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De novia por contrato a eterna obsesión: ¡mi marido se negó a dejarme ir!
img img De novia por contrato a eterna obsesión: ¡mi marido se negó a dejarme ir! img Capítulo 3 ¿Cuándo fue la última vez que te duchaste
3 Capítulo
Capítulo 6 Te ensucié la ropa img
Capítulo 7 No te confundas img
Capítulo 8 ¿Qué acaba de decir img
Capítulo 9 Esto es acoso img
Capítulo 10 ¿Las cosas se han puesto tan mal img
Capítulo 11 Terminemos el compromiso img
Capítulo 12 ¿Por qué tiras eso img
Capítulo 13 No quiero tu caridad img
Capítulo 14 ¿Por qué es tan tacaño img
Capítulo 15 Necesito tu ayuda con algo img
Capítulo 16 Cancelemos el matrimonio img
Capítulo 17 Llévame a la rueda de prensa img
Capítulo 18 ¿Nova ya envió el video img
Capítulo 19 Así que ya no te protegeré img
Capítulo 20 ¿No vas a ir tras ella img
Capítulo 21 ¿Cómo terminaste así, Nicole img
Capítulo 22 Ni siquiera merece mi atención img
Capítulo 23 Levántate un poco la falda img
Capítulo 24 ¿Sigues pensando en otra persona img
Capítulo 25 Ya tengo un plan img
Capítulo 26 Voy a empujarte img
Capítulo 27 Ahora cumplirás tu promesa img
Capítulo 28 Nada saldrá mal img
Capítulo 29 Te preparamos esto img
Capítulo 30 No podía dormir img
Capítulo 31 ¿Tomándome fotos img
Capítulo 32 ¿Se trata de esa mujer img
Capítulo 33 No me provoques img
Capítulo 34 Úsala como quieras img
Capítulo 35 Llámame 'cariño' img
Capítulo 36 No tergiverses las cosas img
Capítulo 37 Quiero ir a un bar img
Capítulo 38 Déjalo ir img
Capítulo 39 ¿Por qué me evitas img
Capítulo 40 ¿Te sientes bien img
Capítulo 41 Enséñale a hablar correctamente img
Capítulo 42 ¿Tiene alguna preferencia en particular img
Capítulo 43 Creo que deberías quedártela img
Capítulo 44 No te culpo img
Capítulo 45 Quizá deberías intentar contactarlo directamente img
Capítulo 46 Ya no ayudaré al Grupo Jaramillo img
Capítulo 47 No debí perder los estribos img
Capítulo 48 Ahora estoy ocupada img
Capítulo 49 Vamos a casarnos por el civil img
Capítulo 50 Nunca había estado en un lugar como este img
Capítulo 51 ¿Oíste eso img
Capítulo 52 No te rías img
Capítulo 53 Son solo para ti, Bethany img
Capítulo 54 Un regalo extraordinario img
Capítulo 55 ¿Cuándo comienza el acuerdo de un año img
Capítulo 56 Se trata de tu esposa img
Capítulo 57 Ahora enséñame a cocinar img
Capítulo 58 ¿Puedo besarte img
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Capítulo 3 ¿Cuándo fue la última vez que te duchaste

Bethany estaba totalmente confundida cuando la metieron al auto. Honestamente, no tenía la menor idea de lo que estaba pasando.

"¿Eres Bethany Valle?", preguntó una voz grave y firme a su lado.

Ella experimentó un escalofrío, pues había algo extrañamente familiar en esa voz.

Al levantar la vista, vio a un hombre de facciones marcadas, cuyos ojos, bajo unas cejas pobladas, eran fríos, intensos e intimidantes. Era increíblemente guapo y transmitía una presencia poderosa y dominante.

Un varón así no era de los que se olvidan fácilmente después de verlo una vez. Por esa razón, la joven estaba segura de que nunca se habían cruzado, así que la familiaridad que sentía debía ser producto de su imaginación.

"Sí, ¿y usted quién es?", respondió, bajando ligeramente la mirada, tras salir de su ensimismamiento.

"Soy Connor Ortega. Hace tiempo hubo un acuerdo matrimonial entre nuestras familias, y he venido a cumplirlo", reveló él, escrutándola inquisitivamente.

"¿Quiere decir... que piensa casarse conmigo?", tartamudeó la chica, con la voz temblorosa.

"Podría decirse que sí", respondió el hombre, con calma.

La joven se quedó completamente atónita, incapaz de procesar lo que acababa de escuchar. ¿Acaso eso era una especie de broma?

Connor se limitó a observarla en silencio, sin revelar nada. Sus ojos eran penetrantes e intensos, como si pudieran ver a través de ella.

La joven sintió que sus instintos le advertían sobre lo peligroso que era ese hombre. La inquietud la invadió hasta tal punto que apenas podía quedarse quieta.

"Um...", musitó.

"¿Cuándo fue la última vez que te duchaste?", la interrumpió Connor, a media frase.

"¿Perdón?", soltó ella, abriendo los ojos con incredulidad.

"No hueles muy bien", explicó él sin rodeos, como si no fuera consciente de lo duro que sonaba.

Bethany se sonrojó al instante. Una oleada de vergüenza y humillación la invadió. Se ajustó con torpeza el dobladillo de su ropa, que estaba arrugada, húmeda por la lluvia y manchada de polvo de las paredes del hospital. Realmente se veía desaliñada.

Pronto, el rubor se extendió por su cuello, mientras bajaba la vista hacia sus zapatos. Para ese punto, estaba demasiado avergonzada para moverse.

"Llévanos a Iridale", le ordenó con frialdad Connor a su chofer.

Sin dar a Bethany ninguna oportunidad de objetar, el auto arrancó rápidamente.

Iridale era un barrio de lujo. Al llegar, la joven bajó y vio una casa de dos pisos que destacaba bajo la luz del sol.

Connor le indicó a una criada que acompañara a Bethany al baño.

Esta última aún estaba afectada por el comentario anterior del millonario, y le pareció que la criada arrugaba sutilmente la nariz al acercársele.

"Puedo encargarme yo misma", soltó rápidamente, avergonzada.

La criada le pasó una muda de ropa limpia antes de retroceder unos pasos y decir: "Cada habitación del segundo piso tiene su propio baño. Puede utilizar cualquiera, excepto la tercera habitación del lado este".

Bethany solo quería escapar del incómodo ambiente, así que asintió, agarró la ropa y subió corriendo por las escaleras sin demora.

El segundo piso estaba lleno de habitaciones, así que abrió la más cercana a la escalera y se dirigió directamente al baño.

Al desvestirse, su cuerpo, cubierto de manchas rojas, quedó a la vista. Los chupetones y las mordeduras destacaban claramente sobre su delicada piel.

Honestamente, ella esperaba algunas marcas, pero no a tal extremo. Una repentina oleada de tristeza la invadió, y las lágrimas se acumularon en sus ojos mientras evitaba mirar su reflejo.

Abrió la ducha y dejó que el agua caliente corriera, mezclándose con las lágrimas que caían por su rostro.

Esa había sido su primera vez. Había planeado entregársela al hombre que amaba, solo para que se la arrebataran de forma tan inesperada y absurda. Y lo que era aún peor, ni siquiera sabía qué aspecto tenía el tipo que se la había arrebatado.

Con eso en mente y, abrumada por el dolor, se frotó la piel frenéticamente, sin percatarse del leve sonido de la puerta del baño abriéndose bajo el ruido del agua corriendo. Solo cuando una risita cortó el aire, se dio cuenta de que había alguien más en el baño.

"¿Intentas seducirme?", preguntó Connor.

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