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La heredera todopoderosa desenmascarada
img img La heredera todopoderosa desenmascarada img Capítulo 3 Los helicópteros
3 Capítulo
Capítulo 8 No elegible img
Capítulo 9 La Tarjeta Obsidiana img
Capítulo 10 Se siente maravilloso img
Capítulo 11 ¡Hicimos una fortuna! img
Capítulo 12 Sus hermanos img
Capítulo 13 Váyanse por donde vinieron img
Capítulo 14 Catalina Smith img
Capítulo 15 ¿Dónde conseguiste a un médico tan incompetente img
Capítulo 16 Las habilidades ocultas de Catalina img
Capítulo 17 Ella realmente la salvó img
Capítulo 18 La culpa img
Capítulo 19 Reflexiona sobre lo que hiciste img
Capítulo 20 La sospecha img
Capítulo 21 Sondeo img
Capítulo 22 Señorita Smith img
Capítulo 23 ¿Cuándo te convertiste en una Smith img
Capítulo 24 Ya no le quedaba paciencia img
Capítulo 25 Diez por ciento de las acciones img
Capítulo 26 El vínculo familiar img
Capítulo 27 La imitación img
Capítulo 28 Un hombre peligrosamente astuto img
Capítulo 29 ¿Te gusta el regalo img
Capítulo 30 Regalos exclusivos para su familia img
Capítulo 31 Britton había desaparecido img
Capítulo 32 Me estás mintiendo otra vez img
Capítulo 33 Tu corazón se acelera img
Capítulo 34 ¿Alguien más te molestó img
Capítulo 35 ¿Esteban se había enamorado de verdad img
Capítulo 36 Tiene que haber algo entre ellos img
Capítulo 37 Personalmente me pareció bastante manejable img
Capítulo 38 Una competencia img
Capítulo 39 Trato injusto img
Capítulo 40 Se está ensuciando img
Capítulo 41 La persona que la respaldaba img
Capítulo 42 Las imágenes de vigilancia img
Capítulo 43 Fingían que no existía img
Capítulo 44 Quizá quieras sacarle filo a esa lima img
Capítulo 45 Un intercambio img
Capítulo 46 Puros dieces img
Capítulo 47 Seguía seduciéndolo img
Capítulo 48 Valió la pena img
Capítulo 49 Una aventura img
Capítulo 50 Repugnante img
Capítulo 51 Humillación pública img
Capítulo 52 La heredera de la familia Smith img
Capítulo 53 Prácticamente aseguraste la victoria img
Capítulo 54 Los nuevos diseños de Catalina img
Capítulo 55 La votación img
Capítulo 56 No le copié a nadie img
Capítulo 57 ¿Por qué no revisas en internet img
Capítulo 58 Todo era mío desde el principio img
Capítulo 59 ¿Esteban quería verla img
Capítulo 60 Su exprometido img
Capítulo 61 ¿Qué viste exactamente en un hombre como él img
Capítulo 62 Las de su clase no eran elegidas por los hombres img
Capítulo 63 La ayudarían a quedar embarazada img
Capítulo 64 Solo dime qué quieres por él img
Capítulo 65 Catalina intentaba matar a Esteban img
Capítulo 66 Un nuevo récord img
Capítulo 67 Ya estoy en la cima img
Capítulo 68 ¿Cómo luce la heredera de la familia Smith img
Capítulo 69 El basurero img
Capítulo 70 Una pelea inesperada img
Capítulo 71 Acabe siendo completamente impotente img
Capítulo 72 Amigos img
Capítulo 73 Tu nombre img
Capítulo 74 El hedor img
Capítulo 75 Un manojo de energía img
Capítulo 76 Una llamada inesperada img
Capítulo 77 Los perseguidores img
Capítulo 78 Desesperado img
Capítulo 79 Sin sinceridad img
Capítulo 80 Dos mil millones de dólares img
Capítulo 81 Se arruinó a sí mismo img
Capítulo 82 Ella lo hizo a propósito img
Capítulo 83 No hago promesas img
Capítulo 84 ¿Lilia estaba embarazada img
Capítulo 85 El García más inútil img
Capítulo 86 El ingrediente prohibido para perfumes img
Capítulo 87 Los cinco votos img
Capítulo 88 El hazmerreír img
Capítulo 89 Prefiero no tomar atajos img
Capítulo 90 Sin ella, la vida se sentía extrañamente aburrida img
Capítulo 91 El banquete de cumpleaños de María img
Capítulo 92 La creadora de Reina Jazmín img
Capítulo 93 Esteban se negó a ser directo img
Capítulo 94 Socios profesionales img
Capítulo 95 Una docena de cachetadas img
Capítulo 96 La verdadera identidad de Catalina img
Capítulo 97 Las sospechas de Zacarías img
Capítulo 98 ¿Quién dice que siento algo por ella img
Capítulo 99 La forma en que Esteban la miraba img
Capítulo 100 Un beso img
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Capítulo 3 Los helicópteros

"¿De verdad te vas solo con eso?", preguntó Lilia, curvando lentamente los labios en una sonrisa. "¿O esperas que mamá y papá se apiaden de ti si pareces lo bastante miserable, Catalina?".

Antes de que la aludida pudiera reaccionar, su instigadora extendió la mano y le arrebató la bolsa de lona. La correa se rompió, y su contenido se derramó por el suelo de mármol: simples necesidades, nada extravagante.

Sin embargo, había algo entre todo eso que brillaba. Un pequeño joyero rodó a un lado, su tapa se abrió, revelando una pulsera llena de diamantes de color azul intenso que captaron la luz en un repentino y deslumbrante destello.

Todas las miradas se posaron en ella. A Lilia se le cortó la respiración, pues la reconoció al instante. Era la pieza de debut de Katherine, la legendaria diseñadora de joyas, una creación que en su día se valoró en cinco millones de dólares y que ahora se rumoreaba que valía el doble.

Lilia la había admirado innumerables veces en revistas de lujo, sin imaginar que la vería aquí, y mucho menos en posesión de Catalina.

"Catalina, esta es una pieza original de Katherine", exclamó Lilia, con la voz cargada de acusación y los ojos llenos de un deseo que no se molestó en ocultar. "¡Vale diez millones de dólares! ¿Cómo pudiste llevártela así sin más?".

Catalina se agachó con calma y recogió la pulsera.

Ahora que descansaba sobre su palma, los diamantes brillaban con suavidad, y su luz cambiaba con cada ligero movimiento.

La codicia parpadeaba de forma inconfundible en los ojos de los Warren. El matrimonio sabía que esa pulsera había pertenecido a Hazel Warren, la madre de Roger, quien se la dio a Catalina poco antes de morir. Pero ninguno de ellos había sabido nunca su verdadero valor.

"Exacto. ¿Qué derecho crees que tienes para llevártela? Ni siquiera eres nuestra hija biológica. Esa pulsera pertenece a la verdadera nieta de Hazel. Dásela a Lilia, ahora mismo", exigió Ariela, cuya expresión se ensombreció de inmediato.

Roger también endureció su expresión. No tenía intención de dejar que una fortuna saliera por la puerta con alguien a quien ya no reconocía como familia.

"Catalina, no deberías llevarte esa pulsera", dijo con severidad.

Por primera vez, la muchacha sintió una auténtica incredulidad, no por su codicia, sino por la profundidad de su desvergüenza. Levantó la vista y dijo con voz gélida: "¿Y qué te hace pensar que fue la abuela quien me dio la pulsera?".

Esa pieza nunca fue una compra, sino una creación.

Hazel era la única persona de la familia Warren que había tratado a Catalina con verdadera amabilidad. Fue su refugio, su calor, su remanso de paz en un hogar frío. Inspirada por ese vínculo, Catalina diseñó ella misma la pulsera, bautizándola como "Guardián de las Estrellas".

Tras el fallecimiento de Hazel, volvió de forma natural a su creadora.

Mientras Catalina hablaba, Lilia endureció su expresión. Sin embargo, bajó rápidamente la vista y suavizó su tono, diciendo: "Si de verdad no quieres devolverla, no te obligaré. Solo... lamento haber vuelto demasiado tarde. Ni siquiera pude ver a la abuela".

"¿Cuándo falleció la abuela?", le preguntó Catalina, tras una pausa, mirándola fijamente.

La interrogante cayó como una cuchilla sobre la otra, quien se quedó paralizada y con la mente en blanco. La verdad era que no lo sabía.

Roger y Ariela también se pusieron rígidos, pues ellos sí lo recordaban. Hazel había muerto hacía cinco años, mucho después de que Katrine ya hubiera alcanzado la fama.

Por aquel entonces, el negocio de los Warren apenas sobrevivía. Incluso poseer un millón de dólares habría sido impensable, y mucho menos cinco.

Eso significaba una cosa: Hazel nunca podría haber comprado esa pulsera.

Aun así, Lilia se negó a ceder, y elevó su voz con fuerza, en lo que fue casi un chillido de desesperación.

"Aunque no fuera la abuela quien compró la pulsera, ¡la pagó la familia Warren!".

En cuanto las palabras salieron de su boca, notó las extrañas expresiones en los rostros de sus padres y de su enemiga.

"No puedo creer que haya perdido el tiempo discutiendo con alguien tan tonto", comentó Catalina, soltando una risita tranquila y sin humor.

Sin mirar atrás, se dio la vuelta y salió de la casa.

Lilia se movió por instinto para seguirla, pero Roger la detuvo con una mano.

"No tiene sentido", dijo. "Esa pulsera no puede ser real".

Estaban convencidos de que la pieza tenía que ser falsa. ¿O de qué otra forma podría Catalina poseer algo tan valioso?

"Seguro que compró una imitación barata para presumir. No te preocupes, cariño. Te compraré muchas joyas de verdad", se sumó Ariela, curvando los labios con desdén.

Lilia asintió, aunque la decepción persistía en sus ojos. La pulsera parecía real, demasiado real. Aun así, se tranquilizó. Ahora era la única hija de los Warren, y todo lo que quisiera acabaría siendo suyo.

En ese momento, un estruendo atronador sacudió el aire. Los tres corrieron hacia la ventana mientras una hilera de helicópteros cruzaba el cielo con sus motores ensordecedores.

"¿Quién podría estar detrás de este despliegue tan extravagante?", murmuró Ariela incrédula.

Fuera, Catalina ya bajaba la ladera, con su pequeña bolsa colgada de un hombro, cuando el rugido la hizo detenerse.

Los helicópteros se dirigían directamente hacia ella. Poderosas ráfagas de viento azotaron la hierba mientras descendían, aterrizando sin problemas cerca.

La joven cerró los ojos por instinto. Cuando volvió a abrirlos, un hombre había salido de uno de los helicópteros. Iba vestido con un traje perfectamente confeccionado, y su presencia era imponente, inconfundiblemente llamativa. Con largas zancadas, se acercó a ella, con una leve sonrisa en los labios.

"Debes de ser mi hermanita", dijo con suavidad. "Me estabas esperando, ¿verdad?".

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