Los maestros deberían sancionar a este grupo de maleducados pero, en lugar de ello, los dejaban comportarse a sus anchas.
Finalmente, la clase terminó. Casi todos salieron y solo quedaban unos pocos estudiantes.
De pronto, Jack gritó, "¡Váyanse!".
Tras sentir un escalofrío, procedí rápidamente a irme con ellos, pero, de repente, él me agarró de la muñeca y dijo, "Tú no, Sofía". Pronunció mi nombre de una manera muy burlona.
Sus amigos se fueron también.
Yo me entré miedo. ¿Qué estaba planeando? '¿Va a matarme?
¡Oh, Dios! No quiero morir tan joven', pensaba para mí.
"Diviértete, hombre", dijo riéndose uno de sus amigos, antes de irse.
En ese momento, estábamos solos en el aula, y me miraba como si yo fuera su presa. Aquella mirada me hizo sentir muy incómoda y débil.
Entonces, se dirigió hacia mí al tiempo que yo retrocedía, hasta que presionó mi cuerpo contra el escritorio del profesor. Su enorme envergadura de casi dos metros estaba encima de mi pequeño cuerpo.
Luego, casi sin esfuerzo, me levantó e hizo que me sentara en el escritorio. Conmocionada, me quedé sin palabras y con la boca ligeramente abierta. Él estaba colocado frente a mí, entre mis piernas, en una posición muy vergonzosa.
Traté de alejarme, pero me sujetó de las caderas y me impidió moverme.
Mi respiración se estaba volviendo pesada. Como no había nadie alrededor, no me sentía tan mal como antes, pero aun así, era demasiado vergonzoso.
Entonces, levantó la mano y yo me cubrí con las mías, pensando que me iba a golpear. Sin embargo, se limitó a retirarme suavemente un mechón de cabello de la cara.
"Pegarles a los demás es tu manera de actuar, Sofía, no la mía", dijo de manera burlona.
Mientras me sentía avergonzada, rozó mis mejillas con el dorso de su mano, lo que hizo que me pusiera colorada.
'¿Por qué se comporta así? Me amenazó hace un rato...', me pregunté.
De repente, caí en la cuenta de lo que estaba haciendo. '¿Por qué diablos sigo aquí sentada?', pensaba. De nuevo, traté de alejarme de él, pero volvió a impedírmelo.
En ese momento, su rostro estaba a tan solo unos centímetros del mío, y podía sentir su cálido aliento abanicándome. Su presencia era tan intimidante como aterradora.
Necesitaba que todo aquello se acabara, así que decidí hablar primero.
"Mira, no tengo ningún problema contigo, ni siquiera te conozco bien... Era mi primer día y apareces de pronto y te portaste mal conmigo. Me sentí insultada y humillada delante de todos y por eso te abofeteé. Por favor, déjame en paz. No me gusta que me traten así, y nunca antes me habían tratado así. Nadie me había tocado así antes. No hagas esto... Te prometo que no me interpondré en tu camino, me alejaré de ti para siempre", dije rápidamente, sin percatarme de que estaba casi llorando.
No me gusta ser débil, pero todo esto es tan nuevo para mí, que no puedo evitar sentirme frágil y vulnerable.
Entonces lo miré, y vi que él me observaba con un rostro carente de toda emoción.
"Te di una bofetada, devuélvemela tú. Vamos, terminemos con esto", comenté, y tomando su mano traté de golpearme la cara con ella.
Él apartó su mano y me miró como si estuviera loca.
En ese momento, comencé a sollozar, y me enojé conmigo misma por ser tan débil. Me siento indefensa frente a él; incluso los mismos profesores no se atreven a decirle nada... Definitivamente, debe ser alguien peligroso, así que pensé que lo mejor era terminar con todo aquello y mantenerme alejada de él.
De pronto, Jack hizo algo muy inesperado... ¡Me abrazó tratando de que yo dejara de llorar! Lo cierto era que estaba llorando de manera incontrolada con mi rostro descansando en su hombro.
"Tranquila, no llores. No haré nada... No llores, pequeña. Cálmate", dijo con dulzura, y luego frotó mi espalda suavemente.
Aquel toque me produjo un hormigueo y una sensación de prohibición.
Pese a que no quería, le devolví el abrazo, ya que era la única manera de dejar de llorar.
Sin embargo, aunque su abrazo era cálido, todavía le tenía miedo.
Entonces, me rodeó con más fuerza, pero no me hizo sentir incómoda, fue reconfortante.
Tras llorar durante unos minutos, sentí que me calmaba de nuevo. Tras separarme de él, lo miré y vi que estaba sonriendo.
Pensé que estaba soñando. ¿De verdad me estaba sonriendo? Se veía más guapo cuando sonreía.
Entonces, me sequé las lágrimas y lo observé de nuevo, y noté que todavía me miraba. En ese momento, me estaba poniendo nerviosa otra vez. 'Espero que no vuelva a humillarme', pensé.
"No sabía que nunca antes te habían tocado así. De haberlo sabido, no lo habría hecho delante de todos, lo hubiera hecho en privado...", dijo guiñándome un ojo.
"¿Qué?", pregunté sorprendida. "¿No vol... no volverás a... tocarme...? ¿Verdad?", tartamudeé con nerviosismo.
Aunque me sonreía, parecía que volvía a ser malvado. '¡Oh, Dios! Sálvame de él', rogué.
Entonces, se inclinó, acercándose más, y contestó, "¿Quién te dijo que no volvería a tocarte? Y una cosa más, aún no te he perdonado por la bofetada...". Tras esas palabras, comenzó a alejarse.
"Al menos deberías disculparte por tocarme inapropiadamente delante de todos", repliqué con un poco de enojo.
Entonces, me miró y empezó a aproximarse de nuevo. En ese momento, ya me arrepentía de mis palabras.
En un santiamén, él estaba encima de mí de nuevo, y esta vez, incluso más cerca que antes... Sentía su cuerpo presionándome una vez más.
"Repite eso", dijo con una voz amenazante e intimidante.
"No... No debe... No deberías...", balbuceé asustada. Antes de que pudiera completar la frase, pegó un repentino tirón y me acercó a él, tanto que pude sentir su miembro rozándome. Casi me estaba tocando el culo... Jadeé.
Entonces, él inclinó mi cabeza y, tras olerme el cuello, lo besó suavemente. En ese momento, sentí que estaba húmeda. 'No, no, no puedo ser débil con un matón como él', pensé. Aunque lo empujé, tratando de librarme de él, no se movió un ápice.
"Suéltame, por favor", exclamé, sintiéndome muy avergonzada. Él retrocedió y, aprovechando la oportunidad, me escapé.
Mientras seguía corriendo sin mirar a ningún lado, de repente, escuché un grito, era la voz de Violeta... Corrí hacia aquel ruido, y vi a uno de los amigos de Jack alejándose de ella. Era el mismo chico que había abandonado la clase sin pedirle permiso al profesor. Vi que Violeta estaba llorando, y me apresuré hacia su lado.
"¿Qué ha pasado, Violeta?", le pregunté.
Ella simplemente me abrazó y empezó a llorar.
"No llores Violeta, dime qué pasó. Estoy aquí, no te pasará nada...", dije tratando de consolarla, a pesar de que claramente soy más cobarde que ella.
"¡Es muy malo!", gritó.
Entonces, vi a Jennie caminar hacia nosotras y sorprenderse al ver a Violeta llorar, y probablemente pudo que también hubiera notado mis ojos hinchados.
"¿Qué les pasó a ustedes dos?", preguntó, así que claramente se percató de mi trastorno.
"James, otra vez me obligaste..." dijo Violeta abrazándome con más fuerza.
"¡Ese idiota!", exclamó Jennie, realmente airada.
En ese momento, me di cuenta de que esa era la razón por la que Violeta también odiaba a Jack y a sus amigos. Entonces, Jennie le dio unas palmaditas en la cabeza, tratando de calmarla un poco.
Luego, me miró y me preguntó, "¿Qué te pasó a ti, Sofía? ¿Qué hizo Jack ahora?".
Entonces, le conté toda la historia y, al terminar, parecía quedarse estupefacta.
"¿Por qué estás tan sorprendida?", le pregunté.
"Jack no suele consolar a nadie. Nunca lo vi hacer tal cosa ni siquiera a sus novias... Esto es completamente impropio de él", contestó Jennie con un rastro evidente de sorpresa en su voz.
'A quién le importa lo que suela hacer ese tipo...', pensaba.
Luego miré a Violeta, y observé que tenía la misma expresión que Jennie.
"¿Cómo lo conoces tan bien, Jennie?", le cuestioné.
"Porque es mi hermano", contestó ella.
"¿Qué?", exclamé, y esa vez era yo la sorprendida.