Verónica bajo del automóvil seguida por Emma y se acerco al dúo padre e hija, había que reconocer que eran atractivos, ella también lo era, había heredado los buenos genes de su padre y madre, a diferencia del cabello rubio y ojos azules del Ceo y Paula, Verónica tenía los cabellos rojos fuego y ojos color avellana que cambiaban según su ánimo, a veces eran marrones y en ocasiones completamente verdes, en realidad no se parecía en nada a su padre ni a la familia de él, lo que era un gran tabú en su vida anterior.
- Es un placer conocerte Verónica, bienvenida a mi casa.
- Gracias por la bienvenida, pero creo que por cortesía debería decir nuestra casa, ya que a partir de hoy, también será la mía, además dirigirse a mi como hermana mayor Verónica, después de todo soy un año mayor.
- Yo..., lo siento, no fue mi intensión hacerte sentir incómoda. - la voz de Paula fue bajita, tímida como si en realidad sintiera lo que acababa de decir.
- Es buena actriz - pensó Verónica que no se dejó impresionar por su actuación de niña buena.
- No es lugar para conversar mejor entremos a la casa. Y que alguien se lleve a esta niña y la acomode con los sirvientes. - declaró el Ceo.
Seguido por sus dos hijas entraron a la mansión, mientras que Emma fue llevada por una de las empleadas, le dedico una mirada a Verónica suplicando que la ayudara, pero Verónica no podía hacer nada por el momento.
Lo primero en que se fijaría cualquier invitado que llegará al territorio del Ceo era en el jardín, el hermoso jardín que adornaba el frente y los laterales de la mansión, rebosante de las más exquisitas y hermosas flores, la armonía de tantos colores daban un aspecto majestuoso, mientras que la arquitectura barroca de la mansión te hacía observar cada detalle, desde columnas torcidas, su decoración altamente ornamentada y múltiples ventanas. Pero nada de eso llamaba ya la atención de Verónica, ni siquiera la pintura en el techo del salón principal, ese que alguna vez ella observo acostada en el suelo hasta quedar dormida, imaginando que alguno de eso angelitos la rescataría. Verónica recorrió el camino en silencio, sin darle una segunda mirada a cualquiera de las obras de arte que adornaban la mansión y el ceo no pudo evitar preguntarse como era posible que una simple niña criada en la miseria no se asombrará de tanta riqueza. Luego de atravesar varios salones llegaron a la sala de primavera, era el salón personal de Ravena la esposa de Dimitri.
Ravena era una mujer elegante, refinada, pero poco atractiva, a pesar de aun ser joven su aspecto la hacía lucir mucho mayor que el Duque, aun cuando era 4 años más joven que él. La primera vez que Verónica la vio deseo ser de su grado, deseo ser tratada como su hija, deseo tenerla como madre y ser alguna vez como ella.
- Ya llegaste cariño- hablo al percatarse de la llegada del grupo. - veo que trajiste a tu bastarda. - exactamente el mismo saludo que en el pasado.
- Amor, ahora Verónica será parte de la familia, es una más de nosotros, trátala con cariño. - cualquier persona ajena a la situación al escuchar las palabras del Ceo podía llegar a la conclusión de que era un buen padre preocupado. Pero Verónica sabía perfectamente que ese no era el caso y que solo fingía para conseguir su objetivo. - Creo que lo mejor será presentarla al resto de la familia.
- No antes de que me digan el motivo por el que me trajeron aquí. - la voz de Verónica no fue alta, pero sonó muy firme y decidida.
- No necesito una razón para hacerlo, soy tu padre y simplemente te quise a mi lado.
- También lo fuiste los últimos 15 años y nunca antes te habías interesado por mi, lo que me lleva a pensar que hay alguna razón por la que me buscaste ahora. Así me gustaría saber cuál es esa y qué me ofrecen a cambio de cumplirla. - el Ceo su esposa intercambiaron un mirada de asombro preguntándose como una niña podía haber adivinado sus planes.
- Tienes razón, hay un motivo, la verdad es que el Ceo y líder de una de las familias de hechiceros me a propuesto un trato, quiere que mi hija se case con su hijo y así unir nuestros genes y hacer negocios juntos pero a tu hermana no le agrada mucho su hijo, así que para poder cumplir con el acuerdo y hacer feliz a tu hermana decidimos traerte a cambio.
- Entonces me sacaron del orfanato para que tome el lugar de su hija y me case con un heredero que no conozco a pesar de que yo no soy como ustedes. Ya sabes que no tengo ninguno de tus dones. ¿Crees que me acepten a pesar de eso? Pueden dudar que soy tu hija y pensar que tal vez soy una impostara e intentas engañarlos.
- Esta bien, tu olor no deja dudas de que seas mi hija, y en cuanto a tus dones, debes informarnos mas al respecto, aun eres joven y puede que aparezcan mas adelante.
- Está bien, puedo aceptar el compromiso, per con algunas condiciones.
- ¿Qué? ¿Cómo se atreve esta mocosa insolente a intentar negociar con nosotros? Deberías sentirte agradecida que te sacáramos del hueco apestoso donde estabas. Otros en tu lugar estarían besando nuestros pies y suplicando por tener la oportunidad de ser parte de nuestra familia, pero tu niñata ingrata te atreves a negociar y poner condiciones.
- A mi no me molesta volver al orfanato, yo no los necesito, viví bien sin ustedes los últimos 15 años, ustedes me necesitan a mi, así que y van pensando si aceptan o no hacer un acuerdo conmigo.
La seguridad en cada palabra que pronunciaba no deja lugar para duda de que decía la verdad, sus ojos avellana eran frío y no transmitían expresión alguna. El Ceo la observo en silencio y algo en su interior le dijo que estaba a punto de tomar una mala decisión, que lo mejor era dejarla en el orfanato.
- Esta bien, pon tus condiciones.