Género Ranking
Instalar APP HOT
Clases de amor, para el diablo
img img Clases de amor, para el diablo img Capítulo 2 Seré su peor tormento
2 Capítulo
Capítulo 15 La ira de Damián img
Capítulo 16 Una palmada img
Capítulo 17 Detectora de... img
Capítulo 18 Un encuentro amenazante img
Capítulo 19 Si quieres irte, vete img
Capítulo 20 Encerrada img
Capítulo 21 Al fin serás para mí img
Capítulo 22 Su primera vez img
Capítulo 23 Tú eres mi infierno y yo tu cielo img
Capítulo 24 Sorpresa img
Capítulo 25 Eres el sol que ilumina mis días img
Capítulo 26 Información preocupante img
Capítulo 27 Seducción img
Capítulo 28 El nuevo Damián img
Capítulo 29 Invitación img
Capítulo 30 Eres mi complemento img
Capítulo 31 Clases de sexo img
Capítulo 32 Día de celos img
Capítulo 33 Enojada img
Capítulo 34 No más peleas img
Capítulo 35 Encuentro apasionado img
Capítulo 36 Sin ella no sabría vivir img
Capítulo 37 Inquietudes img
Capítulo 38 Sorpresa parte I img
Capítulo 39 Sorpresa II img
Capítulo 40 Sorpresa parte III img
Capítulo 41 No me dejes nunca img
Capítulo 42 Lolo img
Capítulo 43 Mujeres desquiciadas img
Capítulo 44 Atentando en contra de Antonella img
Capítulo 45 Mi vida es tuya img
Capítulo 46 Obsequio del enemigo img
Capítulo 47 Reconsiderando tu propuesta img
Capítulo 48 Nuevo problema img
Capítulo 49 Una confesión de amor img
Capítulo 50 Felicidad img
Capítulo 51 Celos img
Capítulo 52 Amor y más amor img
Capítulo 53 Ataque inesperado img
Capítulo 54 Desesperación img
Capítulo 55 Una visita problemática img
Capítulo 56 Las amantes de su pasado img
Capítulo 57 Suplicando perdón img
Capítulo 58 Una mentira publicada img
Capítulo 59 Una buena noticia img
Capítulo 60 Es él img
Capítulo 61 Cara a cara con el enemigo img
Capítulo 62 Traición entre amigos img
Capítulo 63 Entre la vida y la muerte img
Capítulo 64 A salvo img
Capítulo 65 Culpabilidad img
Capítulo 66 Mi viejo amigo img
Capítulo 67 Aniversario img
Capítulo 68 La mejor noticia img
Capítulo 69 EPÍLOGO img
img
  /  1
img

Capítulo 2 Seré su peor tormento

Antonella

Hoy es mi tercer mes de casada, ¿y qué les puedo decir? Es... maravillosamente fatal. Ese hombre no es nada romántico, amoroso, detallista ni tierno. En pocas palabras, no tiene sentimientos. Es horrible vivir así con un sujeto que no se quiere ni así mismo. Él pretende que yo me enamore, pero ¿de verdad cree que lo haré con su forma tan bastarda de ser? ¡Eso es imposible! No podría enamorarme de alguien que ni siquiera intenta hacer algo para demostrar afecto. Lo peor de todo es que intenta llevarme a la cama. ¡Ni loca, ni borracha y ni que esté bajo los efectos de las drogadas o a punto de morir lo haré con él! ¿Por qué? Simple: ¡su pene es inmenso! Estoy traumada. Esa cosa es tan grande que podría acabar con mi vida. ¡Oh, por Dios! La primera vez que lo vi casi me infarté. Me dio hasta taquicardia. La tensión me bajaba y me subía de la impresión. Salí corriendo de la habitación y me encerré en otra, traumada, porque, para completar, compartimos la misma. Aunque le supliqué mi propia habitación, no quiso. Me dijo que eso no lo iba a aceptar. Es un infeliz, además de ser posesivo y demente. Ayer me armó el escándalo de mi vida. Pobre de Nico, Damián se excedió con él en los insultos.

-¿Entonces aún no vas a estar con él? ¿Anoche te volviste a asustar? Qué cobarde-se burla mi amiga Dalia como si lo que ella me pide fuera fácil y nada preocupante.

-¿Estás loca? Estaba de lo más dormida cuando sentí ese tronco presionar mi pequeño trasero. Es lógico que me levantara asustada y saliera corriendo. ¡Piensen! Ese hombre me destrozará. -Alzo las manos al aire para que me comprendan-. ¿No ven mi cuerpecito ni el cuerpo de ese monstruo?

-Amiga, si es así como lo describes, tienes que probarlo -comenta Amelia, mi otra amiga.

-De verdad no me siento cómoda con él. Nos casamos por compromiso y ya. Eso es todo. Ni siquiera hace el intento de al menos lograr que me guste. Es seco y piensa es en sexo y en su maldito infierno, porque les cuento que se cree el diablo. ¡Lo odio!

Mis amigas se burlan de mí.

-¿Qué tan malo puede ser? -Amelia se muerde el labio-. Deberías probar y ambos arder juntos.

Entorno la mirada, fastidiada.

-Antonella, estás ya casada con él. Pierdes el tiempo negándote cuando tienes a tu lado un papasote como Damián. Además, tú fuiste quien aceptó su propuesta, sabías muy bien todo lo que implicaba eso -dice Dalia con seriedad-. Si tanto te preocupa que no tiene nada de romántico, enséñale. -Es el colmo, ahora yo debo enseñarle a un viejo cómo ser romántico-. Es un hombre de 32 años, está acostumbrado a mujeres por aquí y mujeres por allá, se nota que jamás ha tenido a alguien cerca que lo ame, y es lógico que él no sepa qué es eso.

¿Por qué lo defienden tanto?

-No me interesa, y no es tan fácil como ustedes creen. No siento ni una chispita de atracción hacia ese hombre. Lo repudio con todo mi corazón.-Mis ojos se cristalizan-. Está muy guapo, sí, es verdad. Lamentablemente, su forma de ser conmigo hace que lo odie y no quiera verlo en todo el día.-Limpio mis lágrimas.

-Ay, amiga, sabes que ya no puedes regresar atrás. Te casaste, y ahora queda poner de tu parte. Hazle caso a Dalia. Enséñale a ser mejor. Nunca es tarde para cambiar.

Suspiro resignada.

-Ahora resulta que debo darle clases de amor al diablo -espeto molesta.

-¿De verdad no te gusta para nada?

Niego.

-No, odio su manera de ser; posesivo, controlador, celoso y ordinario. -Vuelvo a llorar-. No quiero estar con él.

Mis amigas me abrazan.

-Olvidemos ese tema. ¿Irás a donde tus padres?

Asiento desanimada.

-Sí. Renzo se va en unos minutos de casa. -Tomo aire.

-¿Aún no te trata?

Un nudo se forma en mi garganta.

-No -respondo en un susurro-.Todavía no me perdona que haya aceptado la propuesta de Damián. Se siente traicionado. -Comienzo a tomar mis cosas-. Eran amigos, y la manera en cómo él se aprovechó lo destrozó, más cuando se salió con la suya. -Limpio mis lágrimas de nuevo-. Extraño a mis hermanos. Ninguno de los dos me quiere hablar, y eso me duele tanto en el alma. Si tan solo comprendieran un poco.

-Dales tiempo para que se les pase, amiga. Están enojados.

-Y parece que nunca dejarán de estarlo...

-Hola, preciosa. -Nicolás me agarra de la cintura y posa un beso en mi mejilla-.Estás hermosa hoy.

Le sonrío a mi gran amor, ese con el cual ya estaba decidida a darle el sí para ser su novia, pero luego llegó Damián a arruinarlo todo, como siempre.

Nicolás es un hombre maravilloso, alto, de piel clara, ojos negros, divertido y alegre como ninguno. He vivido enamorada de él desde que tengo uso de razón.

-Hola. -Esbozo una sonrisa-.¿Qué haces aquí en la universidad?

-Pasé a verte y a preguntarte si querías almorzar conmigo.

Sabe cuál será mi respuesta.

-Sabes que no puedo.

-Qué mala suerte la mía, Nella. Si pudiera hacer algo para librarte de ese matrimonio, créeme que no lo pensaría mucho. Al menos sé que estás bien y hermosa, como siempre.-Me da un beso en la mejilla.

Mi amiga jala de mi bolso.

-¿Qué sucede? -le inquiero.

Ella señala con disimulo.

«¡Mierda!».

Mi corazón está sufriendo un paro cardíaco. Los ojos de Damián se mantienen fijos en Nicolás, que no deja de mirarlo de forma retadora. Lo menos que necesito en estos momentos es que este par de hombres se enfrenten por mí en plena universidad, así que mi mejor estrategia es simple: darle un beso en los labios a Damián para detenerlo.

-Hola -digo después de besarlo.

-¿Me besaste para darle oportunidad de que se fuera? -me cuestiona molesto.

Me giro, y ninguno está. Gracias a Dios mis amigas se lo llevaron, y les apuesto que lo arrastraron a la fuerza.

-¿Qué? -Lo miro sonriente-. No sé de qué hablas. -Paso por su lado para subir a su auto-. Tenemos que irnos, Damián. -Lo agarro de la mano.

Él sigue buscando con la mirada a Nicolás. Por suerte, no lo encontrará.

-No quiero ver a ese idiota detrás de ti, o no respondo de mis actos.

Entrecierro mis ojos por su molesta amenaza.

-Es mi amigo, Damián, y puedo estar con quien quiera.

Respira profundo, conteniéndose.

-Sube, hablaremos en la casa.

Entro, y me cierra la puerta con fuerza.

Este hombre es tan amargado como ninguno.

-Será en la noche, pues tengo que ir a donde mis padres.

Niega.

-Iremos a mi empresa y luego a la casa. Tenemos que hablar.

Mantengo la calma para no entrar en discusión como cada vez que me lleva la contraria.

-¿Por qué siempre debo hacer lo que dices? -Me giro para mirarlo.

-Porque eres mi esposa.

Le tiro mi teléfono.

-¡Exacto, tu esposa, no tu estúpida sirviente! -Le lanzo esta vez mi bolso.

-¡¿Quieres calmarte?! -Ahora es él quien me grita-. Siempre quieres llevarme la contraria. -Golpea el volante-. ¡Maldición, Antonella! Eres irritante, muy irritante.

-Y tú eres un viejo insoportable y aburrido. Debiste pensarlo mejor antes de proponer esa idea, Damián.

Se detiene en el camino para mirarme.

-Si crees que tu comportamiento me hará huir, estás muy equivocada. Tú, pequeña gritona, vas a terminar enamorada de mí, y cuando eso suceda, te acordarás de este momento. No hay mujer que se pueda resistir ante mí, preciosa.

Elevo mi ceja y me río en su rostro.

-El día que yo me enamore de ti será cuando aprendas a ser más romántico y menos anticuado, y mientras eso no suceda, estúpido, vas a tener que soportar mis berrinches, o como quieras llamarlo. Esto es lo que sucede cuando obligas a una mujer que no te ama a casarse.

Enciende el auto.

-Soportaré lo que sea necesario, Antonella. -Me guiña un ojo.

Giro mi mirada a otro lado.

Cada día vamos de mal en peor, y ninguno de los dos muestra intenciones de mejorar. A decir verdad, es muy difícil hacerlo cuando nunca concordamos en nada.

Damián es un hombre complicado, todo debe ser como dice y como quiera, y yo no me dejo someter ni mucho menos gobernar, cosa que lo irrita y lo hace perder la paciencia. Él quería tenerme como esposa, y ahora que es así, que me soporte. Voy a ser su peor tormento.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022