Unas horas más tarde una sirvienta fue enviada a avisarle que debía ir a la casa principal a asistir a cenar con el resto de la familia, a Verónica la idea no le resultaba para nada agradable, pero debía seguir su papel de buena hija. El tiempo que estuvo sola le alcanzó para poner en orden sus ideas y planear un poco sus movimientos, esa noche daría el primer paso del plan, la misma empleada le había llevado un vestido que se pusiera, todo continuaba sucediendo como ella recordaba, así que al ver el vestido supo de inmediato lo que le esperaba, tomo un baño y se dirigió a cenar.
La cena se llevaba a cabo en el comedor principal, en una mesa para 14 personas la familia de 5 se sentó, Dimitri en un extremo como cabeza de la familia con su esposa e hija a cada lado, al lado de Ravena se sentó su hijo Pablo, mientras que Verónica tomo asiento junto a su media hermana Paula.
- Que gusto volver a verte, hermana. – saludo muy animado Pablo. Y Verónica solo asintió.
- Que malos modales- protestó Ravena. – no malgaste tu saliva con esa bastarda. – le dijo a su hijo mayor.
- Madre no le hables así a mi hermana, ella no tiene la culpa de nada.
- Pablo tiene razón Ravena, te dije que Verónica es ahora parte de la familia. – Ravena no dijo nada más, se limitó a poner los ojos en blanco y bufar. - Verónica mañana comenzarás las clases, espero seas buena estudiante como tú hermana Paula y te pongas al día rápido. Pronto conocerás a tu prometido y su padre y no puedes avergonzar a la familia.
- si padre - respondió simplemente Verónica.
Cuando la cena fue servida, Verónica comenzó a comer de inmediato, comió con muchísimo deseo, devoró todo, mientras comía con las manos en cuestión de segundo.
- ¿Pero qué haces? – gritó colérica Ravena. – es que no tienes ni pizca de modales, como puedes ser tan torpe y grosera. – Ravena llevo una mano a la cabeza y se masajeaba la cien.
- Verónica, deberías usar los cubiertos, no somos animales, tenemos educación, no puedes comer así en la mesa, como tampoco puedes comenzar a comer hasta que yo de la orden. – el regaño severo de su padre la hizo bajar la cabeza sumisamente, de refilón pudo ver la sonrisa que se la escapaba a Paula.
- Lo siento padre. – justo en ese momento una sirvienta pasaba con una bebida, Paula hizo una seña y la empleada soltó la bebida antes de que Verónica tuviera de cogerla, cayendo todo sobre su cuerpo y manchando su vestido.
- Oh no, mi vestido. – gritó Paula al tiempo que con una servilleta intentaba secarlo. – hermana como puedes ser tan torpe y arruinar así el vestido que te preste ¿así es como pagas mi generosidad? – en el pasado Verónica había insistido que no fue su culpa, pero al final su padre no le creyó y terminó siendo castigada realizando las labores domesticas durante un mes, ese fue el recibimiento que tubo en su primer día.
- Lo siento hermana, no sabía que era tu único vestido, debí cubrirlo mejor y no permitir que se manchara, lo siento por no tener buenos reflejos y no poder esquivar la bebida. – con esas palabras Verónica avergonzaba a su hermana, haciéndole ver como materialista, al molestarse un simple vestido en lugar de preocuparse por su hermana y también dejaba entender que no había sido su culpa que la bebida se votara, mas bien al no tener buenos reflejos no pudo evitar que se le derramara encima, de esta manera ella invertía la situación para no volver a ser castigada.
- No hermana, no es mi único vestido, es solo que me gustaba mucho, pero no es importante, lo bueno es que tu estas bien.
- Oye tú– Dimitri señaló a la empleada – porque no tienes mas cuidado, eres demasiado torpe, vete de mi casa esta despedida.
- Cariño, no seas tan fuerte con la empleada, solo cometió un error, si no la quieres ver, déjala que se encargue de otras labores y simplemente no este presente en el comedor de nuevo. – intervino Revina a favor de la criada. Verónica bufó internamente.
- A las empleadas no las castigan, pero a mi me dejaron un mes de castigo, que parcial es mi familia- pensó.
- Padre, creo que lo mejor será, que de ahora en adelante cene en mi habitación, acabamos de comprobar que no tengo los suficientes modales para acompañarlos, prometo estudiar y esforzarme para estar a su altura.
- Estoy de acuerdo – acepto Ravena de inmediato con una sonrisa, se alegraba de ver lo menos posible a la chiquilla.
- Esta bien, mañana te enviare un instructor, para que aprendas todo lo que necesitas.
- Muchas gracias, padre, si me lo permiten me gustaría retirarme.
- Adelante.
Verónica salió del comedor y la familia se sentido de mejor humor, charlaron y comieron de forma animada. Pensaban que se había desecho de la chica, lo que no podía llegar a pensar era todo había sido su plan para no tener que volver a cenar con ellos. En su vida pasada, cada cena era una tortura, aprovechaban cada oportunidad para maltratarla, denigrarla y hacer de su vida una pesadilla, de ahora en adelante no sería así, ella podría cenar tranquila y disfrutar de su comodidad en la tranquilidad de la soledad.
- Bien hecho Verónica se reconfortó -nuevo objetivo conseguido, sigamos haciendo un buen trabajo.