Apenas habían pasado media hora desde que se había desmayado por la ola de emociones. Un suero estaba enganchado en su vena. Se encontraba acostada en la camilla de la oficina donde el doctor aún se encontraba detrás de su escritorio y su semblante no era agradable. Al saber que estaba consciente se acercó y se sentó en la banqueta al lado de la camilla donde estaba recostada.
-¿Cómo te encuentras?- palpó tanto su temperatura, como tomó sus signos vitales rápido.
-Mareada- Savana respondió con voz pastosa. Había una nebulosa en su mente y quería creer que todo lo que había pasado antes fuera una ilusión.
-¿Crees que ahora podemos hablar?- el doctor por experiencia sabía que esto que tenía que hablar lo más rápido posible.
Savana no le quedó más remedio que asentir. Su rostro estaba torcido en una mueca de miedo por lo que venía.
-Los exámenes de revelación de raza los hicimos dos veces para evitar errores nuevamente. La composición de tu sangre tiene 50% humano y 50% de lobo, con predominancia a Omega en los dos casos. Actualmente despertaste como una loba Omega recesiva, quizás no pura por la presencia de sangre humana pero tu cuerpo reaccionará de igual forma.
-Cómo es posible- Savana se sentó en la cama con la ayuda del doctor- Cuando me hice la prueba salí humana. Nunca he tenido nada parecido a un celo, ni siquiera puedo oler las feromonas que los lobos dicen que pueden oler, ni me sale una cola o una oreja peluda. No tengo nada que me haga saber que soy una omega ni que me relacione con eso- parloteaba en medio de su confusión.
Ya pensaba que se volvería loca por la dura noticia sobre todo cuando en la sociedad los omegas estaban por debajo de todo, por no hablar de los recesivos que se les consideraba defectuosos porque no eran de lobos ni humanos, eran seres incompletos por la unión entre las razas, algo muy mal visto. En resumen, era un fenómeno con el combo completo para fracasar en la vida. Ni siquiera eso pudieron hacer bien sus padres, antes de uno morir y el otro abandonarla apenas siendo una adolescente.
Lo peor era si Kaiden se enteraba de eso... no quería pensar en lo que le ocurriría. A pesar de ser un lobo alfa, además de los pocos dominantes que había... no le gustaba para ni relacionarse con lobas, y mucho menos las omegas. «Seres lujuriosos que solo están detrás de un pene que les haga un hijo para atarme» aun podía recordar la forma sínica y despectiva en que había hablado aquel día al apartar a una loba entrando en celo que había osado intentar sonsacarlos con sus feromonas.
Lo que muchos no sabían, pero Savana había podido saber debido a que por cuestiones de la vida, vivía en su casa era que Kaiden detestaba las feromonas empalagosas de las lobas. Como alfa dominante su olfato era muy fino y siempre menciona que apestaban, por lo que siempre había preferido a humanas para tener sexo, donde la única posibilidad de embarazarlas era si él estaba en celo, algo de lo que se cuidaba mucho. Savana realmente no lo entendía, pero creía haber visto una que otra vez algún pomo que le parecieron que eran supresores, mas no podía afirmarlo.
El doctor ajeno a sus pensamientos continuó.
-Bueno en los aspectos que has mencionado es porque no eras completamente una loba, sino solo el 50%- la última gota para derramar el vaso- Tu parte de lobo estaba dormida ya que es omega, pero al relacionarte con un lobo fuerte sacó a luz ese rasgo. Debes haber estado influenciada por las feromonas y sus fluidos lo suficiente para cambiarte. Mínimo debe ser un alfa dominante. Acaso tiene algo que ver el padre del cachorro que esperas.
Savana temió asentir. Kaiden era de lejos uno de los lobos alfas más fuertes que había conocido, más bien era el único dominante que se había cruzado en su camino y era lo suficientemente intimidante para que otros lobos bajaran la mirada y sudaran, y eso era cuando no estaba molesto. Savana no podía percibir su olor, pero sí la presión que ocasionando en el cuerpo cuando expulsaba sus feromonas al punto de picarle la piel. Ahora todo tenía más sentido.
- Con razón si tuviste sexo con él durante su celo pudiste quedar embarazada. Las omegas recesivas difícilmente pueden quedar en estado, son úteros muy pequeños por la poca cantidad de hormonas que generan, lo que ocurre en su caso. Sin embargo, si son anudadas por un alfa durante el celo de este la segregación de esperma es mucho más intensa que cuando está en su estado normal. Las posibilidades de quedar embarazada para un omega normal es del 99%, de un recesivo 85%.
Savana había sido una buena estudiante por lo que grabó todo. Podía recordar que las omegas recesivas tenían la suerte de casi ser humanas, pero con una pequeña oportunidad de quedar embarazada. Y esto es lo que había ocurrido.
-Debido a su condición le pedimos que venga con su alfa para un estudio completo, su caso ocurre muy poco seguido. Su embarazo será de riesgo y lo más probable es que sin los cuidados necesarios no llegue a términos. Tendremos que ingresarla a partir de los 5 meses y seguramente tendremos que inducirle el parto a los 7 meses por cesárea si queremos garantizar la vida de ambos. Su útero es pequeño y debido a que despertó tarde está poco desarrollado. También sugerimos que su alfa le dé la mayor cantidad de feromonas para estabilizarla. Será un embarazado complicado para usted, así que necesitará el mayor apoyo posible.
Savana escuchaba todo aquello, y de algo estaba más que segura... decirle a Kaiden sobre su hijo... no estaba dentro de los planes, al menos no de momento. Primero tenía que pensar cómo se lo diría. Porque estaba segura que volvería al hospital pero no para un chequeo sino algo más brutal.
Y entonces soltó un suspiro leve. Solo estaba extendiendo la situación más de lo que debía. Al final el padre de ese cachorro no lo querría... y ella no tenía como mantenerlo y criarlo.
-Hay forma... de sacarlo- las crueles palabras salieron de su boca y hasta ella mismo se avergonzó, pero si miraba en retrospectiva qué tenía... nada.