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los millonarios en la lluvia de lujuria
img img los millonarios en la lluvia de lujuria img Capítulo 9 Mi luna de miel con Manuel...
9 Capítulo
Capítulo 10 De regreso... img
Capítulo 11 La enfermedad de Manuel img
Capítulo 12 Antes de la muerte de Manuel img
Capítulo 13 El viaje a Europa img
Capítulo 14 La agonía de Manuel img
Capítulo 15 La muerte de Manuel img
Capítulo 16 Después de la muerte de Manuel img
Capítulo 17 El regreso de Luciano img
Capítulo 18 Luciano img
Capítulo 19 El romance con Luciano img
Capítulo 20 Un tiempo con Luciano img
Capítulo 21 El te amo de Mariana img
Capítulo 22 Mis primeros momentos con Luciano img
Capítulo 23 Luciano y yo img
Capítulo 24 El poder de Mariana y la visita a Matilde img
Capítulo 25 La petición de matrimonio de Luciano img
Capítulo 26 La boda de Luciano y Mariana img
Capítulo 27 La luna de miel de Luciano y Mariana img
Capítulo 28 Los días más lujuriosos de mi vida img
Capítulo 29 ¿Y tú dormirás conmigo img
Capítulo 30 El lugar que quería conocer con mi esposa img
Capítulo 31 El embarazo de Mauricio img
Capítulo 32 La llegada de Mauricio img
Capítulo 33 Un nuevo comienzo img
Capítulo 34 La construcción de un imperio img
Capítulo 35 La madre de Mariana img
Capítulo 36 En el apartamento de 5ta Avenida de New York img
Capítulo 37 Un nuevo comienzo de lujuria y placer img
Capítulo 38 Un domingo muy intenso img
Capítulo 39 Más intensidad img
Capítulo 40 Un domingo intenso que no acaba img
Capítulo 41 Lluvia, intensidad y lujuria img
Capítulo 42 El novio de Leticia img
Capítulo 43 La molestia de Luciano img
Capítulo 44 El problema no es el sexo img
Capítulo 45 Bajaremos la intensidad... img
Capítulo 46 Primavera en New York img
Capítulo 47 Días sublimes img
Capítulo 48 Una caminata para comenzar img
Capítulo 49 El corazón enfermo de Mariana img
Capítulo 50 Los siguientes tres meses img
Capítulo 51 El cumpleaños de Mauricio img
Capítulo 52 La llegada de Aleiber img
Capítulo 53 La seguridad es un problema cuando tienes dinero img
Capítulo 54 Infinitamente img
Capítulo 55 La extraña enfermedad de la señora Olga img
Capítulo 56 La llegada de la familia de Mariana img
Capítulo 57 Una lluvia de lujuria img
Capítulo 58 Al otro día img
Capítulo 59 El susto de Aleiber img
Capítulo 60 La confesión de amor de Aleiber img
Capítulo 61 Dos semanas en Florida Beach img
Capítulo 62 Una noche de amor en el mar img
Capítulo 63 La ansiedad de Luciano img
Capítulo 64 Otra lluvia de lujuria img
Capítulo 65 Espacio para Luciano img
Capítulo 66 Luciano está fuera de control img
Capítulo 67 En los siguientes días... img
Capítulo 68 La conversación con Victoria. img
Capítulo 69 Una discusión con Aleiber img
Capítulo 70 El viaje a Seattle img
Capítulo 71 Mariana a punto de morir img
Capítulo 72 La recuperación de Mariana img
Capítulo 73 Un diciembre inolvidable img
Capítulo 74 La enfermedad de la nona img
Capítulo 75 Las órdenes de Mariana img
Capítulo 76 Una salida con la nona img
Capítulo 77 La muerte de la nona img
Capítulo 78 El día a día con los niños img
Capítulo 79 Lucía sale embarazada img
Capítulo 80 El matrimonio de Lucía img
Capítulo 81 La muerte de la mamá de Mariana img
Capítulo 82 La llegada del primer nieto de Mariana y Luciano img
Capítulo 83 El Alzheimer de Luciano img
Capítulo 84 Vivir el alzheimer con Luciano img
Capítulo 85 La agresividad de Luciano img
Capítulo 86 Luciano se agrava img
Capítulo 87 La muerte de Luciano img
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Capítulo 9 Mi luna de miel con Manuel...

Después que Manuel me pidió matrimonió río a carcajadas, me puso el anillo, y me dio un beso en la boca. Tomo mis manos y las besó tiernamente. Así estuvo mucho rato, mientras afuera llovía. El me llevó a un hotel cercano, muy moderno, muy hermoso. Hicimos el amor, con sutileza como el me lo había pedido.

Pasamos una semana en Estados Unidos. Firmé algunos documentos de cesión de propiedades que yo desconocía. Le pregunté si lavaba dinero. Él lo negó rotundamente, haciendo un gesto de reprobación, contestándome enseguida:

–Solo quiero que estés bien, estas propiedades son heredadas, y pasarán a mis hermanas, sino te las paso a ti. Mi padre hizo un buen dinero, yo solo trabajé mucho para multiplicarlo. Ese es el origen de mi fortuna. Hice algunas jugadas en la bolsa que me salieron muy bien. Así que quiero que estés cubierta, protegida. Vas a ser mi esposa. Quiero que mi esposa esté bien. Tengo algunas propiedades en Reino Unido y en España, quiero que pasen a ti también, yo sé que tú las administraras y sacarás provecho de ella. Eres muy inteligente.

Yo le dije un tanto extrañada, con un poco de preocupación:

–Hablas como si fueras a morir mañana. ¿Por qué no quieres que pasen a tus hermanas?

El respondió con mucha sabiduría, como para que yo lo recordará siempre:

–Todos los días son para agradecer. No quiero perder un solo día contigo. Mis hermanas tienen dinero, no necesitan más, tienen una buena posición social, tu eres una mujer humilde, cuando yo no esté querrán hacer trizas de ti, quiero que estés protegida.

Ante su respuesta, yo quedé aturdida y sólo asentí.

Salimos del café. Durante lo que quedaba de semana me llevó a algunas tiendas elegantes y de firma de Manhattan, compré mi vestido de novia, ropa íntima muy bella, algo de ropa elegante que me hacía falta, carteras, maquillajes, algunos perfumes. Hacía un viento tenaz, así que había que cubrirse muy bien. Estaba por llegar el invierno.

Manuel y yo nos casamos en una ceremonia muy íntima, con algunos amigos de la organización, mis hermanos y mi madre. Me llevó de luna de miel a República Dominicana. Pasamos poco tiempo de luna de miel, tenía que regresar a control y hacerme un cerclaje. La obstetra lo había recomendado, por el nacimiento de mi primera hija prematura. La cual murió y yo no lo soporte. Le había dicho que moriría con mi hijo si también falleciera.

El me cuidó tanto. Que hicimos el amor muchas veces de manera bastante sutil a pesar de que la protuberancia de mi pancita, se comenzaba a asomar. Pasamos mucho tiempo en la habitación, haciendo el amor. Terminábamos, descansábamos un rato y me poseía nuevamente. No sé cuántas veces en el día lo hacíamos, al despertarnos, al mediodía, en la merienda. Me humedecía con tan solo tocarme. Chillaba con solo acariciarme, estaba en una dosis muy alta de hormonas y él lo disfrutaba a plenitud. Mi vagina palpitaba solo con acariciarme, me penetraba con la dulzura de un hombre enamorado. Me bombeaba lentamente, haciendo que yo me muriera de ganas por él, mi vagina necesitaba más y más, su miembro se hacía grande dentro de mí, le exprimía todo lo que tenía para darme y lo dejaba dentro de mí. Así flácido como estaba, dentro de mí, seguía besándome, sus venas crecían enormemente, y me penetraba profundamente, mi carga orgásmica era múltiple, yo me perdía dentro de los orgasmos, sentía mucho placer, pensé que podría morir de placer. Su miembro era grande, pero el hacía todo lo posible para tratarme con amor. Mi esposo era muy guapo, eso también aumentaba mi carga erógena.

Fuimos a la playa un par de veces, caminamos por el Centro, viendo los monumentos históricos, así descansábamos el uno del otro.

Disfrutamos mucho del mar. Yo amaba el mar y él lo sabía. No le gustaba estar mucho tiempo dentro de la playa, disfrutaba con verme caminar por la playa, o simplemente tomando el sol, el aprendió de mí, a disfrutar las cosas simples de la vida.

En el mar, me colmó de besos, reímos como adolescentes. No se cansó de hacerme el amor, me lo hacía sobre la arena blanquísima, chupaba mis senos grandes como patillas, me penetraba mientras se oía el mar y las olas chocar contra las piedras, yo me sostenía de él, y me bombeaba lentamente, llevándome al límite del placer. Como era multiorgásmica y él sabía muy bien dónde y cómo tocar cada parte de mi cuerpo. Terminamos en la arena blanquísima, el encima de mí, llenándome de su esperma, que ya no era tan espeso.

Mi libido crecía como crecía mi panza, celebramos mi cumpleaños en el mar. Le escribí poemas de amor a mi esposo. El me regaló chocolates, globos, decoró la habitación y un te amo muy grande en la habitación, habían velas y flores. La velada fue perfecta. Soplé las velas de mi pastel, lo besé muy largamente y sin pausa. Me agarro por los glúteos, y me llevó a la cama, allí pasamos toda la noche, haciendo el amor sin pausa.

No pasamos una semana en República Dominicana, fue muy corta nuestra estadía, compré algunos suvenires, nos regresamos al control prenatal.

Mi luna de miel fue muy corta, tuvimos que regresarnos y someterme a un control muy riguroso control prenatal. Me hicieron un cerclaje, pasé seis meses en cama, sin relaciones sexuales, con los senos hinchados por la mucha leche. Mi madre iba y cuidaba de mí. Manuel contrató una persona para que me cuidará en los momentos de ausencia.

Durante los seis meses, fueron momentos de ternura y amor. Cuidaba de mi pancita. Me levantaba, me ayudaba con el aseo personal, me vestía y peinaba. Me daba de desayunar, me dejaba en la cama viendo TV o leyendo un libro. Entonces quise escribir este diario. Tal vez si mi hija lo leyera sabría cuánto me amó su padre.

No llegué a los nueve meses, a los ocho meses, comencé a dilatar, la obstetra quiso intervenirme, pero yo quise parir a mi hija Lucía. Pasé una semana dilatando con mucho dolor. La obstetra iba a mi casa, chequeaba si estaba bastante dilatada. Cuando estuve lista para parir. Le pedí a Manuel que me llegara al Centro Hospitalario.

Di a luz a una hija, una niña de 3.5 kilos, tenía 48 cts., era completamente sana. Manuel estaba feliz celebró con los miembros de la organización, con mi familia, su familia envío regalos desde España y Estados Unidos. La niña tenía tanta ropa que no entraba en su pequeño armario. Así como joyas, y cadenas de oro, regaladas a la niña por su familia paterna.

Algunos amigos se pasaron por mi apartamento, mis hermanos nos visitaron. Había mucha comida celebrando el nacimiento.

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