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Capítulo 9 Capitulo 9

Me quede con la boca abierta, literalmente.

Sin duda alguna, cada vez se puede ser más idiota.

Me quede un rato más en la barra viendo como todos bailaban, y yo me bebía unos shots de tequila.

- ¿Que tal la estas pasando? - Volteo a mirar a Carlos - Me quería disculpar, por las cosas que te dijo Enzo la otra noche.

Asiento y vuelvo mi vista a la barra.

- No tienes que disculparte por el - Me termino de tomar el trago y vuelvo mi vista a el - Además, ya se disculpó.

Fueran honestas o no sus disculpas, lo hizo.

- Bueno, eso es genial - Le di una sonrisa, me paro derecha, tratando de asimilar la cantidad de alcohol que he ingerido sin están acostumbrada - Entonces, ¿Por qué te cae tan mal?

- Porque no le quita lo grosero que fue - Suspiro, me siento un poco mareada - Además, es muy idiota.

Lo dejo atrás, y camino hacia las chicas, me conozco lo suficiente para saber que cuando estoy muy tomada, se me suelta la legua, solo ser más imprudente de lo que soy.

Llego donde esta Sophie y Alessia.

- Aquí estas - Me acercan a ellas, para empezar a bailar.

Empieza a sonar reguetón de la old school.

Sentía como era como una especie de centro de atención. Después de un buen rato bailando con las chicas, mire alrededor un lugar al aire libre donde poder ir a tomar aire, porque me sentía bastante mareada.

- Ya vengo - Empecé a caminar en dirección a una puerta que da al aire libre, podía sentir como alguien me seguía con la mirada, pero asumí que eran las chicas.

Llegue como a un jardín, camine un rato hasta encontrar una banca y sentarme.

Cerré los ojos, mientras sentía como me pegaba la brisa fría de la noche por la cara y los brazos, que llevaba descubiertos. No sé cuantos minutos pasaron así, pero no dejaba de sentirme mareada.

- Te dije que no tengo nada que hablar contigo Camille - Abro los ojos de golpe al escuchar la voz de Enzo, sonaba cerca de donde estaba - No me importa, lo que tengas que decir, lo que tenías que decir lo dijiste hace tiempo y lo dejaste bastante claro.

Me quedo callada, ni me muevo. Como si eso me fuera hacer invisible, pero lo menos que quería era que se diera cuenta que estaba escuchando su conversación.

- Enzo, estoy tan arrepentida - La escucho sollozar - Todo fue un mal entendido, solo quiero explicarte como fueron las cosas y que me perdones.

Escucho como dan unos pasos.

- No me toques - La escuchar sollozar más fuerte, como si se estuviera conteniendo de llorar - Camille no me hagas repetir las cosas, tampoco de hagas la víctima, cuando sabes perfectamente que no lo eres, no quiero saber absolutamente nada de ti, te lo pido de la buenas como llegaste, puedes irte, no me hagas que te saquen.

Traro de asimilar todas las cosas que están pasando y no debería estar escuchando, pero tampoco puedo salir de la nada.

- No me harías eso, sé que aún me quieres - Me quedo quieta de la sorpresa - Yo aun te quiero, sabes que eres muy importante para mí Enzo, eres todo para mí, yo... te amo.

Tengo tantas preguntas en mi cabeza, que hasta se me olvido de que salí porque estaba mareada.

Lo escucho carcajearse.

- Tan importante, que te fuiste a meter a la cama de otro - Se sigue riendo, su risa me da escalofrió - Eres una descarada, crees que no me había enterado, que nunca supe con cuantos hombres me engañaste.

Que mierda.

- Eso es mentira, solo eran personas que querían separarnos - Tengo la cabeza en blanco, levanto las cejas por sorpresa de todo lo que estoy escuchando - Yo...

- Cállate, no quiero perder más mi tiempo escuchándote, crees que no se terminaste tu relación - Lo escucho caminando - Estas en boca de todo el mundo, la verdad me da un poco de pena decir que eres mi Ex, porque básicamente solo me usaste para llegar al escalón más alto y ahora que te caíste, quieres que yo te recoja, estas muy equipolada, como veo que no te quieres ir por las buenas...

Escucho a otra persona acercarse.

- Sácala de aquí, sin que nadie se dé cuenta, está tomada, asegúrate que llegue a su casa.

Escucho como se llevan a la chica.

Después de unos minutos, suspiro y vuelvo a cerrar los ojos asimilando lo que acabo de escuchar.

- ¿Cuánto piensas escuchar las conversaciones ajenas? - Me demoro en abrir los ojos, no sé cómo no escuche sus pisadas, suspiro y abro los ojos encontrarlo al frente mío - Alguien habla mucho de valores y educación, pero se le olvido lo básico, no escuchar conversaciones ajenas.

Suspiro y lo miro, sé que está tratando de descifrar lo que dire.

- Lo siento - Lo miré, pude ver que había sorpresa en su mirada - Solo salí a tomar un poco de aire.

Se mete las manos en sus bolsillos, y detallo cada uno de sus movimientos, mentiría si digo que no es un hombre sexy y atractivo.

- Pudiste haber salido de tu escondite - No niego lo que dice, levanto el mentón para poderlo mirar mejor a la cara - Me pensare si aceptar tus disculpas, puede ser no honestas.

Me rio, porque yo dije algo similar.

- Vaya la señorita se puede reír, a veces puedes dejar de ser una amargada.

Lo miro mal.

- Te estas pasando de la raya - Acomodo mi cabello y la mira mi gesto - Si quieres que sea grosera y amargada, puedo ser, solo quiero un poco de aire, estoy aquí en son de paz, no es necesario que descargues tu rabia conmigo, tus problemas son con otras no conmigo.

Levanta la ceja.

Efectivamente el alcohol me pone un poquito bocona.

- Se me salió - Sonrió con nerviosismo - Solo tengo más alcohol que sangre en mi sistema ahorita, si no te molesta, puedes dejarme sola.

No solo no se va, se sentó al lado mío.

Suspire, tiene un excelente perfume, vuelvo a cerrar los ojos tratando de concentrar un poco mis ideas.

- Entonces lo escuchaste todo - Asiento, giro mi cara a su dirección y abro los ojos encontrándome con sus ojos que por la oscuridad se ven grises - Asumo, que no tengo que decirte que lo que escuchaste aquí, no se puede repetir.

- Asumes bien - Detallo sus ojos, cejas, nariz y por último labios, volviendo mi atención nuevamente a sus ojos - Creo que debería volver a la fiesta.

- Toma agua, llevabas rato bebiendo - Asiento - Te acompaño adentro.

Me levanto, duro unos segundos asimilando mis movimientos.

- ¿Te bebiste todo el licor solo o qué? - Me toma de la mano, y empieza a caminar - Faltando que te caigas de cara contra el suelo.

Caminamos de regreso a la casa, y nos dirigimos a donde estaban los demás. Me suelta la mano cuando estamos más cerca de los demás.

- ¿Estaban juntos? - Pregunta Alessia.

Yo niego.

- Si - Volteo a ver a Enzo, como su estuviera loco - Vi a una borracha, estrellándose contra las paredes, cuando me acerque a ofrecer mi ayuda, me di cuenta de que era ella.

Los demás pusieron cara seria, pero yo no pude evitar morirme de la risa

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