Género Ranking
Instalar APP HOT
La última carta de Aike
img img La última carta de Aike img Capítulo 4 3
4 Capítulo
Capítulo 6 5 img
Capítulo 7 6 img
Capítulo 8 7 img
Capítulo 9 8 img
Capítulo 10 9 img
Capítulo 11 10 img
Capítulo 12 11 img
Capítulo 13 12 img
Capítulo 14 13 img
Capítulo 15 14 img
Capítulo 16 15 img
Capítulo 17 16 img
img
  /  1
img

Capítulo 4 3

El clima por lo general es caluroso, pero hay días en los que solo llueve y llovizna a cada rato del día. La lluvia tiene ese don de la nostalgia, ese don de hacernos sentir solos y solitarios, de hacernos pensar e interrumpir cualquier cosa, cualquier pensamiento o sentimiento. La nostalgia y la tranquilidad van de la mano muchas veces. Uno nunca sabe lo que se espera, lo que produce, lo que proyecta.

Hay muchas cosas en la vida en las que debemos estar dispuestos a luchar, los recuerdos hacen que muchas de estas cosas no sean posibles, la vida, los argumentos, los lugares o las personas, ¿y si no lo estamos? ¿Y si nos rendimos? ¿Y si fracasamos? En especial esta última pregunta es la que viene a mi cabeza desde hace ya un tiempo.

Sé que soy solo una anciana, pero...

¿Qué haces cuando extrañas al amor de tu vida? ¿Qué pasa cuando no recuerdas todo lo que pasaban juntos?

Aike, tengo miedo de olvidarte, de borrarte de mis memorias, de que nadie sepa que hubo un chico de las cartas llamado Aike, quien derrumbó mi vida para construirla de nuevo.

Porque hay ruinas que muchas veces son invaluables, ¿han escuchado de Roma? La que está en ruinas, pero aun así sigue atrayendo a turistas para verlas. Porque para muchos, las ruinas son en realidad preciosidades invaluables.

Muchas veces me pregunté qué es lo que la gente veía de especial en mí, en otras personas, o al momento de conocer a alguien.

Mi corazón latía con fuerza y velocidad al ver a aquel chico de las cartas, ahora, solo tengo miedo de olvidar todo lo que pasó, todo lo que vivimos, aunque hay muchas cosas que trato de recordar todos los días.

El colibrí...

Una de las cosas más importantes para la familia era casarse, con alguien pudiente y de clase alta, con alguien que de estabilidad a la pareja y posteriormente a la futura familia... ▬▬▬▬▬ஜ۩ Las cosas que tenías prioridad ۩ஜ▬▬▬▬▬

Una de las cosas más importantes para la familia era casarse, con alguien pudiente y de clase alta, con alguien que de estabilidad a la pareja y posteriormente a la futura familia.

En mi pueblo, tenemos la creencia, de que aquella persona que se interese en nosotras, las chicas, y que sea de un rango alto, o simplemente tenga dinero, hacía presente a una futura boda.

Las cosas en casa marchan bien, pero siempre llega una persona que lo cambia todo, para bien o para mal.

- Alma, quiero presentarte al joven Francis-aquel chico que parece de mi misma edad, sonríe con gentileza- su familia vino de vacaciones, me lo encontré en el mercado y se ofreció para ayudarme a traer las bolsas.

Mi madre parecía fascinada con Francis, lo sé, conozco esa mirada en mi madre. Y bueno, al parecer era alguien que tenía mucho dinero, vestía bien, sin embargo, mi madre con una falda blanca y una blusa verde, yo en cambio, me había puesto un vestido muy casual, floreado y hasta las rodillas.

Sí, era una de esas ropas que te ponías solo para estar en casa. Para cuando no esperas visitas.

En especial cuando sabes que tu preciosa madre quiere buscarte una pareja.

- Buenos días Alma-murmura dándome un beso en la mano, un delicado y tierno beso.

- Buen día, Francis.

A mi madre se le iluminó la mirada, pues para ella era un súper logro que yo hablase con alguien tan adinerado.

Si, como si no tuviera ya con los chicos de la escuela.

- Vayan a dar un paseo, hoy han plantado una feria en la plaza, pueden ir a conversar, vayan niños-nos animó.

No quería, en serio, no quería, pero el darle una respuesta negativa a mi madre significaría la peor ofensa que ella haya escuchado. Seguramente todo el camino desde el mercado hasta la casa, ella vino parloteando sobre lo perfecta que era su hija.

- ¿Quieres ir? -pregunta Francis.

- Si, sería un gusto, respondí sin pensar.

Brillaron aún más los ojos de mi madre.

Caminamos en dirección a la plaza. No me había dado cuenta de la feria que habían montado en aquel lado del parque, donde había unos pocos juegos, pero música con un volumen medio alto.

Había bastantes personas, la mayoría conocidos, obviamente, porque en este pueblo se conocen todos, en especial, porque no todos los días ven a una joven que va al lado de alguien así.

Francis, era el chico encantador, es el típico rico que encajaba con todos aquí, que decía cosas correctas y perfectas, que tenía ese aire de amabilidad y gentileza, que no podía negarle una sonrisa al que pasara. Tenía unos ojos verdes, un cabello castaño y la mirada con un brillo bonito. Era alto y delgado, pero no era un flacucho específicamente, simplemente no era gordo ni tan fornido.

- ¿Quieres ir a comer algo? -pregunta de pronto.

Estamos en la esquina de la plaza, observando todo, incluso hasta las personas.

Todos nos observan, nos miran, y seguramente nos juzgan.

Todos me caen mal aquí.

A mí no me cae bien del todo, querida conciencia, las arpías de aquí son todo, menos amables.

- Un helado no estaría mal-respondo.

Emprendemos camino a pasos lentos de nuevo, yo lo guío, porque ha dicho que no es de aquí, que solo viene de vacaciones, y que su familia tiene algunos amigos que han venido a visitar.

- ¿Entonces estás en el ejército? ¿No se supone que deben llevar siempre sus trajes?

- Sí-afirma- pero solo cuando debemos estar frente a alguien importante.

- ¿Estás diciendo que ella no es importante? -esa voz.

Alguien que se va al lado mío, se trae una silla desde la otra mesa, se sitúa a mi lado. Aike.

Su aroma es refrescante, mezclado con un poco de tabaco, pero con una camisa blanca y un pantalón gris. La camisa deja a la vista una pequeña parte de su pecho, por lo que hace calor, supongo.

Aike, al parecer no piensa irse. Se ve un poco molesto y no lo entiendo.

- No dije eso-Francis responde claramente incómodo, busca mi ayuda, claro, lo entiendo, él no conoce a Aike, y su aire de superioridad.

- En realidad, él solo lo decía porque debe estar con el traje del ejercito frente a autoridades importantes, y además está de vacaciones, por lo que merece estar cómodo-me apresuro a responder.

Aike parece aún tenso con mi respuesta, pero no quita la mirada de Francis. Me da pequeños vistazos de a ratos breves.

- Me lo imaginaba, tienes suerte de no haber muerto-Aike dirige su vista de nuevo a mi acompañante.

- Eso creo-titubea Francis.

A lo lejos diviso a Luisa, la mini costurera, ella está acompañada de María, ambas me miran y me hacen gestos para entender la situación.

Sí, porque esta incómoda situación merece ser explicada y entendida, estoy con dos hombres, y a ninguno de los dos los conozco.

Pido ayuda con la mirada, ruego mentalmente con que me entiendan y se apresuren a ayudarme.

- Y bueno, Aike, que haces para vivir-Francis se ha atrevido a preguntar.

Se ha puesto tenso.

¿Al chico de las cartas no le gusta la pregunta? ¿Quieres jugar? Pues te atreviste a empezar, mínimo que se atreva a perder...

Y en realidad, yo también tengo curiosidad

- De todo, no tengo un solo trabajo, pero me encanta pintar, he hecho muchos cuadros que están en distintas galerías, tal vez hayas escuchado el nombre anónimo, bueno, en realidad el número anónimo, uno-nueve-once-cinco.

- Espera, ¿eres ese pintor? -ay no, a Francis se le ilumina la mirada- tengo un par de cuadros tuyos, en realidad quise comprar la colección completa, pero decían que ya habías vendido todas, de hecho, solo quedaban las de la niña en el río y la anciana en el jardín.

- Sí, ya había vendido varias.

- ¿Tu? ¿pintas? -pregunté susurrando en por lo bajo.

- Al parecer, no sabes nada de mí, después de todo, mi Alma-respondió de la misma forma en que hice la pregunta, en un leve susurro.

- Tenía ganas de conocerte, los trazos que haces, las ideas, ¡dios!, son increíbles-Francis parecía nervioso. Y fascinado al mismo tiempo.

- Me conoces ahora-respondió.

¡¿Qué está pasando?! Quiero entender. En qué momento pasaron de iniciar una discusión a hablar como conocidos de toda la vida.

Y la conversación ahora solo se trata de ellos, porque a mí me ignoran.

Bueno, eso por parte de Francis, porque Aike le respondía con un tono frío, no había gentileza en su voz, de hecho, parecía tenso y molesto. Su expresión nunca cambió, no fue más amable ni más tranquilo.

Me gustaría entender a Aike.

- Espera, ¿eres un pintor reconocido? -pregunté.

Estoy confundida, no lo voy a negar.

- ¿Ves al chico que está en frente de nosotros? -pregunta Aike en un leve susurro refiriéndose a Francis- es mi fan número uno, lo conozco porque ha ido a muchas de mis exposiciones.

- Pero aún eres muy joven para estar vendiendo cuadros.

- Déjame ser rico a mi manera.

Francis había estado un buen rato callado, en silencio, incómodo, lo noté enseguida.

Intenté buscar a Luisa y María, pero ninguna de las dos estaba a la vista.

Genial, estaba sola.

▬▬▬▬▬ஜ۩--------۩ஜ▬▬▬▬▬

Alguna de las cosas que uno no planea, son justamente las que pasan, pero esto tiene algo bueno, porque lo impredecible es más emocionante.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022