![ALEJANDRA - [La Venganza tiene sabor a Placer]](https://cos-spres.cdreader.com/site-375(new)/0/5248/coverbig.jpg?v=28578722f7dab9a3625c52428ebcff7c)
Al día siguiente...
-Ya me estaba preparando para salir, siempre dejaba a Lily a cargo de mi tía Clarice quien era en quien más confiaba y la única de la familia de mi padre a quien le confiaría mi hija, estaba vestida con tacones sutiles, una camisa de escote pero bastante formal con pantalones a la cintura y mi largo cabello amarrado en una cola, iba a tomar las llaves de mi auto cuando el timbre de mi celular anunciando una llamada de Víctor me hace retroceder para contestar.
"Buen día Víctor, ¿Qué ocurre?"
"Buen Día señorita, le aviso para que sepa que a la empresa ha llegado una invitación que debería ver usted misma, nadie de los empleadores la ha visto, ni siquiera yo...Estamos esperando por usted."
"Está bien Víctor, voy para allá, llego en veinte minutos."
-Luego de eso corte la llamada para esta vez tomar mis llaves y luego dirigirme al garaje pero no sin antes despedirme de mi hija con un beso en la mejilla, subo a mi coche para dirigirme a la empresa, la verdad es que estaba tan intrigada de lo que podía contener esa misteriosa invitación que acelere un poco la velocidad para llegar lo más pronto posible a la empresa.
-Cuando llegué todos estaban en sus tareas pero me veían con semblante de curiosidad, sabía que tenían tanta curiosidad como yo de saber el contenido de la invitación, tome la carta de la secretaría y fui a mi oficina, me senté en mi escritorio mientras llamaba a Víctor, Olivia y Humberto para que me aconsejaran sobre lo que podía decir su contenido.
-Bueno chicos, es momento de matar esta curiosidad así que abriré este puto sobre de una vez.
-Comienzo a abrir el sobre sacando el papel para leer su contenido, cuando leí lo que decía no he podido evitar mi cara de asombro mezclada con alegría.
-¿Qué ocurre Señorita?-Diría Víctor siempre tan respetuoso.
-Dinos de una vez que dice, no nos dejes con esta tortura gilipollas.-Siempre tan gentil Olivia.
-Es una invitación a una gala de marcas, al parecer les intriga el repentino éxito de la empresa y quieren que estemos ahí junto con otras empresas invitadas para algunas entrevistas.
-Vaya Alejandra, de puta madre!
-Señorita Alejandra, ¿Puedo darle mi opinión al respecto?
-Sabes que sí, ¿Que tienes que decir?
-Bueno, hablo más que todo por la seguridad de su persona, ese será un encuentro donde habrá muchas personas y al ser gente muy importante también habrá personas que no quieran un bien para ese evento.
-El tío listo con complejo de mayordomo tiene razón.-Dice Humberto con su tono petulante como siempre.
-También es verdad Ale, te has vuelto una figura pública muy importante y tu seguridad es muy importante para la empresa.
-¿Qué me propones Víctor?
-Le propongo que vaya con seguridad adicional al evento, solo para estar seguros y garantizar que su seguridad sea efectiva, y yo iría también con usted si así me lo permite.
-Me parece bastante bien, Olivia...Necesito que-
-Que me encargue del control de la empresa mientras no estás, ya lo sé capullita.
-No sé qué haría sin ti Oli.
-Mejor ni te lo imagines.
-Bueno, encárgate de elegir a la mejor supervisión para mí, y también pendiente de que vayan vestidos adecuadamente, recuerda que es una gala...Eso va para ti también.
-De acuerdo señorita Núñez. Me encargaré de todo.
-¿Llevarás a Lily?-Preguntaría Olivia.
-Es un evento de empresas y estará la prensa, no me interesa incluir a Lily en todo eso, la dejaré en casa con mi tía.
-Es una buena idea, Lily no está decidiendo si ser imagen pública como tu así que por el momento dejémoslo así.
-Iré en unos días de compras a ver que vestido me pondré, no es que tenga precisamente vestidos de gala, jamás he ido a una gala y no sé cómo se maneja eso.
-Por la apariencia no te preocupes, eres hermosa Ale, te vez espectacular con todo y con un vestido de gala, es para que los capullos se babeen por ti.
-Rondeo los ojos con falta de paciencia, me saca un poco de mis casillas cada vez que Olivia me saca el tema de los hombres o tratando de convencerme de volver a ligar o conseguirme unos cuantos polvos, la verdad es que me da igual esas cosas, llevo dos años sin esa gilipollez, me importa mi hija nada más, no necesito la polla de un hombre en mi vida.
-No tengo la intención o la necesidad de hacer que empresarios aburridos se fijen en mí, yo soy lo único que Lily necesita.
-Eres una mujer tan irritante Ale, de verdad que lo eres...¿Hasta cuándo durará tu sequía?
-Que no quiera un imbécil en mi vida no significa que voy a permanecer en abstinencia toda mi vida.
-Me estás mareando mujer, nunca logro entender lo que quieres.
-Nadie lo entiende, por eso el no involucrarme con nadie porque ninguno es capaz de seguirme el paso.
-Guau, toda una leona amiga.
-Sabes que siempre ha sido así y siempre será así.
-Ambas reímos al recordar las gilipolleces que hacíamos en nuestra adolescencia para después retirarnos a nuestros puestos de trabajo, tendría que planificar muchos contratos y nuevas negociaciones debido a que era casi seguro de que me llevaría muchos contactos de esa gala.
Con Guillermo...
-¿Una gala? Ajeannys, no me digas que confirmaron ya la fecha para el encuentro de todas las empresas.
-Lamento decir que sí señor, tanto empresas como artistas, gente importante y dueños de haciendas estarán ahí.
-Dame un ejemplo de la gente que irá.
-Pues muchos, Sabrina Castillo, Joaquín Guzmán, Mónica Mendoza, Alejandra Núñez...
-Detente ahí, ¿Esta Alejandra irá?
-Al parecer a la prensa le interesa el repentino éxito de su empresa y quieren entrevistas exclusivas con ella.
-Está bien, iré simplemente porque siempre estoy para una fiesta y beber un rato, alista todo...Ya sabes nuestro protocolo.
-Me encargaré de todo lo necesario señor.
GUILLERMO
Estas galas no es que me emocionen mucho, son aburridas y solo para ampliar la lista de contactos, para eso prefiero irme a una de tantas discotecas y tirarme a una mujer en una sola noche, aunque siempre terminan pensando que son algo especial las muy gilipollas...
-Guillermo soltaría un bostezo de aburrimiento para luego tomarse una copa mientras miraba la vista desde su oficina y su rostro se mostraba pensativo.
GUILLERMO
Espero que esta gala sea diferente o me iré apenas note en mí el primer rastro de aburrimiento.
-Luego de unos cuantos días salí en mi auto para ir de compras a buscar lo que decidiría ponerme para esa susodicha gala que me ha tenido intranquila desde el día que me enviaron la invitación, de tanto pensar no estaba lo suficientemente atenta de a dónde iba por la carretera y casi meto la pata con uno de las camionetas que venía de frente, una color blanco y bastante pulida a mi parecer que traía consigo a un conductor con un rostro que me resultaba vagamente familiar pero que no lograba distinguir de donde, aquel hombre ha empezado a pelear hacia mí ya que había sido imprudente pero además estaba siendo irrespetuoso y me sacaba de quicio las faltas de respeto y más si se trataba de una dama. Así que saque un poco la cabeza de la ventana de mi auto para luego sacarle el dedo medio de mi mano y gritarle.
-¿¡Nunca te enseñaron a respetar!? ¡Capullo de mierda!
-Pude ver en su ceño fruncido como se cabreaba y seguí mi camino en mi carro con la actitud triunfante, podré ser una mujer tranquila pero jamás toleraré las faltas de respeto, y quien sea que fuera ese hombre había faltado gravemente. Luego de unos cuantos minutos llegué a la boutique que se había convertido en mi favorita desde que empecé a promocionar mi imagen en Instagram y siempre la marca de esta boutique era promocionada por mi así que siempre eran atentos conmigo. Después de una larga búsqueda me decidí por un vestido corto ajustado a la silueta que traía una cola de tela suave en la parte de atrás con un escote bastante proporcionado de color azul oscuro que encajaba a la perfección con mi tez blanca y mi cabello casi a tono negro, fui por unos tacones que hacían descubrir mis dedos que quedaban espectaculares, luego de mi compra salí de la boutique con más de una bolsa y las puse en el asiento del copiloto para regresar de nuevo a la empresa.
-Los nervios por parte de mis empleadores estaban a flor de piel y era imposible incluso para mi siendo la jefa poder concentrarme como me gustaría, pero tenía que mantener mi cara de póquer y de jefa autoritaria y segura de mi misma, demostrar incredulidad o inseguridad podría resultar perjudicial al desempeño de los trabajadores.
Con Ajeannys...
-En este punto Ajeannys estaba en su descanso y se podía ver cómo iba con su uniforme negro del trabajo con unas zapatillas de tacón medio mientras se acercaba con un ramo de flores a una de las tumbas del cementerio que ella estaba visitando. Consigue la lápida de la que al parecer era su madre cuyo nombre escrito en esta decía "Rebeca Boadas, amada por muchos" más el año de su nacimiento y el de su fallecimiento. Ajeannys se acercaría a la tumba y cambiaría las flores marchitas y el agua vieja del florero para poner agua nueva y las flores que le había llevado.
-Hola mami, hoy te traje tus favoritas...Lirios blancos, pensé que como hoy es mi cumpleaños pensé venir a celebrarlo contigo un rato, tengo algo que contarte...Muy pronto habrá una gala de empresas y Rasquin que es donde trabajo irá también...Y gracias al puesto que tengo podré asistir también, ¿Recuerdas que me decías que siempre querías verme vestida de gala como si fuera una princesa? Pues hoy podré hacerlo...Desearía que pudieras estar aquí conmigo mamá, que pudieras ver que soy una mujer trabajadora y que siempre hago todo lo posible por cumplir todas las expectativas que tenías de mi antes viva...Me haces mucha falta mamá...
-Las lágrimas en el rostro de Ajeannys no tardaron mucho en hacerse presentes, ella solo cierra los ojos con melancolía...Habían pasado ya tres años de la muerte de su madre y al ser tan cercanas la una a la otra era un dolor que le pegaba en lo más profundo de su alma.
-Sabía que estarías aquí.
-Ajeannys caería en sorpresa por la voz ronca que le estaba hablando, antes de voltearse se seca rápido el rostro para girarse.
-Señor Guillermo, ¿Qué está haciendo aquí?
-Desactiva el modo profesional conmigo Ajeannys, no estamos en horas de trabajo.
-Lo siento, es la costumbre de llamarte así todo el tiempo.
-Solo aparenta cuando esta mi padre y ya está.
-Aun después que hayan pasado dieciocho años sigo sin creerme que a pesar de llevar el apellido Rasquin mi padre no me reconozca como su hija.
-No esperes nada de papá Ajeannys, es un jodido de primera.
-Si estuviéramos en una peli a temática medieval es casi seguro de que me llamarían bastarda.
-Ey, ya basta...Vos no eres ni una bastarda ni tampoco un bicho raro, eres mi hermana. ¿Me has entendido?
-Son pocos los momentos cuando te preocupas por mí, es un regalo cuando lo haces.
-Además, Rebeca fue una madre para mí también, no me podía creer que nuestra niñera podía cuidarte y tener tanta empatía con mamá sabiendo todas las movidas que traía papá con las dos.
-Quiero pensar que nos amaba a todos, y nos veía como hijos a todos aunque su única hija procreada por ella fuera yo.
-Vayamos a tomarnos algo, mañana es la gala y hay que aprovechar este día antes de llenarnos de estrés mañana.
-Es verdad.
En otra parte...
-Todo esta oscuro, se nota a poca vista que es un sitio estrecho y solo se escuchan respiraciones agitadas, gemidos y jadeos incesantes para luego terminar en una especie de gimoteo desesperado, luego de esto se enciende un pequeño foco de luz con el que se logra ver a Víctor con una de las del cuerpo de seguridad, ¿Tenían una relación? No, para nada...Al contrario, no se soportaban pero por alguna razón ambos lo recompensaban con el sexo. Y vaya el sitio que escogieron, ¿El cuarto de limpieza? ¿Enserio?
-Ya puedes largarte Jessica, pronto se terminará nuestro descanso.-Dice Víctor mientras se acomodaba el Cinturón del pantalón.
-A veces me pregunto si conseguirás enamorarte y follar con alguien de quien estés enamorado.
-Eso no es algo que deba importarte Jessica.
-Un consejo, no se siente igual hacerlo con cualquiera y disfrutar de un placer carnal que disfrutar con una persona que te pone el mundo de cabeza, ten en cuenta eso.
-¿Ya te has enamorado Jessica?
-Puede ser, estoy experimentando...Y por el momento mantendré abstinencia, sino funciona vendré de regreso a follar contigo.
-Como si fueras el puto culo del mundo.
-Pero soy el puto culo que se mueve a tu ritmo, recuerda eso.-Dice Jessica con tono desafiante mientras le diría cerca de sus labios para luego salir.
-Víctor solo recostaría la espalda de la pared del cuarto mientras se rascaba la cabeza y la nuca de la frustración, luego de unos minutos recordó que tenía que ordenar al cuerpo de seguridad que cuidaría de mi durante la gala.
¿Qué no se suponía que este tipo era el serio de toda esta historia? Bien podría ser todo lo contrario.
Ignoren al Pepito Grillo molesto, le gusta meterse en las cosas que no le incumben.
Y después dicen que el molesto y metiche soy yo.
-Llego el gran día, todos se estaban preparando para la gran noche, yo ya estaba terminando de arreglarme cuando sonó el timbre de la puerta y le indique a Carla una de las trabajadores de la servidumbre que fuera a abrir, luego de abrir pude percatarme que era Víctor con todos los personajes que iban a cuidarme durante la velada...Luego de unos minutos terminé de arreglarme y hacerme los tirabuzones en el cabello para bajar las escaleras y percatarme mejor.
-¿Doce guardias más tu Víctor solo para cuidar de mí?
-Es mejor que sobre a que falte.
-Es verdad, bueno es hora de irnos...Ya mi tía está distrayendo a Lily para que yo pueda salir.
-Tome un bolso pequeño de mano que tenía una tira echa con cadenas de oro de la que iba colgada de mi hombro donde llevaba mi celular y otras cosas importantes como mentas, perfume, un spray pimienta, un pequeño paralizador de mano por si pasaban ocasiones graves y tuviera que defenderme por mi cuenta y por último...Condones, no tenía ninguna intención en follar en medio de una gala donde estaría la prensa examinando cada mínimo movimiento pero nunca estaba de más llevar por seguridad. Subí a la camioneta del chofer que iba a llevarme a la gala y otras cuatro camionetas iban los del cuerpo de seguridad que se mantenían detrás de la camioneta del chofer pero teniendo una buena distancia para cualquier movimiento extraño, me sentía como una famosa que necesitaba escoltas hasta para ir a mear...Espera...Soy una famosa que necesita escoltas, pero no precisamente para que estén detrás de mí culo jodiéndome la puta vida.
-Luego de unas horas llegamos a la gala, toda la prensa estaba reunida en la entrada junto con otras representaciones de distintas empresas, pude reconocer a algunas a corta distancia...Mónica Mendoza, dueña de la mayor hacienda de venta de oro en todo el mercado español, y tal como dice su negocio estaba forrada de oro hasta las narices, pero era una mujer espectacular y muy bella...Dirigí la vista a otras direcciones y pude ver a otros empresarios que la verdad no conocía mucho pero sabía que eran lo suficientemente famosos y ricos como para estar en esa gala. Me arme de fuerza y valor y puse todo mi empeño en salir de la camioneta sin tropezar, cosa que logré y me vi como toda una mujer empoderada, segura de mi misma con mi cara de seriedad mezclada con seducción que me caracterizaba y sobre todo...El vestido me hacía ver absolutamente sexy y deseable, ver como se acentuaban los pliegues del vestido a cada paso que daba hacía ver mis piernas mucho más brillantes y coquetas de lo que ya eran.
-Justo después salieron todos los hombres de seguridad que venían escoltándome, muchas personas quedaron perplejas porque además de que decían que me veía hermosa los escoltas parecían sacados de la propia fantasía erótica de la marca Calvin Klein, y muchas mujeres presentes en la fiesta no dejaron de echarle el ojo a varios de mis guardias. Camine por la alfombra con seguridad mientras los focos de las cámaras acumuladas me llenaban, jamás había sentido tanta atención en mi vida y podría llegar a acostumbrarme...Pero todo eso se fue a la mierda al ver la siguiente escena que me dejo estupefacta.
-Quien veía frente a mis ojos era a Bruno Rasquin, el dueño de la empresa que más aborrecía y el principal objetivo de mi venganza, no fui nada disimulada con mis miradas y aquel hombre se acercó a mí con...¿Educación? ¿Caballerosidad? Lo que sea que fuera, simplemente se acercó a mí para tomar mi mano y darle un beso con cordialidad y luego sonreír. Que repugnante.
-¿Es usted la señorita Alejandra Núñez no?
-Sí, soy yo...Y usted es Bruno Rasquin, el dueño de la empresa Rasquin la más poderosa de todo Madrid.
-Parece bastante informada señorita.
-Me gusta investigar.
-Pero no lo suficiente como para saber que ya no soy el dueño de la empresa.
-¿Eh? ¿Que acaba de decir? Y quien coño era el nuevo jefe, no entendía una mierda y ya estaba empezando a cabrearme.
-¿De verdad? Y quien es el nuevo jefe, si se puede saber claro.
-Le hice un pequeño gesto de burla para que se sintiera en confianza, había aprendido eso en el momento de leer a las personas cuando eran tramites y contratos.
-Claro, Ajeannys ven aquí.
-Una mujer de tez blanca, cabello lacio de color caramelo y rostro delicado y risueño se acercó a nosotros.
-¿Si señor Rasquin? Oh!-Se había percatado de mi presencia.
Señorita Núñez, es un placer poder conocerla.
-El placer es mío señorita Ajeannys.
-Ajeannys, trae a mi hijo por favor.
-Enseguida señor.
-Veo a Ajeannys alejarse para luego regresar con un hombre que sinceramente...Dude si realmente era real, no podía haber un hombre así de atractivo y que fuera real.
Fóllatelo mejor, que hasta con la mirada te lo estás comiendo.
¿¡Puedes dejar de reventarme los ovarios idiota subconsciente!?
-Señorita Núñez, él es mi hijo...Guillermo Rasquin.
-Es un placer conocerla Señorita, me deleito con su extraordinaria belleza.-Diría para luego besar mi mano como había hecho antes su padre.
Tal para cuales...
-Felicidades por el repentino éxito de su empresa, ha sido revelación, todo el mundo habla de usted.
-Bueno, me gusta pensar que todo con esfuerzo y sacrificio se puede, y ganas para hacer las cosas.
-Hablaba con él aunque no sé porque algo en el me resultaba vagamente familiar, como si ya lo hubiera visto en algún sitio pero no recordaba donde.
-Así es señorita, sino le importa y si me lo permite...-Este saca una tarjeta de su billetera, era una tarjeta de presentación de la empresa donde tenía impreso el número.
Me gustaría poder reunirnos en el futuro solicitando una colaboración de parte de las empresas.
-Tome la tarjeta no muy convencida pero luego maquinaría en mi cabeza que beneficios traería una unión temporal de las empresas tanto para el negocio como tal como para mis propios planes personales.
-Lo tendré en cuenta señor Guillermo, le agradezco por haber reconocido a The Lily para trabajar con usted.
-Algo que me tiene con mucha curiosidad es...¿Por qué The Lily? ¿Algún significado especial?.
-Miré a aquel hombre Guillermo con la mirada más fría y mata hombres que tenía en mi arsenal para decirle.
-No es algo del interés público, con permiso.
-Luego de decir eso me retiré de ahí con mis pasos triunfantes aunque estaba cabreada de ver como esas personas vivían tan bien sin merecerlo mientras mi padre había trabajado toda su vida por ellos para ser botado como un perro a la calle, eso jamás se me iba a borrar de mi mente. Estuve un rato caminando mientras tomaba copas de champagne en el buffet del local donde se realizaba la gala, hasta que después de unas cuantas copas decidí bailar un rato solo que no sabía con quién, empezó una música de tango argentino que me hizo remover todo el cuerpo, sabía cómo bailarlo y me moría por demostrarlo pero no tenía quien me acompañara, así que viéndome derrotada solo decidí sentarme en una de las mesas de invitados mientras veía a las demás personas bailar mientras cruzaba las piernas sosteniendo otra copa de champagne.
-Por alguna razón muchos me invitaban a bailar pero simplemente me negaba, tal vez porque muy dentro de mi sabía que no iban a seguirme el paso, era bastante disciplina con respecto a bailar, mi padre tenía un poco de culpa a decir verdad pero logro forjar a una muy trabajadora mujer y talentosa bailarina, los escoltas que iban a mi alrededor eran el centro de las vistas de miles de mujeres jóvenes que parecían adolescentes con las hormonas a altas temperaturas, pero no me preocupaba ya que eran profesionales y estrictos dedicados a su trabajo, lo que no me esperaba era una petición tan abrumadora de una persona que jamás me lo hubiese creído.
-Señorita Núñez, quisiera pedir un permiso para poder ceder mi puesto un momento y bailar.
-¿Enserio me está pidiendo permiso para eso? De verdad que la nobleza de Víctor no tiene límites.
¿Recuerdas que es un tío que se folla a escondidas a tu dama de compañía?
-Ay por favor, todo el mundo folla con todo el mundo, además de que Jessica es muy hermosa, así que no lo culpo...Mientras que no involucren sus guarradas en el espacio de trabajo, todo funciona para mí.
-Que mono Víctor, claro no hay problema...No creo que vayan a secuestrarme porque estés restregando tu pecho con una mujer al son de una canción.
-Ahora me da un poco de vergüenza Señorita.
-No te aloques, ¿Quién es la chica?
-Es aquella chica de cabello Caramelo que esta recostada con el celular en la pared.
-Volteo a ver a la chica, al parecer es una de las empleadas de Rasquin, no me interesa mucho que mis empleadores se involucren con Rasquin, pero como es una simple empleadora no creo que haya que cortarle el rollo.
-La tía es guapa, procura no mancillarla demasiado.
-Señorita...
-Es broma, disfruta la gala Víctor.
-Víctor se alejó caminando para acercarse a la chica de la que se refería, le mire durante un rato al ver sus esfuerzos ya que la mujer se hacía del rogar pero después de un rato logro ganarse un baile con ella, supongo que Víctor tiene sus encantos, volví a tomar un fuerte trago de la copa que me ofrecía el mesero para luego comer delicadamente de los bocadillos de la mesa donde estaba sentada, no tenía mucha motivación, solo responder algunas preguntas de diferentes periodistas y fotos que me tomaban desprevenida, siempre tenía que tener una cara espectacular, era lo que se esperaba la prensa, no estaría bien salir en el periódico o en la tele como una cualquiera sin cuidado propio, luego de unas horas no vi a Víctor ni a la chica con la que bailaba...Me imaginaba una especia de escena erótica en el salón de servicios pero no serían tan idiotas para arriesgarse a algo así en un lugar repleto de cámaras de vigilancia, decidí levantarme y caminar un rato hasta que me topé con Mónica Mendoza, iba forrada de oro hasta decir basta, se acercó a mi sonriendo para presentarse.
-Alejandra Núñez, es un placer conocerla.
-El placer es mío Señorita Mónica Mendoza, está muy bella esta noche.
-Supongo que nunca está de más lucir lo que se vende.
A propósito, él es mi hermano mayor Rafael Mendoza.
-Un gusto Señorita Núñez.
-De aspecto debo decir que Rafael es bastante atractivo, le calculaba unos veintinueve años como mínimo, esbelto, de tez morena con los ojos de un color café súper claro, parecía bastante emocionado con mi presencia ya que sus facciones se alegraban cada vez que abría mi boca para decir alguna palabra, después de un rato hablando decidió invitarme a bailar, lo cual resulto en una alegría incalculable ya que desde hace tres horas que quería mover mi trasero al ritmo de la canción y no había podido. Acepte y tome su mano para dirigirnos al salón de baile, en cuanto empezó la canción nos movimos en un ritmo de tango argentino que inundaba al resto de las parejas que bailaban, Rafael se tomaba muy enserio el baile y no dejaba ningún centímetro de distanciamiento entre nosotros, lo cual era un encanto para mí ya que podía concentrarme por completo en los movimientos de mi cintura sin preocuparme de que no me siguiera el ritmo, a pesar de que bailaba bastante bien era bastante notorio que no sabía cómo ubicarse en un baile y en una escena erótica sacada de programas prohibidos, seguí bailando hasta que me fastidio seguir sintiendo el bulto que pareciera que iba a romperle el pantalón, estaba a punto de quitarme para sentarme algo decepcionada por dejar el baile tan rápido cuando un movimiento rápido de manos que no pude llegar a ver me hizo cambiar rápidamente de pareja de baile, cuando al fin pude darme cuenta, estaba entrelazada en los brazos de Guillermo Rasquin, ¿Cómo era posible? ¿Y porque conmigo?. Solo veía con leve sorpresa sus dientes en una clara sonrisa y sus ojos en contacto con los míos, cualquiera que fuera lo que estaba tramando no iba a dejarlo. Intente separarme en vano ya que era un maromo de casi 1,90 con brazos gruesos y fuertes y un pecho como una piedra, apenas y podía quedarle el traje, estaba claro que uno de los botones de su chaqueta iba a zafarse en cualquier segundo, tenía las mangas arremangadas hasta los codos y la corbata casi suelta, estaba claro que el concepto de formal no iba con él, empezó a moverme conforme la música sonaba, al final no tuve remedio que ceder, las cámaras y periodistas estaban sobre nosotros y lo menos que quería era la ridícula polémica.