Cuando llegué al colegio, algunas personas en el pasillo me miraban con cara de pena y no sabía por qué, otras susurraban que lo sentían y algunas que les gustaba lo que pasaba, que no sabía lo que era, pero ¿cómo puede alguien desearle el mal a otro?
Entré directamente en el aula para evitar los cuchicheos, pero era inevitable ya que allí también me miraban con extrañeza. Me senté en la última mesa y, en cuanto me vio, Victoria vino a hablar conmigo.
- ¿Cómo estás? - me preguntó Vitória con una mirada cálida, mientras que los demás tenían una mirada de lástima.
- Bien, Vitoria - fruncí el ceño.
- ¿Estás seguro? -preguntó ella.
- Sí, ¿por qué? - Pregunté confundido.
- ¿No has visto el grupo del periódico escolar? - Aline y Pedro aparecieron de repente.
- No, ¿qué tiene de bueno?
- Esto - Pedro me enseñó una foto de Felipe y Caroline juntos en una heladería, pero ese no era el problema, estaban cogidos de la mano mientras Caroline se metía una cuchara de helado en la boca.
No podía creer lo que estaba viendo, mientras yo estaba preocupada por él, él se estaba divirtiendo con otra persona y tal vez por eso llegó tarde a su casa ese día. Al final del día no era el juego, era otra chica. Me dolía el corazón, era como si se rompiera en varias partes, sentía mi respiración irregular y una especie de bola que impedía el paso del aire por mi garganta, me dolía.
Felipe entró en la habitación y su sonrisa se desvaneció en cuanto me vio, Caroline entró poco después, lo que me hizo pensar que habían llegado juntos, y quizás así fue. Felipe caminó lentamente después de sonreírle a Caroline, lo que me enfadó un poco, y en cuanto se sentó entró en el aula el profesor de biología. Felipe permaneció inmóvil en su asiento sin siquiera mirarme, pero no quería que me cambiara y como una vez escuché a su madre, actuar como si nada hubiera pasado.
- Hoy llegas un poco tarde", susurré para que la profesora no me oyera.
- Tuve un pequeño incidente imprevisto", me respondió.
- Buenos días, amor -susurré besándole, pero él no permitió que tardara mucho, pero ya estaba satisfecho.
Todo el tiempo Caroline nos miraba y pude ver que Felipe tampoco evitaba hacer lo mismo que ella, lo que provocó que algunas personas que se dieron cuenta cuchichearan entre sí. No podía creer que esto estuviera sucediendo realmente, ¿cómo podía una persona cambiar de la noche a la mañana por una sola chica nueva?
- Así que chicos, hoy el tema es sobre la reproducción humana -anunció el profesor, lo que hizo que varios hicieran bromas totalmente innecesarias, pero yo no me quedé al margen y me sumé. - Como hicimos Felipe y yo, profesor -dije, y la mayoría de los presentes sonrió, excepto Caroline, que se puso roja como un volcán. ¿Va a explotar?
- No hace falta que nos cuentes los detalles de tu reproducción, Beatrix". La profesora se rió de mi comentario, lo que dio pie a que otros alumnos hicieran bromas.
Felipe no estaba nada contento con lo que acababa de decir, ahora sus ojos estaban enfadados y asqueados, y yo conocía bien cada una de sus miradas, pero ninguna de ellas era para mí a diferencia de ahora.
- ¿Por qué has dicho eso? - Preguntó susurrando en voz alta como si quisiera ocultarlo.
- Era la verdad amor, ¿o es que no te acuerdas cuando tuvimos sexo hace cuatro días? - Pregunté lo suficientemente alto y al parecer Caroline me oyó, ya que giró bruscamente la cabeza para mirarnos y Felipe le correspondió respirando profundamente.
- Este no es el lugar para eso, Beatrix.
- De todos modos, no vas a hacer eso, ¿verdad Felipe? - preguntó Aline con incredulidad.
- No sé de qué estás hablando -dijo, tragando en seco-.
- Sí, lo sabes y ella también". Se dio la vuelta mientras yo miraba hacia otro lado. Era demasiado bueno para ser verdad.
El resto de la clase pasó como un rayo hasta que llegó Educación Física, nuestra última clase. El profesor entró entusiasmado en el aula y nos dijo que nuestra clase quedaría libre y liberó a todos para ir a la cancha, los jugadores si querían podían practicar y las chicas de baile también, y como líder, tal vez practicaría algunos pasos con Aline.
Esperé a que todos salieran de la sala para poder hablar a solas con Felipe, lo retuve hasta que la última alma viviente abandonó el lugar para que pudiéramos tener una charla amistosa, al menos eso esperaba, pero conocía bien mi temperamento y tal vez esa charla amistosa sería imposible ya que tenía la casi certeza de que me enojaría.
- ¿Qué quieres, Beatrix? - preguntó.
- ¿Llegas tarde porque la has traído? - Me he puesto en plancha.
- Sí.
- Has cambiado desde que esa maldita chica llegó a este lugar y a nuestras vidas.
- No tienes derecho a hablarle así.
- ¿Y por qué no lo hago exactamente? - También he cambiado mi tono.
- Porque es mejor que tú", dijo, y por un momento creí que no lo había oído salir de su boca.
- Repite.
- Es mejor que tú, Beatrix.
Todo esto estaba haciendo que mi mundo se desmoronara, él conocía todos mis miedos, defectos e inseguridades, y aún así tuvo las agallas de decir lo que nunca pensé que escucharía en este mundo. Ella era mejor que yo. ¿Pero qué podía dar ella que yo no pudiera? Me dolía el pecho, el corazón me latía con fuerza y entonces ocurrió lo que no quería, lágrimas de desesperación corrieron por mi cara, no podía soportar quedarme un minuto más en la escuela.
Corrí a la parte delantera de la escuela, y cuando entré en la sala todos me miraron con compasión y me pregunté qué pensaban de esto, yo era un adolescente más que quería una cara al final del día, y no era nada que no estuvieran ya pasado.