-Eso es algo en lo que nunca pensé que me convertiría, en una fuente de luz ambulante. Pero hey, siempre es bueno ser útil de alguna manera, ¿verdad? -respondió con una chispa de humor en sus ojos.
-Sí, definitivamente eres la fuente de luz más inesperada que he encontrado en las escaleras. Deberías patentarlo o algo así, podría ser un gran invento. -le dije, tratando de mantenerme firme a pesar del dolor en mi nariz.
-¡Buena idea! Sería un éxito en el mercado, ¿no crees? -respondió con una sonrisa, disfrutando del juego de palabras.
-Bueno, soy Luck, el chico que se lleva por delante a las personas en las escaleras. - Me presenté con una sonrisa.
-Encantada, Luck. Soy Emily, la lámpara portátil humana, al parecer. -Respondió con una risa mientras extendía la mano en un gesto de saludo.
-Un placer conocerte, Emily. Tendré que asegurarme de traer mi caja de herramientas la próxima vez que suba estas escaleras, no quisiera que te quedaras sin luz en medio del pasillo. -Bromeé, devolviendo el apretón de manos con un guiño.
-No te preocupes, Luck. Haré lo posible por mantener mi brillo intacto y evitar cualquier apagón sorpresa. -Respondió con una sonrisa traviesa.
-¿Y qué hace una lámpara portátil como tú en los dormitorios de chicos? -pregunté, dejando escapar una leve risa.
-Bueno, resulta que soy una lámpara portátil con un destino incierto. Pensé que sería divertido aventurarme por territorio desconocido y ver qué sorpresas me esperan en este lado del campus. -dijo Emily con una sonrisa.
-¡Vaya, una lámpara aventurera! Esto se pone interesante - comenté con una sonrisa. -Supongo que estarás buscando nuevas experiencias, ¿no es así?
Emily asintió con entusiasmo, pero su respuesta parecía un poco evasiva, me daba la sensación que alguna cosa ocultaba.
-Exactamente, Luck. La vida está llena de sorpresas, y estoy aquí para disfrutar de todas y cada una de ellas. - respondió con una sonrisa aparentemente forzada.
La respuesta de Emily me dejó sintiendo que había más de lo que parecía en su actitud extraña. Aunque no podía precisar qué era, una ligera inquietud comenzó a nacer en mi mente, alimentada por la sensación de que Emily estaba ocultando algo.
-¡Oh no, Luck! ¡Mira la hora! ¡Estamos llegando tarde a clase!", exclamó con preocupación mientras comenzaba a bajar las escaleras corriendo.
-Me miré a mí mismo, y sin haber dejado siquiera mis cosas en la habitación. "Bueno, parece que mi récord de llegar tarde sigue intacto". -bromeé mientras comenzaba a correr detrás de Emily.
Conforme Emily y yo corremos a toda prisa por los pasillos, apenas puedo seguir su ritmo. Mi mente está dividida entre la carrera y el hecho de que ni siquiera he dejado mis cosas en mi habitación todavía. Finalmente, llegamos al aula, jadeando por el esfuerzo.
-¿Tú... ¿también estás en esta clase? -me pregunto entre respiraciones entrecortadas.
-¡Sorpresa! Parece que compartimos más que solo una carrera por los pasillos". -le conteste.
-Hmm, qué curioso, "Pensé que estabas corriendo para participar en las olimpiadas. Pero supongo que venir a clases también está bien". -respondió sarcásticamente.
-Oh, sí, las olimpiadas del pasillo. Una disciplina muy respetada aquí en la universidad (bromeó).
Emily y yo nos apresuramos a abrir la puerta del aula, aún riendo por nuestro intercambio de bromas. Sin embargo, nuestra alegría se desvanece rápidamente cuando el profesor nos recibe con una mirada severa.
-Señorita, señor, llegan diez minutos tarde. Esto es inaceptable. Espero que esto no se repita en el futuro. No toleraré más retrasos, la próxima vez se quedarán fuera. -nos reprendió el profesor con firmeza.
-No volverá a pasar, profesor. Fue culpa mía que ella llegara tarde, perdónala", expresé, asumiendo la responsabilidad.
-Está bien, pero asegúrense de que no se repita. -contestó el profesor.
-Eh, ¡Luck siéntate aquí conmigo! -me dijo Jordán en voz baja, señalando el asiento vacío a su lado.
Fui directo a sentarme con él, pero mientras estaba de camino algo me hacía no poder evitar mirar hacia esa chica que acababa de conocer llamada Emily. Me transmitía curiosidad y brillaba un poco, pero bueno es normal era como una lámpara portátil.
-Qué raro verte llegar tarde... ¿Qué estabas haciendo? ¿Acaso estás siguiendo mi ejemplo y haciendo amigos por ahí?". -dijo Jordan, sorprendido e interesado.
-No digas tonterías, solo llegué tarde por casualidad y no estaba haciendo ningún amigo. -respondí en voz baja.
-Ya claro, seguro que esa rubia no tiene nada que ver con que llegues tarde por primera vez en tu vida. -me dijo intentando sacar información.
En realidad por primera vez Jordán tenía razón, ella tenía algo que ver para que yo llegara tarde, si no hubiera estado distraído hablando no hubiera ocurrido, obviamente era culpa mía y no se lo iba a contar, es tan pesado que si se lo cuento se pensara que tengo algún interés en ella.
-No digas tonterías. -le dije a Jordán para que dejara el tema.
Mientras me esforzaba por concentrarme en la clase, vi a Emily un poco más adelante, su cabello rubio tan brillante que casi parecía iluminar la mitad del aula. Si estuviera una fila detrás de ella, seguramente necesitaría unas gafas de sol.
Justo después de que cruzará este pensamiento, Emily se giró, pillandome mirándola directamente y rápidamente aparté la mirada.