-Vuelve a intentar insultarla y, por mi rey, será lo último que hagas en tu miserable y asquerosa vida -gruñó cerca de su cara mientras apretaba con fuerza su cuello, cortándole el suministro de aire. Un segundo después la arrojó fuera de la casa, mirándola con un claro desdén-. Sal de mi vista, no eres más que una simple perra vulgar-
Si hubiéramos estado los tres solos no hubiera sido tan humillante para ella, pero no era así en absoluto. Había una cantidad considerable de gente que volvía de sus entrenamientos, al igual que varias personas que estaban afuera de sus casas, ya que era pasado el mediodía. La cara de la mujer estaba roja de la vergüenza y la ira por tal humillación. Se levantó avergonzada y salió prácticamente corriendo hacia la casa principal; de seguro iría a buscar a Declan para que defendiera su honor, pero no iba a lograr mucho, ya que la llave que le hice lo iba a dejar inconsciente por un largo, largo rato.
-¿Todos son igual de idiotas en esta manada?-
-No todos, hay muchas buenas personas-
Para cuando terminé, nos preparé algo de comer porque él no había comido nada y no quería que se quedara con una mala impresión mía. Cuando terminamos de comer, Maddox acomodó mis cosas en su camioneta y, mientras esperábamos que mi hermano se subiera en la parte de atrás, veía cómo Declan miraba confundido la camioneta y, al verme, comenzó a caminar hacia nosotros, pero no logró nada, ya que el pelinegro comenzó a acelerar burlándose de él.
Mientras avanzábamos, podía sentir cómo los celos, la preocupación y el miedo se iban yendo de mi cuerpo, haciéndome entender que todo eso que sentía eran solo las emociones del castaño, algo que no iba a extrañar en absoluto esta semana.
Una semana después, Dalia y sus hijas, Sonia y Khea, pasaron temprano por mí para llevarme al gran banquete que harían por la llegada de mi padre, mi hermano y por mí, aunque no sabían que era por mí. También iría mi guardia real y todos a los que había contratado para llevar a cabo mi plan suicida mañana en la noche.
-¿Estás lista para revelar tu identidad?-
-Honestamente, preferiría no hacerlo y revelarla la última noche, pero mi padre al parecer tiene otros planes-
-¿Pudiste entrenar bien esta semana?-
-Sí, agregaron más peso a mi traje, así que me costó mucho, pero lo logré. Sentí lástima por lastimar tanto a esos monjes; ya no sé con quién luchar, no hay peleadores fuertes en este planeta-
-Ayer vi tu entrenamiento -comentó Khea en voz baja mientras miraba por la ventana-. Me dio miedo, tus ojos dan miedo cuando te enojas-
-No estaba enojada, Khea, estaba concentrada-
-Si así te pones cuando estás concentrada, no quiero imaginar cuando te enojes-
Sonreí sin ganas y seguí mirando por la ventana sin ganas de contestar nada. Hoy no tenía ganas de hablar, ya que estaba mal porque en casi dos días se iban a cumplir casi veintiún años de la muerte de mi mamá y, de solo pensar en que todos iban a darme el pésame, me ponía de los nervios.
-¿Estás lista para mañana?-
-No, en absoluto-
-Le vas a ganar, estoy segura de eso-
-No es eso para lo que no estoy lista, Dalia. No quiero que me hablen de mi mamá como si supieran lo que ella hubiera querido, porque sé perfectamente lo que ella quería, así que, si me hacen el favor de difundir que no me hablen de ella, se los agradecería muchísimo-
-Lo haré, no te preocupes-
-Gracias, y necesito otro favor-
-¿Cuál?-
-Mantén alejado a tu hijo de mí. No puedo rechazarlo todavía porque eso implicaría usar mi nombre completo y no puedo hacer eso hasta después de mostrarme públicamente-
-¿Estás realmente segura de eso?-
-Sí-
-Entiendo que quieras proteger sus sentimientos, pero...-
-No trato de protegerlo de nada, Dalia. Simplemente no es apto para estar a mi lado y punto, no hay más que eso-
Al parecer, lo que dije no le gustó nada, pero aun así no continuó con la conversación, lo cual agradecí, ya que no quería seguir justificando el no querer estar con su hijo. Puede que haya sonado muy cruel lo que dije, pero era la verdad: Declan no estaba listo ni siquiera para tener una relación y mucho menos para cargar con algo tan importante como ser un rey. Era más un niño jugando con el poder que su padre le estaba dando.
Una vez que llegamos, me dejaron en mi casa y, después de bajar todo, entré soltando un suspiro. Estaba cansada y lo único que quería hacer ahora era dormir antes de que Maddox viniera por mí. Si bien iba a ir disfrazada, mi hermano me llevaría la ropa que usé toda la semana; era más adecuada a mi cuerpo.
No tenía una cama en sí, ya que el peso del traje dañaría la madera, así que debía dejar el colchón en el piso para evitar accidentes. Una vez que me di una buena ducha, volví a colocarme el traje y me recosté un rato para descansar un poco.
No sé cuánto tiempo estuve dormida, pero podía sentir cómo alguien acariciaba mi cara y un sentimiento de culpa resonaba en el fondo de mi ser. Sabía que era Declan, por lo que abrí lentamente los ojos para encontrármelo recostado a mi lado, recargando su peso en su brazo izquierdo mientras acariciaba mi cara con su mano derecha.
-Deberías estar cocinando para el rey -murmuró sin dejar de tocarme y mirándome a los ojos-. Te ves linda dormida-
¿Acababa de decir algo lindo sobre mí? Algo estaba muy mal con él.
-Tu mamá dijo que podía descansar hasta que sea la hora del banquete-
-¿Pasaste mucho tiempo con él?-
-¿Con Maddox?-
-Sí-
-Un poco, aunque la princesa estuvo ahí todo el tiempo-
En eso no mentía.
-¿Cómo es ella?-
-Físicamente es fuerte y su cuerpo está lleno de cicatrices por sus entrenamientos. En personalidad puede ser algo cruel con sus palabras y ciertamente no le interesa caerle bien a la gente, pero es amable cuando la conoces; se preocupa por su pueblo aunque no la vean-
Podía sentir su curiosidad, así que no pude evitar sonreír.
-¿Por qué no tienes una cama?-
-Porque no podía permitírmelo y después solo me acostumbré a no tener una-
-Pudiste decirle a mi padre-
-Tu padre ya hizo demasiado por mí-
-Gina me contó lo que pasó en tu casa con ese idiota-
-¿Dijo que yo lo provoqué, verdad?-
-¿Tú qué crees?-
-No lo sé, pero yo estuve ahí y a Maddox no le gustó la manera que tuvo tu prometida para hablarme, así que... la educó de cierta manera.
-¿Te gustó eso?-
-¿Que alguien me defienda así? Sí-
Y ahí estaban otra vez sus celos; me irritaban.
-¿Así que te gustó que humillaran a mi prometida? Qué interesante, puerquita-
-Sí, me gustó que alguien me defendiera sin importarle el qué dirán, fue amable de su parte-
-Debería castigarte por eso-
-¿Vas a arriesgarte a que la princesa te arranque los brazos?-
-¿Eso hará?-
-Es lo mínimo que te va a hacer. Créeme que nadie me ha faltado el respeto desde que llegué a su lado por miedo a que los matara; te hará lo mismo si me ve lastimada.
-Físicamente no es la única manera de lastimarte, hay otras manera-
-¿Además de rechazarme?-
-Esa es la peor de todas, y más si es en público-
-¿Eso es lo que planeas? ¿Rechazarme en público para humillarme frente a las manadas que vendrán?-
-Es lo que te ganas por humillar a mi prometida-
-Tú la estás humillando estando aquí, a mi lado-
Sus ojos se abrieron por unos segundos antes de dejar de acariciarme e inclinarse hacia adelante para rozar sus labios con los míos.
-Solo estoy teniendo mi despedida de soltero antes de tiempo -susurró antes de delinear mi labio inferior con la punta de su lengua, haciendo que mi corazón se acelerara a un gran nivel-. Escucha eso... hice saltar a tu corazón-
-Puedo sentir lo mismo que tú, Declan, y puedo escuchar a tu corazón, así que puedes burlarte todo lo que quieras, pero el tuyo late de la misma forma que el mío -me burlé, alejando mi cara de él, pero no logré mucho, ya que me tomó de la mandíbula para acercar mi cara a la suya nuevamente-
-No te ordené que te alejaras-
-Fue decisión mía, así que suéltame-
-¿Ahora tú eres la que me va a dar órdenes?-
-Soy la mano derecha de la futura reina alfa, por lo que puedo ordenarte todo lo que quiera-
-Una semana y ya se te subió el poder a la cabeza, una puerquita con aires de superioridad, ¿quién lo diría?-
Puede que fingiera ser sumisa, pero lo iba a provocar tanto que se iba a quedar con las ganas por ser un grandísimo idiota.
-Un idiota con aires de superioridad, ¿quién lo diría? -me burlé, quitando su mano con agresividad-. No puedes tocarme, el alfa Maddox prohibió que cualquier lobo me ponga una mano encima. Dice que soy su futura amante real para cuando la princesa no quiera tocarlo-
Eso no le gustó para nada, ya que con fuerza volvió a tomar mi mandíbula para estampar sus labios contra los míos mientras su mano se instalaba en mi nuca para profundizar el beso.
-Sobre mi puto cadáver te va a poner una mano encima -gruñó, inclinándose aún más sobre mi cuerpo, aunque no podía dejar que tocara más de la cuenta o se daría cuenta de mi traje-
-Él dijo que dormirá conmigo después de que hable con la princesa, dijo que tomará mi primera vez-
Un gruñido aún más fuerte salió de su garganta y su mano sujetó mi pelo con fuerza, haciendo que lo mirara a los ojos.
-Al único al que vas a darle tu virginidad es a mí. Yo soy tu compañero y tu macho, me perteneces, ¿me escuchaste? Eres mía, te guste o no te guste-
-No lo soy, porque vas a rechazarme en un par de horas, así que voy a ser una loba solitaria, lo que significa que, si Maddox quiere que sea su amante, es mi obligación serlo-
-No voy a rechazarte -aseguró firmemente, soltando mi pelo para llevar su mano hacia mi mejilla y acariciarla-. No puedo hacerlo, intenté decir las palabras una y mil veces, pero no pude hacerlo-
Lo siento, Declan, pero yo sí debo hacerlo, lo quiera o no.
-Vas a tener que hacerlo para poder casarte con tu prometida, no voy a meterme en eso-
-Ya veré cómo lo resuelvo-
Unos minutos después, mientras la intensidad de nuestros besos aumentaba, su hermana Sonia comenzó a golpear mi puerta, así que nos separamos de golpe, haciendo que ambos nos levantáramos de golpe, ocasionando que Declan se golpeara con mi mesita de luz, lo que provocó mi risa. Eso no le gustó, por lo que vino hacia mí molesto, pero lo tomé de su ropa y planté un beso en sus labios.
-¿Te dolió?-
-No -musitó casi en un suspiro mientras volvía a besarme-. No dejes que te toque, por favor-
-Lo intentaré-
Obviamente era una mentira, pero no quería que se sintiera mal, aunque moría por verlo arrastrarse como un animal herido.
Un largo rato más tarde ayudé a acomodar el salón y a hacer varias diligencias antes de que las manadas invitadas comenzaran a llegar. Mientras las acomodábamos en las diferentes residencias, mi hermano me avisó que faltaba poco para que llegaran, así que le avisé a Dress lo que mi hermano había dicho para que estuvieran listos.
Llegadas las ocho de la noche, todo el mundo estaba en el enorme salón esperando a que el rey y sus hijos hicieran su aparición. Al parecer, muchos estaban nerviosos porque ya no recordaban cómo se veía la princesa, aunque habían escuchado que se había vuelto cruel después de la muerte de su madre. Escuché toda clase de rumores, uno más idiota que el otro, aunque hubo uno que me dio gracia y fue que la princesa tenía pensado crear un harén para expandir su descendencia; era lo más estúpido que había escuchado nunca.
Cuando por fin la camioneta de mi padre se estacionó afuera, todos comenzaron a impacientarse, aunque dejé de prestarles atención cuando vi a Gina pegada a Declan como una garrapata, mientras el castaño la miraba con una sonrisa, una que en unos minutos iba a destrozar sin siquiera una pizca de remordimiento en mi sistema.
-¡Ahí vienen!-
Se escuchó a lo lejos, haciendo que fijara mi vista en la puerta. Yo estaba parada casi a cuatro personas de distancia de la alfombra roja que le habían puesto a mi padre, y tenía a la familia Beecham a solo unas cinco personas de distancia, por lo que iba a ver la cara de Declan en HD cuando me llamara mi padre. Dress y Dalia se acercaron para quedar a unos metros frente a la puerta para recibir a mi padre, el cual entró unos minutos después vestido con un traje completamente negro, al igual que sus zapatos. Su pelo estaba algo canoso, pero corto, al estilo George Clooney.
Mi papá, en sí, era alto; medía más o menos uno ochenta y tres u ochenta y cuatro. Él no se había vuelto a casar ni a salir con otras mujeres desde lo de mamá. Mi hermano entró cargando a su hijo y de la mano de su esposa Julieta, a quien se le notaba una hermosa pancita de embarazada a través de su vestido, que a pesar de ser suelto hacía que su pancita resaltara.
Mi padre se detuvo a la mitad del camino, completamente serio, antes de girar su cabeza hacia el sector en donde yo estaba. Supongo que ya era hora de mostrar lo que llevaba veinte años ocultando.
-Quítate ese estúpido disfraz, que quiero ver y abrazar a mi hija -dijo con firmeza, haciendo temblar a la gran mayoría. Era normal que cuando hablara la gente creyera que los estaba reprendiendo, pero esa era su voz y su actitud, una actitud que está implícita en mi ADN-
-¿No podías esperar un par de días más, anciano? -lo cuestioné, haciendo que todos a mi alrededor, incluyendo a Declan y Gina, se giraran a verme impactados-.Quería seguir jugando con estos idiotas un poco más-
-Cuida tu lenguaje, que eres una futura reina-
-Mi lenguaje no es lo que debería preocuparles a la gran mayoría en este lugar, sino mi venganza -aseguré con una sonrisa, abriéndome camino hasta llegar hacia ellos-
-Quítate ese disfraz para que pueda abrazarte como corresponde -me ordenó mi padre, colocando sus manos en los bolsillos de su pantalón-
-Si eso es lo que quieres -solté, encogiéndome de hombros, para después comenzar a quitarme la ropa-
Para cuando finalmente me quité el traje, lo arrojé frente a mi padre, lo cual produjo una gran sorpresa en todos al escuchar lo pesado que sonó el golpe contra el piso. Mi padre, para demostrar que solo había sido ruido, intentó levantarlo, pero no pude evitar reír al ver su esfuerzo.
-Vas a romperte la cadera, anciano-
-Demonios, ¿cuánto pesa esta cosa?-
-Padre, el lenguaje -lo reprendí, viendo a Gaia, la cual formaba parte de mi equipo suicida, traerme algo de ropa que no era lo que yo pedí-. ¿Qué carajos es eso?-
-Eso es mi culpa, me olvidé de ir por tu ropa-
-Debería romperte la cara por ser tan inepto, hermano-
-Cuñada, no arruines lo único que tiene bueno -me pidió mi cuñada, haciéndome reír y haciendo que mi hermano la mirara ofendido-
Una vez que me terminé de cambiar, lo cual consistía en un pantalón negro de jeans con una remera algo suelta de color blanca con la cara de Deadpool, una campera de cuero al estilo Negan de The Walking Dead y unas zapatillas deportivas negras -odiaba usar zapatos, así que agradecía que me trajeran estas zapatillas-
-¿Feliz? -le pregunté a mi padre, abriendo los brazos y esperando mi abrazo-.
-Cada día te pareces más a tu madre -murmuró con nostalgia mientras venía hacia mí para abrazarme. Lo abracé con fuerza, recordando que llevaba más de dos años sin abrazarlo-. Mi princesa-
-Hola, papi, te extrañé-
-Pudiste revelar tu identidad mucho antes para que pasáramos más tiempo juntos.
-Sabes que no podía hacerlo, incluso estando a dos días aún creo que es demasiado pronto mostrarles quién soy-
-Ordenaré que no te molesten-
-No importa, ahora puedo romperles la cara sin ningún tipo de problema-
Al separarme de él, besó mi frente repetidas veces antes de que yo pudiera ir a saludar a mi cuñada y a mi sobrino.
-¿No hay abrazo para mí?-
-A ti te vi toda la semana, así que no molestes-
-Qué pésima hermana mayor-
-¿Sí recuerdas lo que les hice a esos monjes, verdad?-
-¿Dije pésima? Quise decir excelente hermana mayor-
-Tía, ¿por qué tienes tantas cicatrices? -indagó mi sobrino de cuatro años en los brazos de su papá, mientras mi padre saludaba a sus amigos-.
-Porque me rompí cada hueso del cuerpo y me perforé varios órganos repetidas veces entrenando, así que por eso tengo el cuerpo lleno de cicatrices-
-¿No te duelen?-
-No, ya no duelen-
-Tu tía se rompió las dos piernas a los nueve años y desde entonces se ha lastimado de esa manera hasta cumplir los veinte -le contó mi hermano antes de ponerse a saludar a los invitados-
Me llevó un largo rato saludar a las manadas, pero al terminar de hacerlo por fin me senté al lado de mi padre para poder comer tranquila, aunque mi tranquilidad duró poco, ya que Maddox apareció para sentarse a mi lado e intentar sacarme conversación, hasta que vio que le estaba prestando más atención a la comida que a él, por lo que se dedicó a hablar con mi hermano y mi cuñada.
-Veo que cuidaron muy bien de mi hija -comentó mi padre cuando terminamos de comer, mientras su mano sostenía la mía con cariño-. Gracias por eso, no puedo expresar cuán agradecido estoy.
Ni tanto, si me daban tremendas palizas los mocosos de la manada.
-No tienes nada que agradecer, Marcos, somos familia-
-Hablando de familia, quiero saber si ya encontraste a tu compañero-
-Lo rechacé-
Mi padre me miró como si no hubiera entendido lo que le dije, así que me acomodé en mi asiento para verlo a los ojos.
-¿Qué hiciste qué?-
-Que lo rechacé, no era digno de ser mi compañero y mucho menos de ser rey-
-Hija, no puedes... eso es...-
-Es lo que debía hacerse, no solo por mi bien, sino también por el de él y nuestro reino. No puedo dejar que un mocoso como él reine a mi lado y mucho menos que nuestra gente dependa de él. Créeme, el reino no se pierde de nada -aseguré, tomando mi vaso y dando un rápido vistazo a Declan, quien me veía atónito-. Además, es lo mejor, ya que voy a poder pelear con ese lobo sin sentir las emociones de mi compañero, lo cual va a hacer que pueda concentrarme mejor.
-¿Dices que rechazar a tu compañero va a hacer que ganes esa pelea? -inquirió mi hermano, algo confuso-
-Es lo que dije-
-¿Crees que mamá murió por eso?-
-No, y no metas a mamá en esto, Arne. Su entrenamiento no fue el mismo que el mío y su objetivo no era el mismo que el mío-
-¿Y cuál es ese objetivo?-
-Matar a esa cosa-
Y eliminar lo que sea que haya detrás de esa niebla, aunque me cueste la vida, y traer el cuerpo de mi madre a como dé lugar.
-Mamá también quería lo mismo-
-Mamá quería protegernos y protegerme para que yo no tuviera que pelear, pero no lo logró, así que ahora me toca a mí-
-¿Crees que si mamá no me hubiera tenido hubiera podido concentrarse en su entrenamiento?-
La mesa se quedó completamente en silencio, esperando a que le respondiera a mi hermano, lo cual había provocado una gran tensión.
-¿Por qué intentas que todo gire en torno a ti, hermano? Mamá sabía muy bien lo que hacía y yo no voy a hablar por ella ni mucho menos opinar sobre ese tema, pero sí voy a decirte que mamá estaba feliz por tu nacimiento. Así que no comiences a decir estupideces, hazme el favor, Arne, porque lo que menos tengo ganas de hacer es soportar ese tipo de preguntas estúpidas a dos días de la pelea más importante de mi vida.
-Tu hermana tiene razón, no hay por qué hablar de estas cosas en este momento. Se supone que es una cena para estar juntos en familia antes de... de eso, así que por favor hablemos de otra cosa, ¿puede ser?-
-Eso me pasa por no pegarle de chiquito para que se le acomoden las ideas -comenté, tomando mi vaso para beber un poco de jugo, ya que había pedido que no me sirvieran alcohol porque quería entrenar más tarde con mi guardia real-
-Si rechazaste a tu compañero, ¿quién será el padre de tus hijos? -indagó mi padre, aún confuso, mientras me observaba de reojo-
-Vincent Maddox será mi esposo y el padre de mis hijos-
-¿Tú lo serás? -inquirió algo reacio, mirando al pelinegro-
-Sí, mi Rey, así lo quiere su hija-
-¿No es una decisión en conjunto?-
Maddox se quedó en silencio y tuve ganas de romperle la cara por hacerme quedar como una idiota delante de todos.
-Le ofrecí ser mi compañero y aceptó. Si quiere dar marcha atrás con el trato puede hacerlo sin represalias. Si lo hace, tendré que buscar a alguien más para cubrir ese puesto-
-¿Crees que ser Rey es solo un puesto?-
-Es un trabajo que conlleva mucha responsabilidad y que no muchos son dignos de llevar a cabo esa tarea, por eso busqué al mejor-
-Se supone que debes casarte por amor, hija. No es necesario que hagas eso-
-Lo es, porque si yo no puedo ganarle a esa cosa, las futuras generaciones deberán hacerlo y para eso necesito que tengan buenos genes y que sean fuerte-
-Si le ganas...-
-Si le gano es lo mismo. No quiero a un inútil a mi lado para gobernar y no pienso seguir discutiendo esto, así que hablen de otra cosa porque prefiero retirarme a seguir con esta conversación-
-No es para que te alteres, hermana, solo fue simple curiosidad-
-No me molesta la curiosidad, hermano. Lo que me molesta es que critiquen mi plan de vida sabiendo que es posible que muera en dos días-
-No vas a morir-
-Lo sé, pero aun así debo estar lista para todo, así que si me disculpan, ya me pusieron de mal humor con sus estupideces -dije, levantándome bajo la mirada atenta de todos en el salón-
-Aún no te dije que podías retirarte-
-No necesito tu permiso, padre-
Salí del salón sin prestarle atención a nadie y, sin pensarlo, caminé hasta la tumba de mi madre. No lo iba a admitir en voz alta, pero tenía miedo. Tenía miedo de no recuperar el cuerpo de mi madre y de fallar. No quería fallar.
-Dejaste a todos atónitos, incluso a tu padre -dijo Declan detrás de mí-. ¿Por qué no me lo dijiste?
-No eres nadie para decirte nada -gruñí, parándome con cuidado de no arruinar las flores que le habían dejado a mi madre-
-¿Puedo saber quiénes sabían?-
-¿Ahora preguntas si puedes? ¿No lo vas a exigir? -me burlé, girándome para verlo a los ojos. Sus emociones eran realmente abrumadoras, pero no lo suficiente como para no rechazarlo-. Tus padres, tus hermanos y el doctor de la manada-
-¿Por qué dejaste que creyera que eras nadie?-
-Por esto. Porque si lo hacía me iban a tratar diferente y no iba a poder vivir en paz-
-Debiste decírmelo. Si hubiera sabido...-
-¿Qué? ¿Te hubieras comportado como una persona decente? ¿No me hubieran maltratado de la forma en la que lo hicieron? No me hagas reír, Declan. Son unos niños idiotas a los que dejé hacer lo que quisieran para no tener que matarlos-
-Si me lo hubieras dicho habría podido...-
-¿Habrías podido hacer algo? No me hagas reír, querido. Puedes decir lo que quieras y mostrarte arrepentido de tus actos, pero de nada sirve eso ahora. Deberías haberlo hecho desde un principio. Tu deber como futuro Alfa era guiar, proteger y ayudar a todos en esta manada, y lo único que has hecho es usar el hecho de que eres el futuro Alfa para abusar de todos. ¿Crees en verdad que alguien así podría ser un buen Rey Alfa? ¿Crees por un segundo que voy a permitir que ese ejemplo de persona reine a mi lado? Eres más idiota de lo que creí, Declan-
-No voy a rechazarte y sé que m...-
-Lo harás o te voy a matar-
-No puedes-
-No tienes idea de lo que puedo hacer y de lo que no. Es mi vida la que está en juego-
Y el cuerpo de mi madre.
-Sé que me equivoqué y que la cagué. Llevo años cagándola y entiendo que estés enojada, pero...-
-No hay peros, Declan. Te voy a rechazar y se acabó. No tienes idea de lo que está en juego-
-Entonces dime qué es lo que está en juego además de tu vida. Puedo sentirte, ¿lo olvidas? Sé que ocultas algo más-
-No tienes por qué saberlo, así que di las palabras de una vez y terminemos con esto-
-No lo voy a hacer hasta que me digas todo-
-¡El cuerpo de mi madre! ¿Feliz?-
-¿El... cuerpo?-
Respiré hondo y me alejé de él para volver a ponerme frente a la tumba de mi mamá.
-Explícame, por favor-
-La noche en la que mi madre murió escuché la voz de ese lobo en mi cabeza después de pedirle que dejara su cuerpo para poder darle un funeral. Esa cosa dijo que si yo le ganaba en la pelea me devolvería su cuerpo, así que por favor... por favor tienes que rechazarme porque no puedo pensar en ti cuando me enfrente a él-
-¿Tu padre no lo sabe?-
-No. Nadie lo sabe además de ti, por lo que te pido que no le digas a nadie. Nadie puede enterarse de esto-
Se quedó en silencio por varios minutos antes de ponerse a mi lado y tomar mi mano para entrelazar nuestros dedos.
-Si hago esto y ganas, prométeme que me darás una oportunidad para compensar todo lo malo que te he hecho-
-Si haces esto por mí, te daré todas las oportunidades que quieras-
-Solo necesito una para compensar mis errores-
-Y la tendrás-
-¿Es necesario que lo haga ahora o podemos esperar un poco?-
-Debemos hacerlo ahora para que pueda acostumbrarme y pueda entrenar bien estos dos días-
-No quiero hacerlo-
-Por favor, solo serán un par de días-
-Bien, pero estaré a tu lado estos dos días, lo quieras o no-
-¿Y que todos sospechen que somos compañeros? Ni lo creas, querido-
Lo escuché soltar una pequeña risa antes de hacer que me girara hacia él para poder besarme.
-¿Y el idiota de Maddox?-
-Después de lo que hizo, le conviene no cruzarse en mi camino-
Lo vi sonreír antes de volver a tomar mis manos.
-¿Lista?-
Respiré hondo y comencé a asentir, permitiéndome ser frágil por primera vez en años.
-Yo, Brenda Juliette Montenegro, princesa y futura reina Alfa, te rechazo a ti, Declan Andrew Beecham, como mi compañero-
Al terminar de decir esas simples pero devastadoras palabras sentí un pinchazo justo en el corazón, provocando que comenzara a quedarme sin aire.
-Yo, Declan Andrew Beecham, futuro Alfa de la manada Beecham, te rechazo a ti, Brenda Juliette Montenegro, como mi compañera-
Un dolor agudo y punzante atravesó por completo mi cuerpo, de pies a cabeza, haciendo que ambos cayéramos al piso por el dolor y la angustia que nos provocó rechazarnos. Dolía como el demonio y la tristeza era aún más grande de lo que imaginaba, pero en el fondo podía sentir paz y algo de tranquilidad al ya no sentir sus emociones a flor de piel. ¿Estaba bien sentirse así? ¿Era normal o solo era yo?
-Mierda, esto duele -se quejó, sujetándose del pecho, por lo que me arrastré hacia él para pegar mi frente a la suya-. ¿Tú también sientes como si te punzara el corazón y no pudieras respirar correctamente?-
-Sí-
Estaba mintiendo. Sí, dolía, pero era más una tristeza profunda que un dolor físico profundo.
-Me cuesta respirar -aseguré, subiendo mis labios a su frente para besarlo antes de recostarme en el césped-. No volveré a rechazar a nadie después de esto -murmuré, viéndolo recostarse a mi lado. Una vez que se acomodó, me arrastré para recostarme en su pecho y oír su corazón-. Debes calmarte o va a darte un infarto-
-Te recuerdo que acabas de rechazarme-
-Lo sé, pero aun así debes hacerlo. Respira lento-
-Lo hago-
Coloqué mi mano en su pecho y recargué mi peso sobre mi brazo para poder verlo a los ojos.
-Gracias-
-Esto es solo hasta que ganes, así que no te hagas ilusiones, puerquita-
Solté una ligera risa mientras lo veía estirar su mano para tocar mi mejilla.
-¿Cuántos hijos vamos a tener?-
Eso me hizo reír mucho más, haciendo que él, en un rápido movimiento, me colocara de espaldas al piso mientras se colocaba entre mis piernas.
-No lo sé, ¿cuatro o cinco?-
-Son muy pocos-
-¿Los vas a tener tú o yo?-
-¿¡Qué carajos estás haciendo!?-
¿Por qué tenía que aparecer ella? Los dos miramos hacia nuestro costado para ver a Gina con las manos en sus caderas, mirándonos furiosa. Una gran satisfacción se adueñó de mi cuerpo.
-Estoy pasando el rato con mi compañera, así que si no te molesta, ¿Puedes dejarnos solos?-
Parecía que sus ojos iban a salirse de su cabeza, por lo que no pude evitar soltar una risa.
-Creo que será mejor que vuelva a casa. De seguro mi padre debe estar esperándome ahí para hablar-
-¿Tu... compañera? -indagó casi sin voz. Declan suspiró, algo irritado, y se levantó para ayudarme a pararme-
-Sí, querida. Declan es... oh bueno, era mi compañero, ya que acabo de rechazarlo -le expliqué, viendo cómo se ponía pálida mientras me acercaba para quedar a su lado-. Es todo tuyo, querida. No es digno para estar a mi lado, así que creo que puede ser digno para estar con una prostituta como tú. Que lo disfrutes-
Salí de ahí riéndome, dejándolos a los dos solos mientras discutían, o bueno, ella le reclamaba no haberle dicho que yo era su compañera.