La Recepcionista se encargaba de adornar los pasillos con corazones, Cupidos regordetes por doquier, globos, en fin todo un sinnúmero de artilugios sobre el tema del amor y la amistad.
Esa mañana estaba sola, pues su jefa estaba con permiso médico; entonces, alguien se asomó por la puerta y una voz chillona la sacó de onda:
- Hola ¿La tienes?
Pudo reconocer a la nueva recepcionista, Malena, una hermosa joven de unos 26 años aproximadamente, ganadora de una escultural figura y decía esto, porque cuando fue la repartición de cuerpos Malena llegó en primer lugar que todas. Tenía una diadema de corazones saltones y un ping de dos corazones entrelazados, se veía que era algo costoso. Felicia entonces preguntó:
- ¿Te refieres a la programación publicitaria?
Entró mirando a todos lados.
- Hablo de la hoja de anotaciones del amigo secreto.
La joven miraba todo alrededor, era oficina bastante elegante. Felicia entonces comentó:
- No sé de qué hablas...
La j oven explicó entonces:
- Vamos a realizar el amigo secreto por San Valentín y estamos circulando la hoja de inscripciones.
La tradición del amigo secreto de San Valentín... sentía aversión desde que alguien en su país le "obsequio" un portarretrato dañado.
- Aún no la recibo...
La joven miraba todo con curiosidad y comentó:
- Tu oficina es linda.
- No es mi oficina es de Julia Klein, soy su asistente y ambas la compartimos.
- La conozco-dijo con su tono bobis-Es toda una dama y tiene una clase increíble y da miedo.
Ella, en cambio, estaba en tensión pues la blusa ceñida de Malena era tan estrecha que daba la impresión de que sus grandes senos iban a salirse en cualquier momento.
- Sí, así es...
- Siempre te veo; pero, rayos nunca he hablado contigo y casi no te conozco.
Malena para todos los casos encajaba en el cuadro de las Bobis o sea una mezcla de rica engreída y belleza, o como decían en su país: una aniñada.
- Me llamo Felicia Serrano-se presentó.
- Malena Floinstein ¿sabes una cosa?
- Sería súper que me tocaras tú, ya tengo una idea de tu obsequio.
Cielos ¿qué podía pasar por la mente de esa joven para que dijera eso?
- ¡Qué bien!
Entonces pasaron al plano personal de una sola jugada:
- ¿Tienes novio?
- No.
- Yo sí tengo y es divino, apuesto, inteligente y rico-cantaba cada palabra.
Más mierda en su cara... Otra "afortunada" de la vida.
- Te felicito.
- Mi chico cree que este trabajo es ¡Súper!-y añadió- A mí me encanta contestar el teléfono, es bonito.
- Después de todo eres la recepcionista...
- ¡Sí!-aplaudía al decirlo.
Su entusiasmo era grande y le comentó:
- Yo fui recepcionista.
Malena abrió los ojos enormemente como si escuchase la revelación del siglo y tomó asiento en una de las sillas y exclamó:
- ¡No te lo puedo pensar!
- Sí, así fue...
- Pero, eres tan exitosa-estaba estupefacta y entonces hizo la pregunta-¿Crees que yo pueda terminar como tu algún día?
¿Podría? Solo pudo decirle...
- Con constancia... Y con mucha constancia, sí considero que sí...
Se levantó como un resorte y proclamó.
- Voy a llamar a mi chico y le contaré... Es más te invito a almorzar hoy.
Eso fue muy raro y solo pudo decirle:
- Claro, por supuesto.
- No te olvides de anotarte...
Quedó sola mirando la puerta y consideró que aunque Malena tuviera fama de Bobis, le ponía entusiasmo a todo y hacía de una simple transición algo especial. Le contó a Julia la extraña visita de la recepcionista a la oficina y esta preguntó curiosa:
- ¿Qué deseaba la súper Bobis contigo?
- Que me anotará en la lista del amigo secreto...
- ¿Y te anotaste?
- Aún no; no obstante, lo haré después...
- Pues hazlo, a veces recibir un obsequio es motivante-se acomodó en su sillón de cuero y murmuró-En cambio, en pareja es más complicado, se debe planear una velada o algo romántico.
Julia era una mujer poco dada al romance; aunque, lo que dijo posteriormente la sorprendió:
- Felicia supongo que te lo dirán a menudo; pero, creo que debes buscarte un novio, alguien que te quiera.
- Estoy considerando mucho aquello...
La miró analítica.
- Tú lo has considerado demasiado; eres joven e inteligente y además muy seria y esa seriedad asusta a los hombres.
Logró desconcertarla y preguntó:
- ¿Los asusto?
- Sí, te ves tan determinante con tu presencia, eres rígida...-entonces añadió-Relájate un poco, coquetea más, no serás una belleza; pero, tienes lo tuyo.
- Por el consejo.
Julia se caracterizaba por su aplastante sinceridad. Ese comentario la hizo evaluarse: castaña, de ojos marrones claros y expresivos, un poco alta, cuerpo esbelto y bien cuidado; sin embargo, como ella había muchas. A la hora del almuerzo se reunió con Malena.
- Yo como la dieta-comentó Malena-tengo que cuidar mi figura... Por mi chico, él me quiere linda siempre para él.
Supuso que un millonario deseaba que su joven novia luciera siempre espectacular.
- Yo lo hago por mi salud-entonces le preguntó- ¿Quieres mucho a tu novio?
- Lo adoro...
Sonrió de ver la felicidad que la joven despedía al decirlo y entonces Malena la miró detenidamente y dijo entusiasmada.
- ¡Eres bonita!
- Gracias.
- ¿Qué vas a hacer en San Valentín?
- Nada en especial.
Solo ver películas románticas, atragantarse de helado y llorar viendo el romance a flor de piel en cada escena y añorar ser la actriz afortunada con un final feliz.
- ¿Quieres hacer algo súper?
- ¿Cómo qué?
- Voy con mi chico a una cena y el mejor amigo de mi lindo, no tiene pareja y pensé que puedes acompañarlo.
De repente se sintió en la dimensión desconocida y hasta podía oír la música detrás de ella; al voltear alguien tenía el ring tone de dicha serie y solo pudo decir:
- No lo creo... ...
- Será genial, el joven del que te hablo se llama Víctor y es muy apuesto-rio chillonamente y me confió-Casi salgo con él, únicamente que Vic es muy Vic; no obstante, es inteligente y tiene personalidad.
¡Wow! Eso si fue extraño...
- Malena te lo agradezco; pero, jamás he hecho algo así y...
- Eres perfecta te lo aseguro y a la vez te diviertes, anímate y me das una respuesta positiva.
Quedó totalmente impactada, por increíble que parezca le estaban consiguiendo ¡Una cita a ciegas! Y con un hombre real. La idea la acechó toda la tarde y al llegar a casa seguía allí, hasta que se volvió atractiva y conversó con Edgar sobre el tema:
- ¿Qué crees que deba hacer?
- Ir, será genial, excitante diría yo.
- No puedo...
Volvían las barreras mentales y Edgar le explicó:
- Toda cita a ciegas tiene sus riesgos; sin embargo, no deja de tener su atractivo.
- ¿Cuántas citas a ciegas has tenido?
Él sonrió con malicia:
- Muchas, es más a veces iba y les decía que asistiría vestido de una forma y me presentaba de otra, solo para ver si valía la pena.
- ¿Y cuándo no valía?
Se alzó de hombros y confesó:
- Me iba y se acababa.
Cielos, si alguien se atreviera hacerle eso se quedaba traumada para siempre...
- Pues, no sé...
Edgar fue más entusiasta:
- Lo primero que debes hacer es comprarte ropa linda, luego ir y divertirte.
- Eso es lo malo, soy del tipo tiesa, aburrida...
- No es cierto, eres brillante y bonita, tienes buena conversación, no se morirá de tedio.
Intentaba ser más coherente y le recordó un punto olvidado por él:
- Edgar te olvidas de algo-lo miré detenidamente- El hombre con quien saldría ¿Quién es? ¿Cómo es? ¿Y qué tan desesperado está para proponer una cita a ciegas en pleno San Valentín?
El hombre en cuestión
En uno de los edificios de la zona comercial de New York, se encontraban las oficinas del bufete de abogados Evans-Jaume & Drouet; un bufete de élite; allí trabajaba Víctor Drouet, un apuesto abogado de 32 años, con uno de los mejores físicos que había: alto como torre, ojos verdes intensos y de mirar de águila, cabello rubio oscuro; era un tipo que hacía voltear miradas por la arrogancia de sus pasos. La vida para Víctor era bastante buena: tenía su propio departamento en una zona residencial, auto del año, estudios destacados; sin embargo, en el plano sentimental... No todo era color de rosa.
Esa mañana charlaba con su mejor amigo y colega David Lane:
- Te tengo una noticia. Hable con mi chica...
- ¿Y qué tiene eso de bueno para mí? ¿Acaso se volvió una sabia en poco tiempo y me va a resolver todos mis problemas?
- Escucha y verás...-dijo muy serio David- Mi superchica ya te consiguió la cita que esperabas.