tienen que ser más inteligentes que él. Tienen que ser discretos, a escondidas. Como un amor prohibido, pero con más adrenalina y menos culpa.

> Kristtyn: (Mirando de Darren a Laura, una chispa de esperanza se enciende) ¿Crees que podemos?

> Laura: Podemos. De hecho, tienen que hacerlo. Esto es una misión. Y ahora, (Laura se inclina, su voz se vuelve un susurro cómplice y picante), ya que Elías piensa que eres suya, Darren, vas a tener que asegurarte de que ella sepa quién es realmente su hombre, ¿me entiendes? Más que nunca, necesitas recordarle por qué tú eres el que vale la pena.

>

Darren sonrió, entendiendo el mensaje.

-Ese es un trabajo que haré con gusto -dijo.

En medio del miedo y la coacción, los tres hicieron un pacto secreto: Kristtyn se casaría en apariencia, pero su corazón y su vida, especialmente la amorosa, pertenecerían a Darren. Se prometieron no separarse nunca, viviendo un amor clandestino.

El plan era arriesgado, peligroso. Pero era el único escape de la sombra de Elías Kross. El depredador había regresado, pero no sabía que su presa tenía ahora una red de apoyo y un amante dispuesto a jugar el juego en las sombras.

Elías ha regresado. Kristtyn está comprometida con él, pero tiene un pacto secreto de amor con Darren, y Laura está al tanto.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022