Género Ranking
Instalar APP HOT
Clases de amor, para el diablo
img img Clases de amor, para el diablo img Capítulo 8 La nota
8 Capítulo
Capítulo 15 La ira de Damián img
Capítulo 16 Una palmada img
Capítulo 17 Detectora de... img
Capítulo 18 Un encuentro amenazante img
Capítulo 19 Si quieres irte, vete img
Capítulo 20 Encerrada img
Capítulo 21 Al fin serás para mí img
Capítulo 22 Su primera vez img
Capítulo 23 Tú eres mi infierno y yo tu cielo img
Capítulo 24 Sorpresa img
Capítulo 25 Eres el sol que ilumina mis días img
Capítulo 26 Información preocupante img
Capítulo 27 Seducción img
Capítulo 28 El nuevo Damián img
Capítulo 29 Invitación img
Capítulo 30 Eres mi complemento img
Capítulo 31 Clases de sexo img
Capítulo 32 Día de celos img
Capítulo 33 Enojada img
Capítulo 34 No más peleas img
Capítulo 35 Encuentro apasionado img
Capítulo 36 Sin ella no sabría vivir img
Capítulo 37 Inquietudes img
Capítulo 38 Sorpresa parte I img
Capítulo 39 Sorpresa II img
Capítulo 40 Sorpresa parte III img
Capítulo 41 No me dejes nunca img
Capítulo 42 Lolo img
Capítulo 43 Mujeres desquiciadas img
Capítulo 44 Atentando en contra de Antonella img
Capítulo 45 Mi vida es tuya img
Capítulo 46 Obsequio del enemigo img
Capítulo 47 Reconsiderando tu propuesta img
Capítulo 48 Nuevo problema img
Capítulo 49 Una confesión de amor img
Capítulo 50 Felicidad img
Capítulo 51 Celos img
Capítulo 52 Amor y más amor img
Capítulo 53 Ataque inesperado img
Capítulo 54 Desesperación img
Capítulo 55 Una visita problemática img
Capítulo 56 Las amantes de su pasado img
Capítulo 57 Suplicando perdón img
Capítulo 58 Una mentira publicada img
Capítulo 59 Una buena noticia img
Capítulo 60 Es él img
Capítulo 61 Cara a cara con el enemigo img
Capítulo 62 Traición entre amigos img
Capítulo 63 Entre la vida y la muerte img
Capítulo 64 A salvo img
Capítulo 65 Culpabilidad img
Capítulo 66 Mi viejo amigo img
Capítulo 67 Aniversario img
Capítulo 68 La mejor noticia img
Capítulo 69 EPÍLOGO img
img
  /  1
img

Capítulo 8 La nota

Antonella

Salgo del salón de clases junto con mis amigas, quienes no han dejado de sentirse preocupadas por mí y por lo de la fiesta.

-Sabía que era una mala idea haber hecho esa fiesta -habla Amelia, que acomoda su cabello-. ¿Vieron su rostro? Juro que en ese momento mojé mis pantalones. En cuanto lo miré entrar, sabía lo que pasaría. Amiga, ese hombre da miedo cuando está enojado, hace que cualquiera se haga en los pantalones. El cabrón infunde pánico.

Me reí.

-¡No hables así, Amelia! Juro que en tu otra vida fuiste hombre.

-¿Y qué te dijo? -Dalia se intriga de saber qué sucedió luego de que todos se fueran.

-Me reprendió. Afortunadamente, arreglamos las diferencia como adultos, sin peleas ni discusiones, incluso nos emocionamos y casi pasó aquello. Por suerte, Dani llegó en ese momento para salvarme.

Estaré agradecida con Dani por haber aparecido. Estaba muy nerviosa en ese momento.

-¡¿Qué?! -Las dos se exasperan.

-Amiga, no es por presionarte, pero debes cogerte a ese rubio. Es tu esposo, en algún momento llegará la oportunidad y no podrás seguir huyendo.

Entorno la mirada.

-No me presionen, por favor. Recuerden que soy virgen. Además, apenas es que estamos dándonos una oportunidad. Quiero que vayamos con calma, sin tantos apuros. No es tan fácil.

-¿Qué te hizo cambiar de opinión? -me pregunta Dalia.

-No lo seguiré negando, me gusta demasiado, y pensé en que ya era hora de ser madura y dejar de actuar como una niña malcriada. Era de esperarse que terminara gustándome. No es fácil ver todas las noches su cuerpo desnudo y no acariciarlo, o ver esa cosa erecta que me da pánico. Ya saben que soy cobarde y que por eso me mantengo virgen. Es culpa de ustedes, que me hicieron ver porno con penes inmensos que traumaron mi vida.

Se burlan de mí.

-Me da gusto que tomaras esa decisión. Verás que todo será mejor entre ustedes.

-Es lo que en realidad espero como resultado final. Damián no es mala persona, solo comete errores por impulso. El hecho de haber respetado mi decisión demostró que no es tan desgraciado. Está decidido a poner de su parte en mejorar. Sé que lo hará. Me di cuenta que no es obsesión lo que siente por mí. -Sonrío al hablar de él-. Bueno, ya tengo que irme. Esperan por mí en la empresa. Las veo mañana -me despido de ellas.

Cuando pretendo entrar al auto, siento que me abrazan.

-¡Nico, por Dios! -expreso aterrada-. No vuelvas a hacer eso. Casi me matas de un infarto.

-Lo siento, preciosa. -Posa un beso en mi mejilla-. ¿Cómo has estado? No te había buscado antes porque estaba muy ocupado en mi nuevo trabajo. Mi padre vive llenando mi agenda con labores y preparándome para tomar su puesto como director en la compañía.

-He estado bien. Me da gusto que pronto serás quien se ocupe del negocio familiar.

Me siento incómoda conversando con él.

-Me gusta mucho. Estoy motivado a ser como mi padre.

-Qué bueno. Yo debo irme, Nico. Te veo luego. -Abro la puerta de mi auto, pero me toma de la mano.

-¿Por qué no lo dejas y ya, Antonella? Hablé con mi padre sobre la situación y me dijo que podía cubrir la empresa de tu padre en tal caso de que él quisiera quitársela si lo dejas.

Me mira con tanta ternura.

Aún mi corazón late por él.

El asunto es que no puedo hacer nada. Firmé un contrato y no puedo romperlo. Además, ya mi decisión de darme un oportunidad con Damián está clara.

-Es mi esposo, Nicolás, no voy a dejarlo -respondo triste. Ahora me siento atrapada entre dos sentimientos.

-Tú y yo nos amamos. Por favor, mi Nella, déjame ayudarte con esta situación.

Niego.

-Lo siento, pero no. No puedo divorciarme de él, Nico, es imposible hacerlo.

Entro al auto, lo enciendo y arranco para irme. Observo por el retrovisor; Nicolás golpea su auto. Mis lágrimas se deslizan por mis mejillas. De verdad lo amo. El problema es que jamás estaremos juntos, menos ahora que estoy dispuesta a intentarlo con Damián, a quien ya ni siquiera puedo odiar porque lo dejé entrar en mi vida.

Al llegar a la empresa, salgo del auto y entro. Como siempre, todos se fijan en mí, y más esas estúpidas mujeres que no terminan de aceptar que el famoso diablo está casado conmigo. Esas mujeres me causan lástima.

-Hola, señora Luisa. ¿Cómo está? ¿Mi esposo se encuentra? -le pregunto a la secretaria de Damián.

-Hola, mi niña. Claro, adelante. Sabes que no necesitas que te anuncie para entrar.

Le sonrío.

-Gracias.

Entro en la oficina y allí me lo encuentro, con su ceño fruncido y discutiendo por teléfono como muchas veces que vengo aquí a verlo.

-Te llamo luego. Resuelve el problema lo antes posible. -Cuelga.

-Hola -saludo.

-Hola. -Se acerca a saludarme-. Creí que no vendrías. Ya pensaba mandar a buscarte.

-Eres tan impaciente, Damián.

Rodea mi cintura y me da un beso en los labios.

Evito mostrar mi desanimo para que luego no me interrogue.

-Daniela salió un momento, pero a lo que ella llega nos vamos. -Me da otro beso.

Ambos volteamos la vista a la puerta y vemos que se trata de Luisa, su secretaria, que entra con un ramo de flores amplio.

-Señor, le llegó esto.

Damián frunce su ceño, sin tener idea de quién pudo ser.

Lo miro de cerca y busco alguna nota para saber quién es la persona que lo envía.

-¿Quién las manda? -inquiere.

-No lo sé. Veamos la nota -le respondo-. Aquí está. -Agarro la tarjeta y la leo en voz alta-:"Un detalle especial en agradecimiento por tu grata presencia en Nuevo York de hace días. Espero que vuelvas en la fecha estipulada, que yo, como siempre, estaré esperándote en el mismo lugar de siempre, mi Damián..."-termino de leerla.

Ni siquiera me ocupo de voltear a verlo. No sé en qué pensaba cuando le di una oportunidad.

-Anton...

-Descuida. -Tiro la flores a la basura-. Escucha, Damián, dejaré los puntos claros entre nosotros. Me da igual quién es ella o lo que pasó entre ustedes. Digamos que me molesta un poco. El asunto es que ahora me importa poco, pero no sé si más adelante, cuando vuelvas a cometer un error, lo tolere. No permitiré que me faltes el respeto. Si nos vamos a dar la oportunidad de hacer que esto funcione, no lo vayas arruinar. No voy a ser la esposa a la que siempre le pegan los cuernos, ¿te quedó claro? -Asiente-. Bien, porque la próxima vez, no vuelves a verme jamás.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022