Capítulo 7 Decirle adiós

Baxter

Yo soy el libro que ella jamás podrá sacar de la maldita biblioteca, pero que no querrá dejar de leer todo el tiempo. Me voy a asegurar de eso, sin lugar a dudas.

Me vuelvo loco solo de olerla, de ver la forma en que me mira, la manera en que disfruta de nuestros cuerpos unidos. Enloquezco por esa mujer y no me lo puedo permitir, pero no estoy resistiendo la tentación, me encanta como nos sentimos juntos. Como me saborea y a la vez me castiga con su extraña indiferencia pero, me sigo preguntando que haré cuándo la deje ir. Y tengo que hacerlo ya.

Ya... es hoy, tengo devolverla con Eric y me siento mal de saber que la devuelvo siendo mi esposa y ni su padre ni el mío lo saben. Pero es lo que hay, todos tendrán que entenderlo en su momento y aceptarlo, ella es mía. Para más cosas de las que nadie imagina.

Ella se ha vuelto mi esperanza para acabar con mi sufrimiento. Con ella cubriré mis deudas, ella pagará por todo lo que él le hizo a mi familia... aunque nadie lo imagine, ni la propia Naiara, mi esposa.

Hay que saber dejar ir la esperanza a tiempo. Cuando alguien la pierde, puede aceptar la situación pero si un gramo de ella sostiene tu futuro, te seguirás lastimando al no aceptar tu final y no lo acepto, acabaré con el dolor, algún día.

Naiara

Cuando me despierto estoy helada, Baxter no está por ningún lado y yo me pregunto una y otra vez mientras me tapo la cara con mis manos, ¿qué demonios hago?

Me he enganchado a él de una forma que no debería.

Anoche pasó algo extraño, no entendí cuando un ruso se nos acercó y Baxter apareció de la nada en mitad de nuestra conversación y se dijeron cosas extrañas.

Aún lo puedo recordar como si estuviera todavía allí.

" -¿Nos conocemos? -le pregunté al ruso que me rodeó de repente con los ojos entrecerrados.

-¿Quieres que nos conozcamos? -propuso casi inclinándose sobre mi, me dió miedo su expresión.

Entonces Baxter apareció de la nada y se metió entre los dos

-Quiere que te largues o te desaparezco yo -bramó y pude ver su pistola en sus jeans desde detrás suyo.

-La conoces -asumió el otro.

-Es mi mujer -Baxter se puso las manos unidas en puños. Uno dentro del otro.

-Te acuestas con ella -insistió el desconocido y me sentí como si estuvieran hablando de algo más de lo que decían y podía oír claramente.

-Por supuesto, es mi esposa. ¿Puedo partirte la cara ya, o quieres saber algo más?

-Baxter, por favor -le tomé del brazo"

Cuando le detuve los dos se quedaron mirando lo que hice y la reacción de mi marido fue tan extraña como la del otro.

Se dijeron unas cosas que no entendí a pesar de todo y me quedé tan confundida que creo que para sacarme de mi letargo él me sedujo y vuelvo a estar en su cama,desnuda y acabada de implosionar en orgasmos.

-Vístete -escucho de repente -. Recoge tus cosas que ya te vas. Mi chófer te llevará al aeropuerto.

Miro al techo, a todas las paredes y me siento mal de repente, ¿Dónde demonios está? Oigo su voz por los altavoces de la casa pero el tío, el cabrón no está. Me está observando por alguna parte y no se atreve a venir a ponerse delante de mi. Pero, ¿quién coño se cree que es?

-Eres el miserable más cobarde con el que me he ido a la cama -hablo hacia arriba como si fuera a Dios, no sé dónde están las cámaras pero espero que me oiga -, no quiero que te vuelvas a acercar a mi. Buscaré un abogado para que me divorcie de ti. No sé lo que has hecho pero no te saldrás con la tuya.

Una risa irónica me sulfura cuando le escucho. El idiota se ríe de mi mirándome desnuda en su cama, donde me ha follado todo lo que me ha querido y ahora me echa a la calle. Maldito sea el puñetero.

-Te reto a que intentes deshacer nuestro acuerdo de matrimonio -finalmente dice cuando me cubro con la sábana -. Y no te cubras, tengo todo tu cuerpo desnudo en videos que me dejaran verte cuando quiera. Además de que mi memoria archivo está llena de imágenes de él.

-¿Cómo has sido capaz de grabarme? -me cubro el rostro asustada. Este tío está loco -. Quiero ver a tu padre, Baxter. No me iré de Rusia sin hacerlo. Esto que me has hecho no se quedará así.

Me visto dispuesta a no irme de aquí sin aclarar con mi tío Ian lo que el demente de su hijo mayor me ha hecho. Lleno mi bolso con lo poco que tengo, no sé que ha hecho con todo lo que traje y abro la puerta de la habitación para irme pero en cambio me encuentro con su pecho, me tira para atrás y me pone contra la pared con sus manos poderosas controlando mi cuerpo.

-No te atrevas a hablar una palabra de nosotros con nadie o te juro que perderás tu libertad y te meteré en una mazmorra hasta que me de la puta gana.

-Pero tú, ¿quién coño te crees que eres? -le grito pero no tiene efecto sobre él. Se ríe en mis labios.

-Los dos sabemos que te mueres por ser mía -pasa la lengua por mis labios y me estremezco -. Ahí está, tu coño late por mi. No me creo nada, soy tu dueño... no provoques que te encierre. Sé que te encantaría. ¡¿Quieres...?!

–No Baxter, no quiero.

-No mientas, ¿cómo no vas a querer?

Mete las manos dentro de mis bragas y gimo apretando su camisa entre mis dedos. No me deja disimular. Me vuelve loca y pierdo la razón

-Lo que no quiero es que me rompas el corazón como a tu extensa lista, han sido demasiados polvos y me empieza a joder el tema -murmuro excitada -. No eres mi dueño, no puedes hacer conmigo lo que quieras si no sé qué tipo de relación tendremos. O a qué te dedicas. No puedo dejar que me destrocen la vida por enamorarme de ti.

–Ah, perfecto -se aleja con las manos en alto. Me doy la vuelta -. Entonces no tenemos más que hablar. Vete.

-Entonces, ¿si te digo que no quiero follar no te importa y sigues adelante, te digo que no quiero enamorarme de ti y te alejas...?¡que capullo eres!

-Soy honesto, no voy a amarte pero follarte sabes que siempre quieres porque soy un maldito experto.

-Eres un maldito idiota

–Eso también. Pero ya lo sabias y más te vale que todo lo que hagas en tu país sea de mi gusto, no me hagas enfadar.

-Adiós, Baxter -le empujo.

-Chao, bella.

La manera en la que me deja ir es tan confusa que no sé qué demonios hacer.

Bajo, me subo al coche y cuando el chófer va a subirse para irnos me paso am asiento de alante, bajo los seguros, desoigo como me golpean las ventanillas para que abra y entonces pongo la primera soltando el embrague a tal velocidad que salgo derrapando de aquí... me voy a la mansión Moskav, mi tío sabrá lo que Baxter me ha hecho y este se va a enterar de que conmigo no se juega.

¡Que le den al maldito ruso!

                         

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