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Me convertí en la Esposa del Ceo
img img Me convertí en la Esposa del Ceo img Capítulo 4 Condiciones
4 Capítulo
Capítulo 9 Fiesta de compromiso img
Capítulo 10 La libreta img
Capítulo 11 En la comisaría img
Capítulo 12 Atenciones img
Capítulo 13 En el registro img
Capítulo 14 Opinión Pública dividida img
Capítulo 15 Amigas img
Capítulo 16 El Santuario img
Capítulo 17 Cambio en el futuro. img
Capítulo 18 Atterrir img
Capítulo 19 Licitación img
Capítulo 20 Viendo televisión img
Capítulo 21 En la tienda de moda img
Capítulo 22 Nataly Allen img
Capítulo 23 3 días como castigo img
Capítulo 24 Visita en el trabajo img
Capítulo 25 El compromiso de Paula img
Capítulo 26 Regalo de compromiso img
Capítulo 27 Crisis financiera en el grupo Chapman. img
Capítulo 28 Junta de Accionistas img
Capítulo 29 Una cita img
Capítulo 30 El beso img
Capítulo 31 Ravena y Dimitri img
Capítulo 32 Pedir ayuda al esposo img
Capítulo 33 Dereck enojado img
Capítulo 34 Tomar un descanso img
Capítulo 35 Drogada img
Capítulo 36 Suplicando img
Capítulo 37 Contar todo img
Capítulo 38 Buscar pareja img
Capítulo 39 Propuesta img
Capítulo 40 Juicio img
Capítulo 41 Final del juicio img
Capítulo 42 Rescate img
Capítulo 43 Fin img
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Capítulo 4 Condiciones

Verónica no pudo evitar sonreír al ver que todo comenzaba a marchar bien, no había tenido tiempo suficiente para idear un plan, pero sabía que en primer lugar tenía que conseguir una posición de ventaja en la casa o le esperaría el mismo futuro cargado de abusos y maltratos de parte de todos los integrantes de la mansión, y para conseguir esa ventaja debía jugar bien sus cartas.

- En primer lugar deseo ser reconocida como la hija mayor.

- Ni lo pienses – gritó Ravena poniéndose de pie. - Mi hija será la mayor y heredera de todo, tú no eres más que una bastarda.

- No estoy pidiendo ser la heredera, solo pido ser reconocida como la mayor, no me interesa su empresa, después de todo seré la esposa del Ceo y heredero de otra familia ¿no? - nadie dijo nada durante algunos minutos hasta que su aceptó.

- Esta bien, serás reconocida como la hija mayor. ¿Algo más?

- Me gustaría conocer a mi prometido cuanto antes y realizar la ceremonia de compromiso, pero no me quiero casar hasta los 18. Tampoco quiero vivir en la casa principal con ustedes, preferiría quedarme el anexo y obedeceré todas órdenes siempre y cuando no conlleven ponerme en riesgo o me causen algún inconveniente. En público seremos una familia armoniosa, pero prefiero que ninguno de ustedes interfiera en mis decisiones y seré la encargada del anexo, así como del personal y todo lo demás y quiero que me aseguren la seguridad de mi sirvienta Emma, nadie dentro de la mansión puede atacarla. Además, me gustaría un experto que me ayude a despertar mis dones y a entrenar para saber usarlos.

- Esta bien, acepto tus condiciones, pero hasta que te puedas defender por ti sola, debes salir acompañada y no puedes salir del anexo a menos que me avises.

- De acuerdo.

- Bueno, si ya todo esta listo sígueme, voy a presentarte a tu nuevo hermano. – dijo poniéndose de pie.

Verónica lo siguió en silencio, cuando salieron de la mansión y se dirigieron al patio trasero donde se encontraba el área de entrenamiento ella supo a quien iban a ver, apretó las manos en puños y se clavó las uñas intentando controlarse.

- Debo ser fuerte. – se repitió una y otra vez en su cabeza, pero cuando vio la ancha espalda y el cabello rubio no pudo evitar comenzar a temblar, su rostro se puso pálido y su frente no paraba de sudar, todos aquellos momentos en los que él la había golpeado o violado pasaron por su cabeza. El Ceo sintió que algo andaba mal y giro para mirar a la chica, para su sorpresa la encontró temblando y sudando como si le fuera a dar un ataque.

- Esta bien, no tienes nada que temer, es tu hermano Pablo. – le dijo pensando que sus nervios se debían a ver por primera vez en la sala y temía los poderes de los estudiantes.

El chico rubio se acercaba a una velocidad sorprendente era casi como si volara. Su cabello rubio platino le llegaba a la cintura, sus ojos verdes esmeralda se enfocaron en ella y cuando la miraron por primera vez algo brillo en ellos, el chico no tenia más de 21 años, pero su cuerpo estaba tan bien formado y músculos definidos que aparentaba ser mucho mayor. Con un paso decidido se acerco a ella y le extendió la mano.

- Un placer conocerte, hermana, espero que nos llevemos bien. – cuando vio que ella no le respondía el saludo miro su torzo y se percató de su semi desnudes- perdóname, que tonto soy -tomó una camisa y cubrió su pecho desnudo. Verónica por fin se armo de valor y le dio un apretón de manos.

- También espero que nos llevemos bien. – respondió intentando sonar lo mas tranquila posible y luego mirando a su padre agregó. – creo que no me siento bien. ¿podría ir a mi habitación?

- Claro, vamos, te llevo, debes estar agotada. Pablo, puedes regresar a entrenar, sigue así, estas haciendo un buen trabajo, nos vemos en la cena.

Ambos se alejaron dejando al chico en el mismo lugar, Verónica no pudo evitar volverse y mirar atrás y Pablo le regaló una media sonrisa que prometía muchísimas cosas y ninguna de ellas era buena. Dimitri la llevo al anexo, cuando llegaron los empleados corrían de un lado a otro organizando el lugar. Hacia mucho tiempo que nadie lo usaba, así que habían tenido que preparar todo pronto y volverlo habitable. El edificio no estaba en mal estado, pero al nunca usarse todo era viejo. Pensando en eso de pronto a Dimitri le surgió una duda.

- ¿Como sabias que había un anexo si nunca habías venido aquí?

- Solo lo sé- respondió cortante sin aun recuperarse completamente del encuentro anterior, pero al ver que el alfa la observa fijamente agrego – me gusta mucho la arquitectura, y vi en algún libro que los edificios de este tipo casi siempre tienen anexo, así que en realidad no sabia que había uno, simplemente probé suerte.

El hombre no dijo nada mas y se marchó después de llevarla, pero aun así no podía sacarse de la cabeza a su misteriosa hija, se comportaba de forma no acorde a su edad y de pronto se ponía a temblar como bebe. Definitivamente su hija le daría mucho trabajo, esperaba que se casara y se marchara cuanto antes, no quería tener que perder su tiempo con un fracaso como ella, pensó en el tiempo en que creía que por fin había alcanzado su objetivo, la felicidad de ese entonces, para luego enterarse que no era mas que otro fracaso. Esa maldita perra le había mentido, lo había engañado y jugado con el como nunca nadie lo había hecho.

- Maldita extranjera mentirosa, - murmuró mirando al cielo- has visto a tu hija, ni siquiera es capaz de curarse, que mierda de poderes le heredaste.

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