Estoy caminando de un lado a otro, desesperada por la noticia que acabo de recibir. Mi padre, el Alcalde de Venice me acaba de comunicar que las escorias del lado Sur asistirán a mi preparatoria a partir del lunes por que su mierda de escuela se cae en pedazos y no solo eso sino que como hija del Alcalde soy la encargada de tenerlo todo listo para darles una "Cálida Bienvenida".
Yo, Kim Stewart no quiero darles una cálida bienvenida a esos andrajosos, de hecho no quiero darles ninguna bienvenida porque simplemente no son bienvenidos. Ellos siempre están buscando problemas de este lado. Hace unos meses vinieron un grupo a la discoteca y se liaron a golpes con Bayron y los demás, yo ese día no pude ir pero Toni me lo conto todo.
A demás mañana es mi cumpleaños y debo preparar una gran fiesta como la que hago todos los años y no perderé un minuto más pensando en que el lunes la escuela, mi escuela se convertirá en un completo desastre con la llegada de esos chicos.
He quedado con todas las chicas del equipo de porristas en el centro comercial para comprar los vestidos que usaré mañana, siempre me compro alrededor de tres. Tomé el coche que se había convertido en mi favorito y manejé hacia la dirección fijada.
Horas después las chicas y yo nos encontramos tomando y comiendo algo en la terraza de un restaurante cerca del parque más espacioso del pueblo. Tuvieron que unir dos mesas para que nos sentáramos todas.
- ¡Oh! Acaso eso es una carpa como la del año pasado. - una chica del equipo levanta la mirada y señala lo que en efecto es una carpa con muchas cosas en su interior obviamente a la venta. - Si es la carpa del año pasado tienen los mejores y más hermosos zapatos. No se ustedes chicas pero yo voy a echar un vistazo. - Acotó levantándose del asiento y dirigiéndose al parque que teníamos en frente.
Junto con ella empezaron a ir todas las chicas quedando en la mesa las cinco de siempre con cara de sorpresa.
- Bueno creo que no sería mala idea ir a echar un vistazo. Quizás tengan anillos de plata como los que uso. - Toni también se levanto junto con mis otras amigas. - ¿Vienes Kim?
- Chicas nos sean cutres. Ya se compraron ropa y zapatos suficientes y de marcas reconocidas ¿para qué queréis ir a por esas baratijas? A además dudo que tengan anillos de plata Toni.
Les dije pero solo hicieron oídos sordos a lo que dije, salieron y cruzaron la calle para reunirse con las demás, dejándome completamente sola.
Levante la mano para llamar la atención del mesero. - Por favor la cuenta. - Le pedí una vez que su mirada se cruzo con la mía. El asintió y se fue seguramente para hacer lo que pedí.
Pasaron diez minutos y las chicas no volvían, yo me encontraba en la calle de en frente esperándolas para ir al parqueo a por nuestros coches hasta que me aburrí y con frustración decidí cruzar la calle con tan mala suerte de no fijarme que el semáforo para peatones estaba en rojo. Crucé sin prestar atención y cuando me vine a dar cuenta una moto negra venía a toda velocidad hacía mí y en pocos segundos el conductor maniobró rápidamente y la misma freno bruscamente con una de las paredes laterales del restaurante donde se encontraba la terraza.
Yo quede petrificada en el lugar...y si hubiese pasado lo peor... ahora estaría de camino al hospital o simplemente hubiese muerto en el acto.
El conductor, el cual no había sufrido daños notablemente graves se quitó el casco y miró su moto que a diferencia de él, la parte delantera de esta se encontraba en unas pésimas condiciones.
Tocó su pelo negro con frustración y me miró por primera vez. Estaba enojado, se lo veía en la tormenta que se había creado en sus ojos y lo entendía a la perfección yo me había cruzado en su camino y si no hubiese sido gracias a él, yo o ambos estaríamos posiblemente muertos y creo que debo pedirle perdón y proponer que yo corra con todos los gastos. Es lo mínimo y no me molesta.
Comencé a acercarme a él como pude ya que las bolsas que cargaba no me lo ponían nada fácil y lo detallé aún más, tenía el rostro bien definido y los ojos de un azul casi gris, hermosos. Tenía un pequeño corte en el labio inferior y su nariz sangraba un poco. Se limpió con un pañuelo que saco de su bolsillo trasero. Usaba unos Jeans oscuros, unas botas de combate, un pulóver negro y guantillas del mismo color. Su cara no me suena, seguro está de paso por aquí.
Me miro nuevamente, me atravesó con la mirada y mi corazón comenzó a latir muy rápido y la respiración a fallarme. ¿Qué me pasa? ¿Por qué me pone así este chico?
- Vas a pagar todos y cada uno de los destrozos niña. - Escupió de mala manera nada más acercarme y me saco bruscamente de la burbuja que había creado en mi subconsciente. - Tienes idea de lo que tuve que trabajar para comprarme la moto. - era la primera vez que alguien se atrevía a hablarme de esa forma, definitivamente este chico no es de por aquí.
- Yo lo siento, pero primero que todo bájale dos rayitas a tu mala forma, vine por voluntad propia a proponerte lo mismo, pero si te diriges una vez más a mí de esa manera ten por seguro que a tu chatarra rodante no le pondré ni un solo céntimo. - Obviamente el accidente atrajo público, las personas que se encontraban en la terraza nos miraban atentos y uno que otro transeúnte más que se quedó parado para enterarse del chisme y ser testigos de lo que le paso a la hija del Alcalde. ¡Qué vergüenza!
- ¿Que mierdas estás diciendo? Tú te metiste en el medio y hay testigos, de no ser por mi buen manejo de la moto estarías o estaríamos ambos muertos niñata engreída, así que ahora mismo me transfieres la pasta a mi cuenta bancaria o llevaré esto a los tribunales si es necesario... aunque pensándolo bien, mejor voy a los tribunales y así te saco más dinero, se ve que eres niña de mami y papi con ese vestido floreado a juego con las plataformas y el bolso y sin tener en cuenta las demasiadas bolsas que llevas en ambas manos. Está claro que tienes mucha pasta.
- Bueno como no le bajaste dos rayitas como te pedí te informo que si quiero no te paso ni un centavo a tu cuenta bancaria, lo de los tribunales estará un poco complicado...- esta vez me acerque yo a él para no dejarme intimidar. - ...de tu parte por supuesto, ya que tengo los mejores abogados de este pueblo que serán capaces de demostrar que ibas sobrepasando los límites de velocidad y sobre los testigos no creo que tengas ni uno ya que no querrán tener problemas con mi papi y por si no sabes con quién en estás tratando me presento. Mi nombre es Kim Stewart, hija del Alcalde Ken Stewart. -Le extiendo mi mano más libre indicándole que la estreche con la suya, cosa que nunca pasó y en lugar de eso su figura intimidante comenzó a acercarse demasiado a mí apresándome contra la pared lateral donde la moto se encontraba destrozada. En estos momentos agradezco que ya no queden ojos curiosos a nuestros alrededores.
- Como si eres la hija del puto presidente de los Estados Unidos de América. - su aliento inunda mis fosas nasales y me castigo mentalmente por pensar en lo bien que huele cuando su colonia también lo hace. - Quiero mi pasta y ya no la quiero por transferencia bancaria, ahora la quiero en cash y te las arreglas con el dueño del local cuando se dé cuenta de este desastre. - Toma su destrozada moto y se dispuso a alejarse con ella en la mano. - ¡Ah! perdona que no te he dicho a donde quiero que me lo lleves. - En sima de pagarle, se anda con exigencias. - la entregas la harás en los límites del lado Norte con el lado Sur, en el puente del río GreenWater, a media noche. Y antes de que te estés cuestionando el por qué ahí, permíteme presentarme. Me llamo Alan Wolf hijo único del actual líder de los Lobos del Sur. Así que princesa haz lo que te digo si no quieres tener problemas con el Lobo Feroz.