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Nancy es una chica con alto prestigio de la ciudad en la que sus padres le dan todo. Con un vestido blanco y un lazo negro en su vestido, llegaba a la cita, por desdén se sentaba en una mesa MVP.
-Hola, Teresa. Tiempo sin verte vale que me cuentas- dijo Nancy hipócrita.
-Bueno, vamos a decirte ahí. Te llamé no por cualquier casualidad- dijo Teresa sonriendo.
-Si, cuéntame que paso- dijo Nancy con curiosidad.
-Bueno, que tal que mi hijo anda con una campesina. Quiero que me ayude separarse de esa muerta hambre- dijo Teresa riéndose demoníaca.
-Aja, que piensa hacer. Que plan traer en la mente- dijo Nancy con más curiosidad.
-Ah, bueno quiero que le aparezca a su vida de nuevo. Buscando la manera que el vuelva contigo- dijo Teresa algo fría y sonriente.
-Eso, es una poco complicado. El no me quiere ver ni pintura- dijo Nancy con un poco de nervios.
-Por Dios, para ti nada es difícil. Y lo sabe muy bien lo que te digo- dijo teresa sonriendo demoníaca.
-Lo se, haré los posibles. Para el este de nuevo en mi pies- dijo Nancy como dispuesta hacerlo.
Nancy salió de la reunión con Teresa con una mezcla de emociones. Mientras caminaba por las calles iluminadas de la ciudad, su mente estaba llena de pensamientos contradictorios. Por un lado, sabía que ayudar a Teresa podría devolverle el estatus que había perdido ante los ojos de su círculo social. Por otro lado, no podía ignorar la pequeña voz en su interior que le decía que estaba jugando con fuego.
Al llegar a su lujoso apartamento, Nancy se sentó frente al espejo de su tocador. Observó su reflejo, buscando en su mirada alguna señal de duda o arrepentimiento. Pero lo único que encontró fue determinación. "Si Teresa cree que puedo hacerlo, entonces lo haré", murmuró para sí misma.
Al día siguiente, Nancy comenzó a ejecutar el plan. Primero, investigó todo lo que pudo sobre la campesina que había capturado el corazón del hijo de Teresa. Descubrió que se llamaba Eva, una joven sencilla pero con una sonrisa que iluminaba cualquier habitación. Nancy no podía entender qué veía él en alguien tan... ordinario.
Decidida a actuar, Nancy se presentó en el pequeño café donde Eva trabajaba. Vestida impecablemente, con su característico vestido blanco y lazo negro, Nancy atrajo todas las miradas al entrar. Se acercó al mostrador y, con una sonrisa que ocultaba sus verdaderas intenciones, dijo:
-Hola, ¿eres Eva? He oído hablar mucho de ti.
Eva, sorprendida por la presencia de alguien tan elegante, respondió con timidez:
-Sí, soy yo. ¿En qué puedo ayudarte?
Nancy inclinó ligeramente la cabeza, como si estuviera evaluando a su oponente.
-Solo quería conocerte. Después de todo, parece que tienes algo que yo perdí hace tiempo.
Eva frunció el ceño, confundida por las palabras de Nancy. Pero antes de que pudiera responder, Nancy continuó:
-¿Te gustaría tomar un café conmigo? Creo que tenemos mucho de qué hablar.
-¿Disculpa, Pero no te conozco. Ni se quien eres la verdad- dijo Eva sorprendida.
-Lo se, anda un poco confundida. Ven acéptame un café no te voy a quitar mucho tiempo- dijo Nancy queriendo hablar con Eva.
-Ok, ¿Está bien? Que sea rápido que estoy trabajando- dijo Eva aceptando la invitación.
-Bueno, ¿Es breve? Lo que te tengo que decir y quiero que no lo tomes a mal- dijo Nancy.
-¿Ah? Diga una vez- dijo Eva confundida.
-Quiero que deje en paz a Vicente, y no me diga quien es Vicente. Porque tú sabes quién es Vicente- dijo Nancy demostrando el lugar donde Eva merece estar.
-No, ¿Entiendo nada? Vicente y yo somos novios y tú para el que es- dijo Eva sin entender nada aún.
-Vicente, es mi comprometido y quiero que no lo busque ni este con el. No me quiero enterar de que buscarte a Vicente porque ahí me va a conocer- dijo Nancy sonriendo demoníaca.
-Ok, puede estar segura. Que hoy mismo lo dejó señorita Nancy- dijo Eva aguanto sus lágrimas.
Al terminar, Nancy se iba con una sonrisa en su rostro burlándose de la carita de Eva. Que mujer tan estúpida la verdad pensé que era más genua, cierto ella es de campo por allá en el estado Barinas. Eran los que pensaba Nancy sobre Eva, ojalá Eva cumple lo que prometió sino verá las consecuencias.
Mientras tanto, Vicente llamaba a Eva y Eva no contestaba que el teléfono sonaba como apagado. De pronto, el decide ir donde trabajaba Eva en la cafetería, al llegar el lugar se había encontrado con la noticia. ¿Qué Eva renunció a su trabajo para irse a Barinas? Por un momento, Vicente no se explicaba que paso con Eva porque se fue así sin despedirse, ni su celular contestaba ni los mensajes respondían.
Vicente no podía asimilar la noticia. Su Eva, su amor, se había ido sin dejar rastro. Desesperado, decidió tomar el primer autobús hacia Barinas. Había algo que no encajaba, y estaba decidido a descubrirlo.
Mientras tanto, Eva estaba sentada en el porche de la modesta casa de su abuela en Barinas. Sus manos temblaban mientras sostenía una carta que había dejado en su habitación, lista para ser enviada a Vicente. En ella, le explicaba que lo dejaba porque no quería ser un obstáculo en su vida. Eva sentía que Nancy tenía un poder inexplicable, una presencia que la hacía dudar de su propia valía. Pero antes de enviarla, decidió guardarla en su bolso. Algo en su corazón aún no quería rendirse por completo.
Nancy, por su parte, no podía evitar sentirse victoriosa, pero había algo más que la inquietaba. Sabía que Vicente no era un hombre fácil de manipular. Si decidía seguir a Eva, todo su esfuerzo sería en vano. "Debía actuar rápido". Llamó a un contacto, un hombre sombrío conocido solo como "El Gavilán." Le pidió que vigilara a Vicente y, si era necesario, lo detuviera. No podía permitir que Eva y Vicente se reencontraran.
Cuando Vicente llegó a Barinas.