- Voy a creerte que no tienes nada en mi contra, ahora somos familia, deberíamos llevarnos bien. – Verónica tuvo que soportar los deseos de bufar y al final consiguió mascullar un sí.
La platica fue corta, o mejor dicho el monólogo de Pablo no fue muy extenso y pronto la chica consiguió una escusa para marcharse y no aceptar la invitación de ir a dar una vuelta. Los días siguieron pasando y la fiesta de compromiso se acercaba. Ya no sería la primera así que ella había perdido aquellos nervios que la acompañaron en su vida pasada. Mas bien estaba enfocada en sus planes ya lo tenia casi todo listo para dar el siguiente paso.
- Emma, necesito tu ayuda con algo. Necesito que te infiltres en la mansión principal y te robes una de las invitaciones de mi compromiso. Si alguien te ve solo di que fue una orden mia porque quería invitar a alguien y además necesito que le pidas permiso a mi padre para salir.
Emma obedeció las instrucciones de su amiga y robó la invitación de la fiesta de compromiso y luego fue a ver al Ceo Dimitri. Él pensó que su hija estaba nerviosa por la fiesta, así que para que no se arrepintiera le permitió salir y hasta le envió una tarjeta con 10 millones de dólares. Pensó que dándole esa cifra a una chica criada en la miseria la deslumbraría y así la mantendría a su lado, pero para estar seguro de que no intentaba huir con el dinero, le envió un guardaespaldas.
Emma regresó al lado de su amiga le dio la tarjeta, la invitación y le habló sobre el hombre que las acompañaría. Estar vigilada no le hacía mucha gracia a Verónica, pero no teniendo otra opción tuvo que aceptar las condiciones de su padre. Verónica se vistió con las prendas que había enviado su padre, eran vestidos hermosos, pero pasados de temporada, cosas que Paula ya no quería y entonces le fueron enviada a ella; cuando verónica termino de preparase, le presto ropa a Emma y ambas salieron al centro comercial, seguidas por un hombre blanco de casi dos pies de altura. Dieron vueltas por el Centro comercial Estrellas fugases, hasta que un alboroto les llamó la atención.
En una de las tiendas en la sección femenina había un grupo de chicas acosando a una empleada. Verónica no era de las que se meten en lo que no le importa, pero cuando vio a una de las chicas arrojar una bebida encima de la empleada, recordó todo lo que había sido acosada en el pasado, así que sin pensarlo se acercó. Para su sorpresa descubrió que detrás de las chicas que acosaban a la empleada se encontraba su media hermana sentada y viendo todo el espectáculo con una sonrisa.
- Valla parece que nos equivocamos Emma esto no parece una función de teatro – dijo fingiendo inocencia y sin mirar a su herma, como si no la hubiera visto aún.
- Tiene razón señorita, mejor regresemos.
- ¿Pero si esto no es un teatro porque le hace eso a la chica? – preguntó mirando a una de las matonas, pero no le dio tiempo a responder y cubriéndose la boca con una mano se fingió sorprendida – ¿no me digas que la están acosando? – y luego dejando caer la vista en su hermana continuo –¿Paula? ¿Hermana, que haces con estas chicas, no deberías estar estudiando? ¿Tú también acosas a la gente? Creí que las personas que hacían esas cosas era rufianes malvados y sin corazón, no puedo creer que alguien con un rostro tan angelical como el tuyo este haciendo este tipo de cosas. Paula que no esperaba ser sorprendida por su nueva hermana bufo molesta.
- Cállate y no te metas en lo que no te importa. Esta simple empleada oso faltarme el respeto y vender la prenda que le dije ayer explícitamente que me guardara. Se merece una lección.
- Ya le expliqué que no puedo guardar nada a ningún cliente, si quería reservar la prenda debía dar un adelanto, para así asegurarla. – explico la chica aun en el suelo.
- Y yo ya te dije que mi apellido es Chapman y en esta cuidad mi palabra es la ley, si digo que me guardes algo lo tienes que hacer.
- Hermana, deberías ser más benevolente, la chica se equivocó, déjalo pasar esta vez, hazlo por tu hermana mayor. Hazme un favor como yo te estoy haciendo uno a ti. _ Paula entendió de inmediato a su hermana, ya que Verónica está tomando su lugar en la boda, ella debía darle algo a cambio.
- Mira que rápido saca las uñas la muy zorra. – murmuro mientras le hacia señas a sus amigas y se marchaban de la tienda.
- Bien hecho Vero. No sé cómo has cambiado tanto en tan poco tiempo, yo no sería capaz de enfrentarme a Paula. – dijo Emma aplaudiendo a su amiga.
- Esto no es nada, aun no tengo poder para poder enfrentarme a ella, tengo que seguir fingiendo ser ignorante. Pero pronto cuando sea más fuerte conseguiré ponerla en su lugar- y luego ayudando a parar a la chica agrego – ¿estas bien?
- Si, muchas gracias. No sé cómo podría pagarte la ayuda.
- No te preocupes, yo tengo una idea.
La empleada de la tienda se llamaba Aurora y en realidad no era una simple dependienta, su familia era dueña de aquel centro comercial, pero su padre la había obligado a trabajar desde abajo si quería heredar todo, así que no le quedo de otra. Hacía poco que había regresado a la cuidad desde el extranjero por lo que pocas personas la conocían, al escuchar la respuesta de Verónica, pensó que la chica era como el resto de las personas que había conocido y que solo la ayudo para aprovecharse de ella, pero pronto descubrió que estaba equivocada.
- Necesito ir a un lugar sin ser descubierta, así que, si me quieres ayudar, solo debes ponerte mi ropa y una peluca y hacer compras con Emma.
La chica no entendía muy bien las intenciones de la misteriosa desconocida, pero terminó aceptando. Cerraron la tienda y Emma y la falsa Verónica cogieron un camino seguidas por el guardaespaldas. Mientras que Verónica, vestida con jeans negros, pulóver y gorra salió del centro comercial, lista para cumplir el siguiente paso de su plan.