-Tu padre quemaría este lugar solo porque se atrevieron a tocarte-
-Vans, Vans, no me preocupan un montón de mocosos a esta altura-
-Esos mocosos te dejaron la cara como una pintura mal hecha. Dios, mira esa nariz-
-Ya la vi-
Me senté en la mesa y lo dejé acomodarme la nariz, ponerme todo tipo de cosas en la cara y hasta suturarme las cejas y la frente, ya que lo que me había salido no era un chichón, sino una pequeña bolsa llena de sangre que tuvo que drenar. Diría que fue asqueroso, pero he tenido cosas mucho peores: me he roto cada hueso del cuerpo -y lo digo literalmente- una y otra vez a lo largo de estos veinte años. También algún que otro órgano perforado, como para completar mis tragedias. Mi cuerpo estaba lleno de cicatrices, las cuales no se notaban porque siempre llevaba el traje y vestía ropa grande, evitando que se viera algo que no debían ver.
-¿Quieres que le cuente a tu...?-
-Ni te atrevas-
-Solo decía, no te enojes-
-No me enojo, solo no quiero que se entere-
-¿Ya tienes al candidato que va a fertilizar tus óvulos?-
-No, aún no, aunque es muy probable que sea Vincent Maddox-
-El futuro Alfa de Cielo Rojo... es una buena elección-
-Cuando terminé de trabajar hace rato revisé los pros y los contras de todos los candidatos y él fue el único que sobresalía.
-Son niños-
-Son guerreras y, como tal, tienen que aprender desde el día uno. Y si su ADN es fuerte, ellas también lo serán-
-Bien. Tendré todo organizado y listo a tus órdenes-
Cuando se fue, terminé de vestirme y acompañé a las niñas a su casa para luego preparar el desayuno a la familia del Alfa, ya que ese era mi trabajo: ser la cocinera oficial del Alfa de la manada, aunque solo era una tapadera para estar en la casa y que nadie me mirara demasiado. Cuanto más se acercaba la fecha, más se difundían entre las manadas las fotos familiares en las que aparecía con mi mamá, para recordarla y recordarme antes de que se cumpliera la fecha.
Las niñas me ayudaron a colocar la mesa y dejar todo listo para solo tener que servir el café, la leche caliente, los panqueques, el bacon -infaltables en esta familia-, los huevos y las salchichas. Solían desayunar en gran cantidad para arrancar bien el día.
Un rato después comencé a escuchar murmullos provenientes de la sala, así que me dispuse a servir todo en los platos y comenzar a llevarles el desayuno. Rara vez Declan se levantaba temprano para desayunar con su familia, pero desde que nos habíamos visto a los ojos se levantaba como un relojito solo para molestarme. Sin embargo, en el momento en que vi su cara supe que las ganas de hacerlo habían desaparecido por completo.
Les serví el desayuno a todos, quienes no dejaban de observarme horrorizados.
-¿Qué fue lo que te pasó? -preguntó horrorizada Dalia, prácticamente corriendo hacia mí para inspeccionarme la cara por completo después de salir de su trance-
-Los amigos...-
-Me caí -afirmé rápidamente, interrumpiendo a Khea, que estaba a punto de decir una estupidez-. Salí a caminar y me caí-
-¡Eso no es por una caída! -exclamó el Alfa, enojado, poniéndose de pie para venir a inspeccionarme-. Dime quién fue ahora mismo-
-Salí a caminar cerca de la cascada y no tomé dimensión de que las piedras estaban resbalosas. Me caí, solo eso-
Un brazo me jaló hacia atrás con fuerza, haciéndome retroceder hasta que me giraron. Los brillantes ojos rojos de Declan me recibieron.
-¿Quién te lastimó así? Y más te vale que me digas la verdad-
-Me caí -afirmé nuevamente, sintiendo cómo su enojo se clavaba en mi cabeza como una daga-
-¡Fue tu estúpida novia y tu séquito de idiotas! La atacaron cuando salió a caminar, le dieron una brutal paliza y, si Sonia y yo no hubiéramos intervenido, quién sabe qué le habrían hecho -le gritó su hermanita menor, aunque no tan pequeña: tenía diecisiete-. ¡Y tú no quedas exento, porque también es tu culpa que la atacaran! ¡Llevan años molestándola!-
El castaño la miró molesto. Me soltó, pero no sin antes darme una leve mirada antes de salir echando humo, dejándome sola con una familia muy enojada.
-Iré con él para evitar que haga una estupidez -informó Rhio, parándose de prisa para ir tras su hermano mayor-
Una vez que se fueron, solté un suspiro llevándome las manos a la cara, pero las quité rápidamente porque ya me había empezado a doler.
-Mierda -musité antes de sentarme-. ¿Por qué tenías que hablar? -le cuestioné a la pequeña-
-Ellos no pueden tratarte así, tú eres...-
-Una huérfana, Khea. Eso es lo que soy. Necesito que siga siendo así hasta la otra semana-
-No creo que llegues a la otra semana -intervino Drees, el Alfa-. Tu padre informó que vendrá este fin de semana. Dijo que ya no quiere esperar para verte-
-No puede ser... ¿Qué le costaba esperar un poco más? ¿Sabe el desastre que podría ser esto? Ya lo vivimos con mamá, todas esas manadas reunidas para verla morir. Aún recuerdo sus murmullos, no quiero eso cuando sea mi momento-
-Trataremos de controlar mejor la situación. En ese entonces las reglas eran otras, pudimos cambiarlas y ahora somos mejores. No volverá a pasar lo de esa vez, no de nuevo -aseguró, poniendo su mano en mi hombro-
-Si fallan, los voy a matar a todos -afirmé, parándome de la silla-. Necesito hablar con Vincent Maddox después de tu reunión-
-¿Con él? ¿Para qué?-
-Lo elegí como donador de esperma -le informé, alejándome de la familia-
-¿Y mi hijo?-
-Me apena decirlo, pero no es suficiente. Quiero perfección y él solo... es un palo en la rueda-
Caminaba de regreso a casa cuando vi pasar a Colin bañado en sangre y detrás de él a Victor en igualdad de condiciones. Al parecer sí que les habían dado una paliza. Obviamente no me iba a meter; necesitaba seguir manteniendo un bajo perfil, al menos hasta que llegara mi padre. ¿Por qué tenía que joder mi existencia así?
Miré la perilla de la puerta principal y vi que tenía sangre, así que me preparé para lo peor. Al abrirla, vi a Declan con la ropa desgarrada y cubierto en rasguños llenos de sangre. Su mirada se fijó en la mía por unos segundos antes de volver hacia la bacha.
-Tienes hasta mañana para armarte de fuerzas-
-¿Vas a rechazarme?-
-Sí -afirmó con determinación, arrancándose la remera para limpiarse la cara-. No puedo seguir preocupándome por una don nadie.
Yo sabía quién era, pero eso me dolió a un nivel que aún no reconocía.
-Puedes hacerlo ahora -le sugerí, acercándome a él-. No quiero esperar hasta mañana-
Respiró profundamente mientras se enderezaba. Se acercó hasta quedar frente a mí y sus manos sujetaron mis mejillas.
-Acepté casarme con Gina en una semana. Le pediré la bendición al Rey cuando venga-
Era lo mejor, pero yo no lo sentía así... y sé que él tampoco.
-Felicitaciones -musité casi sin voz, quitando sus manos de mi cara-. Terminemos con esto para que cada uno siga con su vida-
Había escuchado de boca de muchos lobos rechazados cuán fuerte era el dolor de ese momento. La mayoría coincidía en que era como si te rompieran todos los huesos al mismo tiempo mientras te cortaran el suministro de aire con una bolsa en la cabeza. Aun así, no me sentía lista para escucharlo.
-Lo siento -murmuró, inclinándose para besar mi frente-. En verdad lo siento-
-Solo espero que no te arrepientas más tarde-
-No lo haré-
Me aparté de él y esperé que dijera las palabras que volverían a destruirme el alma.
-Yo...-
Antes de que pudiera seguir, golpearon la puerta. Me alejé de inmediato para abrir y vi a su hermana; por su cara, sabía perfectamente lo que estaba pasando.
-Papá necesita que vayas ahora mismo. Llegaron Maddox y el príncipe Arne para la reunión y tienen hambre. Necesita que cocines para ellos.
-Sí, solo déjame tomar mi teléfono-
-Por cierto, Maddox probó tu desayuno y te quiere como su cocinera personal -añadió en un tono que a su hermano no le gustó en absoluto-. Además, el chico no es nada feo y como no tienes compañero, quizás logres algo con él-
-¿Vas a venderla como una puta, hermana?-
-¿Por qué te molesta? -le preguntó burlona, cruzándose de brazos y apoyándose en el marco de la puerta.
-Alguien de su categoría no saldría con una don nadie-
No pude evitar que un sonido parecido a una risa se escapara de mi boca al pasar por su lado. Él me tomó del brazo con fuerza para llamar mi atención.
-¿Crees que alguien así se fijaría en ti?-
-Te sorprenderías al saber la clase de hombres que morirían por estar conmigo-
-Sueñas demasiado para alguien de tu nivel-
Si supieras cuál es mi nivel, cerrarías la maldita boca y no volverías a hablarme de esa manera.
-Tengo que irme. No quiero llegar tarde o tu padre puede enojarse-
Sus ojos estaban fijos en los míos; podía sentir su deseo y su preocupación hacia mí.
-Quien los viera así diría que son compañeros-
-Jamás podría tener a alguien de su nivel como compañero -expresé soltándome-. No está a mi nivel-
Salí de mi casa dejando a los hermanos juntos, preguntándome por qué era tan bocafloja. Sabía que no debería haber dicho nada, pero ese hombre descontrolaba mi autocontrol.
Mientras caminaba hacia la casa del Alfa noté que ambos venían detrás de mí, pero decidí ignorarlos. Me preparaba mentalmente para ver a mi hermano, sabía que se pondría histérico al ver mi cara. Al entrar, lo primero que noté fue el olor a lirios. Amaba ese aroma porque me recordaba a mi mamá.
-Al fin llegaron, el señor Maddox quiere conocerte -habló Rhio, abordándome-. Quiere conocer a la cocinera y pedirte una comida especial para este almuerzo-
Asentí y dejé que me llevara hasta la oficina de su padre, donde podía percibir el olor a lirios y a menta por el perfume que usaba mi hermano. Golpeamos la puerta suavemente y Dalia nos la abrió para que pudiéramos pasar sin problemas, ya que detrás de mí seguían estando los dos hermanos.
La cara de mi hermano al verme se ensombreció por completo, por lo que lo miré fijo, tratando de que no se atreviera a decir nada o le iba a dar una paliza. Maddox, por otro lado, se veía igual que en su foto, aunque sí se destacaba su altura muchísimo más en persona.
-¿Así tratan a sus empleados, Beecham? -lo cuestionó mi hermano, viniendo hacia mí, olvidándose por completo de que no podía hablarme como si me conociera-. ¿Así tratan a la futura mano derecha de mi hermana?-
-Príncipe Arne, entiendo su preocupación y ya hemos tomado las medidas necesarias y los castigos correctos para los involucrados en esto. No es necesario hacer tanto alboroto al respecto-
Mi hermano lo iba a matar, no había duda de eso.
-Me imagino que los responsables fueron expulsados de la manada. No quiero repetirles lo que le pasaría a esta manada si mi hermana se entera de que lastimaron a su futura mano derecha, sin contar con que mi hermana está algo... volátil últimamente-
-¿Expulsarlos? -escuché preguntar a Declan detrás de mí, por lo que mi hermano clavó sus ojos en él, mirándolo interrogante-
-¿Crees que merecen un castigo más severo?- le replico mi hermano-
-¿No cree que expulsar a alguien por golpear a una simple don na...? -se aclaró la garganta al ver la mirada de su padre. Se colocó a mi lado antes de seguir hablando-. ¿No cree que sería demasiado?
-¿Crees que la mano derecha de la futura reina es una don nadie? -lo cuestionó Maddox, parándose frente a él para medirlo, aunque el castaño no le iba a dar la satisfacción de mostrarse débil-. Ni siquiera tú tienes su nivel -gruñó el pelinegro-
-¿Puedo decir algo? -pregunté tímida, mirando al pelinegro-
-Lo que tú quieras, preciosa-
Sonreí levemente y pude sentir los celos de Declan como si fueran los míos.
-Declan ya se encargó de defenderme como era debido, así que no hay ningún problema. Y sobre expulsar a los que me hicieron esto, no va a ser necesario, puesto que a partir de hoy y hasta el día de la reunión con el rey debo ir a ver a la princesa para ponerme al día con mis tareas-
-¿Irte? -cuestionó el castaño, girando un poco su cuerpo para verme.
-Es por eso que hemos venido principalmente: no solo a probar su comida, sino también a buscarla para que comience con su nuevo trabajo -informó mi hermano, tomándome del brazo para llevarme a un rincón y enseñarme su teléfono.
"Sé lo que mandaste a investigar y es una estupidez".
Tomé su teléfono y le respondí:
"Más te vale que cierres la boca o te voy a dar la paliza de tu vida, hermano. Y deja de pelear con el idiota de Declan o se va a dar cuenta".
-¿Por qué se tratan con tanta confianza? -preguntó el castaño, mirándonos seriamente. Podía sentir sus celos en el fondo de mi ser, aún más fuertes que antes-
-Tenemos el mismo terapeuta y solemos hablar mientras esperamos a que nos atiendan -le informó mi hermano con molestia-. Tu voz es realmente molesta, ¿no te lo han dicho? -lo cuestionó, cambiando de tema-
-Príncipe...-
-No quiero escucharte. Es más, vete. Esta no es una reunión en la que tengas voz y voto-
Él me miró por unos segundos y ya no solo sentía sus celos, sino también su enojo hacia mi hermano. Salió un instante después y, apenas cerró la puerta, golpee con fuerza el brazo de mi hermano, haciendo que tuviera que taparse la boca para no gritar. Mi cara cambió por completo, ensombreciéndose, y hasta mi postura cambió, enderezándome por completo mientras hacía señas de que Declan aún estaba cerca de la puerta.
-Esta semana será solo para que te adaptes y, en caso de que mi hermana muera, serás la nueva cocinera de Maddox-
-Bien-
-Espero que esté todo listo para la llegada de mi padre-
-Lo estará, príncipe, no se preocupe. ¿Su hermana desea algo especial?-
-Comida y un lugar tranquilo para descansar. Necesita estar en calma antes de la pelea-
-Lo tendrá, se lo aseguro-
Hablaron de algunas cosas más, pero honestamente me importaban un carajo, por lo que les hice señas de que me iba. Salí de la oficina y comencé a caminar hacia la cocina, encontrándome con Declan en el camino. Pasé por su lado sin prestarle atención, pero no le tomó mucho tiempo tomarme del brazo para que girara medio cuerpo y así lo viera a los ojos.
-¿Te vas a ir?-
-¿Y a ti qué te preocupa? ¿No te es beneficioso que me vaya? Después de todo, vas a casarte con tu novia-
-Necesito una cocinera-
-¿Tu esposa no sabe cocinar?-
-¿Desde cuándo me hablas con ese tono?-
-Oh, lo siento. ¿Te ofendí?-
-Cuida cómo me hablas, que no eres nadie.
-El que no es nadie eres tú, mocoso.
Maddox se acercaba a nosotros a paso lento, midiendo a Declan.
-Quítale la mano de encima a la mano derecha de la princesa o te rompo los brazos-
Se lo quedó mirando por unos segundos antes de soltarme, pero aun así no se movió de mi lado.
-Voy a ir a preparar la comida del mediodía.
-Deja que te acompañe, quiero conocerte un poco más -pidió Maddox, extendiendo su mano para que la tomara-. Señorita-
Se estaba pasando de pendejo. Tomé su mano con desconfianza y lo guié a la cocina. Al llegar, solté su mano y comencé a buscar todos los ingredientes para empezar a cocinar.
-Cuéntame algo sobre ti-
Lo miré de reojo para que no comenzara a hablar estupideces, ya que Declan seguía estando cerca de nosotros; es más, estaba sentado detrás de la isla, mirando cada uno de mis movimientos y escuchando atentamente todo lo que iba a decir.
-Vamos, no seas tímida-
-No sé qué tipo de cosas te interese saber-
-Por lo que huelo, aún no tienes compañero-
-Me rechazó-
-¿Te rechazó? -preguntó rápidamente, sorprendido-
-¿Por qué te sorprende tanto?-
-Es que no me imagino a alguien tan estúpido como para rechazar a una belleza como tú. ¿Te dolió? He oído que duele mucho. Yo jamás rechazaría a mi compañera, ¿Por qué lo haría? La he esperado toda la vida-
-No todos son como tú, Maddox. Hay algunos que valoran más el qué dirán, aunque no me preocupa mucho que me haya rechazado; al fin y al cabo ya sé cómo va a terminar mi vida, por lo que su rechazo no me afecta en nada. Además, tener un compañero no es para mí-
-No digas eso. Todos merecen tener a alguien que nos ame con locura, y más si es un compañero elegido por la Luna-
-Pues la Luna se equivocó conmigo y me dio al peor de todos-
Eso provocó la risa del pelinegro y el enojo en mi compañero.
-Dejemos de lado al imbécil que te rechazó y hablemos de nosotros un rato mientras te ayudo a cocinar-
-No es necesario que lo hagas-
-Insisto. Además, quiero conocer más a fondo a mi futura... cocinera real-
Hablar con él era realmente fácil, y más cuando se ponía a hacer bromas. Hablamos hasta que la comida estuvo lista y no solo me ayudó a cocinar, sino también a poner la mesa para todos, lo cual ponía más y más celoso a Declan, al punto de querer arrancarle el cuello de una mordida.
-Me imagino que te sentarás a mi lado para comer-
-Yo no como en la mesa con la familia-
Su cara de indignación me provocó una risa involuntaria. Tuve que taparme la boca para dejar de reír.
-Bueno, hoy te sentarás conmigo-
-Preferiría no hacerlo, debo ir a empacar para cuando debamos irnos-
-Entonces te acompaño y comemos juntos en tu casa-
-¿Por qué insistes tanto en comer con ella, Maddox? -lo cuestionó el castaño, cambiando el color de sus ojos mientras se ponía delante de él, dándome la espalda-. ¿No me digas que la quieres como tu amante? Sería asqueroso-
Su actitud de niño mocoso me había hartado, por lo que llevé mi mano cerca de su cuello y lo oprimí con algo de fuerza para desmayarlo por un largo rato y que así dejara de molestarme. Declan cayó en mis brazos y lo giré para levantarlo sobre mi hombro.
-¿Por qué hiciste eso? Podría haberle roto la cara-
-Me caes bien, Maddox, pero deja de hablar. No pedí reunirme contigo para que nos hiciéramos amigos, te busqué con un propósito-
-¿Él es tu compañero?-
-Sí, lo es, y es por eso que necesitaba desmayarlo ya no podía soportar su actitud de mocoso intocable. Podía sentir sus celos y su molestia hacia ti, me pone histérica su estupidez-
-Me imagino que debe ser agotador para ti estar fingiendo todo el tiempo. Llega a ser muy molesto, ¿no es así?-
-No tienes idea cuánto-
Una vez que dejé a Declan en su cama, les serví el almuerzo a toda la familia para después irme a recoger algunas de mis cosas, ya que me quedaría en el búnker, el cual habíamos disfrazado de clínica donde tenía mis consultas diarias con mi supuesta psicóloga. Si bien funcionaba como clínica para humanos, nadie sospechaba que debajo de toda esa enorme estructura había una base de operaciones con forma de garaje realmente enorme, donde había baños, saunas de diferentes tamaños, habitaciones y un centro de control de cámaras para vigilar a varias manadas problemáticas. Teníamos una armería enorme con diferentes tipos de armas de fuego y armas blancas, las cuales se usaban para entrenarme. No solo me defendía a puño limpio, sino que también fui entrenada para defenderme con cualquier tipo de arma, tanto antigua como nueva, con las cuales debía saber cómo armarlas y desarmarlas en segundos, incluso con los ojos vendados.
A pesar de que tenía planeado ganarle al lobo gris a puño limpio, tenía un plan de respaldo por si las cosas no salían como quería. Durante años entrené y capacité a un grupo de élite de diez personas, tanto hombres como mujeres, para que estuvieran listos para entrar en la bruma por si yo moría. Ellos tenían la orden de acabar con todo lo que estuviera del otro lado y buscar la manera de traer mi cuerpo y el de mi madre a como diera lugar, sin importar nada. Iban a ingresar con computadoras de última generación, armamento de gran calibre y cámaras con muchas baterías para grabar todo lo que hubiera del otro lado. Me había pasado años planificando hasta el último detalle para que no me faltara absolutamente nada y todo estuviera listo.
-¿Así que esta es tu casa? -escuché preguntar detrás de mí, por lo que me giré para ver a Maddox apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados-
-¿No deberías estar comiendo?-
-Yo vine a verte a ti, probar tu comida solo era un bonus para mí-
-Deberías estar comiendo. Necesito a alguien fuerte para que reine a mi lado, y si no comes como debes no me sirves-
-¿Para eso me necesitas?-
-¿Para qué más te querría?-
-Para fecundar tus óvulos-
-Eso es parte de reinar a mi lado, querido. Es parte del paquete-
-¿Estás segura de que no lo quieres de compañero, al idiota ese?-
-No puede controlar sus emociones ni poner a raya a esta manada; menos va a poder poner a raya a todo un reino-
-¿Qué te hace creer que soy mejor que él?-
-Yo investigo a muchos desde hace años, Maddox. No eres el único al que consideré para reinar a mi lado. Quiero ser honesta: no te elegí porque me gustaras o porque quisiera una relación de pareja. Quiero buenos genes para mi descendencia y tú los tienes, así que no hay más que eso. Si encuentras a tu compañera eres libre de irte, pero si lo haces perderás todo derecho sobre nuestros futuros hijos en caso de que aceptes este matrimonio. No podrás exigir absolutamente nada-
-Eso significa que solo me utilizarás para beneficio propio y del reino. Eso es cruel-
-Así es la monarquía-
-Tus padres se casaron por amor-
-Mis padres eran compañeros elegidos por la Luna. Mi padre era el más fuerte de la manada y mi madre tuvo suerte de que su compañero fuera un alfa de renombre-
-¿Y tu hermano? Él se casó con una humana-
-Mi hermano no es heredero directo. Es el segundo hijo, no tiene las responsabilidades que yo tengo como primogénita y guerrera más fuerte. Además, que se case con una humana es lo que menos importa; es una buena mujer que entiende nuestra forma de vivir y nuestras costumbres-
-Entonces, si encuentro a mi compañera puedo irme con ella, pero perdería mi derecho a todo, lo cual ocasionaría que en mi manada fuera un paria por separarme de la reina. Eso arruinaría mi estatus como alfa-
-Es mejor que la alternativa-
-¿Hay una alternativa a eso?-
-Matarte por traición, y a tu compañera si se sabe que ella sabía quién eras-
-¿Me matarías por eso?-
-Por eso te lo estoy advirtiendo ahora. Lo que pase después es problema tuyo, y si decides continuar con esto te convertirías en un problema mío, por lo que te mataría si eso arruina mi imagen como reina-
-¿Eso es lo único que te importa?-
-Me he esforzado por años en crear un reino bajo las sombras como para que un don nadie venga a intentar arruinar eso con pura cursilería de compañeros. Respeto a la Luna, pero más respeto a las personas que ponen sus vidas al servicio de mi futura corona como para decepcionarlos y dejarlos a su suerte-
-¿Eso quiere decir que para ti solo soy un don nadie con buenos genes?-
-Sí-
-Qué cruel, princesa-
-No estoy en este mundo para ser una persona amable, Maddox, y prefiero mil veces ser honesta que ser hipócrita y pintarte un mundo color rosa. No soy así, por lo que no necesitas esperar eso de mí-
-Siendo honesto, lo prefiero así. Hay demasiadas personas hipócritas en este mundo como para que una futura reina también lo sea-
-Te enviaré el contrato para que lo revises. Ahora déjame sola, por favor, tengo que terminar de ordenar todo y no me gusta que me molesten-
-Sí que tienes tu carácter, futura esposa-
-Limítate a llamarme por un apodo o alguna de esas mierdas. No me llames por mi nombre-
Una sonrisa descarada apareció en su cara y comenzó a acercarse a mí con un paso ligeramente amenazante.
-No puedo creer que mi futura...-
-¿Alfa Vincent?-
"Cuando no tenía que aparecer ella para joder mi vida", pensé mientras volvía a mi postura de mujer sumisa.
Maddox respiró con pesadez antes de girarse para ver a Gina a los ojos. La chica no sabía dónde meterse después de la mirada que le dio el pelinegro.
-¿Y tú eres?-
-Mi nombre es Gina Richards y soy la novia de Declan, el futuro alfa de esta manada. Quería saber si necesitaba algo, ya que escuché que vino a una reunión con el Alfa, señor-