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Entrelazados Por Equivocacion Una Casamentera Para El Ceo
img img Entrelazados Por Equivocacion Una Casamentera Para El Ceo img Capítulo 5 5
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Capítulo 5 5

-¿Qué...? -Héctor está perplejo de la respuesta de Rosie, cómo una mujer con tanta necesidad rechaza una propuesta beneficiosa -creo haber escuchado mal, señorita Harper, no... usted debe estar muy estresada, debe meditar, le daré unos días

-Mi respuesta sigue siendo no, señor, no me casaré con el señor Livingston. Ya que usted está aquí, hable con mi jefa para que le asignen otra casamentera a su jefe en apuros, hasta luego

Rosie salió de la oficina, mientras que Héctor la observó con asombro hasta no verla más. No podía creerlo, pensó que eso funcionaría, ahora no sabe con qué cara llegar ante su jefe irritante. -¿¡Ahora qué carajos voy a hacer!?- espetó, y Scarlett apareció al ver salir a Rosie con gran afán y un temple en su rostro de enojo.

La chica llega a su apartamento y lo primero que observa son los cuatro sobres que evidentemente son facturas por pagar. Suspira con cansancio y luego se agacha para agarrarlos. Al volver a retomar su compostura, hace un gesto de susto. -¡Señor Vélez!- es el dueño del edificio y ella pasa saliva.

-¡Por fin la veo, señorita Harper, se nota que me ha estado evadiendo!

-No, ¿cómo cree, señor?- responde y sonríe nerviosa -tengo que volver a salir, así que fue un placer verlo

-¡¡Señorita Harper!!- la menciona con desdén -¡no pienso darle más tiempo! Me ha visto la cara, me debe dos meses de renta.

-¡Le juro que le pagaré!

-Me ha dicho lo mismo todo este tiempo. Si este fin de semana no me tiene todo el dinero, junto con este mes que ya se va a acumular, la echaré patitas a la calle.

-No, señor Vélez... a mí me pagan dentro de 12 días, por favor

-He dicho- el hombre alto y gordito se fue, dejándola más preocupada de lo normal.

Rosie entró a su apartamento y lo primero que hizo fue quitarse los tacones de cierta mala gana y luego lanzó su bolso al mueble, se siente obstinada. Sintiendo esas ganas de llorar, incluso con un nudo en su garganta, deseando gritar y sacar todo eso que lleva guardado.

Al abrir el primer sobre, son facturas con intereses de la tarjeta. Una que su madre le dejó especialmente a ella aquella madrugada antes de marcharse sin dar explicaciones. Una donde había fondos suficientes para mantenerse con su hermana Ellie, su único familiar. Sin embargo, su hermana se llenó de rencor y lo que hizo fue malgastar el dinero, incluso llevando la tarjeta a deudas innecesarias en la que Rosie se ha visto en la obligación de pagar porque le juró a su madre hacer buen uso de ella. Aunque siempre se preguntó por qué su madre, con tan solo 13 años (Rosie) y su hermana 14 (Ellie), las dejó en la edad que más la necesitaban. Ellie siempre decía que su madre era una mala madre y que las abandonó por irse con otro hombre. Ellie llena de deudas la tarjeta con el propósito de rebeldía para que su madre se llene de deudas, pero la que paga todo es Rosie, y la chica ha dejado de tener una vida propia, no sabe ni tan siquiera lo que es comerse algo delicioso o comprar vestimenta para ella porque lamentablemente su hermana es una compradora compulsiva intentando darse la vida millonaria que ni tan siquiera tiene.

Rosie al ver la cifra se desplomó sobre el sillón con cansancio y luego soltó los sobres para llevar sus manos a su rostro y llorar. Se siente vulnerable, ya que tanto que trabaja y no ha podido salir de esas deudas, ni siquiera pudo terminar su carrera de diseño de moda, todos sus sueños se fueron a la borda. -Ya no puedo más, Diosito- dijo con gran sinceridad -estoy harta... estoy cansada... ayúdame- suplica mirando el techo de su pequeño apartamento el cual tiene muy pocos objetos porque le ha tocado vender ciertas cosas para cubrir gastos, incluso su alimentación -ayúdame a encontrar a mi hermana Ellie, por más que le dejo un correo no me responde, no sé dónde diablos está, necesito que ella pare con esto, por favor...

Rosie se hizo bolita en su viejo sillón -¿cómo se atreve él...? Maximus sigue siendo el mismo. Indaga en mi vida y me ofrece un contrato como si yo fuera un objeto- suspira -a la final, jamás me vería de otra manera, su mirada de rechazo me duele, me quema. Desearía ser tan fuerte para que eso no me afectara, pero... lamentablemente, no puedo- la chica se quedó dormida de tanto pensar y llorar. Su corazón dolía tanto que hacía tiempo que no lloraba así.

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-¿¡Qué rayos me dices!?- grita Livingston al oír lo que dice su asistente. "Rosie rechazó la propuesta"

-Lo intenté, señor, pero ella... es algo difícil- mira a su jefe que se nota que está super disgustado con la noticia

-¡Esa mujer se está aprovechando! Seguramente quiere más dinero. Es una oportunista, eso es lo que es.

-No saque conclusiones aún, señor. La propuesta fue muy buena para una persona tan necesitada como ella. Posiblemente... hay algo más y no quiere nada con usted, lo cual me sorprende.

-¡Pero qué mujer!- exclamó -¡cómo se atreve a rechazarme! Todo es todo es culpa de mi abuela, joder, mi vida no puede ser peor.

-¿Ahora qué piensa hacer, jefe? Si la patriarca no piensa echar para atrás su exigencia, la señorita Harper se negó a ser su esposa y claramente... cuando su novia sepa que se va a casar con otra, arderá Troya.

-¡De Aria me encargo yo!- bufó y luego tensó su mandíbula.

-¿Y de la señorita Rosie? ¿O va a preferir hablar con la patriarca sobre lo que está pasando?

-A ver, Héctor- sonríe Livingston lleno de maldad -a mí nadie me rechaza -su mirada se torna oscura -esa mujer tendrá que aceptar porque no pienso perder mi herencia y todo lo que he construido por un capricho de mi abuela.

-¿Qué piensa hacer, jefe?

Maximus Livingston se dirige a la gran ventana de cristal de su oficina. Un silencio malicioso y tenso abarca la oficina y a Héctor ese silencio no le agrada. -¡¡Arruínale la vida!! Quiero que esa mujer quede en bancarrota total.

-Señor... -para Héctor eso fue demasiado

-Déjala en la calle si es posible, de lo demás me encargo yo, quiero que Rosie Harper quede en la ruina- sus palabras son tan frías como su mirada.

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