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-Corre.
Ambos salieron de la casa, justo a tiempo para escuchar el ruido de un motor arrancando. La camioneta negra desapareció en la distancia, dejando a Vicente y Eva jadeando en la calle, bajo la luz pálida de la luna.
Pero lo que ellos no sabían era que Teresa, desde la comodidad de su hogar, observaba todo a través de un video en vivo transmitido desde un pequeño dispositivo en la camioneta. Sonrió satisfecha.
-Esto recién comienza -murmuró, apretando un botón para apagar la transmisión.
Sin embargo, Eva, quería investigar lo que había ocurrido ella se imaginaba que esto fue enviado por alguien. Mientras tanto, Eva y Vicente deciden sentarse hablar sin nadie le interrumpieras, Raquel. Se va para la cocina para ofrecerle cafecito a Vicente, es lo único que podía ofrecer en su humilde casa.
-¡No entiendo! Porque te fuiste sin despedirte, cada noche lo que hago es pensar en ti.- dijo Vicente queriendo saber.
-¡Usted! Nunca me habló, que estaba comprometido con una chica.- dijo Eva en forma molestia.
-¡Dime cuál chica! No entiendo, si cuando te conocí estaba soltero.- dijo Vicente sorprendido.
-Con tal Nancy, ella llegó a la cafetería que trabajaba en el caracas, diciéndome que ella es su comprometida.- dijo Eva llorando.
-¡Eso son mentiras! Ella y yo tenemos un años que no somos nada, y tú le creíste ante sin decirme nada.- dijo Vicente molesto.
-¡Que gana ella por decir mentiras- dijo Eva confundida.
-No se, créeme que no se- dijo Vicente sorprendido.
-¡Ah, bueno. Si no sabes tú menos yo- dijo Eva armando el rompecabezas del juego.
-Vámonos para Caracas- dijo Vicente no quería perder a Eva.
-¡Está seguro! Vicente, mira que ya recibí la primera amenaza.- dijo Eva queriendo estar a su lado.
Al día siguiente, Vicente convocaba una reunión en su apartamento invitando a Nancy esa noche de cenas, Vicente tenía una sorpresa para sus familias y a su exnovia.
La cena no estaba empezando y ya sentía el ambiente pesado e intenso en el cual se notaban grandes curiosidades. En los rostros de los invitados sin levantar sospechas, Vicente espero el momento oportuno para darle conocer a su nueva comprometida, quien será su esposa por el resto de su vida.
¿10 minutos después?
-¡Bueno, muchas gracias por venir vengo a presentarle a mi nueva comprometida.- dijo Vicente sonriendo.
Eva, salía del cuarto y en su rostro se notaba la sonrisa más hermosa y frágil, desdén de lo sucedido Eva se sentaba al lado de Vicente. Los cubiertos caían en el suelo en un torbellino, Nancy, no creía lo que estaba viendo dejar caer en su manos la copa de vino.
-¡Gracias por su recibimiento! Se pueden sentar para seguir en la ceremonia, espero que entiendas mis decisiones.-dijo Vicente sin miedo.
Teresa, se levantó de su asiento dando a entender a su hijo que estaba bien equivocado, Eva no es la mujer indicada para el sin experiencia de trabajo. Me imaginaba que su hijo la iba a mantener, por lo cual Vicente se levantó muy enfadado.
-¡Madre! Si no quieres entender, es mejor que te vayas de la casa por favor.- dijo Vicente furioso.
-¡Está bien, hijo. Aceptaré Pero no me saque del apartamento- dijo Teresa demostrando ser paciente.
-¡Bien, y tú Nancy no quiero que vuelva a mi casa ni que moleste a eva.- dijo Vicente con voz firmé.
Nancy, se iba del lugar llorando y sintiéndose humillada y en su mente giraba tantas cosas, buscando la manera de vengarse de ambos. De pronto, en su teléfono caía una llamada de Teresa, en la cual contestaba muy enfadada.
-¡Nos podemos ver mañana! Pero en el hotel Humboldt a primera hora, te parece bien.- dijo Teresa tranquila.
Al día siguiente, ambas se encontraban en el hotel Humboldt, acordando los planes para sacar a Eva de la vida de Vicente.
-Porque aceptaste vivir con esa idiota- dijo Nancy buscando una explicación.
-No sea gafa, solo le estoy creyendo a mi hijo que podría llevarme bien con Eva.- dijo Teresa sonriendo.
-Ok, ¡Ahora entiendo! Que plan traes.- dijo Nancy confundida.
Sin embargo, por otro lado, Eva volvía a Barinas a verse con su madre Raquel. Dejaba en la ciudad a Vicente por cuestiones del trabajo, Teresa y Nancy habían mandado unos hombres para destruir, la casa de madera de su madre.
Al llegar al sitio Eva no pudo sostener llantos al ver su casita quemarse. Sin poder salvarle la vida su madre, de pronto, Eva con desesperación sin poder hacer nada, el destino se le giraba en un torbellino de tormenta del dolor.
Eva, aún conmocionada por la tragedia, recogió las cenizas de la vieja casa con sus manos temblorosas, buscando algo que hubiera sobrevivido al fuego. Entre los restos, encontró un relicario que pertenecía a su madre. Lo abrazó contra su pecho, sintiendo cómo su dolor se transformaba en una mezcla de ira y determinación.
De regreso a la ciudad, Vicente la recibió con una mirada de preocupación. Eva, con voz quebrada pero decidida, le contó lo ocurrido.
-¡Esto no puede quedarse así!- dijo Vicente, lleno de indignación. -Si Teresa y Nancy están detrás de esto, lo descubriremos. Yo prometo que no vas a enfrentarlo sola.
Eva asintió, pero en su interior sentía que esto era una guerra personal. Esa noche, mientras Vicente dormía, Eva empezó a trazar un plan. Sabía que Teresa y Nancy eran peligrosas, pero también sabía que había algo que las conectaba y podría ser su punto débil.
Días después, Nancy recibió un sobre misterioso en la puerta de su casa. Al abrirlo, encontró una foto de ella junto a un hombre con una expresión fría y calculadora. En la parte trasera de la foto, había un mensaje que decía: "Sé quién eres y lo que escondes".
Nancy sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Sabía que alguien había descubierto su secreto, pero ¿quién podría ser? Sin perder tiempo, llamó a Teresa.
-Esto se está saliendo de control- dijo Nancy, su voz temblando de miedo.
Mientras tanto, Eva se reunió.