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De novia por contrato a eterna obsesión: ¡mi marido se negó a dejarme ir!
img img De novia por contrato a eterna obsesión: ¡mi marido se negó a dejarme ir! img Capítulo 4 ¿Puedo pedirte un favor
4 Capítulo
Capítulo 6 Te ensucié la ropa img
Capítulo 7 No te confundas img
Capítulo 8 ¿Qué acaba de decir img
Capítulo 9 Esto es acoso img
Capítulo 10 ¿Las cosas se han puesto tan mal img
Capítulo 11 Terminemos el compromiso img
Capítulo 12 ¿Por qué tiras eso img
Capítulo 13 No quiero tu caridad img
Capítulo 14 ¿Por qué es tan tacaño img
Capítulo 15 Necesito tu ayuda con algo img
Capítulo 16 Cancelemos el matrimonio img
Capítulo 17 Llévame a la rueda de prensa img
Capítulo 18 ¿Nova ya envió el video img
Capítulo 19 Así que ya no te protegeré img
Capítulo 20 ¿No vas a ir tras ella img
Capítulo 21 ¿Cómo terminaste así, Nicole img
Capítulo 22 Ni siquiera merece mi atención img
Capítulo 23 Levántate un poco la falda img
Capítulo 24 ¿Sigues pensando en otra persona img
Capítulo 25 Ya tengo un plan img
Capítulo 26 Voy a empujarte img
Capítulo 27 Ahora cumplirás tu promesa img
Capítulo 28 Nada saldrá mal img
Capítulo 29 Te preparamos esto img
Capítulo 30 No podía dormir img
Capítulo 31 ¿Tomándome fotos img
Capítulo 32 ¿Se trata de esa mujer img
Capítulo 33 No me provoques img
Capítulo 34 Úsala como quieras img
Capítulo 35 Llámame 'cariño' img
Capítulo 36 No tergiverses las cosas img
Capítulo 37 Quiero ir a un bar img
Capítulo 38 Déjalo ir img
Capítulo 39 ¿Por qué me evitas img
Capítulo 40 ¿Te sientes bien img
Capítulo 41 Enséñale a hablar correctamente img
Capítulo 42 ¿Tiene alguna preferencia en particular img
Capítulo 43 Creo que deberías quedártela img
Capítulo 44 No te culpo img
Capítulo 45 Quizá deberías intentar contactarlo directamente img
Capítulo 46 Ya no ayudaré al Grupo Jaramillo img
Capítulo 47 No debí perder los estribos img
Capítulo 48 Ahora estoy ocupada img
Capítulo 49 Vamos a casarnos por el civil img
Capítulo 50 Nunca había estado en un lugar como este img
Capítulo 51 ¿Oíste eso img
Capítulo 52 No te rías img
Capítulo 53 Son solo para ti, Bethany img
Capítulo 54 Un regalo extraordinario img
Capítulo 55 ¿Cuándo comienza el acuerdo de un año img
Capítulo 56 Se trata de tu esposa img
Capítulo 57 Ahora enséñame a cocinar img
Capítulo 58 ¿Puedo besarte img
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Capítulo 4 ¿Puedo pedirte un favor

Al oír esa voz familiar, Bethany se sobresaltó.

Connor estaba de pie en el umbral, apoyado en el marco con los brazos cruzados. La observaba con una sonrisa burlona.

La joven jadeó de sorpresa. Presa del pánico, agarró rápidamente una toalla para cubrirse.

"¿Qué haces? ¡Vete de aquí!", exclamó, con una expresión de terror.

"¿No debería ser yo quien pregunte eso? ¿Qué haces exactamente en mi baño?", replicó el hombre con sarcasmo, entrecerrando los ojos.

'¿Qué?', pensó ella, quedándose paralizada por un instante.

Recorrió la habitación con la mirada y solo entonces se dio cuenta de que los estantes estaban llenos de artículos de aseo masculinos.

Terminó con la mente completamente en blanco. ¿Esa era realmente la recámara del hombre? Se ruborizó en el acto, mientras la vergüenza la invadía sin control.

"Lo siento. Debo de haberme equivocado de habitación. Me iré enseguida", se disculpó ella, nerviosa.

Mientras aferraba la toalla con una mano, recogió a toda prisa su ropa con la otra, antes de correr hacia la salida. Sin embargo, justo cuando pasaba, Connor le agarró la muñeca con fuerza.

"Si tienes algo de sentido común, deja de hacer estas tonterías. Y además...", le advirtió él con frialdad, mirándola desde arriba.

Enmudeció, para desviar los ojos hacia las marcas esparcidas por el cuello y el hombro de la chica y, con un destello de desdén, soltó: "¿De verdad crees que me interesaría por ti?".

El desprecio en su voz hirió a Bethany como una cuchilla.

Sabía que Connor tenía una impresión equivocada de ella, pero no podía ofrecerle ninguna explicación. No podía negar que había entrado en su habitación, ni lo que había ocurrido con otro hombre.

Por eso, le temblaron ligeramente las pestañas y la amargura le impidió hablar.

"Lárgate", indicó el hombre, soltándola sin mirarla.

Bethany no se quedó ni un segundo más. Salió corriendo, casi como si huyera.

Connor la siguió con la mirada, con una expresión distante y fría.

'Qué mujer tan descarada', pensó.

Él solo había subido a ducharse. Debido a su miedo a los gérmenes, el viaje en auto con ella ya lo había incomodado bastante.

Miró brevemente hacia el baño del que esa mujer había salido. Frunció ligeramente el ceño, antes de darse la vuelta y dirigirse a otra recámara.

Mientras tanto, Bethany corrió a una habitación de invitados en el lado oeste. Una vez dentro, cerró la puerta tras de sí y se lavó una y otra vez. Lo hizo tres veces en total, antes de ponerse finalmente la ropa limpia que le había dejado la criada.

Mientras se secaba el pelo, sacó su celular y buscó el nombre de Connor. Lo que encontró la dejó completamente boquiabierta.

El hombre pertenecía a la familia Ortega, la más poderosa y adinerada de Cantoaliso. Al instante el corazón se le aceleró.

'Así que Connor es de la familia Ortega. Si eso es cierto, podría ayudarme con lo de la enfermedad de mi madre', pensó.

Un golpe en su puerta la sacó de sus meditaciones.

"Señorita Valle, ¿está lista? El señor Ortega la espera en la sala", resonó la voz de una criada, desde el pasillo.

"Ya voy", respondió Bethany de inmediato.

Acto seguido, apagó el secador, se pasó los dedos por el cabello ligeramente enredado y bajó las escaleras.

En la sala, Connor estaba estirado cómodamente en el sofá, deslizando ociosamente el dedo por una tableta. Tenía las mangas de la camisa arremangadas, dejando al descubierto los músculos de su fuerte antebrazo. Al escuchar los pasos acercándose, levantó la cabeza, y su expresión cambió muy sutilmente.

Bethany entró, ataviada con un largo vestido negro. Sus rizos, húmedos y sueltos, caían sobre sus hombros. Su rostro se veía limpio y suave, y sus ojos brillantes irradiaban un encanto inocente, casi vulnerable, que atraía la atención de forma instintiva.

Incluso Connor fue incapaz de quitarle los ojos de encima. Sin embargo, las marcas en su clavícula eran demasiado evidentes como para ignorarlas.

Eso hizo que el hombre mantuviera una expresión indiferente. Apartó la vista, dejó la tableta sobre la mesa y deslizó dos documentos hacia ella.

"Este es el contrato prenupcial. Revísalo".

Bethany se sentó en el sofá frente a él, hojeó brevemente los papeles y firmó sin perder un segundo. Si casarse con Connor significaba salvar a su madre, no había espacio para la duda.

Él cambió sutilmente de expresión ante la rápida aceptación de la mujer. En el auto, ella se había mostrado sorprendida, pero ahora había firmado con facilidad, sin hacer ni una sola pregunta.

Connor solo había aceptado este matrimonio por un arreglo de su abuelo. Duraría solo un año, y la decisión de la joven le evitaba complicaciones innecesarias.

Con eso en mente, le hizo un gesto a su asistente, que dio un paso al frente para recoger los papeles. Luego, comentó: "Si todo está bien, iremos al juzgado en tres días y finalizaremos el matrimonio".

"Está bien", respondió Bethany, tratando de contener su entusiasmo, sorprendida de lo bien que avanzaba todo.

Justo cuando Connor se levantaba para marcharse, ella lo detuvo apresuradamente.

"Eh, ¿puedo pedirte un favor?", inquirió en voz baja, en un tono cauteloso y un poco adulador.

"¿Qué dice la cláusula tres del acuerdo?", respondió él, mirándola de reojo.

Bethany se puso rígida. La cláusula tres establecía claramente que ninguna de las partes interferiría en los asuntos privados de la otra. Eso significaba que no tenía derecho a pedirle nada. Aun así, no estaba dispuesta a rendirse.

"Es muy importante. Se trata de mi...".

"Tus asuntos no tienen nada que ver conmigo", la interrumpió él con frialdad.

Ella perdió la compostura, y la decepción se extendió por su rostro.

Connor esbozó una mueca de desprecio. Como ya no tenía nada que ganar, ella dejó de fingir por completo. Y eso fue más rápido de lo que esperaba.

Sin mirarla de nuevo, se dio la vuelta y se marchó, con su asistente siguiéndolo de cerca, dejando a Bethany sentada sola, en silencio y derrotada. Ella incluso había renunciado a su soltería, ¿y aun así no era suficiente?

Fuera de la villa, el asistente siguió a Connor hasta el auto. Tras una breve vacilación, dijo con cautela: "Señor, la señorita Valle parecía tener algo urgente que decir. ¿Debería investigarlo en privado?".

"Solo es una mujer sin escrúpulos. ¿Por qué te preocupas por ella?", replicó el patrón, con una expresión gélida, girando la cabeza.

Ya habían recibido información sobre Bethany. Estaba comprometida con un hombre llamado Gavin, pero este había pasado la noche anterior con su hermanastra. Las marcas frescas en la piel de Bethany claramente no tenían nada que ver con él.

Solo había una explicación: le había sido infiel a su prometido.

"Lo siento, señor", se disculpó rápidamente el empleado, bajando la cabeza.

Connor soltó una risa fría. Luego, como si recordara algo, su expresión cambió ligeramente.

"¿Alguna noticia sobre la mujer de anoche?", preguntó.

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