Género Ranking
Instalar APP HOT
El legado del Rey Licántropo.
img img El legado del Rey Licántropo. img Capítulo 5 Capitulo 5. Sobrevivir.
5 Capítulo
Capítulo 6 Capitulo 6. Una loba en apuros img
Capítulo 7 Capitulo 7. Nada de esto es normal img
Capítulo 8 Capitulo 8. Muerte. img
Capítulo 9 Capitulo 9. Mi Rey img
Capítulo 10 Capitulo 10. Hyde img
Capítulo 11 Capitulo 11. Lamento no haberte pedido permiso. img
img
  /  1
img

Capítulo 5 Capitulo 5. Sobrevivir.

Guardé el control y se lo volví a entregar para quitarme la campera, haciendo que mi mamá me mirara pasmada por mis cicatrices. Estiró su mano para tocarme con suavidad.

-Mi vida...-

-Entrené mucho para venir a buscarte y no voy a parar hasta llevarte de nuevo con papá y Arne, así que quita esa cara, mamá, que solo son unas simples cicatrices-aseguré, tomando su mano para besarla-

-¿Has entrenado de esa manera por mí?-

-¿Por quién más lo haría? Además, estoy segura de que después de que papá vea el video que le dejé en mi casa, él también hubiera querido venir conmigo a buscarte-

-¿Video?-

-Hablaremos de eso después de que baje-

Park y Robín vinieron conmigo para asegurarse de que nadie se atreviera a molestarme, pero después de escuchar cómo el niño les contaba lo que hice en mi moto, nadie se atrevería a molestarme, sin contar lo que le hice al lobo. Subí a la parte más alta del árbol, viendo cómo el lobo gigante me seguía atentamente con la mirada, mientras su preocupación crecía cada vez más cuanto más arriba yo estaba.

Una vez que me acomodé, saqué el control de la mochila. Mientras el dron estaba en el aire, yo estaba grabando la pantalla para mostrarles todo lo que se veía. Al final tenía razón y lo que se veía a lo lejos eran unas ruinas, pero aún más lejos se podía ver un castillo y, a pesar de que en la imagen se veía pequeño, a juzgar por el espacio que ocupaba era realmente grande.

-¿Cómo carajos voy a hacer para llegar hasta ahí? -me cuestioné mientras veía a unos cien o ciento cincuenta lobos rodeando la cúpula-

También observé cómo era el pueblo y cuántas casas había para tener en cuenta cuántas personas había en este lugar. Pude ver a varios niños jugando y corriendo de un lado hacia el otro mientras jugaban con una pelota que parecía ser de trapo, aunque se detuvieron en seco y comenzaron a alejarse poco a poco cuando un lobo se acercó a ellos paso a paso.

-¡Gaia, código rojo en el centro del pueblo! -le grité, llamando la atención de todos.

Mi equipo, sin dudarlo, salió corriendo para detener al lobo y, antes de que pudiera decir algo más, mi mamá salió tras ellos, por lo que guardé rápidamente el control en la mochila y, sin dudarlo, salté de rama en rama hasta que llegué a la mitad del árbol, donde salté sin pensarlo. Al tocar el piso giré, soltando la mochila para salir corriendo y ver si necesitaban ayuda.

Al llegar, el lobo estaba siendo contenido en el piso por mi equipo, pero no duró mucho, ya que el lobo comenzó a intentar morderlos, así que comencé a silbar para que se alejaran, ya que me haría cargo del mutante.

-¿Es el hermano del niño? -

-No, es el hombre que estaba inconsciente. Al parecer lo mordieron-

-Volvimos hace poco menos de una hora -nos avisó Stacy, apuntándole al lobo con su arma-. Si es una enfermedad, es de contagio corto y, a menos que quieran saber si se contagia por sangre, no dejen que los lastime o terminarán igual-

Sonreí, retrocediendo poco a poco, llamando la atención del lobo, el cual se saboreó antes de salir corriendo hacia mí, por lo que comencé a correr, alejándolo del centro para llevarlo cerca de la barrera y poder pelear sin interrupciones para ver qué tan fuertes eran estos lobos.

Fue una pérdida de tiempo absoluta, ya que lo derribé de un solo golpe bajo la mirada de mi madre, la cual intentaba no meterse en mi pelea.

-Creí que al menos me iba a servir de entrenamiento, pero no, fue una completa pérdida de tiempo -gruñí, pateando al lobo para sacarlo de la barrera bajo la atenta mirada del otro lobo-. Si quieres pelear conmigo, puedo ser buena y concederte unos minutos de mi tiempo, grandote-

Me acerqué aún más a la barrera, al igual que él, mientras lo veía colocar su enorme mano en ella, por lo que no dudé y puse mi palma sobre la suya, sintiendo su calor y cómo su preocupación desaparecía poco a poco y era reemplazada por algo de tranquilidad.

-¿Lo estás tocando? -escuché preguntar a mi mamá detrás de mí-. ¿Qué sientes? -

-Lo mismo que con Declan, pero con más intensidad y...mucho más-

-¿Declan? ¿El hijo de Dalia y Drees? -

-Sí, él era mi compañero-

-¿Era? -

-Lo rechacé hace dos días en nuestro mundo. No quería sentir sus emociones antes de pelear con el lobo gris.

-Hija...-

-Estoy bien, pero aún no entiendo cómo es que este lobo también es mi compañero. ¿Qué se supone que está pasando? -

-No lo sé, mi amor, pero te prometo que lo vamos a averiguar. Vamos a volver con nuestra familia, pase lo que pase -prometió, colocando su mano sobre mi hombro y apretándolo con un poquito de fuerza-. Vamos, para que comas algo-

-No tengo hambre-

-No me obligues a cargarte como cuando eras chiquita -me advirtió, intentando hacerme cosquillas-

-Ya no tengo cosquillas-

-Entonces voy a tener que torturarte como cuando eras una niña-

Un gruñido se hizo presente detrás de mí, justo al mismo tiempo en el que un sentimiento de enojo afloraba, por lo que me giré para sonreírle al lobo y que así se tranquilizara.

-Ella no me lastimaba, grandote, así que no tienes por qué enojarte. Ella jugaba conmigo y me abrazaba todo el tiempo cuando no estaba entrenando o con mi papá descansando por su embarazo. Ella es mi sangre, así que si la lastimas me estarás lastimando a mí -le expliqué, tomando la mano de mi madre para colocarla en mi pecho-. Es mi mamá-

El lobo pareció tranquilizarse al oírme decir eso, así que volví a acercarme a la barrera para tocar nuevamente su mano.

-No deberías confiar tanto en él, lo he visto lastimar a muy buenos hombres-

-No es su culpa-

-Sí lo es, hija-

-No, no lo es. Esos lobos solo se mantienen a raya porque él es el que manda, él es el Alfa, pero puede que no pueda controlar las mutaciones, así que estoy segura de que él también está infectado por esa enfermedad. No lo culpes aún, mamá, no conoces su historia-

-Puede que tengas razón, pero eso no quita que si no fueras su compañera te hubiera matado-

-Y yo a él si lastimara a alguno de mis hombres o a ti. Hacemos lo que hay que hacer para proteger y cuidar a los demás a costa de nuestras vidas. Eso fue lo que me dijiste el día anterior a la pelea, ¿lo recuerdas? Dijiste que no todos tienen las mismas opciones y que hay decisiones más difíciles que otras-

-¿Por qué dices eso ahora? -

-El castillo que vimos con el dron quizá tenga algo que nos sirva para entender este lugar. Quizá tenga la manera de salir de acá y volver a casa o quizá tenga la respuesta a las mutaciones para que ese hombre pueda volver con su familia-

-No. Quítate esa idea de la cabeza porque no lo vas a hacer-

-Él no va a lastimarme, estoy segura de eso-

-Eso no me interesa. Te dije que no lo vas a hacer y punto-

-¿Y si es la única manera de volver a casa? ¿No lo harías? -

-¡No a costa de perder a mi niñita! -exclamó, viniendo hacia mí para tomar mi cara entre sus manos. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, así que estiré mis manos para secar su cara-

-Dejé de ser una niña hace mucho, mamá. Le hice una promesa a papá, a Arne, a ti, y pienso cumplirla cueste lo que cueste.

-Entonces iré contigo porque no hay manera de que te deje ir sola-

-Ma...-

-No y no, así que o me dejas ir contigo o no irás, porque no voy a perder a mi bebita... no de nuevo-

Ella me abrazó con fuerza por un largo rato mientras seguía llorando en mi hombro. Era bueno saber que eso no había cambiado y que ella seguía siendo igual de sensible que hace años.

-Vamos, te enseñaré dónde vivo para que puedas dormir un poco después de la mañana agitada que has tenido, mi amor-

-El niño dijo que el invierno llegará pronto, ¿están preparados para eso? -

-¿Te dijo que se quemó un almacén? -

-Sí lo hizo. ¿No tienen suficiente comida, verdad? -

-No para pasar el invierno, y los lugares de caza escasean por la cantidad de lobos que hay afuera-

-Entonces debemos buscar la manera de conseguir comida, algunas plantas medicinales, cortar mucha leña y encontrar todos los minerales que podamos-

-¿Minerales para qué? -

-Minerales que se puedan comer, como la sal, mamá. El cuerpo necesita hierro, yodo, magnesio, calcio-

-Cierto, cierto-

-Además, trajimos varios granos para plantar, así que necesitamos una tierra rica en nutrientes para poder plantar hasta que sepamos cómo volver a casa-

-¿Lo pensaste todo, no es así? -

-Veinte años es mucho tiempo -le dije con una leve sonrisa mientras acomodaba su pelo-. Además, si algo me ha enseñado la tele y el anime es que siempre hay que tener un plan B-

-El equipo que trajiste parece muy sofisticado-

-¿Las personas o el equipo en sí? -

-Las personas-

-Lo son. Gaia trabaja como asesina a sueldo, al igual que Dominika. Ambas son rusas, así que puede que las escuches hablar su idioma de vez en cuando. Park, Román y Robín tienen varios títulos en medicina moderna, medicina herbolaria y tomaron cursos de medicina antigua, sometiéndose a los peores casos conocidos por el hombre para ver hasta dónde eran capaces. Son coreanas, así que no te atrevas a decirles chinas o japonesas o van a matarte; odian que les digan así, así que por favor no lo haga. Powell y Víctor eran marines y trabajaron en misiones especiales de las cuales no tienen permitido hablar ni hacer ningún tipo de referencia, y jamás les vas a sacar una sola palabra al respecto. Tienen títulos en computación avanzada, matemática, historia e infraestructura, así que pueden ser los encargados de crear un nuevo almacén o un invernadero, ya que no vi ninguno. Powell es sueco y Víctor es noruego.

Alin, por otra parte, es zoólogo y tiene varias maestrías en arqueología forense y europea. También hizo algunos cursos para aprender diferentes idiomas, así que considérelo un políglota. Es de Bélgica, pero se crio en Italia, así que de vez en cuando se le traba el idioma. Por otra parte, Owen, Chase y Grace son latinos, a excepción de Stacy, que nació en Angola pero sus padres se mudaron a Argentina cuando cumplió nueve, así que habla perfecto español. Todos tienen diferentes especialidades, pero su punto fuerte es la cocina química, así que saben mucho de química. Owen, por su parte, estudió para climatólogo, así que nos será útil cuando plantemos los granos, y Chase había estudiado para veterinario, aunque en el último año tuvo que dejar por la muerte de su madre.

-¿Por qué siento que hay algo que no me estás diciendo? -

-Bueno... básicamente todos son malas personas a las que contraté para esta misión medio suicida, ya que ninguno tiene familia, a excepción de Stacy, pero no se habla con sus padres, así que no se hace problema-

-¿Malas personas? -cuestionó llevándose las manos a la cintura y mirándome con una ceja levantada- Sentía que volvía a tener seis años.

-Sí, bueno... ¿qué te digo? Traficantes de drogas, asesinos a sueldo, estafadores, semimillonarios y con deseos suicidas de los cuales me aproveché apostando alguna que otra cosa, pero como no pudieron ganarme en una pelea a puño limpio ahora son básicamente mis... ¿perros falderos? No sé cómo decirlo, la verdad-

-¿Trajiste a esas personas a este lugar donde hay niños? -

-Claro, porque yo sabía que había niños, personas, lobos y hasta que iba a encontrar a un segundo compañero de vida. ¿Acaso tengo una bola de cristal para eso? -

-Cuida cómo me hablas-

-Sí, mami-

-¿Confías en ellos? -

-Con mi vida. Puede que sean asesinos despiadados, pero ellos saben con quiénes meterse y con quiénes no, así que no te preocupes, todos van a estar seguros con ellos-

-Ese tal Maddox, ¿quién es? -

-Es el futuro Alfa de la manada Cielo Rojo. Su padre es Garret Vincent-

-Lo recuerdo, ¿va a retirarse? -

-Sí, ya es un hombre algo mayor, así que supongo que quiere algo de tranquilidad en su vida-

-¿Eres su amiga? -

-En realidad no. Rechacé a Declan como mi compañero y tenía pensado que si le ganaba al lobo gris me uniría en matrimonio con Maddox para que mis hijos tengan buenos genes-

-¿Planeabas tener hijos? -

-En realidad se suponía que iba a dejar diez óvulos para que fueran fecundados con el esperma de Maddox, pero no lo hice. Algo me decía que no lo hiciera-

-¿Tu padre te dio... la charla sobre las abejitas? -

Una risa salió desde el fondo de mi garganta, haciendo que se pusiera roja como un tomate.

-¿Abejitas, mamá? -

-No te burles-

-No, papá nunca pudo hacerlo porque cada vez que intentaba hablar de eso se ponía violeta como una mora y debía ir a lavarse la cara-

-¿Entonces cómo...?-

-¿Cómo aprendí? -

-Sí-

-Internet-

-¡Dios, soy un desastre como madre! -

-Tranquila, no estuvo tan mal-

-¿Tú ya...? Ay, por Dios, no quiero saber, no quiero saber... o bueno, sí. Dime que te cuidaste y que el chico con el que estuviste se portó bien, por favor.

-¿Chico? -la cuestioné, viendo cómo se ponía pálida-. Más bien diría anciano, y estaba uff... un viejo muy sabroso-

-¡Hija, por Dios! -

Comencé a reírme sin parar, ganándome algunos manotazos de su parte, mientras en mi cabeza rondaban los celos del lobo.

-¡Tranquila, mamá, tranquila! Soy virgen, ¿sí? -

-¡No me hagas esas bromas, mocosa tarada! -me gritó para después taparse la cara por la vergüenza-

-Aunque sí he experimentado conmigo misma, ¿quieres saber cuántos orgasmos tuve antes de desmayarme? -le pregunté, provocando un grito de su parte, lo que hizo que yo volviera a reír aún más fuerte.

Ella comenzó a caminar para alejarse de mí, pero yo quería seguir molestándola un poco más.

-Mamá, no te vayas, aún tenemos que hablar cuando creí que me había orinado encima, pero resultó que fue un...-

-¡No quiero saber! -me gritó, alejándose a paso acelerado, así que no pude evitar reír aún más fuerte-

Cuando me quedé sola, me limpié las lágrimas antes de darme vuelta para ver al lobo negro. Quería abrazarlo, así que sin pensarlo crucé la barrera y me acerqué a él sin una pizca de miedo en mi sistema. Lo abracé lo mejor que pude, dejando mi cabeza casi en el centro de su pecho, y digo casi porque me sentía un minion a su lado.

-Sé que no vas a lastimarme, grandote, y sé que no eres malo. Puedo sentir todas tus emociones como si fueran mías, y solo quiero que sepas que si existe la forma de que vuelvas a ser humano, te prometo que voy a encontrarla para que puedas venir conmigo a mi casa. Quiero mostrarte mi hogar -musité sin dejar de abrazarlo-

Escuché un pequeño lamento salir de su boca y, unos minutos después, me separé un poco de él para verlo a los ojos. Sabía que su aspecto daba miedo, pero a mí no me daba miedo en absoluto.

-Mi nombre es Brenda, ¿tú tienes un nombre? -le pregunté, colocando mis manos en su abdomen-

Lo vi mover sus brazos hasta que su índice tocó la tierra para escribir el nombre Novak.

-Un placer conocerte, Novak -dije con una sonrisa, la cual se borró al escuchar un pequeño grito a unos metros de donde estábamos-

Al girar mi cabeza para ver de dónde provenía ese grito, vi a un niño de no más de tres años fuera de la barrera, mientras algunos lobos se acercaban a él peligrosamente. Sin dudarlo, salí corriendo lo más rápido que pude para evitar que lo lastimaran. Derrapé justo frente al niño mientras lo sujetaba para apretarlo contra mi cuerpo y así evitar que los lobos lo atacaran.

Creí que me atacarían a mí, pero no lo hicieron. En cambio, vi una enorme sombra cubriéndome por completo, por lo que supe que Novak había intervenido para evitar que nos atacaran.

Me paré lentamente, acomodando al niño en mis brazos, el cual escondió su cabeza en mi cuello rápidamente, ya que estaba temblando del miedo.

-Tranquilo, ya pasó. No tienes de qué preocuparte porque él no va a lastimarte, ¿sí? -le dije, masajeando su espalda-

Vi cómo el grandote tomaba la pelota del niño con sumo cuidado para no romperla. Estiró su mano y esperó con calma a que el niño mirara.

-Mira -le pedí al infante, y si bien tardó unos segundos en levantar su cabeza, sus ojos se abrieron en grande cuando vio que el enorme lobo tenía su pelota-. Anda, tómala, que te la está devolviendo para que vayas a jugar con tus amigos-

-¿No va a comerme? -

-No, no lo hará -aseguré, acercándome más al grandote para que tomara la pelota-

El niño dudó por unos segundos, pero finalmente tomó su pelota rápidamente para después volver a esconder su cabeza en mi cuello otra vez.

-Olvidaste darle las gracias por alcanzarte la pelota.

-Gracias, señor lobo.

Sonreí mientras estiraba mi mano para colocarla sobre la suya.

-Gracias por protegernos, Novak-

Comencé a retroceder para llevar al niño dentro de la barrera cuando sentí algo tocar mi espalda, así que me detuve para volver a girarme, viendo cómo el grandote no quería que entrara.

-Llevaré al niño con sus padres y buscaré algo de comer porque muero de hambre. Veré qué puedo traerte, aunque no creo que te llene en absoluto-

Lo vi asentir, pero podía sentir su inquietud cuando le dije que tenía hambre, por lo que al entrar él salió como una bala hacia el bosque.

Sonreí mientras caminaba hacia donde estaba el salón de reuniones, el cual usaban de comedor.

Cuando le entregué el niño a sus padres, les advertí que lo vigilaran más o se lo iban a comer los lobos. Se ve que eso los asustó, pero el niño comenzó a contarles que el lobo negro nos había ayudado, que le había devuelto su pelota y que se llamaba Novak. Los padres del niño se quedaron impactados, al igual que todos a su alrededor, mientras me miraban disimuladamente, así que los dejé seguir hablando entre ellos.

Caminé lentamente para ir a ver cómo estaba el lobo gris y, al parecer, iba a sobrevivir, pero le advertí que volvería a darle una paliza aún más grande por todo lo que me debía.

Me senté a comer ramen junto a mi madre y mi equipo mientras ellos hablaban de la locura que era este lugar científicamente hablando, ya que no era posible que solo hayan pasado veinte meses desde que mi madre llegó a este lugar mientras que en nuestro hogar pasaron veinte años. No tenía sentido alguno.

-¿Cómo es que trajeron tantas cosas? -inquirió mi madre, dejando su tenedor sobre la mesa para colocar sus brazos sobre esta y así tomar su vaso entre sus manos-. Porque no me dan las cuentas-

-Sacando las armas, todo lo demás está sellado al vacío: ropa, frazadas, colchones, comida, semillas, todo-

-¿Qué es sellado al vacío? -

-Se mete todo en una bolsa y con una máquina se extrae el aire, lo que permite que lo que sea que esté adentro se comience a achicar. Lo mismo con la comida: hace que dure más, y hay algunos restaurantes que cocinan de esa manera para que la comida tenga un sabor más intenso-

-Lo metes en una bolsa y le sacas el aire, entiendo-

-¿Recuerdas el último colchón que tú y papá me compraron? -

-Sí-

-Puedo guardarlo de esa manera y llevarlo a donde quiera porque no pesaría nada-

-Imposible -dijo rápidamente, mirándome como si estuviera loca-. Ese colchón era de dos plazas, hija-

-Lo sé. Hay muchas cosas buenas que nos ayudan en la vida diaria. El internet, por ejemplo-

-Eso sí lo conozco, hija-

-Sí, pero cuando tú estabas usabas una computadora a la que debías conectarle el cable de internet, ¿lo recuerdas? -

-Por supuesto que sí-

-Bueno, ahora ese cable ya no es necesario y las computadoras son cada vez más pequeñas o más grandes, y con muchas luces-

Le enseñé varias fotos que tenía guardadas en mi teléfono, ya que quería mostrarle todo lo que se había perdido estos años, aunque no era para hacerla sentir mal, sino para motivarla a que me ayude a buscar la manera de salir de este lugar.

-Me he perdido tanto que no sabría qué hacer al volver-

-Creo que podríamos tener una enorme cena familiar y quedarnos en casa a mirar muchísimas películas-

-¿Sherk sigue siendo tu película favorita? -

-Sí. Hicieron tres películas más y había una quinta en producción hasta donde yo sabía-

-¿Tantas me perdí? -

-No te preocupes, traje mi computadora para que podamos verlas-

-¿Las computadoras de ahora no necesitan electricidad? -

-Sí, pero trajimos pequeños paneles solares para cargar las motos y todo lo electrónico-

-¿Qué son los paneles solares? -

-Es como una placa que se coloca al sol y se llena de energía mediante la luz solar, así que se puede usar para cargar celulares, computadoras, motos eléctricas, autos y, si son más grandes, pueden abastecer de luz un pueblo completo-

-Ah... eso es... mucho. Puede que sea una pregunta algo tonta, pero... ¿hay autos voladores? -

Todo mi equipo comenzó a reírse y yo no pude evitar soltar una pequeña sonrisa de burla.

-No, no los hay, aunque los japoneses crearon un robot gigante parecido a Mazinger Z. Tiene como veinte metros o algo así-

-¿Un robot gigante? -

-Ajá-

-¿No me estás mintiendo? -

-¿Alguno tiene fotos del robot? -les pregunté y casi al instante Robín levantó su mano para después tomar su teléfono-

Mientras le mostraba a mi madre sus fotografías, yo terminé de comer y fui por algo de arroz con verduras en cantidad para llevarle al lobo, para que al menos comiera algo caliente.

-¿A dónde llevas eso? -

-Le llevo a mi futuro esposo, ¿algún problema, polizón? -

-Yo ya comí, así que no tienes que traerme nada-

-Nuestro trato quedó en el olvido cuando me hiciste quedar como idiota frente a todos en esa cena, así que muévete o te romperé las piernas-

-No te enojes, princesa. Si decía que estuve de acuerdo con ese trato, mi padre me hubiera matado-

-Si le temes más a tu padre que a mí, entonces no hice un buen trabajo intimidándote-

-No te sientas mal, me intimidas, solo que no tanto como crees-

-Querido, cuando me enoje procura no estar cerca de mí o te vas a morir -le advertí, pasando por su lado para ir a llevarle la comida a mi compañero-

Pero de camino me encontré con el niño que vino con nosotros hace rato.

-¿Cómo está tu hermano? -

-Está bien, gracias-

-Eso es bueno-

-¿En verdad el lobo negro es tu compañero? -

-Lo es, ¿por qué? -

-Mi hermano dijo que cerca de las ruinas de la antigua ciudadela hay un campo con verduras que a esta altura ya deben estar listas para cultivar-

-Mmm... quizá podamos hacer algo al respecto. ¿No tienen otra carreta que se pueda usar? -

-La última que teníamos la abandonamos en el camino-

-Entiendo. ¿Y cómo movían la carreta? -

-Nos quedaba solo un caballo, pero creo que a esta altura ya debe estar muerto-

-Es lo más probable -susurré, pensando en cómo ir por esa carreta y comprobar si lo que decía ese niño era cierto-. ¿Tienen cuerdas? -

-¿Cuerdas? -

-Sí, para atar. ¿O qué usan para atar? -

-Oh, sogas-

-Es lo mismo, pero se le dice diferente. ¿Tienen? -

-Sí, están en la herrería-

-Bien, porque voy a necesitar dos o tres que sean largas-

-¿Irás por la carreta? ¿Tú sola? -

-Yo sola no, o no voy a poder repararla si está rota y defenderme de los lobos-

-¿Y tu compañero no puede ayudarte? -

-Hablaré con él primero antes de ir, pero ¿puedes conseguirme las sogas? Necesito ver qué tan resistentes son-

-Iré enseguida. ¿Necesitas algo más? -

-¿Bolsas y cuchillas afiladas o algo que corte? -

-Tenemos guadañas, ¿eso te sirve? -

-Sí, me sirven. ¿Puedes conseguirme cuatro o cinco? -

-Sogas, bolsas y guadañas-

-Sí-

-¿Otra cosa? -

-Algo para atar las bolsas me serviría también-

-Iré a conseguirte todo-

-Gracias-

Cuando por fin se fue, seguí mi camino hasta la barrera nuevamente, pero el lobo no estaba por ningún lado, así que quedé esperándolo un rato mientras pensaba un buen plan para ir a buscar la carreta e ir por esas supuestas verduras.

-¿En qué piensas? -

-En lo que dijo el niño. ¿Lo escuchaste, verdad? -

-Sí lo hice -aseguró Dominika, sentándose a mi lado-. Por lo que me dijo Gaia, era una carreta de madera algo antigua-

-Se veía resistente, pero eso no es lo más importante-

-¿Las verduras? -

-Sí, también, pero si conseguimos halita podríamos hacer conservas y mantener la comida por más tiempo hasta que encontremos la manera de salir de este lugar-

-Sería bueno encontrar trigo, aunque dudo que en un lugar como este podamos encontrar algo así-

-O mijo, o quizá sorgo. Lo que sea servirá de igual forma-

-Mientras podamos encontrar algo, estaremos bien-

-Sí, lo sé-

-¿Le vas a pedir ayuda a tu compañero? -

-Sí, pero no quiero que crea que lo estoy usando para frenar a los lobos-

-¿Él puede entenderte? -

-Sí, lo hace-

-Entonces explícale que mientras más tiempo pasemos de este lado, el tiempo en nuestro mundo avanza mucho más rápido y que quizá, para cuando volvamos, nuestras familias estén muertas. Sé honesta con él.

-Lo haré-

-Necesitas descansar para poder hacer lo que quieres hacer-

-Ya lo sé, pero podrían pasar semanas en nuestro mundo si duermo solo unas horas en este mundo-

-Si no duermes y algo pasa cuando salgamos por esas verduras, vas a sentirte culpable por no estar al cien por ciento. Necesitas dormir, princesa-

-Hablaré con Novak primero y después trataré de dormir algo para estar lista mañana temprano-

-Bien. Hay otra cosa de la que debemos hablar-

-¿Qué cosa? -

-En la grabación que hiciste con el dron noté algo muy extraño con respecto a esta cúpula-

-¿Con la cúpula?

-Sí. Tiene un anillo a su alrededor, como si se hubiera achicado un poco más desde que llegamos. Quizá me equivoque, pero parece que se está haciendo más pequeña con el correr de los días, según comentó tu mamá también-

-Con más razón debemos buscar la manera de salir de este lugar. Hazme un favor: dile a todos los que tengan casas muy cerca de la barrera que se muden más al centro y, si es posible, que sea ahora mismo. No creo que quieran tener que salir corriendo a último momento si la cúpula se achica un poco más esta noche-

-Les diré. ¿Necesitas algo más? -

-¿Un buen polvo, quizás? -

-Podría complacerte si quieres-

-Mejor ve a hablar con los campesinos-

-Me siento como en la película Corazón valiente.

-Y yo como Marty McFly y el Doctor Stone combinados.

-Estoy diez mil millones por ciento segura de que vamos a volver a casa.

-¿Sabes qué es lo bueno de todo esto?

-¿Que vamos a probar si el anime tiene razón?

-Sí. Además, me descargué los capítulos, así que los tengo en algunos pendrives-

-¿Te descargaste los capítulos?

-Por supuesto que sí. Necesitaba sobrevivir como sea, así que si ellos pudieron, ¿por qué nosotros no? -

-Es un anime-

-Pregúntale a Owen, Chase, Grace y a Stacy si no probaron algunos experimentos-

-¿Estás jugando conmigo?

-No lo hago. Ve a preguntarles sobre la pólvora negra y diles que te cuenten cómo volaron un camión por error-

-¿Crearon pólvora siguiendo las instrucciones de un anime? -

-Sí, y del manga-

-Elegiste un equipo muy normal -se burló, parándose para ir a hacer lo que le pedí-

Anterior
                         
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022