- ¿Y me dices que nunca, nunca has tenido una cita?-sonrió incrédulo y dijo muy seguro-Es imposible.
- Sí, es así, considéralo sucedió, se fue dando con los años, con los días y así...-bebí de mi copa- ¿No has pospuesto algo por algún tiempo y cuando te das cuenta ya hay un gran abismo entre las cosas?
- Puede ser que lo haya pospuesto; no obstante, el amor... El romance, nunca.
- ¿Sabes? A mí también me sorprende...
Entonces dijo animado:
- Si de mí depende está noche te voy a reconciliar con los hombres.
Sonrió, se sintió como damisela en apuros frente a un caballero rampante esperando derrotar a la injusticia, entonces le explicó:
- Es que nunca estuve peleada.
- ¿Entonces?
- Como te dije solo paso...-entonces para desviar el tema le pregunté-¿Querías darle celos?
- Eso esperé...-rio avergonzado y se cubrió el rostro con la servilleta-¡Qué pena contigo!
- Y de seguro esperabas a alguien como Malena ¿Verdad?-continuó dándole en la cara.
- Un poco...-estaba sonrojado.
Nunca había visto a un hombre sonrojarse y la conmovió profundamente:
- Nunca te esperaste algo así...
- Felicia, te pido que me disculpes, no suelo hacer estas cosas, me sentía desesperado.
- Está bien te disculpo, tengo que decirte que en mis expectativas estaba un hombre más bajo.
- La verdad soy un poco alto-dijo bebiendo de su copa.
- ¿Un poco?-lo miró aterrada- ¡Eres una torre!
Ambos rieron ante el comentario, algunos miraron, incluso los de la mesa en cuestión; pero, eso ya no importaba porque se sentía bien. Jamás olvidó esa cita, ni tampoco la sonrisa de Víctor, al final le pareció, bastante sincero y especial... Ahora ya podía contar que tuvo una cita a ciegas memorable, llena de confesiones y de ¿magia? Sí, había algo en el aire; tal vez el que nos sintiéramos cómodos y sin máscaras, dejando de lado los estereotipos de buscar agradar a fuerza, por eso Víctor le agrado.
¿Qué tanto podía haberle agradado ella? Sería un misterio de responder a no ser que sea el mismo Víctor el que contestase. Felicia nunca esperó que su cita fuera tan... Espectacular, un tipo top sin duda y ser parte de su mundo sería un privilegio; sin embargo, no espera tener ella ese logro, porque había una sombra bastante a colores entre ellos: la modelo Rachel Rits.
Soñando con el tipo
Víctor era el típico hombre fashion que se soñaba encontrar, tenía el viso del éxito y la arrogancia del que se hace valer, una mezcla de frialdad y calidez desconcertante. Felicia tenía que ser sincera, entendió como a veces el amor se convierte en una tentación para el corazón de una mujer, ya que es tan fácil caer en la tentación de convertir a un sapo en un príncipe; sin embargo, siendo honesta el hombre tiene una virtud ¿Han visto el rostro de una mujer enamorada? Destella luz, dicha y ese no sé qué especial que solo el amor puede dar; incluso sueles ver a la cara de una enamorada y decir "Lo está" porque es evidente que esa dicha solo la da el amor. De todas formas Felicia tonteaba con la idea y con teorías, ya que en la práctica era nula; sin embargo, ahora quería saber... Sí, sintió esa necesidad de saber y a la vez quería que fuese Víctor quien le enseñará ¡Qué loco!
¿Otra cita?
Esa mañana Felicia ponía al tanto a su jefa sobre la cita extravagante que había tenido con Víctor. Julia escuchaba atentamente cada palabra dicha por su joven compañera y cuando concluyó relato dijo las siguientes palabras:
- Ese sujeto es divino y me gustó mucho.
- ¿Crees que saldrás de nuevo con él?
- Está enamorada de otra.
Julia entonces dijo reflexiva:
- ¿Y desde cuándo eso es un impedimento? Conquístalo tú.
¿Con qué argumento?
El único que hay...-dijo crispada Julia- Te gusta y punto.
Volvía a su zona de temores y dijo insegura:
- Es que si viera a la otra; es modelo, es Rachel Rits.
- Y tú eres Felicia Serrano y considérame los hombres a la larga prefieren una mujer real, o sea menos cuerpo y más contenido.
Aquellas palabras crearon en ella un inusitado deseo por lograr su sueño de que Víctor fuese para ella y Julia la sacó de sus pensamientos.
- Cada mujer posee un encanto único para la conquista, usa tus pechos.
No se veía moviendo los pechos para atraer a Víctor y tampoco se imaginaba saliendo con él de nuevo; el teléfono la volvió a la realidad.
- Buenos días, Felicia le habla.
- Hola Felicia, soy Víctor.
Casi se le cae el teléfono de las manos lo asió con fuerza y dijo:
- Víctor ¿Cómo estás?
Julia la miró complacida y le hizo señas de que fuera natural:
- Muy bien, te llamó para invitarte a almorzar ¿Puedes?
- ¿Almorzar?-vio las señas de Julia- Claro, por supuesto.
- Te recojo pasado el medio día ¿Te parece?
- Perfecto, apunta la dirección... Nos vemos...
Sostenía el teléfono en las manos como si estuviera paralizada de la impresión de lo pasado:
- Creo que hiciste lo correcto.
- ¡Me invitó a almorzar!-dijo casi explotando de alegría.
- ¡Súper!-río Julia.
Tenía muchas inquietudes en ese instante y dijo en voz alta:
- Es que no lo entiendo...
- Felicia, ya deja de pensar mucho las cosas, cuando algo se te presenta y es así de bueno lo tomas y ya-y añadió en tono maternal-Querida, solo disfrútalo y mucho.
La sola idea de salir con Víctor de nuevo, era cautivante, no lo había planeado solo soñado y se regodeaba en esa idea; sin embargo, ahora era real y no sabía cómo manejarlo. Se pasó un cepillo sobre su cabello y lo acomodó esmeradamente. Cuando el reloj dio la una de la tarde, estaba lista y esperando en los bajos de la revista, entonces vio estacionarse un convertible color ceniza del año, ¡el cual era conducido por Víctor!, su corazón se disparó en una marcha desbocada. Él sonrió con una impactante sonrisa encantadora:
- ¡Hola Víctor!
- ¿Cómo te va Felicia?-se inclinó a darle un beso.
- Muy bien-estaba en las nubes.
- ¿Lista para almorzar?
- Sí...
Siendo sincera no recordaba lo que comió esa tarde, porque estaba en un éxtasis de ensueño frente a un tipo que hacía voltear a muchas la mirada.
- Loco San Valentín el de ayer ¿Verdad?-me dijo.
- Sí... He pensado en enviarte una revista a tu oficina; aunque es para adolescente, es justo que veas el trabajo que se hace.
- Me interesaría, hace años que dejé la adolescencia; sin embargo, hay que estar actualizado-sonrió.
Sacó de su bolsillo una tarjeta y se la extendió:
- Allí tienes todo de mí.
La tarjeta era muy elegante, de una presentación poco usual, en la cara azul decía su nombre en letras doradas: Víctor A. Drouet S. abajo Abogado, y detallaba los teléfonos de su oficina, celular, mail, fax... Todo.
- ¿Sucede algo?-preguntó extrañado por la atención prestada.
- Es que noté que falta tu dirección y tipo de sangre...-bromeó.
- Eso tiene solución...-me pidió la tarjeta y con su pluma dorada escribió algo en la cara contraria y se la devolvió- Ya está.
Entonces leyó su dirección, teléfono de casa y tipo de sangre y exclamó:
- ¡Eres A negativo!
- Así es...
- No me lo imagine; pero, tu sentido del humor es muy bueno, va a realizarse el lanzamiento de una colección de ropa juvenil y si deseas puedes acompañarme-lo dijo al fin.
- ¿Un desfile?-preguntó extrañado.
¡Cielos! Se le había escapado el comentario... Entonces le explicó:
- Cubrimos ciertos eventos, es una joven promesa del diseño de moda juvenil, Abisaí Vandersark, viene a proponer sus diseños en la ciudad, lo impactante de todo esto es que es tan solo una adolescente de 16 años, con un talento enorme.
- ¿Dónde es la recepción?-se mostró interesado.
- En el Manhattan Center, en la semana de la moda y ella incursiona por primera vez.
- He asistido a varios compromisos allí...-y para su sorpresa añadió- ¿Sabes? La idea me agrada.
Su corazón latía velozmente y solo pudo expresarle apresuradamente:
- Es que si no puedes ir... No deseo comprometerme.
- Pero me invitaste.
- ¿Lo había hecho? Sí, estaba sorprendida.
Sus planes iban de maravilla, Víctor saldría con ella al desfile de moda juvenil y le comentaba a Edgar que en esos momentos probaba su guitarra eléctrica:
- ¡Estoy enamorada!
Él sonrió, su amiga había encontrado algo bueno, sin embargo, en el mercado de hombres había más...
- Me lo imagino...-dijo Edgar-se nota en tu mirada.
- Aunque solo soy una amiga para él, me muero por serlo todo.